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MAYO 1970

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LOS JESUITAS DE
LA MISIÓN OBRERA
ENTRE DOS GENERALES

General Franco
"Caudillo de España
por la gracia de Dios"
Pedro Arrupe
Prepósito General
de los jesuitas
Capítulo VIII
La etapa
de Zaragoza
Sección Primera
La cena en El Picarral
Un estudio de las reacciones que se produjeron en el colectivo jesuítico de Misión Obrera al saber que el P. Arrupe -en su viaje a España de mayo del 70- haría una visita a Franco
A manera de prólogo

Índice general

A manera de "Nihil Obstat"
Mi correspondencia con...
Contenido de este capítulo
* Preparando el diálogo
con el P. Arrupe

* La cena en El Picarral

La cena en El Picarral

Recordemos lo que ya sabemos:

De la Crónica oficial

A las 7.30 [de la tarde del martes 5 de mayo] despega finalmente el bimotor de Aviaco [del aeropuerto de Barcelona] rumbo a Zaragoza, donde aterrizaría una hora más tarde. Esperan en la pista de nuevo el P. Moragues, provincial de Aragón, el P. Boix y los superiores locales. Ligero forcejeo con los perodistas que pretenden sin conseguirla una conferencia de prensa.
La primera escala zaragozana es la de Nuestra Señora de Belén, parroquia obrera en el barrio de El Picarral. La cena es muy cordial y asisten algunos jesuitas obreros del Barrio Delicias y va seguida de un amplio intercambio donde el P. Carmelo Martínez y demás asistentes exponen con plena sinceridad al P. General sus puntos de vista sobre la situación actual de la Compañía ante la Misión Obrera y otras actividades.
El Padre insiste en la dificultad de este ministerio y la necesidad de una identificación con el cuerpo de la Compañía. Insinúa que la situación española le parece similar a la que tenían en Francia hace algunos años.
El coloquio no puede prolongarse todo lo que hubiesen querido los presentes. A pesar de ello, la llegada al Colegio del Salvador para percoctar se hace ya muy tarde.

De las Noticias de la Provincia de Aragón (Circular 9/70 Quater)
Número especial con ocasión de la visita del M.R.P. General

En El Picarral. Se inició el diálogo con el tema de la visita al Jefe del Estado. Pero como de esta cuestión ya informamos en números anteriores y aquí no se aporta nada nuevo respecto a lo dicho anteriormente, pasamos directamente a otros temas del diálogo

También sabemos quiénes eran los jesuitas que en aquellos momentos formaban parte de la comunidad de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (Camino de Julisbol s/n, Barrio de El Picarral). Refiriéndose a ellos, el que era Provincial en aquel tiempo, Ignacio Jesús Moragues, respondiendo a la pregunta ¿Cómo explicas la actitud diferente de los jesuitas de Misión Obrera de Zaragoza?, decía:

En Zaragoza, la diferencia es que allí había cuatro sacerdotes y un escolar. Y de los cuatro sacerdotes, tres eran mayores que yo. Carmelo Martínez, me superaba tanto en edad como en años de Compañía; Juan Acha, por supuesto; Eugenio Arraiza, también. El único que debe ser de mi edad o un poco menor es Luis Anoro. Y un escolar, Manuel Fortuny.
Claro, ellos tenían más cohesión; estaba más aceptada en la Provincia la Misión Obrera de Zaragoza. Porque, además, tenían una base espiritual, que era la parroquia. Carmelo Martínez era el párroco; Juan Acha no trabajó nunca...
Tenían un peso en la Provincia. Carmelo era elegido normalmente para participar en las Congregaciones Provinciales, no faltó a ninguna hasta que se salió...

La protesta de
Eugenio Arraiza

Juntos otra vez...

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En la última "entrega", Preparando el diálogo con el P. Arrupe, había anunciado de próxima aparición Los recuerdos de Manolo Fortuny, pero finalmente me he decidido por volver a reunir, gracias a los medios modernos de comunicación (e-mails, grabadoras...), en aquella misma casita del Camino de Juslibol, a los que participaron, hace ahora más de treinta y cinco años, en la cena con el P. Arrupe.

Sus recuerdos -algunos de ellos meciéndose en las nieblas del tiempo- han resistido la acción demoledora de las máquinas excavadoras...

Tengamos presente que el P. Arrupe visita la comunidad de "una parroquia obrera", y no propiamente "una comunidad de Misión Obrera". Por ahora, la organización oficial del viaje no ha previsto ninguna reunión específica del P. Arrupe con jesuitas de Misión Obrera. Recordemos que en un principio estaba programada la visita del P. Arrupe a la comunidad de La Malvarrosa (Valencia), pero fue de lo primero que se suprimió ante lo apretado del programa. También sabemos que después el P. Arrupe, ante el desarrollo de los acontecimientos, decidió hacer una visita a los jesuitas de La Malvarrosa.

En la conversación mantenida en Pamplona con Eugenio Arraiza estuvo presente Xabier Irigaray, el cual intervino en algunas de las preguntas

Si quieres leer
sus testimonios
uno a uno...

