Resumen del libro:
"El DERECHO a la PEREZA"
de Paul Lafargue (yerno de Marx, 1842-1911)
Editorial Fundamentos, Madrid 1998
- Introducción
- Resumen del libro
- Anexo interesante: El
Congreso de Londres
(un resumen de lo que allí hablaron
los representantes del Poder reunidos)
INTRODUCCIÓN
Ver: L@s
MARXISTAS y el culto al TRABAJO
El yerno de Marx no compartía para nada la moral del trabajo de su suegro,
y de gran parte del proletariado, sobre todo manual,
que basa en ella una especie de superioridad personal como "agentes de
la revolución".
Él piensa que habría que trabajar unas tres horas al día,
y que así se solucionarían muchos problemas y "la
tierra, la vieja tierra,
estremeciéndose de alegría, sentiría agitarse en su seno
un nuevo mundo..." (p. 152)
RESUMEN del libro
Capítulo 1: UN DOGMA DESASTROSO
<<Una extraña pasión invade a las clases obreras.
Esa pasión es el AMOR al TRABAJO.
En vez de reaccionar contra esa aberración mental,
los CURAS, los ECONOMISTAS y los MORALISTAS han sacrosantificado el trabajo;
seres débiles y detestables han pretendido rehabilitar lo que su Dios
ha maldecido.
Yo, que afirmo no ser cristiano, ni economista ni moralista,
hago apelación a las espantosas consecuencias del trabajo en la sociedad
capitalista.
<< Contémplese el noble salvaje que los misioneros ... no han
corrompido aún con sus doctrinas,
la sífilis y el dogma del trabajo, y compáresele con nuestros
míseros siervos de las máquinas.
<< Los FILÓSOFOS de la ANTIGÜEDAD enseñaban el
desprecio al trabajo,
esa degradación del hombre libre.
CRISTO, en su sermón de la montaña, predicó la pereza:
"Contemplad cómo crecen los lirios de los campos; ellos no trabajan,
ni hilan,
y sin embargo yo os lo digo: Salomón, en toda su gloria, no estuvo tan
espléndidamente vestido."
JEHOVÁ, el dios barbudo y áspero, dio a sus adoradores
el supremo ejemplo de la pereza ideal:
después de seis días de trabajo se entregó al REPOSO
POR TODA LA ETERNIDAD.
Capítulo 2: LAS BENDICIONES DEL TRABAJO
<< En 1770 apareció en Londres un escrito anónimo
bajo el título
"Un ensayo sobre la industria y el comercio", que en aquella época
hizo cierto ruido
[... y en el que] ya se predicaba abiertamente el trabajo como un FRENO a
las PASIONES.
"Cuanto más trabajen mis pueblos, menos vicios tendrán"
- escribía Napoleón.
<< Los talleres modernos se han convertido en casas ideales de corrección.
Y decir que los hijos de los héroes de la Revolución se
han dejado degradar
por la religión del trabajo hasta el punto de aceptar, en 1848, como
una conquista revolucionaria,
la ley que limitaba el trabajo en las fábricas a doce horas por día.
Proclamaban como un principio revolucionaria el DERECHO AL TRABAJO.
¡Vergüenza para el proletariado francés!
Solamente esclavos podían ser capaces de semejante bajeza.
<< ... Los filósofos y economistas burgueses, los literatos...,
todos han entonado cánticos nauseabundos en honor del DIOS PROGRESO,
hijo primogénito del trabajo.
<< Más valdría sembrar la peste o envenenar las aguas
que erigir una fábrica en medio de una población rural.
Introducid el trabajo fabril, y ADIÓS ALEGRÍAS, SALUD, LIBERTAD;
adiós todo lo que hace bella la vida y digna de ser vivida.
Las NACIONES POBRES son aquellas en que el pueblo vive con COMODIDAD;
las NACIONES RICAS son aquellas en que, por lo regular, vive en la ESTRECHEZ.
<< Los CAPITALES abundan como las MERCANCÍAS.
Los financieros no saben ya dónde colocarlos, y van, por
eso,
a las naciones felices que están AL SOL FUMANDO TRANQUILAMENTE,
a construir ferrocarriles, a erigir FÁBRICAS, a implantar la maldición
del TRABAJO.
