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DIVERSAS VERSIONES DEL "TESTIMONIUM"
DESPUÉS DE EUSEBIO

EL TESTIMONIUM FLAVIANUM
  1. Los supuestos textos de Flavio Josefo
  2. De Origenes a Eusebio
  3. ¿Y ANTES DE EUSEBIO?
    ¿Y DESPUÉS DE EUSEBIO?
  4. DIVERSAS VERSIONES DEL "TESTIMONIUM"
    DESPUÉS DE EUSEBIO
  5. ¿FLAVIO JOSEFO NO VEÍA LO QUE PASABA?
    ¿O EL NUEVO TESTAMENTO EXAGERA?
¿Y LOS HISTORIADORES LATINOS?

Plinio el Joven       Suetonio       Tácito

Earl Doherty nos recuerda lo que Steve Mason (nacido en 1957) dice en josephus and the new testament:

Durante el siglo posterior a Eusebio hay cinco Padres de la Iglesia, entre ellos Agustín, que tuvieron ciertamente muchas ocasiones para encontrarlo útil y, que citando otros pasajes de Josefo, no mencionan a este.

Agustín vivó y trabajó en el norte de África, mientras que Eusebio y Jerónimo (que sí se refieren) estaban en el Oriente, de manera que la interpolación quizá no llegó a zonas más occidentales hasta finales del siglo V.

Ver cuadro comparativo de las diversas versiones
inglés català orig + cat orig + cast castellano

Pseudo-Hegesippus (siglo IV)

Él mismo se considera un historiador y es el autor de de excidio hierosolymitano, adaptación (no traducción) escrita en latín alrededor del 370 (medio siglo después de Eusebio) de la guerra dels jueus de Flavi Josep. El de excidio es conocido por un manuscrito del siglo VI. Es una obra antijudía. No confundirlo con Hegesippus (el primer autor de una historia de la iglesia), que pertenecía "a la primera sucesión de los apóstoles", según Eusebio, y del cual transcribe la muerte de Santiago. (Hist. Eccl., II, 23)

Sufrían los castigos por sus crímenes los que, después de haber crucificado a Jesús, árbitro de los asuntos divinos, perseguían también a sus discípulos. Porque muchos judíos y aún más gentiles creyeron en él y se sintieron atraídos por sus enseñanzas de moral y por la realización de obras más allá de la capacidad humana. Ni siquiera su muerte puso fin a su fe y amor, sino que aumentó su devoción.... De esto dan testimonio los mismos judíos, diciendo el escritor Josefo en su historia que hubo en aquel tiempo un hombre sabio, si es apropiado, dice, llamar hombre al creador de obras milagrosas, que se apareció vivo a sus discípulos tres días después de su muerte, según los escritos de los profetas, que profetizaron tanto éstas como otras innumerables cosas llenas de maravillas acerca de él. De él comenzó la congregación de los cristianos, infiltrándose incluso en todas las razas humanas, ni queda nación en el mundo romano que esté sin su religión. Si los judíos no nos creen, que crean a uno de los suyos. Así habló Josefo, a quien estiman como un hombre muy grande, y sin embargo tan retorcido de mente era el que decía la verdad sobre él, que no creía ni en sus propias palabras. Aunque hablaba por fidelidad a la historia, porque le parecía mal engañar, no creía a causa de su dureza de corazón y de su intención infiel. Sin embargo, no perjudica a la verdad el hecho de que no creyera, sino que se suma al testimonio porque, incrédulo y reacio, no lo negó. En esto resplandeció el poder eterno de Jesucristo, que hasta los principales hombres de la sinagoga que lo entregaron a la muerte reconocieron que era Dios.