Luis Anoro

Eugenio Arraiza

Mario Cuartero

Manolo Fortuny

Carmelo Martínez

Y entonces llegamos ya al año 70... cuando viene Arrupe. ¿Quiénes erais los de El Picarral?

Juan Acha Carmelo Martínez Luis Anoro Eugenio Arraiza Manolo Fortuny
Foto de 1984 Foto de 1967/68 Foto de 1984 Foto de 2006 Foto de 1981
Foto de 1984 Foto de 1967-68 Foto de 1984 Foto de 2006 Foto de 1981

Doble click sobre el nombre para saber un poco más de cada uno de ellos

¿No todos erais "trabajadores"?

Luis

Carmelo Martínez era el Párroco, daba clases de religión en la escuela. Clases de religión entre comillas, pues había muchos problemas a solventar...

Esta escuela ¿qué era? ¿El colegio público de aquí del barrio...?

Luis

La escuela pública, el único colegio que había entonces. Años más tarde Carmelo también se puso a trabajar.
Juan Acha, que hacía de vicario en la parroquia, que era el que se trataba más con la gente

Era el que hacía favores, ¿no? Favores por aquí y favores por allá...

Luis

Sí, pero integrado

Luis Anoro, según el catálogo, lo único que hacía era trabajar. Y ser el promotor de los jesuitas de la Provincia que trabajaban.

Luis

Era el Coordinador entonces en la Provincia del Apostolado Social, lo que se ha llamado después Sector Social.

¿Del Sector Social, o de Misión Obrera concretamente?

Luis

Esta distinción vino después

Eugenio Arraiza...

Eugenio

Lo mío era la construcción. Ya en Valencia, a donde fuimos unos meses porque el obispo de Zaragoza, Cantero Cuadrado, el que era Procurador en Cortes, no nos daba permiso para trabajar, me metí en la construcción.

Inciso de Luis

La tarjeta de la Seguridad Social yo todavía la tengo sacada de Valencia. Trabajé en la Naval de Levante...

Sigue Eugenio

Y cuando ya nos dieron permiso en Zaragoza, trabajé en la autopista: colaboré a hacer el túnel de la autopista... No había nada de tiempo, trabajaba muchas horas... Cuando el túnel se acabó, seguí en la construcción, pero ya en el barrio. También se acabó la obra. Entonces ya conseguí meterme en una fábrica en el mismo barrio y con bastante estabilidad... Anoro también consiguió desde el principio entrar en una fábrica en el mismo barrio. Lo nuestro era el barrio, era muy interesante la acción en el barrio.

Perteneciendo a la Provincia de Loyola, ¿cómo es que vienes a Zaragoza?

Un inciso de Luis

Estudiamos juntos la teología en Oña, y le dije yo que por qué no nos íbamos al Picarral.

Eugenio

Con Anoro me arreglaba bien... En filosofía para los exámenes repetía con él... Después de ordenarnos de sacerdotes, a mediados de julio del 67, fuimos a trabajar al País Vasco... Compartimos el mismo cuarto en Viñas, la residencia que se escogió para eso... Además, los grupos que allí había, dos o tres (por ejemplo, Uretamendi), estaban ya más o menos hechos; en Zaragoza no había nada. Así, pues, que no vi yo problemas mayores para venirme aquí... También me parecía relativamente interesante el convivir con otros que se dedicaban a la pastoral...
Una cosa un poco atípica dentro de la Misión Obrera. Entre nosotros teníamos cacaos... Ellos decían: "Para ser sacerdote de los obreros no hace falta ser obrero..." Claro que no..., pero para darse cuenta de lo que es la vida obrera... Las discusiones las teníamos en casa, entre Carmelo y nosotros...

Y, por último, Manolo Fortuny...

Manolo

El año 1970 yo tenía 25 años. Hacía dos años que había salido del filosofado de Sant Cugat en donde se movían tantas cosas en aquellos últimos años del franquismo. Cuando llegué a El Picarral me encontré con un equipo de 4 sacerdotes jesuitas, dos de los cuales llevaban la parroquia y los otros dos eran sacerdotes nuevos a quienes el obispo no les permitía trabajar. Yo, como entonces en el barrio era "el Manolo, el que vive con los curas", no tuve ningún problema para ponerme a buscar trabajo. Entré a trabajar en una fundición, a cinco minutos de casa, el primero de septiembre de 1968.

En la cena con el P: Arrupe también estaban, según cuenta la "Crónica oficial", los de El Terminillo. Mario Cuartero y, con él, Noarbe y Luis de Pablo. ¿De acuerdo?

Mario

Mario en 1984

¿Recordáis a Noarbe? El sastre. Estaba en mis tiempos de Novicio en Loyola en la ropería de aquella comunidad, por entonces tan numerosa. Hacía sotanas y sotanas... Cuando se abríó la comunidad de El Terminillo (la primera comunidad de inserción de España) lo destinaron allí con Acha y Lahoz. Allí se montó su taller y siguió haciendo sotanas para todo el que se lo pedia, hasta que desaparecieron. Y entonces trabajó en un taller textil de Zaragoza.

¿Participaron otros jesuitas?