<< Estas miserias desaparecerán cuando el proletariado
diga: "yo lo quiero"
y se empeñe en NO TRABAJAR MÁS DE TRES HORAS DIARIAS,
holgando y gozando en el resto del día y de la noche.
[Entonces] el trabajo se convertirá en un CONDIMENTO de los PLACERES
de la PEREZA.
Capítulo 3: EFECTOS del EXCESO de PRODUCCIÓN
<< A medida que la MÁQUINA se perfecciona
y substituye con una rapidez y precisión cada vez mayor al trabajo humano,
el obrero, en vez de aumentar en razón directa su reposo, redobla
aún más su esfuerzo,
como si quisiera rivalizar con la máquina. ¡Oh competencia
absurda y homicida!
<< El proletariado enarboló la divisa: "El que no trabaja
que no coma".
Los federados de marzo de 1871 declararon que su rebelión era la Revolución
del trabajo.
La PRODUCTIVIDAD de los obreros europeos desafía todo CONSUMO, todo
DERROCHE.
En Lyon, en vez de dejar a la fibra de seda su pureza y su flexibilidad natural,
se la recarga de sales minerales que la hacen más pesada, mucho más
frágil y de menos uso.
Todos nuestros productos son adulterados. Nuestra época será llamada
la edad de la falsificación.
<< Embrutecidos por su vicio, los obreros no han podido llegar a comprender
que para que haya trabajo para todos es preciso dividirlo como el agua en
un navío en peligro.
Como loros de Arcadia repiten la lección de los economistas:
"Trabajemos, trabajemos para aumentar la riqueza nacional"
APÉNDICE
<< Aristóteles pensaba que "si todo instrumento pudiera ejecutar
por sí solo su propia función,
moviéndose por sí mismo, si, por ejemplo, los husos de los tejedores
tejieran por sí solos,
ni el maestro tendría necesidad de ayudantes, ni el patrono de esclavos"
El sueño de Aristóteles es nuestra realidad. Nuestras máquinas
cumplen dócilmente y por sí mismas su trabajo sagrado. Pero
los grandes filósofos del capitalismo ... aún no han alcanzado
a comprender que la máquina es la redentora de la Humanidad, la diosa
que le dará comodidades y libertad.
ANEXO interesante: El
CONGRESO de LONDRES
(un resumen de lo que allí hablaron los representantes
del Poder reunidos)
<< Las sesiones del Congreso de Londres, que figurará en
la Historia tanto como los grandes Concilios que celebró la religión
católica, duraron dos semanas. Se nombró una Comisión
encargada de redactar las actas y de reunir en una sola doctrina las opiniones
y las ideas emitidas.
Nosotros nos hemos podido procurar diferentes trabajos de esta Comisión,
que publicamos en este volumen (publicado en "Le Socialiste" del
6 de marzo de 1886).
Los progresos del socialismo inquietan actualmente a las clases poderosas
de Europa y América.
Hace unos pocos meses que algunos hombres venidos de todos los países
civilizados se reunían en Londres, a fin de buscar los medios
más eficaces para contrarrestar la peligrosa invasión de ideas
socialistas.
Los grandes industriales y financieros de ambos mundos asistían en persona
o estaban representados por hombres de confianza. Jamás se había
vista que personas de opiniones y nacionalidades tan diferentes se hallasen
unidas de una manera más fraternal. Paul Bert se hallaba al lado
del Obispo Freppel; Gladstone estrechaba la mano de Parnell; Clemenceau hablaba
con Ferry, y Moltke discutía amigablemente las probabilidades de una
guerra de revancha con Deroulède y Ranc.
El DELEGADO del PAPA tomó la palabra el primero, y dijo:
- Se gobierna a los hombres sirviéndose unas veces de la FUERZA BRUTA,
y otras de la FUERZA de la INTELIGENCIA.
La RELIGIÓN ha sido en otro tiempo la fuerza mágica que
dominaba la conciencia del hombre;
ella enseñaba al trabajador a someterse dócilmente, a soltar
lo que tenía en la mano
por coger una sombra, a soportar las miserias celestes soñando en los
goces celestiales...
Mas el SOCIALISMO, el ESPÍRITU del MAL de los tiempos modernos,
expulsa a la fe y penetra en el corazón de los desheredados;
él les anuncia que hará de la tierra un paraíso;
él grita al asalariado: "¡Te roban! ¡Vamos, arriba,
sublévate!".