Luebant enim scelerum suorum supplicia, qui postquam Iesum crucifixerant divinorum arbitrum, postea etiam discipulos eius persequebantur. Plerique tamen Iudaeorum, Gentilium plurimi crediderunt in eum, cum praeceptis moralibus, operibus ultra humanam possibilitatem profluentibus invitarentur. Quibus ne mors quidem eius vel fidei vel gratiae finem imposuit, immo etiam cumulavit devotionem .... De quo ipsi Iudaei quoque testantur dicente Iosepho historiarum scriptore, quod fuerat illo in tempore vir sapiens, si tamen oportet, inquit, virum dici mirabilium creatorem operum, qui apparuerit discipulis suis post triduum mortis suae vivens secundum prophetarum scripta, qui et haec et alia innumerabilia de eo plena miraculi prophetaverunt. Ex quo coepit congregatio Christianorum et in omne hominum penetravit genus, nec ulla natio Romani orbis remansit, quae cultus eius expers relinqueretur. Si nobis non credunt Iudaei, vel suis credant. Hoc dixit Iosephus, quem ipsi maximum putant, et tamen ita in eo ipso quod verum locutus est mente devius fuit, ut nec sermonibus suis crederet. Sed locutus est propter historiae fidem, quia fallere nefas putabat, non credidit propter duritiam cordis et perfidiae intentionem. Non tamen veritati praeiudicat, quia non credidit sed plus addidit testimonio, quia nec incredulus et invitus negavit. In quo Christi Iesu claruit aeterna potentia, quod eum etiam principes synagogae quem ad mortem comprehenderant Deum fatebantur.

  • No refleja nada parecido a un auténtico pasaje josefino. De hecho, debe mucho a la versión cristiana, y podría ser una paráfrasis del propio Eusebio, puesto que Pseudo-Hegesippus fue escrito medio siglo después de él.
  • ¿Conocía el Pseudo-Hegesippus las obras de Eusebio o depende de otras fuentes? Esto probaría que en su tiempo ya existían copias de las ANTIGÜEDADES en que se mencionaba a Jesús.
  • No es una cita directa del texto de Flavio Josefo, pero encontramos algunos elementos del textus receptus.
  • Los responsables de la muerte de Jesús (y de la persecución de sus discípulos) son los judíos.
  • ¿Los discípulos creían que Jesús era el Mesías o creían en sus enseñanzas?
  • Mención explícita de la muerte de Jesús, que falta en el textus receptus y en la versión de Jerónimo.
  • Insiste en que Flavio Josefo era un no creyente y en su error de no reconocer que la causa de la destrucción de la ciudad fue la muerte de Jesús.
  • No hay ninguna afirmación sobre la mesianidad de Jesús.
  • No habla de "la verdad", sino de "preceptos morales".

Jerónimo de Stridon (340 - 420).

Vivió durante muchos años en la misma región y algo después que Eusebi. Cita a Josefo "no menos de 90 veces y se refiere a él como un segundo Livio (Epistula ad Eustochium, 22), pero cita el Testimonium sólo esta única vez" (Louis H. Feldman [joseph, judaism and christianity]).

Así nos presenta a Flavio Josefo:

José, hijo de Matías, era sacerdote de Jerusalén. Capturado por Vespasiano, fue dejado a su hijo Tito. A su llegada a Roma, ofreció a los dos emperadores, al padre y al hijo, siete libros de sobre la cautividad de los judíos (1). Los libros fueron entregados a la biblioteca pública, mereciendo, en su honor, una estatua en Roma. Escribió otros veinte libros sobre la Antigüedad (2), desde el principio del mundo hasta el año décimo cuarto de Domiciano César, y otros dos libros (3) contra Appion, gramático de Alejandría, enviado como delegado por Calígula por parte de los gentiles . Y también escribió un libro contra Filón, cuyo contenido era una acusación destinada a vituperar a la nación judía. Otro libro, titulado peri. Auvtokra,topoj logismou (Sobre el estudio del autogobierno), es digno de destacar por su elegancia; recoge el martirio de los macabeos. En el libro decimoquinto de las Antiguedades , confiesa con toda claridad que Cristo debe su muerte a los Fariseos, que Juan-Bautista ha sido un verdadero profeta y que la ruina de Jerusalén ha sido la continuidad del asesinato del apóstol Santiago.

Extraído de esta web.

