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Catálogo


GUÍAS DE COLORES

Los vehículos militares alemanes (1933-1945)

Nota: Los perfiles que se muestran no están reproducidos en la misma escala

EL CAMUFLAJE DE TRES COLORES

La norma oficial

En la primavera de 1942 la guerra relámpago ya era cosa del pasado y la ocultación de las propias fuerzas al enemigo se convirtió en un asunto necesario. Se hacía más patente lo inadecuado del color gris oscuro para las unidades que operaban en la Europa ocupada y por supuesto para aquellas que, operando en Rusia, ya lo venían poniendo de manifiesto desde 1941.

Esta situación llevó al ejército alemán a plantearse un nuevo sistema de camuflaje. El alto mando alemán, en la orden H.M. número 181 del 18 de febrero de 1943, estableció un nuevo sistema de camuflaje.

Nuevo color de camuflaje

Este consistía en un color base amarillo oscuro, RAL 7028 Dunkelgelb (también llamado por algunos color «arena», y que se podría describir como un color amarillo grisáceo con cierto matiz verdoso). Según la normativa oficial, todos los vehículos y piezas de artillería, armas y equipos de gran tamaño debían ser pintados en las fábricas de color amarillo oscuro uniforme y ser enviados a las unidades de esta forma. El nuevo color base también debía aplicarse sobre las lonas de camiones y automóviles, mientras que las piezas pequeñas, radios, herramientas, etc., seguirían en su color original.

Además, se prepararon otros colores para trazar esquemas de camuflaje: el verde oscuro (o verde oliva) RAL 6003 Olivgrün, que se utilizaba por aquel entonces para la Luftwaffe, aunque no para aviones, sino para las instalaciones terrestres; y el marrón rojizo (o marrón chocolate) RAL 8017 Rotbraun.

Camuflaje en «verde»

La normativa oficial ordenaba la instauración del sistema tricolor con utilización del amarillo oscuro como color base, dejando el uso de los colores secundarios, verde y marrón rojizo, y los patrones de camuflaje a la discreción de los comandantes de las distintas unidades locales.

Estos colores se aplicaban sobre el amarillo oscuro y se proporcionaban en forma de pasta concentrada en botes de 2 y 20 kilogramos. Las unidades podían solicitar las latas de pasta de color de acuerdo con sus necesidades, estimadas por medio de unas tablas que se les hicieron llegar y que especificaban las cantidades aproximadas necesarias para cada tipo de vehículo o equipo. Se pretendía así que las unidades solicitaran cantidades lo más exactas posibles de estas pastas. El color amarillo oscuro también se proporcionaba en forma de pasta con objeto de emplearla para cubrir partes del camuflaje, cuando así lo aconsejasen las circunstancias.

Camuflaje en «marrón»

Las pastas de color podían disolverse con agua o gasolina. En caso de ser necesario, la pintura podía ser eliminada cepillándola únicamente con gasolina. La aplicación de los colores debía hacerse a pistola, mediante un equipo del que estaban dotadas todas las unidades. De no ser esto posible, se autorizaba la utilización de pincel o brocha.

Este sistema se diseñó para permitir a los comandantes de las unidades disponer de una libertad de acción mayor para camuflar sus equipos, de forma que se integrasen mejor en las características locales del terreno sobre el que aquellas operaban en cada momento, la vegetación predominante o incluso edificaciones o condiciones no habituales del suelo y el clima.

camuflaje tricolor

La orden H.M. 181 también afectaba al material ya existente, ordenando que todos los vehículos que hubiesen salido de fábrica terminados en gris oscuro, se pintasen ahora de amarillo oscuro antes de ser enviados a las unidades operativas.

Respecto al equipo que ya se encontraba en el frente, ordenaba el uso de las pastas del camuflaje tricolor para efectuar los cambios oportunos en la coloración de acuerdo con las condiciones locales.

En cuanto a los equipos y vehículos utilizados por las tropas de ocupación y los refuerzos o repuestos enviados a las unidades del frente, decía que deberían adquirir la nueva coloración tan pronto como fuese posible y, como muy tarde, antes de entrar en combate. Un boletín técnico posterior estableció que los vehículos de la reserva tendrían que pintarse obligatoriamente en amarillo oscuro tan sólo si precisaban otra mano de pintura o una revisión general.

A pesar de todo lo dicho, cierta cantidad de vehículos utilizados por las tropas de ocupación en retaguardia no se volvieron a pintar, permaneciendo en su color original hasta el final de la guerra.

