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Capítulo
VI
La etapa de Valencia Sección Segunda La charla en Las Escuelas |
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Contenido de este capítulo | |||||||||||||||
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* Las cartas de protesta
* La visita a "Las Escuelas" * La visita a La Malvarrosa <* Los recuerdos d'en Joan Lluís Clausell * Carta de los jesuitas de La Malvarrosa a los jesuitas de El Picarral |
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De la Crónica oficial
Poco después comienza la visita a Las Escuelas Profesionales de S. José, donde reciben instrucción unos 1.600 alumnos. El P. General habla al grupo de profesores seglares, pidiendo y ofreciendo una sincera colaboración para promocionar religiosa y socialmente a nuestros alumnos. Brevísimas palabras posteriores a los Antiguos Alumnos de Las Escuelas exhortándoles a tomar iniciativas en el apostolado seglar. A continuación se celebra una reunión de comunidad en el mismo edificio con los jesuitas dedicados al apostolado social. Hay algunas ausencias. Intercambio de puntos de vista sobre el interés de la Compañía en este difícil puesto de evangelización y vivo coloquio donde surgen algunas preguntas relativas a las visitas oficiales del P. General. Este explica inequívocamente su posición
La Provincia de Aragón (recordemos que esta "Provincia" jesuítica comprende lo que hoy día son las Comunidades Autónomas de las Islas Baleares, Valencia y Aragón), con motivo de esta visita del P. Arrupe a sus comunidades y obras apostólicas, publicó -lo que podríamos llamar- un número extraordinario de su habitual boletín de "Noticias", la Circular 9/70, dividido en cuatro "entregas". La que ahora nos interesa es la 9/70 Bis. El texto mantiene el tono coloquial y yo sólo me he atrevido a cambiar algún signo (muy pocos) de puntuación.
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Mi correspondencia con...
Jose Mª Bernal
Tenía ilusión de estar con vosotros. Todos sabéis que este apostolado es hoy uno de los apostolados de la Compañía que más llevo en el corazón, porque sabemos que es uno de los apostolados más importantes y difíciles que toca a un punto vital del género humano, de toda la Humanidad. Y por eso, como sabéis, con objeto de poder coordinar todo este apostolado...
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lo relativo a este punto
del apostolado social
En España, vosotros lo sabéis mucho más que yo. En este sentido creo que es un problema también muy importante, y nosotros tenemos que contribuir a resolverlo o afrontarlo y vosotros con vuestra experiencia y vuestra reflexión creo que podéis aportar muchísimo
No quiero continuar en la parte más abstracta, pero podemos bajar un poco a lo concreto, puesto que aquí tengo unas cuantas cuestiones que se han suscitado a raíz de la visita del P. General
La primera pregunta es sobre la audiencia que he solicitado a una autoridad civil española.
Voy a esta audiencia, creo que el 18 de mayo. Después de haber pensado mucho, de haber consultado, tanto con la Compañía de España representada en sus Provinciales como con los Consultores Generales en Roma, he decidido pedir esta audiencia.
De modo que es una decisión consciente. Con los inconvenientes y las ventajas que pueda tener, me creo obligado a hacerlo. De modo que el que no acepte esa decisión que sepa que no acepta una decisión del General, después de haber consultado con todos los elementos que ha creído conveniente.
Esta visita puede tener muy buenos resultados. Lo importante es que se despoliticen las cosas. En España tenemos la tendencia hoy a politizarlo todo, lo cual realmente, visto desde fuera sobre todo, produce a veces una impresión sumamente triste.
Que nosotros, en nuestra vida apostólica, en nuestras decisiones apostólicas, tengamos que estar siempre con el temor de una interpretación -aun de intención- política, es muy de lamentar. Cuando esta interpretación viene de fuera de la Compañía, transeat, porque al fin y al cabo sabemos cómo el mundo interpreta. Pero cuando se trata de interpretar las cosas en la Compañía, ya resulta una cosa un poco triste, porque supone una desviación, un desenfoque apostólico de la realidad actual de la Compañía
Sobre este tema de la audiencia civil, uno de los jesuitas asistentes dijo al P. General
Es posible que esta intervención no respetara la dinámica prevista por la organitzación. La relación da a entender que, al menos en un primer momento, el P. Arrupe daría respuesta a preguntas presentadas previamente por escrito. Quizás, al final, estaba previsto un "turno abierto" de palabras
Yo deseaba manifestar aquí en público lo siguiente. Hemos tenido una acción que creíamos sería bien interpretada y que además sería eficaz en alguna manera. Nos reunimos y, precisamente por esa problemática que llevamos en nuestra vida de trabajo, en nuestra vida de vivencia en un barrio obrero, en nuestra vida también en cuanto que muchos -o algunos por lo menos- militantes de primera línea, bien cristianos bien no cristianos, tienen la libertad de venir por nuestra casa, vimos que teníamos que manifestar de una manera bastante tajante.