Josephus Matthiae filius, ex Hierosolymis sacerdos, a Vespasiano captus, cum Tito filio ejus relictus est. Hic Romam veniens, septem libros Judaicae captivitatis Imperatoribus patri filioque obtulit, qui et bibliothecae publicae traditi sunt, et ob ingenii gloriam, statuam quoque meruit Romae. Scripsit autem et alios viginti Antiquitatum libros, ab exordio mundi, usque ad decimum quartum annum Domitiani Caesaris, et duos peri. Avrcaio,phtoj VIoudai,wn, adversum Appionem grammaticum Alexandrinum, qui sub Caligula legatus missus ex parte Gentilium, contra Philonem etiam librum, vituperationem gentis Judaicae continentem, scripserat. Alius quoque liber ejus, qui inscribitur peri. Auvtokra,topoj logismou, valde elegans habetur, in quo et Machabaeorum sunt digesta martyria. Hic in decimo octavo Antiquitatum libro, manifestissime confitetur, propter magnitudinem signorum, Christum a Pharisaeis interfectum, et Joannem Baptistam vere prophetam fuisse, et propter interfectionem Jacobi apostoli, dirutam Hierosolymam.

Extraído de esta web.

No cita directamente a Flavio Josefo, sino a través de otros autores. En el capítulo XIII de su libro de viris illustribus, publicado el 392, cita el Testimonium Flavianum que encontró en las obras de Eusebio.

En este mismo tiempo vivía Jesús, un hombre sabio, si es que es lícito llamarle hombre. Porque era hacedor de obras maravillosas, y maestro de los que con gusto reciben la verdad. Tenía también muchísimos adeptos, tanto entre los judíos como entre los gentiles, y se le creía que era el Mesías; y cuando por envidia de nuestros jefes Pilato le crucificó, no obstante, los que le habían amado al principio continuaron hasta el fin, pues al tercer día se les apareció vivo. Muchas cosas de estas y otras maravillosas están en los libros de los profetas que profetizaron acerca de él. Y la secta de los cristianos, así llamada por él, existe hasta el día de hoy.

Eodem tempore fuit Jesus vir sapiens, si tamen virum oportet eum dicere. Erat enim mirabilium patrator operum, et doctor eorum, qui libenter vera suscipiunt: plurimos quoque tam de Judaeis quam de gentibus sui habuit sectatores, et credebatur esse Christus. Cumque invidia nostrorum Principum, cruci eum Pilatus addixisset, nihilominus qui primum dilexerant, perseveraverunt. Apparuit enim eis tertia die vivens. Multa et haec alia mirabilia carminibus Prophetarum de eo vaticinantibus, et usque hodie Christianorum gens ab hoc sortita vocabulum, non defecit.

Tiene unas pocas variaciones respecto del textus receptus que se encuentra en Eusebio:

  • En vez de decir "él era el Mesías" (o` cristo.j ou-toj h=n) Jerónimo escribe "se creía que él era el Mesías" (et credebatur esse Christus).

¿De dónde procede esta "versión dubitativa"? ¿La encontró Jerónimo en su copia de Eusebio? ¿La encontró en alguna copia de Flavio Josefo? ¿Es creación suya?

Una posible explicación es que se refiera a los discípulos ya mencionados.

  • A continuación el griego del textus receptus utiliza el término técnico e;ndeixij (presentar una acusación), Jerónimo, siguiendo a Mc 15, 10 y Mt 27, 18 (dia. fqo,non), habla de "envidia" (invidiaspan>).
  • En vez de los "griegos" (pollou,j de. kai, tou/ ~Ellhnikou) habla de los "gentiles" (quam de gentibus).

Falta una explícita afirmación de la muerte (como en el textus receptus) en contraste con las otras versiones (Miguel el Sirio, Agapius el Árabe, y las primeras versiones latinas del Pseduo-Hegesippus).

Teodoreto (393-457), obispo de Ciro.