Él prepara las masas obreras, antes tan dóciles, para una sublevación
general
que desquiciará a las soicedades civilizadas, aboliendo las clases privilegiadas,
suprimiendo la familia, robando a los ricos sus bienes para dárselos
a los pobres,
destruyendo el arte y la relibión, sumiendo al mundo en las tinieblas
de la barbarie...
¿Cómo combatir al enemigo de toda civilización y todo progreso?
Los conservadores de Francia inmolaron en el año 48 y en el 71 más
socialistas
que herejes fueron sacrificados en la noche de San Bartolomé,
y la sangre de estas tremendas matanzas es un rocío que hace germinar
el socialismo
por toda la tierra. El monstruo resiste a la fuerza bruta. ¿Qué
hacer?
Los SABIOS y FILÓSOFOS de la asamblea se levantaron sucesivamente
y propusieron engañar al socialismo con la CIENCIA.
El arzobispo Frepel se encogió de hombros y dijo:
- Pero vuestra ciencia maldita da a los comunistas sus mejores argumentos.
- Ignoráis la filosofía naturalista que nosotros profesamos
- replicó Spencer -.
Nuestra sabia teoría de la evolución prueba que la inferioridad
social de los obreros es tan fatal como la caída de los cuerpos...
Nosotros demostramos también que los privilegiados de las clases superiores
son los mejor dotados, los mejor adaptados, que irán perfeccionándose
continuamente y que acabarán por transformarse en una raza nueva cuyos
individuos no se parecerán en nada a los brutos de faz humana de las
clases inferiores, a quienes sólo se puede tratar a latigazos
[todo ésto está bastante resumido].
M. de Pressensé (TEÓLOGO PROTESTANTE y POLÍTICO LIBERAL
francés):
- ¿Cómo podéis creer que se pueda oponer vuestra ciencia
sin ilusiones
a los puntos de vista encantadores del socialismo, a la comunidad de bienes,
al libre desenvolvimiento de las facultades, ideas que los socialistas hacen
resaltar
ante los ojos de los obreros maravillados?
Si nosotros queremos seguir siendo las clases privilegiadas
y continuar viviendo a expensas de aquéllos que trabajan,
es preciso entretener la imaginación del populacho con las leyendas y
los cuentos del otro mundo.
La RELIGIÓN CRISTIANA desempeñaba maravillosamente este papel;
vosotros, señores del LIBREPENSAMIENTO, la habéis despojado de
su prestigio.
- Tenéis razón al confesar que la religión está
desprestigiada - respondió brutalmente Paul Bert -
y que pierde terreno cada día. Y si nosotros, librepensadores a quienes
atacáis desconsideradamente,
no os sostuviéramos bajo cuerda, a la vez que aparentamos combatiros,
para entretener a los papanatas; si nosotros no votásemos todos los años
el presupuesto de todos los cultos, vos y todos los curas, pastores y rabinos
del santo comercio moriríais de hambre.
Porque soy librepensador, porque me burlo de Dios y del diablo, y no creo más
que en mí,
en los goces físicos e intelectuales de que me apodero, reconozco la
necesidad de una religión que,
como decís, entretiene la imaginación del animal humano a quien
se explota.
Mas, ¡por Dios santo!, ¿por qué habernos fabricado una
religión tan espantosamente ridícula?
Aunque tengo la mejor voluntad del mundo, no puedo confesar que creo que
una paloma se acostó con una virgen, y que de esta unión,
reprobada por la moral y la filosofía,
nació un cordero que se metamorfoseó en un judío circundado.
- Vuestra religión no está acorde con las reglas de la Gramática
- añadió Ménard-Dorian
(colaborador de Proudhon en su juventud). ¡Un Dios único en tres
personas está condenado a eternos barbarismos, a yo pensamos, yo me
sonamos los mocos, yo me limpiamos!
- Señores, nosotros no estamos aquí para discutir los artículos
de la fe católica -
dijo el CARDENAL Manning, interponiéndose DULCEMENTE -,
sino para ocuparnos del peligro socialista.
Podéis, imitando a Voltaire, burlaros de la religión; pero no
impediréis
que sea el mejor freno moral para combatir las ansias y las pasiones de la multitud.
