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Capítulo
VI
La etapa de Valencia Sección Cuarta Los recuerdos de Joan Lluís Clausell |
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Contenido de este capítulo | |||||||||||||||
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* Las cartas de protesta
* La visita a "Las Escuelas" * La visita a La Malvarrosa * Los recuerdos d'en Joan Lluís Clausell * Carta de los jesuitas de La Malvarrosa a los jesuitas de El Picarral |
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Joan Lluís Clausell. Nacido el 21 de julio de 1935.
Ingressa en el noviciado de la Compañía de Jesús el 7 de septiembre
de 1954. Es ordenado sacerdote el 14 de julio de 1967, acabando sus estudios de teología al año siguiente. Es uno de los iniciadores
de la Missión Obrera jesuítica en Valencia. Responsable
del grup de La Malvarrosa.
En el verano de 2002, después de un contacto telefónico,
lo visité a Cal Racó, su casa en Sant Jordi
(Castellòn).
Anteriormente sólo habríamos coincido un curso en la Facultad de los jesuitas de Sant Cugat (Barcelona), el de 1967-68:
él estudiando 4º de teología, y yo el primer curso de teología.
A pesar de este trato escaso y ya lejano, el encuentro -comida incluida-
fue de verdadera hermandad.

Querido Miquel:
Ignoro si era esto lo que buscabas. He procurado volver a hacer presente aquel día tan amargo para todos. Después de treinta y dos años quizás se me haya escapado algún detalle.
Sigo pensando que me he ajustado a la memoria fiel de los hechos y de las palabras. Al menos lo he intentado.
Desde Cal Racó un abrazo fuerte y de hermanos de verdad.
Joan Lluis Clausell
El TIBIO.
Me has pedido que escriba lo que pueda recordar de mi entrevista, hace ya treinta y dos años, con el P. Arrupe en su visita a Valencia del año 70. Lo intentaré sin alejarme demasiado de la objetividad.
El caso, conocido por todos, era que nos enterábamos que aquel gran hombre tenía programada una visita personal con el Dictador, para ver, entre otras cosas, si se podía acabar con el embrollo de la cárcel de Zamora a donde iban a parar sacerdotes y religiosos no afectos al régimen.
Nosotros, desde nuestro rinconcito comprometido de vida en el barrio y en el trabajo manual de la "statio" de La Malvarrosa, aquel sábado tuvimos una larga reunión para ver qué le tenía que decir y cómo, buscando la eficacia con el fin de que la dicha entrevista quedara anulada.
El domingo por la mañana me fui hacia las Escuelas Profesionales donde estaba la plana mayor de la Provincia que acompañaban al P. General en su visita por todo aquel complejo; concretamente estaban a punto de salir del edificio de los talleres.
Soy el P. Clausell de la statio Malvarrosa de Misión Obrera Sacerdotes en el trabajo. En mi nombre propio y en el de toda la buena gente que estamos dando testimonio en el barrio y en el trabajo he de decirle que la visita con su Excelencia ha de suprimirla. No se tiene que hacer.
La gente con la que compartimos vida, militancia y trabajo no pueden comprender esa mezcla de un religioso de su categoría con el dictador que está impidiendo todas las libertades.
No podemos ir mañana a nuestra gente y decirle que nuestro Superior General va a entrevistarse con Franco, pues él es y su sistema el que nos pisotea y su policía la que reprime cualquiera de nuestras sanas inquietudes.
Ud. tendrá sus razones. Nosotros tenemos las nuestras que comprometen nuestras vidas totalmente. No vaya si todavía piensa que Misión Obrera es parte de la Compañía.
Entre los acompañantes, permaneciendo todos de pie, noté que se podía cortar el silencio...
Mire Ud.! Uds. Tienen sus razones y yo tengo las mías, y a pesar de todo pienso que he de ir porque además ya tengo el compromiso adquirido...
Además -ahora viene una comparación de su saber como médico que me dejó totalmente desorientado y con un amargo sabor de boca- en un cuerpo cuando se manifiesta la gangrena en un pie, en una mano, hay que operar para impedir que la gangrena invada todo el cuerpo...
