En ingeniería informática, el término "requisito" significa "condición que ha de cumplir un producto que se quiere evaluar, adquirir o elaborar"; por ortodoxia se acostumbra a distinguir la especificación de requisitos, que es un documento que explica qué tendrá que hacer el producto, del diseño, que indica cómo estará construido. En este sentido, el documento no habla en realidad de "requisitos del punto de trabajo", porqué no presenta un conjunto de prestaciones necesarias (velocidad de transmisión, capacidades audiovisuales, formatos y volumen de información a manipular, tareas que habrán de ser soportadas, estándares a seguir, etc.) sino que detalla un conjunto de componentes que forman un sistema informático (entre todos los posibles) que satisface las necesidades.
Esto se podría corregir cambiando "requisitos" por "ejemplos" en el título del documento, si no fuese por que el contenido del escrito no expone un equipamiento modelo sino que exige trabajar con el equipo descrito para estudiar en la UOC.
Lo que no se acaba de entender es con qué autoridad se exige y que consecuencias comporta utilizar material alternativo, pero la redacción no parece en absoluto el de una recomendación orientativa. Al final, se ofrece un sistema de consultoría en informática gratuito para los estudiantes, accesible vía correo electrónico o un teléfono 902 . Podría ser que la intención de la UOC fuese simplemente no ofrecer este servicio para otros sistemas informáticos, pero el texto parece que quiera simplemente prohibirlos.
El punto 3.1, "El hardware. El modelo tecnológico" comienza así:
"Actualmente, el trabajo en la UOC requiere obligatoriamente que dispongan de un ordenador personal compatible PC (no se aceptan los equipos Apple)"
No siempre sucede y habitualmente se acaba fragmentando la solución inicial en una selección uniforme de maquinas y programas para servidores, otra para ordenadores de sobremesa y posiblemente alguna otra para otras tareas. En las universidades este es el caso típico, las aulas de ordenadores para alumnos no siempre pueden tener los mismos equipos que los despachos de profesores y todavía menos que los centros de cálculo para investigación.
Si no existe, o si desde diferentes puntos (de la organización o de otros entes que se relacionen con ella) se han ido adoptando independendientemente soluciones diferentes a los mismos problemas, todos pueden tener que resignarse a conectar los diferentes sistemas y procurar que se entiendan.
Las redes heterogéneas posiblemente son más complicadas pero son más flexibles, y esta flexibilidad les permite ajustarse mejor a cada necesidad y a los cambios tecnológicos, organizativos o de cualquier tipo. Es por eso que cuando las empresas o instituciones crecen en el uso de la informática es menos frecuente encontrar los mismos equipos y el mismo software en todos los rincones de la organización.
La selección uniforme del sistema beneficia más a organizaciones pequeñas, dedicadas a una actividad estable que mantenga los requisitos constantes, relaciones laxas con el exterior, recursos suficientes y una estructura jerárquica centralizada, precisamente el tipo de organización que parece que cada vez abunda menos. Para el resto, los sistemas abiertos acostumbran a ser una solución más barata, eficaz y flexible.
Muchos alumnos ya tendrán un ordenador antes de entrar en la UOC, o podrán acceder a uno (por ejemplo porqué les permitan utilizar el del trabajo fuera de horario laboral, o el de alguien con quien convivan) que estará destinado originariamente a cualquier cosa menos estudiar en la UOC y que tendrá que pasar a hacer las funciones que realizaba antes más las de trabajo en la UOC. Por eso las funciones del sistema informático serán diferentes para cada alumno, y la UOC no podrá escoger ninguna solución que satisfaga a la vez las necesidades del alumno en tanto alumno de la UOC y las otras necesidades que pueda tener como usuario del sistema.
No es razonable que la universidad pretenda que los alumnos dispongan de un ordenador con su software dedicado exclusivamente al estudio en la UOC, y si acaso otro más para cualquier oltra cosa que el alumno quiera hacer con un ordenador; si es posible en absoluto construir un campus virtual es gracias a que existe un parque real de ordenadores instalados previamente.