Mario

No recuerdo muchas cosas de aquellos tiempos y, especialmente en fechas, soy un desastre...

Luis

No sé si el Provincial... Yo me acuerdo de Arrupe, de Alcalá, de nosotros cinco... No sé si había más gente

El Provincial, Moragues, sí que asistió. ¿Y Víctor Blajot, el Asistente?

Luis

No me acuerdo...

Manolo

Había el grupo de tres o cuatro jesuitas que acompañaban al P. Arrupe...

Victor Blajot Ignasi J. Moragues Manuel Alcalá
Comiendo calçots en Querol... Foto de 2005 Trobada a www.discipulasdm.org. Pots fer un doble click...
Foto de 1980 Foto de 2005
* * *

A diferencia de vuestros compañeros de Misión Obrera de Valencia y Catalunya que rehusaron cualquier encuentro con el P. Arrupe por su anunciada visita a Franco, vosotros lo recibisteis. ¿Lo discutisteis antes entre vosotros? ¿Y con los de Valencia? ¿Hay diversos pareceres entre vosotros? La decisión ¿se debe más a la parte de Carmelo y Acha?

Eugenio

No era una Misión Obrera como ahora, tan organizada... Éramos grupos todos como bastante dispersos, aunque nos conocíamos e intentábamos tener algo de relación... Pero hacía cada uno lo que podía y todos estábamos mal vistos por el conjunto de la Compañía...

Manolo

A nuestra casa nos llegó la noticia de que los otros compañeros no recibirían al P. Arrupe. Tuvimos una reunión en casa y se decidió: si los otros no lo quieren recibir, tienen muy buenas razones para hacerlo y nosotros también estamos de acuerdo...

Inciso de Eugenio

Con los de Valencia no teníamos problemas porque la cosa [la visita de Arrupe a Franco] era como la copa del pino, pero también nos parecía que era interesante poder hablar con él y explicarle las razones de los otros...

Sigue Manolo

...pero ¿por qué no recibirle y decirle todo lo que no ha podido oír de los otros? Con este argumento quedó justificado para nosotros el acoger al P. Arrupe en casa,

Luis

Nosotros fuimos la primera comunidad de Misión Obrera que le recibió... Yo creo que merced a la intervención de Juan Acha, pero también porque nosotros así lo pensábamos. Nosotros fuimos menos rupturistas y más conciliadores, y eso nos servía para decir a Arrupe lo que pensábamos... Optamos por recibirle y decirle lo que pensábamos. Esa es la decisión.

* * *

De una manera sí que decís que lo recibís, pero lo vamos a recibir en plan obrerete... Porque una de las cosas es la cena. ¿Se discute qué cena, qué menú le daríais... ?

Eugenio

Yo no me acuerdo ni de si hubo cena... Y si hubo cena, sería bastante congelada... Quiero decir, fría o algo así...

Carmelo

Tuvimos en nuestro equipo una conversación sobre qué cena le daríamos. Muy en plan "obrerete" pensaban unos que debería ser al estilo de las cenas de las familias de nuestro barrio. Juan Acha y yo pensábamos, en cambio, que debería ser un agasajo, dentro de nuestras posibilidades: se trataba de una visita no usual de un P. General, que no volvería a repetirse. Juan y yo aceptamos un poco a regañadientes.

Luis

Esto es... Esto está incluso redactado bien. Hicimos tortilla de patatas y sardineta...

Carmelo

En el menú de la cena no recuerdo que hubiera tortilla de patatas. Bueno, es una minucia de la que no tengo seguridad.

Manolo

También habíamos hablado días antes sobre lo que le daríamos para cenar. Siguiendo el estilo maximalista antes mencionado, teníamos que ser consecuentes con el tipo de vida que llevábamos. En aquel tiempo, una señora del barrio nos preparaba la comida y nos la traía en una fiambrera de aquellas de aluminio. Decidimos ofrecerle una cena de este mismo estilo: una ensalada de tomate, una fiambrera llena de sardinas asadas, pan y un porrón de vino. Todo puesto en medio de la mesa y que cada uno se pusiera en el plato lo que quisiera comer.

Carmelo

Tengo que confesar que estábamos equivocados Juan y yo y que acertaron los otros, prescindiendo de los argumentos. La sopa de ajo y las sardinas a la plancha, además de estar riquísimas, le agradaron tanto a Arrupe que nos lo agradeció de corazón en unos términos inequívocos. Él nos dijo en el transcurso de la cena que estaba atiborrado de banquetes. Meses más tarde recibimos, no recuerdo si por carta o por teléfono, una comunicación del P. Iglesias en que nos decía que seguía recordando Arrupe aquella cena como el agasajo más a su gusto que había tenido en su paso por España.

Mario

Después el mismo Arrupe lo ha repetido a algunos, que la sopa de ajos le gustó mucho...

Sopa de ajo, sardineta... y el porrón...

Mario

No recordaba lo del porrón, pero ahora que lo citas, sí que lo recuerdo. Sí, había porrón de vino...

Manolo

El porrón iba pasando de mano en mano... Hubo risas cuando el P. Arrupe agarró el porrón y bebió con no demasiado acierto cayéndole parte del vino fuera de la boca. A nosotros nos pareció un hecho simpático de cercanía.

