En tiempos de la reconstrucción se consumía carbón en grandes cantidades y a un alto precio. Por lo tanto los fabricantes de locomotoras
intentaban reducir el consumo de carbón que representaba hasta un 40% del
coste de operación.
Los constructores italianos Franco y Crosti habían
planteado un método para aprovechar el calor de los humos de la chimenea,
precalentando el agua de alimentación a la caldera. La DB cogió esta
idea y encargó en 1951 a Henschel, 2 locomotoras de la serie 4290
con el precalentamiento planteado por Franco Crosti. Los humos de la
cámara de combustión fluían, a izquierda y derecha, por precalentadores
situados debajo de la caldera. En éstos se calentaba el agua de caldera,
que ahora entraba a mayor temperatura, mejorando el rendimiento del
carbón utilizado hasta en un 20 %. Los gases residuales fluían
libremente por dos chimeneas situadas a ambos lados de la caldera. Éstas
se plegaban y estrechaban para no interferir la visión del maquinista, dando
a las locomotoras su aspecto típico. La chimenea convencional sólo se
utilizaba durante el calentamiento.
A pesar que las 4290, que no alcanzaron el
rendimiento calculado, reafirmaron el concepto Franco-Crosti, que la DB
utilizó más adelante coon éxito en la serie 50. Ambas locomotoras se
retiraron de la circulación en 1959/60 debido a problemas de corrosión.