- El HOMBRE es un ANIMAL RELIGIOSO -
dijo sentenciosamente el pontífice del POSITIVISMO, M. Pierre
Laffite -.
La religion de Augusto Comte [creador de esta filosofía
moderna] no posee ni paloma ni cordero,
y es, sin embargo, un Dios positivo.
- Vuestro Dios-Humanidad - replicó Huxley (fisiólogo inglés
amigo de Darwin) -
es menos real que el RUBIO JESÚS.
Yo reconozco la NECESIDAD de una RELIGIÓN; yo admito también
que el cristianismo,
excelente todavía para los papúes y los salvajes de Polinesia,
está ya pasada de moda en Europa;
pero si nos hace falta una RELIGIÓN NUEVA,
debemos procurar que no sea un plagio del catolicismo
y QUE NO CONTENGA NINGÚN RASTRO de SOCIALISMO.
- ¿Por qué? - interrumpió Maret (escritor y publicista
francés,
redactor-jefe de "Le Radical" y diputado de extrema izquierda desde
1881) - .
¿No reemplazamos las virtudes teologales por las virtudes liberales:
la Fe, la Esperanza y la Caridad, por la LIBERTAD, la IGUALDAD y la FRATERNIDAD?
- Y la PATRIA - añadió Deroulède (dirigente nacionalista
que participó en la Comuna).
- Esas virtudes son, en efecto, el mejor descubrimiento religioso de los tiempos
modernos -
replicó M. de Giers (ministro de Asuntos Exteriores ruso) - ;
ellas han prestado importantes servicios en Inglaterra, en Francia, en
Estados Unidos,
en fin dondequiera que se las ha utilizado para dirigir las masas;
pronto las utilizaremos en Rusia. Vosotros nos habéis enseñado,
señores de Occidente,
el arte de oprimir en nombre de la Libertad, de explotar en nombre de la
Igualdad,
y de ametrallar en nombre de la Fraternidad; sois nuestros maestros.
pero esas tres virtudes del liberalismo burgués no son suficientes
para constituir una religión;
a lo sumo, sirven para hacer semidioses; pero no para encontrar un Dios Supremo.
- La única religión que puede responder a las necesidades
del momento
es la RELIGIÓN del CAPITAL - replicó con energía el
gran estadístico inglés Giffen - .
El Capital es el Dios real, presente en todas partes y que se manifiesta en
todas formas.
Es el único Dios que no ha encontrado ateos.
En el fondo del corazón del hombre reina la fe en el Capital.
Todos los cristianos y judíos de la Internacional amarilla batieron
palmas y vociferaron:
- Giffen tiene razón. ¡El Capital es Dios, el único Dios
vivo!
Giffen prosiguió:
- Cuando el Capital cae sobre un país, es una tromba que pasa destruyendo
y triturando
hombres, bestias y cosas. Cuando el Capital europeo se arrojó sobre
Egipto,
arrancó del suelo a los labradores con sus bueyes, carretas y azadones,
transportándolos al istmo de Suez, donde con su mano de hierro los sometió
a un trabajo horrible,
quemados por el sol, consumidos por la fiebre y torturados por el hambre y la
sed:
treinta millas hay cubiertas con sus osamentas en los bordes del canal.
El Capital busca los hombres jóvenes y vigorosos, despiertos y
robustos, libres y alegres;
los aprisiona a millares en los talleres, en las fábricas y en
las minas,
trasladando su fuerza vital a la materia inerte.
La imaginación humana, tan fecunda en la invención de monstruos
aterradores,
no habría podido crear jamás un Dios tan cruel, tan espantoso
y con tanto poder para el mal;
pero a la vez dulce, previsor y amante para sus elegidos.
Impresionados por la fuerza de la verdad, los asistentes gritaban y
vociferaban:
- ¡El Capital es Dios!
El DELEGADO del PAPA, en alas de un transporte divino, exclamó:
- ¡Él es el Dios internacional, el Dios universal,
y someterá a su ley a todos los hijos de los hombres!
Borremos las religiones del pasado, olvidemos los odios nacionales, y unámonos
todos de corazón y de espíritu para formular los dogmas de la
fe nueva, de la Religión del Capital.
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