Y después también parece que no os pusisteis muy guapos, sino que sacaríais los peores pantalones que teníais

Luis

No los peores, pero tampoco los mejores...

* * *

¿Tuvo alguna repercusión esta visita de Arrupe a vuestra casa en vuestros ambientes de barrio, trabajo y militancia?

Manolo

Al saberse que nosotros recibiríamos al P. Arrupe en el barrio de El Picarral de Zaragoza, se creó una cierta expectativa entre los grupos políticos de base, y todavía más por parte de la policía secreta de aquel tiempo. De hecho unos amigos nos dijeron que uno de los policías había intentado grabar lo que decíamos aplicando un minúsculo micrófono en la cerradura de la puerta.

Carmelo

Un poco antes de la cena, estando ya el P. Arrupe dentro de nuestra casa, uno de nosotros salió y se encontró a miembros de la policía secreta arrimando un micrófono a la ventana de nuestra casa. Lo demás te lo puedes figurar. Se marcharon rápidamente.

Mario

Habíamos quedado con una vecina que si veía algo "anormal", nos llamara. Tres pitidos y que colgara, y que volviera a llamar.

Parece que hubo muchas llamadas telefónicas. Moragues me dijo que durante la visita de Arrupe, como queríais dar pruebas de "normalidad", había llamadas telefónicas y que la gente entraba y salía de casa...

Mario

No, no. Sólo hubo una llamada telefónica, y fue ésta: había visto que unos hombres intentaban colocar en la cerradura de la puerta un micrófono. Esta fue la única llamada telefónica.

Luis

Había policía y policía secreta. Días después o meses después detuvieron a una chavala de la JOC en alguna manifestación o en algún cierre de empresa y la reconoció el policía secreta, y se lo dijo. Entonces, cuando la chavala nos lo dijo, le dijimos que escribiera de su puño y letra para mandarle a Arrupe este testimonio, porque Arrupe no se pensaba que la policía secreta hubiera estado en nuestra casa para ver si sacaba algo de la visita... Queríamos que en Roma vieran cómo la visita de Arrupe a Franco estaba politizada también a otros niveles: al nivel un poco ordinario de una visita que hacía a nuestra casa jesuítica y, sin embargo, en la calle estaba la policía.

En aquel tiempo ¿estabais dentro de algún partido?

Luis

No. Con buenas relaciones, sí. Estar dentro del partido, no. Y sí dentro de los sindicatos. La acción sindical se veía como bastante lógica: la lógica que había entre participar en el trabajo y participar en el movimiento sindical.

* * *

Ya sabemos que Luis Anoro redactó un guión para el diálogo con Arrupe. ¿Lo llegasteis a discutir? ¿Preparasteis entre todos la reunión?

Eugenio

Lo que hacemos entonces es repartirnos un poco la conversación con Arrupe siguiendo ese papel de Luis Anoro...

Luis

Esto lo comentamos nosotros, lo que revela que teníamos discusiones a fondo... El mero hecho de que yo me anime a poner por escrito las cosas previas revela un nivel de discusión fuerte en el colectivo y también en nuestra comunidad.

Manolo

Decidimos que cada uno de los cinco hablaría de un tema con toda libertad, siendo conscientes que entre todos debíamos expresarle las tensiones de la Misión Obrera española del momento. El patíbulo del buen P. Arrupe estaba preparado.

Los de El Terminillo, ¿participasteis también en estas reuniones previas?

Mario

En alguna, sí; pero ya he dicho que no lo recuerdo muy bien. Y que cada uno hablase de alguna cosa concreta no lo recuerdo y qué tenía que decir yo, menos.

¿Os acordais de lo que cada uno habló?

Manolo

Es una lástima que la memoria de los contenidos no se haya mantenido al mismo nivel que la memoria visual que todavía guardo de aquella cena. Los acompañantes del P. Arrupe habían decidido darnos un tiempo limitado a cada uno, controlado reloj en mano, no en la mano del P. Arrupe, sino en la del jefe del protocolo. Todos, por turno, fuimos diciendo lo que habíamos preparado para decirle. Estábamos acostumbrados a vivir dentro del conflicto y vivíamos convencidos de que el conflicto era bueno para ayudar a crear situaciones nuevas y positivas, dentro del criterio de acción utilizado por los grupos de izquierda de aquel momento: "Agudizar las contradicciones".

Eugenio

No sé quién empezó, supongo que Carmelo. Y cada uno contamos un poco lo que nos habíamos repartido.

Luis

No me acuerdo, no. A lo mejor de lo que suponía ser cura obrero... y también el de pertenecer como uno más a la Asociación de Vecinos, porque yo estaba participando en ella.
Así como a Carmelo o a Juan les reservamos lo de la conexión con el colegio, a mí me reservaron lo de la conexión con la Asociación.
Me parece que Eugenio, que estaba más metido con los jóvenes, habló de las relaciones con la JOC, que se pretendía también implantar en el barrio, porque yo estaba con un grupo de la HOAC y fui consiliario con Gregorio Forniés de la HOAC de Zaragoza. Yo iba a las reuniones de la Comisión Diocesana.