La orden H.M. número 322 del 11 de octubre de 1943 afectaba a los equipos de los ingenieros. Según ella, los pontones, lanchas de desembarco y material de construcción de puentes, debían dejarse en su color original, utilizándose las pastas de camuflaje sólo para alterar los esquemas. Al resto de equipos y vehículos debería dárseles como color base el amarillo oscuro.

Su uso

En el artículo anterior se han visto las órdenes sobre el nuevo sistema de camuflaje de tres colores.

Sobre el papel, el nuevo esquema tricolor parecía perfecto. Se disponía de un método que permitía a cada unidad camuflar sus vehículos con la máxima eficiencia de acuerdo con las condiciones del entorno. Sin embargo, el sistema dio paso a una situación tan caótica como la que se había dado en África y Rusia entre 1941 y principios de 1943. ¿Por qué?

Fueron varios los motivos. Primero, pese a que la orden data de febrero de 1943, los vehículos no cambiaron su color de la noche a la mañana. Las fábricas de vehículos empezaron a usar el nuevo color base a medida que la nueva pintura estuvo disponible. Así, algunos vehículos fueron pintados de color amarillo oscuro antes de febrero de 1943 y otros solo lo fueron tiempo después.

Camuflaje con el nuevo color amarillo

Y los vehículos en combate en el frente seguían con su color gris oscuro hasta que había suministros y tiempo para su repintado... si es que lograban sobrevivir hasta entonces. En ocasiones, en vez de ser completamente repintados, se les aplicaba el nuevo color amarillo marrón como un camuflaje sobre el antiguo gris oscuro.

Segundo, las dificultades en los suministros a las unidades, muchas de las cuales se encontraban esparcidas a miles de kilómetros de Alemania, lo que llevó a que los botes de pasta concentrada de color escasearan en la mayor parte de los frentes. No es de extrañar, pues eran mucho más importantes las municiones, los combustibles, los alimentos y los repuestos.

Tercero, muchas de las unidades, sobretodo en el frente ruso, estaban enzarzadas en algunos de los combates más duros de toda la guerra y no disponían de tiempo para pintar sus vehículos.

Piezas nuevas con el color de fábrica

Incluso los talleres de retaguardia estaban devolviendo los vehículos al frente tan pronto se finalizaba su reparación sólo con la pintura mínima necesaria para proteger las piezas nuevas. Incluso los carros de combate más dañados, que deberían haber sido ser enviados a Alemania para su reconstrucción, eran mantenidos en el frente ante la escasez de nuevos vehículos, como fuente de repuestos. Todo esto dio como resultado la aparición de mezclas de camuflajes muy diversos.

Pero quizás la razón fundamental estuvo en las pastas de colores en sí y en el modo en que hubieron de ser aplicadas. Las pastas concentradas habían sido formuladas para disolverse con gasolina o con agua y para aplicarse en capas finas, lo cual debería hacerse normalmente con las pistolas de aire comprimido de que estaban dotados la mayor parte de los vehículos y que eran alimentadas con el compresor del propio motor.

Por una parte el tiempo demostró que las pastas resultaban ser inestables cuando se disolvían en agua, de forma que incluso una lluvia fina podía mezclar, hacer correr los colores o incluso eliminarlos completamente. Era necesario utilizar gasolina como disolvente para conseguir un resultado duradero y la escasez de combustible fue el problema crítico al que se enfrentaron las unidades alemanas durante los últimos años de la guerra.

Así, dado que no se disponía de cantidad suficiente de gasolina, muchas unidades tuvieron que diluir las pastas con agua, aceite usado o combustibles contaminados, o bien mezclarlas con otras pinturas. Todas estas prácticas produjeron una tremenda variedad en la apariencia y duración de los esquemas. En ocasiones alguno de ellos duraba tan sólo unos días, a causa del clima o de la inadecuada forma de aplicación.

Camuflaje «improvisado»

En el frente ruso las circunstancias eran habitualmente tan desesperadas que las pastas se aplicaban, además de disueltas de cualquier forma, con escobas, fregonas, trapos y, en el mejor de los casos, con brochas. Muchas tripulaciones simplemente vertían la pintura sobre los equipos y la esparcían en forma irregular cuando no había tiempo suficiente para un trabajo más cuidadoso.

Por último, hay que señalar que una buena cantidad de vehículos ni siquiera se pintó con las pastas de camuflaje, permaneciendo durante toda su vida activa en el color amarillo oscuro con que habían salido de las fábricas, en algunos casos cubiertos con barro o vegetación.

