" CARNE TRÉMULA "...
" TENGAMOS EL SEXO EN PAZ "...
- Cuando creía que solo
me pasaba a mi
- No se lo hubiera confesado
por nada del mundo a mis parejas
- Hasta que un día me
enteré de que ésto les pasa a casi todas las mujeres
- Desde entonces han cambiado
algunas cosas en mi forma de enfocar estas cuestiones
La sensación puede llegar a ser horrible a todos los niveles, de
verdad.
Ved, para haceros una idea, la diferencia de expresión de la chica
"ANTES" y "DESPUÉS" de que el chico,
como tan a menudo pasa, la ha tocado demasiado deprisa "por ahí".
Son dos viñetas de una historieta de comic,
(de un autor francés, Pontiac, que en Francia de esto se va sabiendo
algo más que aquí).
El mismo movimiento hubiera sido un superplacer,
después de, al menos, media hora de juego amoroso
(y si es posible, un poco más también,
o mucho más, no hay que ser rácanos con el tiempo en estas situaciones),
Así que, cuando "eso" ocurría,
mi única preocupación era fingir para que todo acabase "bien",
y sobre todo para que acabase lo más deprisa posible,
dentro de que a él no le pareciese "eyaculación precoz" sino un
"superpolvo",
que a la mañana siguiente están mucho más contentos y eso
es muy a tener en cuenta.
Lo más pronto posible,
porque aquello de follar con aquella sensación de rechazo en el cuerpo
era un tormento.
Y si no se follaba, malamente y cada vez peor.
Porque el momento de follar era el único momento en que TOCÁBAMOS
a nuestro chico
(en cuanto pasan los días de "noviazgo" o "conquista"
se suelen poner bastante más difíciles en este asunto),
y después de todo solía estar enamorada de mis parejas,
y necesitaba esos ratos de intimidad, aunque el tema erótico no fuera
muy bien.
La cosa no siempre mejoraba sino que podía también ir empeorando.
Llegaba un momento en que el cuerpo se negaba
y hacía negarse a la mente a aquellos contactos,
y algún dolor de cabeza también me inventé algún
sábado,
pero pocos me inventé, porque solo de saber que era sábado y podía
haber rollo,
mi mismo metabolismo me los acababa provocando de verdad.
Por cierto, sí que es cierto
que nosotras con dolor de cabeza no funcionamos.
Ellos, al menos la mayoría, sí que funcionan aunque les duela
la cabeza.
Por eso no acaban de entender la que ellos siempre creen "excusa",
y que a veces sí lo es, pero a veces no.
NO SE LO HUBIERA CONFESADO POR NADA DEL MUNDO
A MI PAREJA
Porque lo que era seguro es que ellos no lo iba a entender,
eso de que yo me quedase tan hecha polvo sólo porque me metían
mano o boca por ahí.
Después de todo, yo tampoco me entendía a mí misma: ¿Cómo
me podía pasar tal cosa
cuando la persona a la que amaba me tocaba por ese lugar?
¿Que igual sí lo hubiera entendido si se lo explicaba a mis parejas?
Difícilmente. Es DEMASIADO DIFERENTE de lo que sienten ellos,
que siempre estarían queriendo que les tocásemos y chupásemos
por ahí.
Y encima se han sentido bastante ofendidos cuando he intentado contárselo,
me han contestado, a veces hasta con cierta violencia,
que yo no les quería para nada, etc. etc. Muy mal rollo.
HASTA QUE UN DÍA PASÓ ALGO FANTÁSTICO:
ME ENTERÉ DE QUE ESTO MISMO
LES PASA A CASI TODAS LAS MUJERES
(Veure una altra AMPLIACIÓ)
... y digo "casi todas" por eso de que en el sexo hay tanta variación
y variedad...
¿Que cómo fue? Fue viendo una película de Almodóvar,
"CARNE TRÉMULA".
En ella, una mujer más bien madura "da lecciones" sobre sexo a un chico
joven,
y al final de la primera sexión le da la PRIMERA LECCIÓN:
<<Cuando estéis
con nosotras,
NO EMPECÉIS POR NUESTRO COÑO.
"Ni para tocarlo, ni para lamerlo" >>(dice la película).
Era una sala de proyección grande y llena de gente.
Y ocurrió algo fantástico: en ese momento
el público femenino nos pusimos a aplaudir, con todas nuestras fuerzas.
Y íbamos descubriendo, mientras aplaudíamos,
que no éramos casos aislados, cada una de nosotras.
Lo descubríamos y nos sentíamos aliviadísimas al saber
que aquella manía no era una rareza nuestra personal.
Igual era algo patológico, o igual (muy probablemente) no lo era,
eso de que a una mujer no le guste
(a diferencia de ellos, por eso quizá les cuesta entenderlo)
que nos toquen el coño al principio de un contacto erótico.
Pero en cualquier caso parecía ser algo tan general,
que probablemente era incluso una reacción biológica femenina
ante el sexo sin preliminares suficientes.
Fue un APLAUSO espontáneo, y tuvo efectos muy catárticos.
A mí se me saltaban las lágrimas,
y cuando miré a la mujer que tenía al lado, ella me miró
también emocionadísima.
Lástima que en la película Almodóvar, y de sus chicas,
no nos dijeran las otras diez "reglas amatorias".
Estamos intentando adivinarlas en el listado:
"¿Cuáles
serían las otras LECCIONES del ARTE AMATORIO?"
La segunda ovación espontánea en la que participé fue
en la obra de teatro "Tengamos el SEXO en PAZ"
de Franca Rame, Dario Fo i Charo López como coautora y única intérprete
(1996-99). Allí supe, o CONFIRMÉ,
QUE
la mayoría de las mujeres FINGIMOS muy a menudo.
Aunque es algo que no solemos admitir ante nadie, a veces ni ante nosotras mismas.
De verdad que les cuesta mucho entenderlo.
Ni su consciente ni su subconsciente soportan bien eso
de que "no queramos que nos toquen tan pronto por ahí" .
Además, el detalle de nuestras diferencias de ritmos, o de "tiempos",
no lo suelen integrar en su forma de "montárselo",
que pasa por ir pronto "al grano", ya que sino se les pasa la erección
y eso es otro drama.
Después, suelen empezar los "efectos secundarios"
(los castigos en la cama y fuera de ella, las miradas cargadas de malas vibraciones...).
Todo se suele volver bastante más difícil que antes.
Si hablamos de ello, nos llegan a decir:
"¿Qué no quieres que te toque por ahí?
¿Que no te gusta? ¿Qué te pone mal?
¡Tú a mi no me quieres! ¡Yo no te gusto!
El cariño se demuestra, y tú demuestras que no me lo tienes,
que lo que tienes es rechazo hacia mí..."etc. etc.
Si les decimos que es algo que les pasa a las mujeres en general,
nos piden que por favor no generalicemos.
Que a sus anteriores mujeres no les pasaba nada parecido.
Pero cuando les decimos: "Bueno vale, pues A MÍ al menos me pasa esto",
nos vuelven a decir que somos bien raras
(a veces nos llegan a decir que deberíamos ir a un psiquiatra),
y que lo que pasa en el fondo es que no les queremos,
o que no nos gustan lo suficiente, o que queremos hacerles la vida imposible...
- Ahora, al menos, acepto y afirmo sin complejos que he fingido muchas veces.
Antes, no me lo aceptaba casi ni ante mí misma.
Tampoco lo contaba a las amigas, y ello por unas cuantas razones:
Y en este punto me
encuentro (nos encontramos, pienso)
en estos momentos, todavía: avanzando algo, pero con dificultades.
![]()