Mismamente la frase "no se aceptan equipos Apple" no tiene un significado evidente. La UOC no acepta ni rechaza los equipos de los estudiantes. Acepta o rechaza estudiantes, acepta o rechaza documentos y comunicaciones de los estudiantes. Por lo tanto está en condiciones de decir cosas como: "el profesorado no aceptará ningún documento que no esté en formato X", "el servicio de asesoría informática solo contestará preguntas sobre éste y aquel otro software ejecutado sobre éste tipo de hardware", "se garantiza el correcto funcionamiento del software docente suministrado únicamente si se ejecuta en un sistema con tal configuración","la UOC recomienda este sistema" o incluso , en un ataque de frenética generosidad o si decide adoptar el freeware como norma, "la UOC regalará este tipo de sistema informático a los alumnos para que puedan estudiar".
Todo esto lo podría decidir la universidad; pero sólo puede aceptar o rechazar equipos que sean propiedad de la UOC. En algunos casos no serán ni los propios alumnos quienes decidan la configuración del ordenador que utilizarán, por eso la UOC tendría que esforzarse en ser flexible y preocuparse más de los conocimientos de los estudiantes que de sus equipos.
Aunque pudiese decidir sobre las adquisiciones de su alumnado, la Universitat Oberta se cerraría así a la cooperación con terceras personas que utilicen otros sistemas informáticos. Me imagino que la UOC, como cualquier otra universidad, tendrá relaciones con el exterior que impliquen crear documentos en colaboración con personas que no están vinculadas a la universidad, como acontecimientos puntuales en que profesores externos puedan colaborar en cursos o seminarios, o contactos con estudiantes de otras universidades. En estos casos, o bien suponen que todo el mundo utilizará espontáneamente sistemas informáticos compatibles con el de la UOC, o bien la universidad tendrá que procurar resolver cada caso en particular de alguna manera, más o menos como el resto de la comunidad universitaria que no "disfruta" de la acción uniformizadora de la UOC i aún así consigue crear documentos en grupo.
Esto no es motivo por el cual una organización cambie de idea sobre el software que le convenga adquirir, pero en el caso de la UOC, dado que no adquiere el software sino que influye en una parte del público catalán a comprarlo, la selección de Microsoft puede resultar "políticamente incorrecta" al beneficiar una compañía por sobre de la competencia. Puede parecer que este efecto se amortigua gracias a la apuesta por Netscape, que es el mayor contrincante de Microsoft en el mercado de navegadores, pero esto sería simplificar la cuestión suponiendo que únicamente hay dos empresas en el mundo que se dedican a desarrollar software.
La UOC hace que muchos usuarios se vean obligados a utilizar unos productos determinados mientras estudian, independientemente de sus preferencias. Aunque no soy capaz de evaluar si la influencia que ejerce la UOC es desestabilizadora o absolutamente legítima (porqué soy un ignorante en cuestiones económicas y en derecho), encuentro natural que las compañías excluidas por la UOC y sus clientes se llegaran a sentir discriminadas por la decisión, así que la política de la UOC no únicamente afectaría a sus estudiantes sino a los competidores de Microsoft y Netscape, así como al consumidor/a en general.
En realidad cualquier selección de un fabricante (sea el que sea) para cada aplicación siempre perjudicará a los otros, la única solución igualitaria es no influir en el software que adquieren los estudiantes.
Es decir, una vez ha decidido que quiere que todos los estudiantes utilicen
la misma marca de sistema operativo, el mismo paquete integrado de oficina
y el mismo navegador, ha procurado que estos sean los que supusieran menos
cambios a la mayoría de la gente (habría diferentes maneras
de interpretar este criterio)
Lo que pasa es que fijando la marca del procesador de textos no se soluciona del todo el problema. El día que aparezca una nueva versión del procesador habrá alumnos (aunque que sólo sean los nuevos que adquieran el programa en el momento de entrar en la universidad) que utilizarán la versión nueva, mientras que habrá alumnos que seguirán con la vieja. La UOC no podrá forzar a éstos últimos a cambiar de versión de processador de textos para restablecer la uniformidad, al menos no instantáneamente. Los alumnos que utilicen la nueva tendrán que ir con cuidado para pasar los documentos en formato viejo a los estudiantes que aún usen la versión vieja, y no utilizar aquellas características nuevas que no se puedan convertir al formato antiguo, y tendrán entonces problemas parecidos a los del caso en el que cada cual utilice una marca diferente.
Incluso en el caso que nos permitamos suponer que todos los estudiantes utilicen la misma versión, todos pueden tener diferentes tipos de letra instalados, de manera que al pasarse el documento puede cambiar el aspecto (e incluso algún símbolo tipográfico que perjudique el contenido del texto). Se podrían pasar el tipo de letra además del documento, pero esto podría ser incluso ilegal en algunos casos.