Eugenio

Yo hablo de "la contestación del ladrillo"...

La "contestación del ladrillo" ¿qué es? ¿Es cosa tuya o de Carmelo?

Eugenio

Pues, que venden el colegio de El Salvador, que estaba en el centro de Zaragoza, y que lo compra Galerías Preciados y que son 900 millones... No recuerdo las cantidades exactas, pero sí unas cantidades así...

Inciso de Manolo

La prensa local hablaba a menudo de ello y se hablaba de que la operación supondría entre unos 600 y 900 millones de pesetas de aquel tiempo. Eran cifras astronómicas.

Sigue Eugenio

La razón -decían- era que con eso se podía ir a las afueras con un colegio más grande y mejor y conseguir becas para los estudiantes de clases pobres. Y decían que nosotros, los de Misión Obrera, éramos contestatarios, porque decíamos cosas y tal... Pero no estábamos en contra de nada, ni de las reglas de San Ignacio ni de ninguna cosa... Lo nuestro era ser fieles al evangelio.
Había unas cartas del propio Arrupe, que nos habían parecido muy interesantes, para toda Sudamérica, y que si se aplicaban en España..... En la Compañía había visiones muy distintas de cómo había que funcionar con el Evangelio y lo que se podía exigir en un sitio o en otro. Y se le estaban riendo a las narices con cosas como esas... Venden el colegio y la contestación de ladrillo... Luego pasó lo mismo con el colegio del Sagrado Corazón en Bilbao.

Inciso de Luis

En este punto del colegio manifestamos nuestro disenso y también nuestro disenso con Arrupe, porque él nos dijo que él mismo lo había autorizado. Bueno, pues autorización mala.

Manolo

Lo único que recuerdo y no lo olvidaré nunca es el título del tema que yo escogí para exponerle a Arrupe: "La vergüenza de ser jesuita". Intentaré describir desde qué experiencia vi como lo más natural hablarle de este tema.

  1. En aquel tiempo yo trabajaba en una empresa de fundición de acero, pero como ayudante de laboratorio. Por allí, de tanto en tanto, venían los dos jóvenes ingenieros técnicos, que de hecho eran clase media, y hablaban de los hijos del todopoderoso contable de la empresa que iban al colegio de los jesuitas. Ellos se sentían clase inferior y sin poder adquisitivo para llevar los hijos a un tal colegio. Yo me mantenía en un rincón secando los vasos sin ningún derecho a participar en aquella conversación, pero abriendo del todo mis oídos que escuchaban cosas que me llegaban tan adentro.
  2. A la hora del "bocadillo" nos reuníamos todos los trabajadores, uno sentado sobre un rollo de hierro, el otro sobre una vagoneta del tren de fundición, cada uno donde se encontraba más cómodo para desenfundar aquel bocata envuelto en una hoja del periódico local del domingo anterior. En aquella conversación, tan espontánea y a la vez de un lenguaje tan directo sobre temas de salarios, sobre temas políticos, sexuales y anticlericales, era una expresión bien conocida la palabra "jesuita" para lanzarla contra alguien a quien se quería insultar, ya sea para calificarlo como falso o como traidor. Ellos no sabían que yo era jesuita. Años más tarde me elegirían como delegado de empresa por parte de los trabajadores.
  3. Por aquel tiempo, no recuerdo exactamente las fechas, se realizó la operación venta de los terrenos del antiguo colegio de los jesuitas de El Salvador, en el centro neurálgico de la ciudad. La prensa local hablaba a menudo de ello y se hablaba de que la operación supondría entre unos 600 y 900 millones de pesetas de aquel tiempo. Eran cifras astronómicas en aquel momento. Yo recuerdo que en aquel tiempo ganaba 3.000 pts al mes. No es de extrañar, pues, con todo lo que acabo de contar, de que nunca nos dejasen participar en la discusión de aquella operación.

Carmelo

No recuerdo nada de la conversación mantenida. La relación del P. Alcalá me refresca algo la memoria: recuerdo que nos habló de "la dificultad de este ministerio y de la necesidad de una identificación con el cuerpo de la Compañía, etc". Y creo recordar que nosotros le dijimos que la Misión Obrera no era entendida ni aceptada por la inmensa mayoría de la Compañía: superiores y demás miembros, que nos sentíamos "alejados" y que no bastaba el reconocimiento oficial de la Misión Obrera sobre el papel, sino que era necesario también un reconocimiento en la práctica: que los jóvenes novicios y estudiantes pudiesen tomar contacto con nosotros -los diversos equipos- y se les permitiese, si lo pedían, venir a compartir nuestro género de vida, que en caso contrario era negar en la práctica lo que los documentos decían sobre la Misión Obrera e impedir su futuro.

Inciso de Eugenio

Era muy complicado y no estaba claro qué actitud tenía la Compañía hacia nosotros... Éramos una cosa permitida..., algunos lo veían sólo como un experimento... Yo creo que la generación nuestra rompió una serie de moldes.

Sigue Carmelo

Quizás en este sentido le hablamos, pero no puedo asegurarlo, porque estas ideas estaban en el ambiente entonces y después lo estuvieron durante mucho tiempo, y puedo mezclar tiempos y conversaciones posteriores.