Nacido en Antioquía, teólogo e historiador. En su comentario sobre Daniel, afirma claramente que Flavio Josefo no aceptó el mensaje cristiano, aunque no ocultó la verdad de que Daniel había predicho la destrucción de Jerusalén, refiriéndose a antigüedades (libro X, 10). Era un buen conocedor de la demostración evangélica y de la historia eclesiástica de Eusebio.

¿Encontró en estas obras de Eusebio o tal vez en antigüedades de Flavio Josefo una "versión dubitativa" ("se creía que era el Mesías")? Como en el caso de Orígenes, la no aceptación del mensaje cristiano no indica la existencia, en las obras de Flavio Josefo, de una declaración negativa sobre la mesianidad de Jesús.

¿Existían ya en el siglo IV otras copias de antigüedades que las utilizadas por Hegesippus y Eusebio?

Isidoro de Pelusio (entre el 360 y el 451).

Nacido en Alejandría, este monje egipcio conocía bien las antigüedades de Flavio Josefo, pero no alude a la afirmación de la mesianidad de Jesús, sólo hace alusión al "maestro de aquellos que reciben la verdad".

Antes de continuar

Marian Hillar señala que La guerra de los judíos se tradujo al siríaco en el siglo VIII, pero no existe ningún indicio de una traducción siríaca de las antigüedades.

¿Podría haber traducciones al siríaco de las obras de Eusebi?

Shlomo Pines (An Arabic Version of the Testimonium Flavianum and its Implications, p.77-79) observa que tanto las copias de Agapio como de Miguel el Sirio de sus respectivas fuentes de Flavio Josefo parecen tener el título "Sobre el gobierno de los judíos". Este título alternativo para las antigüedades de los judíos no se encuentra en ningún otro sitio.

Las versiones siríacas de Flavio Josefo tenían su propia gama de contenidos.

¿La tradición siríaca tiene sus raíces en el texto de Eusebio, o en una edición anterior más auténtica de Flavio Josefo?

Jacobo de Edesa (c. 640 - 5 de junio del 708).

Escribió una crónica, como continuación del cronicon (pantodaph. i`stori,a) de Eusebio (una historia universal en dos libros). La crònica de Jacobo de Edesa es descrita y citada por Miguel, el Sirio, en el libro VII de su propia cronica. Posiblemente, a través de él el "Testimonium" llegaría a Teófilo de Edesa.

Teófilo de Edesa (695-785).

Escribió una crónica histórica en siríaco, que está perdida, pero que fue utilizada por escritores posteriores, entre ellos el patriarca jacobita Dioniso de Tel-Mahre (818-45), Agapio de Hierápolis, historiador melquita del siglo X, quien lo menciona expresamente como una fuente importante y, también, Miguel el Sirio (siglo XII).

Agapio, el obispo melquita de Hierápolis (Siria)(siglo X).

Murió a mediados del siglo X. Escribió una historia del mundo desde los principios hasta su tiempo, haciendo un uso acrítico de sus fuentes (una de ellas Teófilo de Edesa, fallecido en 785). Su obra (kitab al-'unwan), publicada en 942, nos es conocida por un solo manuscrito, pero es citada por un historiador copto cristiano del siglo XIII. Al discutir el día de la crucifixión de Cristo (al-mashich) incluye una versión interesante del Testimonium.

Escribió en árabe, pero muy posiblemente su texto procedía de una traducción siríaca (¿Teófilo de Edesa?) de un original griego (¿Eusebio?).

En aquel tiempo había un hombre sabio que se llamaba Jesús. Su conducta era buena y tenía fama de virtuoso. Y mucha gente de entre los judíos y de las demás naciones se hicieron sus discípulos. Pilato le condenó a ser crucificado y a morir. Y los que se habían hecho sus discípulos no abandonaron su discipulado. Ccontaron que se les había aparecido después de la crucifixión y que estaba vivo; por consiguiente, tal vez era el Mesías del que los profetas habían contado maravillas.

