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EL TESTIMONIUM FLAVIANUM
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¿SERÍA EL "TESTIMONIUM FLAVIANUM"
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Sin preámbulos, pongamos "manos a la obra": los tres posibles historiadores romanos son Plinio, Salustio y Tácito, sin olvidarnos de Luciano de Samosata y de Dio Casio...
Por el orden cronológico de aparición de sus obras:
Empecemos por el primero, conocido como "el Joven", para distinguirlo de su tío, Caius Plinius Secundus (c. 23 - 79), que ya ha salido en esta web por su descripción de los esenios.
El Joven, a los diecinueve años, estudió leyes y, a partir de aquí, empezó el "cursus honorum", accediendo a cargos públicos, tanto administrativos como militares, mostrándose como hombre honesto y moderado. Acabó su carrera ("resumen de todos los cargos públicos más importantes en Roma"), enviado por el emperador Trajano, como gobernador (legatus pro praetore) de la Provincia Ponto-Bitinia, al noroeste de Asia Menor y al suroeste del mar Negro (actual Turquía).
En el año 111, poco después de empezar a ejercer, escribió (¿supuestamente?) esta carta al emperador Trajano:
Me corresponde, señor, informaros de todo lo que tengo dudas. ¿Quién puede controlar mejor mi indecisión o instruir mi ignorancia?
Sollemne est mihi, domine, omnia de quibus dubito ad te referre. Quis enim potest melius vel cunctationem meam regere vel ignorantiam instruere?
Nunca he llevado a cabo pesquisas sobre los cristianos; no sé, por tanto, qué hechos o en qué medida han de ser castigados o perseguidos. Y harto confuso me he preguntado si no se da la discriminación en punto a la edad o si la tierna edad ha de ser tratada de modo diverso a la adulta; si se debe perdonar a quien se arrepiente o bien si a quien ha sido cristiano hasta la médula le ayuda algo el abjurar; si se ha de castigar en razón del mero nombre, aun cuando falten actos delictivos, o los delitos vinculados a dicho nombre
Cognitionibus de Christianis interfui numquam: ideo nescio quid et quatenus aut puniri soleat aut quaeri. Nec mediocriter haesitavi, sitne aliquod discrimen aetatum, an quamlibet teneri nihil a robustioribus differant; detur paenitentiae venia, an ei, qui omnino Christianus fuit, desisse non prosit; nomen ipsum, si flagitiis careat, an flagitia cohaerentia nomini puniantur.
Les preguntaba a ellos mismos si eran cristianos. A quienes respondían afirmativamente, les repetía dos o tres veces la pregunta, bajo amenaza de suplicio; si perseveraban, les hacía matar. Nunca he dudado, en efecto, fuera lo que fuese lo que confesaban, que semejante contumacia e inflexible obstinación merece castigo al menos.
Interim, A otros, convictos de idéntica locura, como eran ciudadanos romanos, hacía los trámites pertinentes para enviarlos a Roma.
Fuerunt alii similis amentiae, quos, quia cives Romani erant, adnotavi in urbem remittendos.
Esas acusaciones se han propagado, como sucede ordinariamente, por el mero hecho de que se está investigando el asunto, y han aparecido diferentes formas de delito. Me llegó una denuncia anónima que contenía el nombre de muchas personas. Quienes negaban ser o haber sido cristianos, si invocaban a los dioses conforme a la fórmula impuesta por mí, y si hacían sacrificios con incienso y vino ante tu imagen, que a tal efecto hice erigir, y maldecían además de Cristo -cosas todas que, según me dicen, es imposible conseguir de quienes son verdaderamente cristianos- consideré que debían ser puestos en libertad.
Mox ipso tractatu, ut fieri solet, diffundente se crimine plures species inciderunt. Propositus est libellus sine auctore multorum nomina continens. Qui negabant esse se Christianos aut fuisse, cum praeeunte me deos appellarent et imagini tuae, quam propter hoc iusseram cum simulacris numinum afferri, ture ac vino supplicarent, praeterea male dicerent Christo, quorum nihil cogi posse dicuntur qui sunt re vera Christiani, dimittendos putavi.
Otros, cuyo nombre había sido denunciado, dijeron ser cistianso0s y lo negaron poco después; lo habían sido, pero luego habían dejado de serlo, algunos hacía tres años, otros más, otros incluso veinte años atrás. También todos estos han adorado tu imagen y las estatuas de los dioses y han maldecido de Cristo.
Alii ab indice nominati esse se Christianos dixerunt et mox negaverunt; fuisse quidem sed desisse, quidam ante triennium, quidam ante plures annos, non nemo etiam ante viginti. quoque omnes et imaginem tuam deorumque simulacra venerati sunt et Christo male dixerunt.
Decían que todo su error o falta se limitaba a estos puntos: que en determinado dí se reunían antes de salir el sol y cantaban sucesivamente himnos en honor de Cristo, como si fuese Dios; que se obligaban bajo juramento, no para crímenes, sino a no cometer robo ni adulterio; a no faltar a la promesa, a no negar el depósito.
Affirmabant autem hanc fuisse summam vel culpae suae vel erroris, quod essent soliti stato die ante lucem convenire, carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem seque sacramento non in scelus aliquod obstringere, sed ne furta ne latrocinia ne adulteria committerent, ne fidem fallerent, ne depositum appellati abnegarent.
que después de esto acostumbraban a separarse, y que después se reunían para comer en común manjares inocentes; que habían dejado de hacerlo después de mi edicto, por el cual, según tus órdenes, prohibí toda clase de reuniones.
Quibus peractis morem sibi discedendi fuisse rursusque coeundi ad capiendum cibum, promiscuum tamen et innoxium; quod ipsum facere desisse post edictum meum, quo secundum mandata tua hetaerias esse vetueram.
Esto me ha hecho considerar tanto más necesario arrancar la verdad por la fuerza de los tormentos a dos diaconisas, cuanto que decían estar enteradas de los misterios del culto; pero solo he encontrado una depravada superstición llevada hasta el exceso
Quo magis necessarium credidi ex duabus ancillis, quae ministrae dicebantur, quid esset veri, et per tormenta quaerere. Nihil aliud inveni quam superstitionem pravam et immodicam.
Por ello, tras suspender la indagación, recurro a ti en busca de consejo. El asunto me ha parecido digno de consulta, sobre todo por el número de denunciados. Son, en efecto, muchos de todas las edades, de todas las clases sociales, de ambos sexos, los que están o han de estar en peligro. Y no sólo en las ciudades, también en las aldeas y en los campos se ha propagado el contagio de semejante superstición. Por eso me parece que es preciso contenerla y hacerla cesar…
Ideo dilata cognitione ad consulendum te decucurri. Visa est enim mihi res digna consultatione, maxime propter periclitantium numerum. Multi enim omnis aetatis, omnis ordinis, utriusque sexus etiam vocantur in periculum et vocabuntur. Neque civitates tantum, sed vicos etiam atque agros superstitionis istius contagio pervagata est; quae videtur sisti et corrigi posse.
Me consta con certeza que los templos, desiertos prácticamente, comienzan a ser frecuentados de nuevo y que las ceremonias rituales hace tiempo interrumpidas, se retoman, y que se vende por doquier la carne de las víctimas que hasta la fecha hallaba escasos compradores, De donde es fácil deducir qué muchedumbre de hombres podría ser sanada si se aceptase su arrepentimiento
Certe satis constat prope iam desolata templa coepisse celebrari, et sacra sollemnia diu intermissa repeti passimque venire
| Gracias por la visita
Miquel Sunyol sscu@tinet.cat 6 septiembre 2024 |
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