¿El tema de la visita a Franco salió en la conversación?

Luis

Sí, claro, como había salido lo del colegio...

Carmelo

Sobre su visita a Franco -su necesidad y oportunidad- supongo que le diríamos que era negativa, pues fácilmente se podría interpretar torcidamente.

Eugenio

Yo no me metía con lo de Franco..., lo de Franco tampoco nos importaba mucho. Quizás para explicar la postura de los demás y su significado necesariamente político... Era como la copa del pino.

Manolo

La llegada del P. Arrupe a España la recibimos en El Picarral como una ola de preocupación que se extendió rápidamente entre todos los equipos de Misión Obrera en el Estado español. Estábamos viviendo muy profundamente las tensiones políticas y económicas que vivía la clase trabajadora de aquel tiempo. Oír que el P. Arrupe llegaba a España y que iría a visitar a Franco para agradecerle -ahora no podría decir qué tipo de ayuda que habían recibido en el Japón- provocaba una reacción automática en un contexto diario de lucha desde la clase trabajadora al lado de tantos grupos políticos que luchaban desde la clandestinidad contra la dictadura. Hay que reconocer que estas circunstancias nos hacían vivir un maximalismo ideológico que nos impedía una cierta serenidad a la hora de tener un diálogo con otras personas, y del cual ahora todavía me siento avergonzado. Supongo que alguna de las preguntas de los otros compañeros iría en el sentido de preguntarle por qué iba a visitar a Franco, pero no lo puedo afirmar con certeza, ni tampoco qué respondió el querido P. Arrupe.

* * *

El P. Arrupe, ¿habló mucho en la cena, aquí?

Eugenio

Yo no recuerdo, yo creo que no... Y si habló, es de esas cosas que no te acuerdas... Yo creo que estuvo receptivo, y siguió receptivo

Luis

Arrupe, de hablar, no habló, prácticamente no habló. Arrupe estuvo atento, respetuoso, tenso, pero al mismo tiempo firme. Se nos podría quedar una imagen de Arrupe como muy firme y al mismo tiempo muy en su papel de que él tenía que obrar en conciencia como Prepósito General. Y, al mismo tiempo, dando una gran libertad, como ya dice Manolo, para disentir en los criterios que nosotros o él tenía, o sea que la disensión no la ponía en los aspectos ideológicos, sino en los aspectos digamos comunitarios.

¿Cómo fue el ambiente de la conversación?

Mario

No tengo el recuerdo de ser una reunión encorsetada, más bien tengo el recuerdo de una reunión relajada, espontánea, un diálogo tranquilo y agradable, sobre todo por la actitud de Arrupe. Arrupe estuvo muy bien; los que estaban muy nerviosos eran los que le acompañaban...

Manolo

El grupo de tres o cuatro jesuitas que acompañaban al P. Arrupe vivían la situación con mucha tensión. Fueron en este caso los malos de la película y creo que fueron los que se lo pasaron peor... Y un signo de lo que digo podría ser las efusivas risas que hicieron cuando el P. Arrupe agarró el porrón y bebió con no demasiado acierto. Aquella escandalosa risa de los otros nos pareció sobrera.

* * *

Hubo un momento tenso, ¿no?

Manolo

El del reloj dijo que era la hora de irse. El líder ideológico del grupo de casa dijo que...

¿Quién era el líder ideológico del grupo?

Luis

Pues era Eugenio. Sí, Eugenio, que pasaba por ser el líder ideológico... supuesto que entonces estaban vigentes las ideologías...

Inciso de Carmelo

Luis siempre tan "majo". ¿Qué lider has tenido en tu vida, mi querido Luis, que no haya sido Jesús, el de Nazaret? Este sería un tema del que podríamos hablar algo más...

Continua Manolo

...el P. Arrupe estaba en nuestra casa y que todavía había cosas para decir. El P. Arrupe le dijo que hablara. Le dejaron hablar un poco, y, al cabo de tres minutos, el jefe de protocolo dijo que se había acabado. Nuestro compañero dijo que si no podía hablar al P. Arrupe en su casa, que se iba. Se levantó y se fue, subiendo las escaleras, a la planta alta de nuestra vivienda. Para mí fue un momento muy crítico, pues no llegaba a imaginar lo que suponía aquel gesto de nuestro compañero: si quería decir que dejaba la Compañía o qué. De hecho el P. Arrupe ya no intervino más. Cuando nos despedíamos, nuestro compañero bajó y el P. Arrupe se le hizo el encontradizo y le habló de un modo muy tranquilo dándole ánimos. Verlos hablar solos y a parte, me dio tranquilidad.

Eugenio

Todavía me veo en aquella mesa, yo estaba enfrente de él, de Arrupe y del "guardaespalda". Mira, no me acuerdo de las sardinas ni del porrón, pero del guardaespalda, sí. Terrible.
Cuando me toca a mi y empiezo a explicar eso... Quizás ya estaba molesto con lo que ya había oído o yo me expresaba más jovialmente o más lo que sea que los otros... y Alcalá me dice que me calle.
Pues yo, que si me tengo que callar, pues que me voy. Y se lo digo a Arrupe, y Arrupe, como viejo, aceptando el tema, y el otro diciendo "Yo tengo mandato de la Compañía para..."