La Circular
explica, en una nota a pie de página, a qué "acción" es refiere el jesuita:
Esta acción
se refiere a la postura adoptada por un grupo de jesuitas en Valencia que, no como desestima o descortesía para con el P. Arrupe, sino por creer sinceramente que así tomaban en serio las mismas orientaciones del P. General, habían decidio manifestar su disconformidad con la proyectada audiencia civil, utilizando como expresión de su postura, el procedimiento de no acudir a ninguno de los actos programados en Valencia con motivo de la visita del P. General
Quizás nos hemos equivocado en la expresión -digo, quizás-; pero el contenido era auténtico, era sano.
Claro, usted ha manifestado aquí, a raíz de la primera pregunta, que estaba decidido y que era una opción que había tomado. Nosotros, a pesar de eso y respetando la persona y respetando la decisión, seguimos manteniendo un poco esa postura de denuncia. Porque, claro, la vivencia con los militantes pesa mucho. Concretamente, en una reunión tenida con militantes el día 30, yo les manifesté, porque me vieron acongojado, y les dije: "Mi vivencia como jesuita estos días, es ésta; la de nuestro equipo, es ésta
". Y me dijeron: "Desde luego que nosotros apreciamos la figura del P. Arrupe. Hemos leído artículos, conocemos algo de su doctrina por lo que tú nos has dicho... Y cuando tiene ocasión de realizar algo de lo que hay en sus escritos, nos defrauda
".
Si eso queda así, Padre, ciertamente nos plantea una situación muy angustiosa. Nuestra comunidad ha vivido una situación muy dolorosa. Y lo reconocemos. A raíz de una serie de reflexiones que se nos han hecho, no era nuestra idea el echarle la puerta de nuestra casa a las narices. Nuestra postura es muy otra. Nos duele, Padre. Nos duele. Pero de verdad. Y no entendemos
¿Quién fue este jesuita?
¿Se saltó el protocolo?
Intentaremos descubrirlo
Pues mira. Como ustedes saben, esto de mi famosa audiencia, no es una decisión que la haya tomado por... así... sin pensar. De modo que es una decisión en la que he visto todos los pros y contras. Porque esto que me dices aquí de palabra lo he recibido por escrito. No es que desconozco esto.
Pero es ahí precisamente donde, a pesar de reconocer toda vuestra buena voluntad, yo me he visto obligado a tomar una decisión que sé que es impopular en un sector. Una decisión, como tantas otras que tengo que tomar en la Compañía. Yo no puedo proceder por un sector que piensa de una forma o de otra, sino que tengo que obrar con una visión universalista. Y, al ser universal, resulta que, al final, puede que para un sector más o menos grande, resulte desagradable. Pues... transeat. Yo me paso por ese mal rato de tener que dar ese mal rato y pasar un mal rato al no ver aquí a estos hermanos míos a los que quisiera ver y hablar en un diálogo, como estamos haciendo aquí.
Yo no interpreto mal vuestras interpretaciones y no me siento ofendido. Pero puedo decir que lo siento: como hombre, como jesuíta, como hermano. Te lo digo con toda sinceridad, porque estamos hablando con sinceridad, ¿no?
Veo además ahí una posición delante de una decisión de la autoridad, muy peligrosa. Porque si, después de haber pensado a nivel español y mundial, con todo ese conocimiento, una autoridad cree en conciencia -yo, General, creo en conciencia- que debo tomar esa decisión, creo que en la Compañía debe de haber una comprensión para aceptar, aun con dolor, y no dar una manifestación pública de un desacuerdo
El segundo motivo para mí -el primero es el de no aceptar la decisión- es el motivo de procedimiento. En la Compañía el procedimiento de la protesta en esta forma, no es jesuítico. Se puede hablar, se puede decir las cosas; pero... en esta forma -una prueba pública de desagrado- realmente no es normal en la Compañía. Esto yo, como prueba de espíritu jesuítico, no lo admito.