No tengo la intención de seguir los planteamientos que me hacen desde Misión Obrera
Si me pinchan no me hubieran sacado ni una gota de sangre; así me quedé: por su negativa a hacer lo que le pedíamos, pero sobre todo por aquel símil sanitario de la gangrena que era muy claro.
(Off the record he de añadir que nada de lágrimas, según le contó Vicent Marqués veinticinco años después a mi hijo Juan)
La rabia y el desánimo cayeron sobre mí y me volví a La Malvarrosa para explicar a mi gente, de cabo a rabo, lo que me había pasado y que el General ni vendría a vernos a casa...
Como era nuestra sana costumbre, desde hacía mucho tiempo, todos los domingos nos reuníamos para vernos con la gente del barrio... y comernos la ritual paella que nos preparaban Vicent y su madre con dedicación, acierto y cariño...
Después de haberlo contado todo, la tristeza se nos comía por dentro: "¿Qué cojones de paripé estamos haciendo aquí?"
Habíamos acabado de comer cuando vino el Rector de las Escuelas (Joan Costa) y otro para decirnos que el P. General les había dicho que quería visitar La Malvarrosa. Volvimos todos a casa y esperamos un rato hasta que se presentó, acompañado del Provincial y demás gente.
Se sentó un rato, la casa se visitaba rápido, y nos volvió a hablar de la obediencia y del símil de la gangrena y de la amputación del miembro enfermo, cada vez que nosotros le reiterábamos lo que le había dicho por la mañana.
Bajamos todos a la calle, que ya se iban. Al fondo de la calle se veía, tranquila y sin gente, la playa de La Malvarrosa, y le dije;
Mire esta tranquilidad y la anchura del mar...
Deje unos quince días los papeles y grandes problemas de Roma, y véngase aquí a convivir con nosotros. Compartiremos vida e ilusiones; nos conoceríamos mejor; podríamos querernos más y quizás llegaría a entender de una manera global nuestra postura que le resulta radical e inadmisible
Saludó brevemente sin añadir gran cosa más, y se fueron todos dejándonos a la gente de M.O., que habíamos aguantado el chaparrón con una amargura de boca que nunca más hemos tenido una de igual
Joan Costa
también recuerda...
En aquel tiempo vivía en La Malvarrosa y trabajaba en una fábrica
Solía acudir a la «paella» de los domingos y aquel domingo también asistí. Recuerdo que no todos nos fuimos a casa para esperar al P. Arrupe. Hubo dos que decidieron, al salir del bar, volver hacia Valencia. Lo hicieron en moto. Durante el trayecto, se cruzaron con el coche del General. Recuerdo como seguros asistentes a Joan Lluís Clausell, Rafa Casanova...
De esta visita nos quedó un sentimiento de agradecimiento ante el hecho de que el P. General se «rebajara» a venir a vernos
En aquel tiempo estudiaba teología en Barcelona y vivía en la comunidad de estudiantes jesuitas de la calle Amilcar
En Valencia, otros decidieron evitar el enfrentamiento con Arrupe, marchándose de la ciudad, como Ramiro Reig. La Comunidad de Malvarrosa decidió no acudir a la reunión organizada en Las Escuelas Profesionales, y así se lo hizo saber a su Rector, Juan Costa. En vista de esa actitud, Arrupe les visitó una tarde, presentándose directamente en su casa, donde estaban Rafa Casanova, Juan-Luis Clausell, Pepe Roldán y Paco Calatayud. Arrupe les dijo sencillamente que ya que ellos no habían querido ir a verle, venía él a verles a ellos. Aunque de manera muy sutil llegó a decirles que la actitud que habían tomado respecto a él no era propia de la Compañía. Pero se pasó al diálogo y les preguntó por su actividad. Ellos le contestaron que como jesuitas inmersos en la lucha obrera, y padeciendo en sus carnes la represión a que el Dictador sometía a los obreros, no les parecía congruente identificarse con una entrevista de ese cariz político. Siguieron hablando y Arrupe les dijo que le parecía muy bien lo que hacían, en referencia a su compromiso con el mundo obrero.
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| la vanguardia, 2 de mayo de 1970 | ||
| Gracias por la visita
Miquel Sunyol sscu@tinet.org 8 julio 2004 |
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