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EL MAGO DE OZ    (1900, Estados Unidos)

 

Nacido en Chittenango, Nueva York, en 1856, Lyman Frank Baum inició su carrera como periodista, pero acabó por dedicarse a escribir libros infantiles, de los que completó más de sesenta antes de su muerte en 1919, en Hollywood. Su primer libro, “Father Goose”, publicado en 1899, fue un éxito comercial, y le siguió el año siguiente una novela que pronto se convertiría en un clásico.

 

“The Wonderful Wiwrd of Oz” fue concebido una tarde de 1899, mientras Baum improvisaba un cuento para entretener a sus hijos y varios chiquillos del vecindario. Imaginó a una jovencita llamada Dorothy, la sacó de su hogar en Kansas y la depositó en un país extraño y mágico, donde conoció a un espantapájaros, un guardabosque de hojalata y un león cobarde. De pronto, la hija de unos vecinos, Tweety Robbins, interrumpió a Baum para preguntarle el nombre del país mágico.

 

El narrador quedó momentáneamente desconcertado. Años más tarde, en una entrevista publicada en el “St. Louis Kepublic”, Baum divulgo el origen del inmortal nombre de Oz. Aquella noche, junto a él había un archivador de tres cajones, con el primero etiquetado A-G, el segundo H-N, y el último 0-Z, y en seguida se convirtió en Oz.

 

Aunque Baum contara a menudo esta anécdota, sus biógrafos creen que tal vez refleje un rasgo de su brillante imaginación, ya que cuando presentó por primera vez el manuscrito a su editor, en 1899, el cuento se titulaba “The Emeraid City”, que era el nombre del país mágico. Durante el proceso editorial, Baum rebautizó el libro “From Kansas to Fairyland”, y después “The City of the Great Oa”. Pero Oz, incluso en ese momento, no era el nombre del reino, sino el del mago.

 

Finalmente, consiguió un título que les agradó a él y a su editor: “The Wonderful Wizard of Oz” (El maravilloso mago de Oz), y fue entonces cuando, entusiasmado con la idea de dar al país el nombre de Oz, anotó apresuradamente en el manuscrito que Ciudad Esmeralda estaba situada “en el país de Oz”.

 

Baum escribió trece libros más sobre Oz, y esta serie tan popular continuó en otro libro postumo. Lo cierto es que él inventó el nombre de Oz, y sus biógrafos presentan tres teorías acerca de su origen:

 

  • Que Baum modificó el nombre de la región bíblica de Uz, patria de Job.

  • Que, encantado con las exclamaciones «Ah» y «Oh» que sus cuentos arrancaban a los chiquillos, aprovechó, modificándola, la segunda.

  • Que alteró ligeramente el seudónimo de Dickens, «Boz», puesto que sentía una gran admiración por las novelas de este autor británico.