[Xabier] ¿Te marchas?

Xabier Irigaray. Foto de 2006

Eugenio

Me fui y me quedé en la puerta

¿No era porque el tiempo ya se había acabado...? ¿Que era ya muy tarde?

Eugenio

No, no...

[Xavier] ¿Porque después siguieron algunos?

Eugenio

Se quedaron como media hora o algo así... Y si no recuerdo mal, cuando nos despedimos, le dije: "Venga cuando quiera... Lo siento... Pero si no podemos hablar ¿qué pintamos?" Lo que me hace gracia, cuando recuerdo eso, es decirle "Venga cuando quiera..." La conciencia mía era...

[Xavier] Que no habías dicho nada malo...

Eugenio

No. Que yo estaba en mi casa; que Arrupe no estaba en terreno de la Compañía, y que yo no estaba en terreno de Arrupe. Él estaba en nuestro terreno...¿Entiendes? Nosotros le habíamos abierto las puertas de nuestra casa a Arrupe... Vamos a contarle nuestras cosas...Y resulta que aquel otro tiene mandato y que nos tiene que decir cosas... Que nos deje hablar, porque si no, no hay diálogo.

[Xavier] Y aquí Arrupe no supo lo que hacer...

Eugenio

No, no. Supo lo que hacer... Aceptó...

[Xavier] Aceptó lo que el otro le dijo...

Eugenio

Era la postura de Arrupe, así lo veo yo... Porque después de eso, cuando salió el libro de Díez-Alegría, que teníamos mucho contacto con él, la postura de Arrupe es la de aceptar... El se muere aceptando lo que dice el Papa, lo que le dice la Compañía, lo que le dice quien le dice... ¿Qué le vas a hacer? Él creía que con eso se santificaba, cogía muchas cosas como una cruz ¿Qué le vamos a hacer? ¿Cómo vas a explicar a un señor que lleva desde que...?

Los compañeros ¿vieron bien el gesto tuyo de salir...?

Eugenio

No tengo ni idea

¿Ni idea?

Eugenio

Ninguna...

Mario

Fue una salida de tono de Eugenio, que nos sorprendió a todos. A mí personalmente me pareció, fuera de lugar, con muy mala educación, sobre todo, el tono, la forma y la conclusión final, salirse de la reunión cuando terminó y marcharse a su habitación.
El P. Alcalá , sí que insistió varias veces que tenían que marcharse, tenían que ir al colegio, a dormir; había sido un jornada muy larga y al día siguiente le esperaba otra igual o peor. Además no recuerdo la hora, pero sería sobre la media noche. Tengo el recuerdo de que Alcalá nos dio esta explicación en alguna reunión general, no que nos pidiera perdón...

* * *

El que Arrupe fuera a ver a Franco ¿era una cosa tan grave....que podía hacer tanto daño a la clase obrera.... a lo que vosotros estabais haciendo...? Como otros, en las cartas de de València i Barcelona, se lo dicen claramente

Eugenio

...un Cantero Cuadrado siendo Procurador en Cortes...

Sí, pero desde mi punto de vista, y un poco desde El Picarral hacía más daño a la clase obrera lo del colegio de El Salvador que el ir a ver a Franco ¿entiendes? Lo de visitar a Franco era una metedura de pata... Pero lo que hacía verdadero mal era tener un Cantero Cuadrado siendo procurador en Cortes y posturas que son contratestimonio. Por ejemplo, lo de la Laboral de Gijón... era un híbrido: iban los hijos más listos de los obreros de toda España y los desclasábamos.

¿Qué se os ha quedado dentro de vosotros de aquella cena?

Carmelo

Fue una reunión que para todos, creo recordar que para todos, resultó muy gratificante; yo así la viví. A mi me supuso conocer a Arrupe en persona y lo recuerdo como ejemplo de cristiano y hombre de categoría humana. Afectivamente se me ganó.

Manolo

Creo que a lo largo de toda aquella visita el P. Arrupe siempre fue el bueno, lo sentíamos como nuestro P. General, el nuestro, aunque tuviéramos que ponerle cuestiones muy duras y le habláramos con toda sinceridad, sabiendo y confiando que nos escucharía, como efectivamente hizo. Los malos de la película en este caso fueron los que le acompañaban y creo que fueron los que se lo pasaron peor. Durante muchos años he pensado en esta visita, cómo la vivimos, cómo la padecimos, y la calidad humana y espiritual que nos demostró el buen P. Arrupe. Siempre le he quedado muy agradecido por todo ello.

Eugenio

Ya he dicho: al despedirnos, encantador. Me parece un hombre excepcional, pero entonces funcionó según el saber y entender biológico y neurológico...

