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BERTRAND RUSSELL

En 1948, RusselL agradeció a su
pipa que indirectamente le salvara la vida. El avión en que viajaba a Noruega se
estrelló en el mar y sólo se salvaron los pasajeros de la zona de fumadores.
Fumador de pipas Dunhill, de las que tenía una gran colección. Russell amaba Los
tabacos fuertes tipo flake (prensados) y mezclas con abundante la0takia (tabaco
sirio). Fumaba en pipa constantemente hasta el punto de que el escultor
británico Jacob Epstein, que Le hacia un busto de bronce en 1953, le pidió que
se sacara la pipa de la boca de vez en cuando para ver algo de su rostro.

MODELO: Zulú.
MATERIAL ORIGINAL:
madera de brezo tintado de negro.
CURIOSIDADES:
cómoda e ideal, para el aire libre, este modelo es especialmente adecuado para
fumar tabacos fuertes. Era una de las pipas preferidas del filósofo que
habitualmente fumaba con la boquilla algo separada del caño con el objetivo de
alargar La zona de tiraje y que el humo Llegara más fresco a La boca.
Cuando Bertrand Arthur William
Russell cumplió los 80 años y le preguntaron cuál era el secreto de su
longevidad (murió a Los 98 años), respondió, con su habitual sentido del humor:
“Hasta los 42 años fui abstemio. Pero las últimas cuatro décadas he fumado en
pipa sin parar excepto para comer y dormir”. Considerado uno de los más grandes
filósofos y matemáticos de nuestro tiempo, este inglés, autor de obras
fundamentales para el desarrollo de la lógica moderna, y promotor y símbolo del
pacifismo, se revela como una de las figuras más interesantes de la historia
contemporánea. “Tres pasiones sencillas pero tremendamente fuertes —escribe en
su autobiografía— han regido mi vida: el deseo de amar y ser amado. La búsqueda
del saber y una compasión superior a mis fuerzas por el sufrimiento de la
humanidad”. Russell condenó a ambos bandos en la Primera Guerra Mundial y fue
privado, en 1916, de su puesto de trabajo en Cambridge y encarcelado dos años
más tarde. Tras sus discursos pacifistas contra las bombas de Hiroshima y
Nagasaki y las atrocidades norteamericanas en Vietnam volvió a prisión. En esos
discursos siempre le acompañaba su inseparable pipa.
Sus frases, llenas de
inteligencia y de buen humor, revelan mucho de su personalidad: “La historia del
mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable”. Para Russell “el que
vive sin tabaco no puede ser vencido con dignidad”.
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