Los esquemas de camuflaje

Colores de camuflaje estandard

Debido a todo lo expuesto en los artículos anteriores, y a la naturaleza concentrada de la pintura, los colores resultantes fueron tan variables que resulta imposible dar referencias estándar. Las pinturas muy concentradas resultaban en colores más oscuros (verde muy oscuro o marrón chocolate de tonalidades violáceas). La excesiva dilución conducía a tonos más claros (verde claro guisante o marrón rojizo claro).

Variantes del color del camuflaje

El método de aplicación o la habilidad del encargado de la pintura también llevaba a apariencias diferentes. Por todas estas razones no es posible hablar de tres colores estándar, perfectamente definidos y correctos. Incluso según el fabricante de la lata en cuestión, el color podía ser ligeramente diferente.

Además, para el camuflaje de algunos vehículos producidos en Checoslovaquia, especialmente el Jagdpanzer 38(t) «Hetzer», fueron utilizadas pinturas checas de preguerra: tres colores similares a los estándares alemanes, pero con una tonalidad bastante diferente.

Camuflaje tricolor Camuflaje «otoñal» Camuflaje «checo»
Distintos camuflajes del Jagdpanzer 38(t) «Hetzer»

El color correcto...
Es inútil meterse en discusiones acerca de los colores más o menos correctos sobre la maqueta de un tanque alemán de este período de tiempo (dentro de ciertos límites, claro está). Los propios fabricantes de pinturas para maquetas no coinciden entre sí en los tonos exactos, y es dificilísimo juzgar cual es más «correcto» que otro.

Realmente hubo muy poca normalización en la aplicación del esquema del H.M. 181, pero algunas unidades fueron pintadas e identificadas adecuadamente al ser re-equipadas o reconstruidas después de sufrir grandes pérdidas.

Normalmente el trabajo de repintado se hacía en los talleres de retaguardia o por las propias tripulaciones durante pausas en su actividad bélica. La documentación fotográfica disponible muestra que aplicar los colores con pistola era el sistema más habitual, especialmente en Europa Occidental e Italia. Incluso en Rusia, en principio, se pintaron así gran cantidad de vehículos, aunque las subsiguientes reparaciones y cambios hechos en el frente, en las malas condiciones que ya se han mencionado, no siempre se hicieron de forma «correcta».

A causa de todo esto, no es posible establecer una relación clara entre los esquemas de camuflaje y cada uno de los tipos de vehículos o carros de combate; aunque, al menos, la documentación fotográfica permite hacerse una idea de cómo eran algunos patrones típicos.

Camuflaje en «verde»

A juzgar por las fotografías y los vehículos capturados, el marrón rojizo se usaba más habitualmente que el verde oliva aunque rara vez apareciera solo, siendo lo más común su combinación con éste. Sin embargo, en algunos casos se aplicó tal cantidad de verde que podría parecer que la totalidad del vehículo en cuestión era exclusivamente de ese color, quedando reducido el amarillo oscuro como un color secundario en esos esquemas de camuflaje.

Camuflaje en «marrón»

El marrón, cuyo empleo en grandes cantidades era ideal para el ocultamiento en áreas edificadas, hubiese sido muy útil en las grandes ciudades de Alemania en 1945, pero hacia el final de la guerra, la combinación entre la corta vida operativa de los carros de combate, la escasez de pintura y las dificultades en el aprovisionamiento, hicieron que una gran cantidad de vehículos apareciese sólo en color amarillo oscuro y que los vehículos recién salidos de las líneas de montaje rara vez llevasen otro color que no fuera este.

Las pastas concentradas se utilizaron también para crear esquemas de camuflaje, combinándolas con el color gris, en aquellos vehículos ligeros que habían permanecido hasta los años finales de la guerra en ese color.

Los esquemas de camuflaje variaban desde las líneas estrechas zigzagueantes a las motas, pasando por bandas irregulares, manchas, astillados o grandes manchas en forma de lóbulos, de acuerdo con los deseos de los comandantes y las necesidades del terreno. El esquema oficial era lo de menos, lo importante era la eficacia del camuflaje. Sin embargo, algunas formaciones de élite, sobre todo de las SS y los destacamentos de carros de combate pesados (Panzer VI B «Tiger II/Königstiger»), parece que intentaron dar uniformidad a sus esquemas en el ámbito de sus propias unidades.