La propia UOC nos ofrece un ejemplo de este tipo de problemas (en catalán) en el caso particular del Office 95 y el Office 97, pero el problema se presentaría con aplicaciones de cualquier marca. Más pronto o más tarde, una nueva versión ofrecería funciones que una versión vieja seria incapaz de utilizar, o bien utilizaría recursos que no venían con la aplicación (como por ejemplo un tipo de letra).
El resultado es que un alumno siempre tendrá que tener presente que los destinatarios de sus documentos no tienen su mismo equipo.
Si además supiésemos buscar formatos más normalizados entre diferentes fabricantes y más adecuados para la colaboración en red (independientes del ordenador e impresora, por ejemplo) acabaríamos trabajando más cómodamente cada uno con su ordenador y programas que con formatos propietarios más pensados para el simple almacenamiento de documentos que para facilitar la migración y edición compartida.
La tarea no es fácil, no hay seguramente formatos disponibles ampliamente que sean tan capaces de incorporar características sofisticadas (pero a menudo no esenciales) como los formatos propietarios; aceptando la diversidad uno se reduce siempre a trabajar con el máximo común denominador de las capacidades ofrecidas por cada sistema, pero dudo que esta limitación ponga muchos impedimentos hoy en día.
Así mismo, yo soy de los menos indicados para ofrecer una solución completa. Opino que la adherencia a estándares reales de Internet (los adoptados por una mayoría de desarrolladores, no los de uno u otro fabricante en solitario), como HTML, Java y los formatos multimedia de Internet (posiblemente incluso PostScript), cubrirían una gran mayoría de las necesidades para presentación de documentos y desarrollo de software didáctico. Se trata de tecnologías que por su propia naturaleza se adaptan bien a entornos diversos y que disponen de abundancia de aplicaciones para trabajar.
Es cierto, pero, que no estoy en condiciones de ofrecer soluciones a problemas más difíciles como la edición de documentos complicados en grupo (especialmente los gráficos para presentaciones), pero confío que se podrán encontrar y que no serán peores que les intrínsecas a la adopción de un único software y hardware. En última instancia, si fuese necesario trabajar con un único software se puede dejar la decisión a cada grupo de trabajo,y no imponerla para toda la universidad.
Pero ponerse a discutir que solución es mejor se opone a la idea que intento reivindicar, que es justamente que la universidad no ha de imponer esta decisión sino que la ha de dejar para cada estudiante. Me interesa mucho más discutir si es viable retirar la restricción de marcas de los productos, y de qué manera se puede facilitar la colaboración entre usuarios de ordenadores diferentes con sistemas operativos y aplicaciones diferentes. El forum obrimuoc puede servir para debatir estos temas y difundir información al respecto.
Abrir la Universitat Oberta es responsabilidad de la UOC pero interés
de todos y, por eso, espero que al hacer pública esta crítica
pueda comenzar un debate sobre los perjuicios de la solución que
actualmente ofrece la UOC y que la gente que es más experta en colaboración
en la creación a través de Internet pueda aportar consejo,
experiencias y propuestas. El resto aportaremos nuestra opinión
y el sentimiento de injusticia ante la situación, para intentar
que la UOC se replantee este aspecto de su política. Espero que
la gente (cuanta más mejor) haga llegar su opinión a la UOC
para ayudarlos a abrirse a todos (y los mismos mensajes son bienvenidos
a mi buzón, también).
Aunque me parecería más valiosa una opinión original,
redactada libremente, me han pedido que prepare un
modelo de mensaje de queja a la UOC que puede servir de base para copiar
y modificar lo que se considere oportuno.
Una dirección a la que se pueden enviar las opiniones sobre este tema es
mailto:rector@campus.uoc.es (rector de la UOC)
Y para preguntas en general sobre la UOC (por ejemplo para confirmar que los requisitos que he atribuido a la UOC son auténticos) hay otra dirección
mailto:internet@uoc.es (información sobre la UOC)
NOTA: En un principio, proponia enviar las opiniones a ambas direcciones, pero el servicio de información de la UOC (en esta última dirección) me ha comunicado que ellos pasan las quejas al rector directamente.
En caso de que sepáis de alguien o de algún fórum al que queráis hacer llegar este material, quizá os sirva de algo el mensaje de e-mail que usé para divulgarlo.
Por cierto, gracias por aguantar leyendo hasta aquí.