Y en tercer lugar, pastoralmente, mucho menos. Sabéis vosotros que no tengo ningún interés político de nada, ni de aquí, ni de España, ni en ningún sitio. Y yo tengo que proceder como el General de la Compañía, y actuar con gente pública. He estado con de Gaulle; he estado con el presidente del Canadá; he estado con Kaunda; he estado con el Presidente del Brasil; he estado con lo menos quince presidentes de repúblicas.
Conozco a esta autoridad civil española a quien voy a visitar, personalmente. Ha sido un bienhechor nuestro en el Japón; gran bienhechor del Japón. Yo me siento obligado. No quiero dar la motivación. Pero estos son algunos de los motivos que he tenido que considerar
Vosotros sois los que tenéis que comprender, aunque sea en contra de una convicción vuestra, viendo esta decisión. Y educar a esta gente. Ahí está la labor sacerdotal que os decía antes. Pastoralmente vosotros sois los que tenéis que tratar de convencer y tratar de presentar, y tratar de explicar a esta gente, a vuestros compañeros, para que realmente comprendan.
De modo que yo acepto lo que habéis hecho. Pero como veis... vamos... no... no... aconsejo. Me toca personalmente como Arrupe, ¿eh?, como Arrupe. Y como General, en cuanto que siento que hubiéramos podido tener un diálogo magnífico, y no lo hemos tenido, con los 10 o 12 o 15; no sé los que han dejado de venir, ni quisiera enterarme: los que sean. Eso yo lo siento profundamente: como hombre y como persona que os quiere, porque creo que estáis haciendo una labor magnífica.
A continuación el P. Arrupe resume los tres motivos por los cuales no puede estar de acuerdo con la acción
de este grupo de jesuitas
Y ahora -no vayamos a alargarnos demasiado- los motivos, ¿verdad?. Mis tres motivos son estos:
Primero. Como obediencia, clarísimo. Esto no se puede... Creo que es una cosa difícil de... Se acepta; pero es un error
Segundo. Como procedimiento, una manifestación pública en contra de una decisión del superior, en este momento de la Compañía en que hay diálogo y se puede hablar, y después del diálogo y de hablar el superior se responsabiliza en conciencia -y sobre todo en este caso, a nivel mundial, ¿eh? insisto: a nivel mundial- de una decisión que tiene que tomar, creo que tiene que haber por consiguiente, una comprensión también
Tercero. Pastoralmente... ya...ya... no veo tan claro. Pero creo que hubiese habido una posición mucho más airosa al presentar la cosa a estos muchachos, a estos obreros, a estos militantes.
De modo que ésta es mi opinión, mi reacción, clarísima, que puedes comunicar a tus compañeros, diciéndoles que, realmente, yo lo he sentido humananmente y profundamente. Conozco vuestra posición y creo que es equivocada.
Preguntó el mismo jesuita, que había intervenido antes, si era equivocada sólo en el fondo o en la manifestación
En el fondo y en la manifestación. Este es mi punto de vista
Otra de las preguntas
a las que respondió el P. Arrupe
fue sobre el "compromiso temporal"
Si quieres leerlo...
Alcance y límites del compromiso temporal
Debemos agradecer este esfuerzo editorial de la Provincia de Aragón dando a conocer los hechos y los documentos
de la visita del P. Arrupe. Este esfuerzo no todas las Provincias lo hicieron (por ejemplo, la de Catalunya). Aventuraría que la causa no fue la desidia del responsable de los "Servicios Informativos", sino la dificultad de hacer una crónica periodística que fuera bien recibida por los diversos sectores de la Provincia. Recordemos que la visita del P. Arrupe se realiza cuando la Compañía de Jesús en Espanya había estado -o estaba- a punto de dividir-se. "El horno no estaba para bollos"
Creo que es muy significativo ver la manera cómo el autor de la "Crónica oficial
", cuyo autor es el P. Manuel Alcalá, se refería al grupo de la protesta (que muy posiblemente no conocería personalmente) y cómo habla de ellos el autor de la relación publicada por la Circular 9/70
, hecha por un jesuita de la misma Provincia
Crónica oficial:
Circular 9/70:
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La etapa de Valencia
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| la vanguardia, 2 de mayo de 1970 | ||
| Gracias por la visita
Miquel Sunyol sscu@tinet.org 14 mayo 2004 Última revisión: 8 julio 2004 |
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