Luis

Se nos manifestó como un compañero, auténtico compañero, auténtico amigo, en el Señor. Y a mí, por lo menos, me dejó con el consuelo de disentir y de saber que la disensión no es lo último, sino la amistad. Hoy lo podemos formular como que el nivel racional es uno y el nivel motivacional es otro. Yo lo experimenté así, creo que los demás también. Este respeto que, aún disintiendo, nos tenía a nosotros, nos arrastraba a que nosotros le respetáramos también, aunque disintiendo. Yo creo que esto es una gran cosa que nos transmitió él. Tengo, pues, un recuerdo bueno de Arrupe, basado sobre todo en el disenso amigable...

Ahora, después de más de treinta años... ¿Se "pasaron" los de Misión Obrera de Valencia y Barcelona?

Mario

De las decisiones de otras comunidades fuera de Zaragoza no opino, ni opiné. No conocía los por qué de cada una de ellas, para tomar una decisión y me pareció, que lo que hicieran, bien hecho estaba. Si opino de lo que viví y ya lo he manifestado.

Manolo

A nivel ideológico, uno de los grandes defectos que vivíamos en aquellos momentos -así lo califico ahora pasados ya todos aquellos años- era un simplismo de análisis muy gordo. Aquel simplismo era característico de muchas reivindicaciones obreras y nos hacía caer siempre en un gran maniqueísmo. Todo era una cosa de buenos contra malos. Repito lo que ya he dicho: aquellas circunstancias nos hacían vivir un maximalismo ideológico que nos impedía una cierta serenidad a la hora de tener un diálogo con otras personas, y del cual ahora todavía me siento avergonzado.

Carmelo

Y tampoco dentro de nuestro propio equipo. Hay formulaciones ideológicas que no ayudan al fin que se pretende, ni para el trato con los "demás", ni al interior del equipo. Pero esta última observación no va dirigida al asunto de la cena con el P. Arrupe.

Luis

Hubo un "disenso real", que al exponerlo en la mesa ante Arrupe se convirtió, al menos para mí, en un "disenso amigable", como ya he dicho. El disenso ¿lo resolveremos como tensión o como conciliación? Hay otra manera de resolverlo que es como interrelación, que esto es lo verdaderamente trinitario, la perijoresis, la interrelación entre las tres personas para ver que el todo no se expresa en las partes, o que las partes se expresan en el todo, pero de otra manera.

Bueno, pues ya hemos llegado a la trinidad... No sé si habrá algo más a decir...

* * *
Los testimonio
uno a uno...
Luis Anoro
Eugenio Arraiza
Mario Cuartero
Manolo Fortuny
Carmelo Martínez



Juan Pablo II no inventó nada, sólo quería superar a los anteriores... Próximo Capítulo

Los que eran Superiores
también recuerdan...
Ignacio Jesús Moragues
Provincial de Aragón

la vanguardia española , 19 de maig de 1970







Gracias por la visita
Miquel Sunyol
sscu@tinet.cat
5 marzo 2006
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Carmelo Martínez Lalmolda
Nacido el 30. Ingresa en el noviciado el 48. Ordenado de sacerdote el 62.
Ministro de la casa. Párrocor de la Parròquia. Censor eclesiástico. Director de la "Obra Diocesana de Ejercicios". Da clases de religión en la escuela pública del barrio

Más tarde, a partir del 72 Superior de la casa, del 73 Consultor de la Provincia.
En el 74 se pone a trabajar en fàbrica
Deja la Compañía el 81

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Juan Acha Aguirre
Nacido el 26. Ingresa en el noviciado el 43. Ordenado de sacerdote el 56.
Pertenece a la Provincia de Loyola. Vicario de la Parroquia

Muere en Zaragoza el

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Luis Anoro Rapún
Nacido el 31. Ingresa en el noviciado el 56. Ordenado de sacerdote el 67.
Coordinador en la Provincia de los jesuitas que trabajan. Trabaja en fábrica

Jubilado. Sigue en la misma comunidad, aunque ésta dentro del barrio haya cambiado de dirección.

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Eugenio Arraiza Rodríguez Monte
Nacido el 36. Ingresa en el noviciado el 54. Ordenado de sacerdote el 67.
Pertenece a la Provincia de Loyola. Trabaja en fábrica

El 75 deja de vivir en la comunidad. El 76 deja la Compañía

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Manuel Fortuny Salas
Nacido el 45. Ingresa en el noviciado el 62.
Trabaja en fábrica

El 78 será ordenado de sacerdote
A partir del 84 en Kyabé (Rép. du Tchad)

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Mario Cuartero Aybar
Nacido el 36. Ingresa én el noviciado el 54. Ordenado de sacerdote el 67
Ministro de la casa. Trabaja en la formación social entre los jóvenes

Vien en la comunidad de la Parroquia de N.S. de Belén. Vicario de la parroquia.

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Luis Noarba Blesa
Nacido el 24. Ingresa en el noviciado el 49.
Sastre. Trabaja en la formación social. Traballa en un taller textil

Muere en

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Luis M. de Pablo
Nacido el 44. Ingresa en el noviciado el 62.
Trabaja en fábrica

Deja la Compañía el 75

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La protesta de Eugenio Arraiza

Entre los agradables recuerdos, también ha venido algún regustillo amargo: Que Moragues me trate de más viejo qué él (dando muestras de lo mal que me conocía)

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