El historiador israelí Schlomo Pines publicó en 1971 un estudio sobre la obra de Agapio (an arabic version of the testimonium flavianum and its implications) y dio del "Testimonium" la siguiente traducción:

At this time there was a wise man who was called Jesus. And his conduct was good, and he was known to be virtuous. And many people from among the Jews and the other nations became his disciples. Pilate condemned him to be crucified and to die. And those who had become his disciples did not abandon his discipleship. They reported that he had appeared to them three days after his crucifixion and that he was alive; accordingly, he was perhaps the Messiah concerning whom the prophets have recounted wonders.

Lo que se afirma:

  • que Jesús era un hombre sabio, de buena conducta y virtuoso.
  • una declaración explícita sobre su muerte.
  • que los discípulos informaron que se les apareció vivo.
  • que quizás era el Mesías.
  • que de él (o del Mesías) hablaron los profetas.

Lo que no se afirma:

  • no se sugiere nada de sobrenatural ("si nos conviene llamarlo hombre") ni su poder de hacer milagros ("autor de obras maravillosas").
  • que fuera maestro de los que reciben la verdad.
  • la participación de los dirigentes judíos en su muerte
  • que la tribu de los cristianos sigue activa

Miguel, el Sirio, patriarca de Antioquía de la Iglesia Ortodoxa Siríaca(1126 - 1199).

Nacido en Melitene, ciudad en el centro de la Turquía oriental, de familia cristiana (su padre era sacerdote, un tío monje y obispo). Fue monje del monasterio de Mar Bar Sauma, del que fue archimandrita antes de cumplir los treinta años. Autor de un gran número de obras de literatura religiosa, lo que se retiene sobre todo de él es su crónica universal, fechada en 1195, la más amplia compilación historiográfica de toda la literatura en siríaco, donde encontramos una versión del Testimonium.

Probablemente, su fuente sea una traducción o adaptación al sirio de la crónica de Eusebio hecha por Jacobo de Edesa (640 - 708), quien también sería la fuente de Teófilo de Edesa.

En estos tiempos había un hombre sabio llamado Jesús, si es apropiado para nosotros llamarlo hombre. Porque era hacedor de obras gloriosas y maestro de la verdad. Muchos de entre los judíos y de entre las naciones se hicieron sus discípulos. Se creía que era el Mesías. Pero no según el testimonio de los principales [hombres] de [nuestra] nación. Por eso Pilato lo condenó a la cruz y murió. Pero los que le habían amado no dejaron de amarle. Se les apareció vivo al cabo de tres días. Porque los profetas de Dios habían hablado de él cosas tan maravillosas. Y el pueblo de los cristianos, que lleva su nombre, no ha desaparecido hasta [este] día.

Esta versión tiene varios puntos en común con el textus receptus, especialmente con la traducción siríaca de la història eclesiàstica de Eusebio: por ejemplo, la expresión de que los discípulos de Jesús "venían de otras naciones".

La gran diferencia está en la fórmula "se pensaba que era el Mesías" (o "quizás él era el Mesías") en vez de "él era el Mesías" del textus receptus.

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
9 diciembre 2023
Última revisión: mayo 2024
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(1) Título original: Flabvi,ou VI/wsh,pou ivstori,a VIoudaikou/ pole,mou pro.j ~Rwmai,ouj
(2) Título original: VI/wsh,pou ivstoriw/n th/j VIoudaikh/j avrcaiologi,aj
(3) Título original: Flabvi,ou VI/wsh,pou peri. Avrcaio,phtoj VIoudai,wn lo,goj
(4) Según Wikipedia: "[Apión] dirigió una delegación enviada a Calígula en el año 38 por los alejandrinos para quejarse de los judíos y de los privilegios que les habían concedido en la ciudad. Sus acusaciones fueron contestadas por Flavio Josefo en su Contra Apionem". También de Wikipedia: "En 39 d.C., Filón fue elegido junto con otros tres notables para defender "el derecho de ciudadanía de los judíos en Alejandría". Tuvo que enfrentarse a otra delegación liderada por Apión, un egipcio helenizado que defendía el punto de vista de los griegos".