Camuflaje en «verde» Camuflaje en «verde» y «marrón» Camuflaje con grandes manchas Camuflaje de líneas difuminadas Camuflaje de «emboscada»
Distintos camuflajes del Panzer VI B «Tiger II/Königstiger»

El camuflaje hinterhalt («ambush» o «emboscada»)

La situación para Alemania a partir del verano de 1944 se hizo crítica. La apertura de un nuevo frente tras el desembarco de Normandía y la continua presión soviética en el Este consumían hombres y material a un ritmo que Alemania era incapaz de sostener. Y más si se tienen en cuenta los continuos bombardeos aliados sobre los centros industriales.

En el frente occidental los aliados gozaban de una superioridad aérea casi absoluta. El mayor enemigo de los vehículos alemanes lo constituían los «jabos», cazabombarderos británicos y norteamericanos en continua cacería de cualquier cosa que se moviera por Francia.

«Jagdtiger»

Los movimientos de los blindados se restringieron en lo posible. La ocultación bajo los árboles se hizo una cuestión de capital importancia. Nunca como en los combates en Francia en 1944 se usó tanto la vegetación natural, ramas y follaje para revestir los vehículos. En algunas fotos los carros son casi inidentificables, parecen verdaderos arbustos rodantes.

Por aquellas fechas, el sistema de tres colores había llegado a ser un caos. Con objeto de poner fin a esta situación, las autoridades alemanas cursaron una orden el 19 de agosto de 1944 mediante la cual se ordenaba que a partir de entonces los vehículos serían completamente pintados, incluso el camuflaje, en las fábricas.

«Tiger II/Königstiger»

Se estableció que el color base seguiría siendo el amarillo oscuro y sobre este se aplicarían a pistola los otros dos colores, verde oscuro y marrón rojizo, en forma de manchas con los bordes difusos. La orden continúa indicando que sobre las superficies que permanecieran pintadas de color amarillo oscuro se pintarían pequeñas manchas de colores verde oscuro y marrón rojizo, y sobre las superficies pintadas de verde oscuro y marrón rojizo pequeñas manchas de color amarillo oscuro. Este es el esquema de pintura conocido como hinterhalt («ambush» o «emboscada»), sin duda uno de los más espectaculares de la segunda guerra mundial y uno de los preferidos de los maquetistas.

«Sturmtiger»

Este esquema de camuflaje simulaba el efecto que sobre el terreno y la vegetación producen los rayos de luz filtrados a través de las ramas y las hojas de los árboles, lo cual, combinado con una adecuada cobertura de ramas y vegetación sobre el vehículo, hacían a este prácticamente invisible incluso a poca distancia. Este esquema fue muy utilizado por las tripulaciones de «cazacarros», que ponían un especial cuidado en los camuflajes, probablemente porque sus vehículos resultaban más vulnerables y su supervivencia dependía más del camuflaje que en el caso de los carros de combate convencionales.

«Hetzer»

Y también porque a finales de 1944, a medida que el ejército alemán se replegaba para la ofensiva de las «Ardenas», se iban quedando unidades aisladas tras las líneas aliadas. Los vehículos de estas unidades tomaban posiciones estáticas, y fortificadas en la medida de lo posible, desde las cuales se dominaban áreas extensas con la intención de atacar por sorpresa a las fuerzas aliadas, permaneciendo indetectados el mayor tiempo posible, ya que sabían que sus posibilidades de retirada a sus líneas después de la detección eran prácticamente nulas. Por ello sus tripulaciones se dedicaban con esmero a mantenerlos lo más invisibles que fuese posible.

Muchos de los vehículos que participaron en la batalla de las «Ardenas» lo lucieron, entre otros los «Panther», «Jagdpanther», «Jagdpanzer» y «Hetzer», y por algunos «Königstiger» y «Jagdtiger».

«Sd.Kfz.251»

Aún cuando este esquema de camuflaje debía ser aplicado por los fabricantes, y por lo tanto en teoría estar bastante estandarizado, existen variaciones quizá debidas a los diferentes métodos o gustos de las fábricas. En general, parece ser que las pequeñas manchas se aplicaban a pincel; y la forma de las manchas también era variable: circulares, triangulares o de formas alargadas, como un brochazo.

«Flakpanzer»

A veces no se aplicaron puntos de color amarillo oscuro sobre los otros dos colores, o viceversa. Posiblemente hubo casos en los que se aplicaron manchas de verde sobre el marrón rojizo y/o viceversa. En ocasiones el camuflaje no se aplicaba sobre todo el vehículo, sino sobre algunas superficies, como los faldones o escudos laterales.

Algunas variaciones bastante importantes se produjeron sobre algún «Panzer IV/70(V)», en el que solo se aplicó marrón rojizo como segundo color, y solo pequeñas manchas de este color sobre el amarillo marrón base.

A modo de recordatorio...


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