Los materiales utilizados son los habituales en las pinturas rupestres levantinas: óxidos de hierro y manganeso mezclados con sustancias aglutinantes de tipo animal, como grasa o claras de huevo.
Los colores que predominan son el castaño-rojo y el negro, con diferentes tonalidades. Hay que tener en cuenta que los colores también varían según la luz que incide en las pinturas. En algunas figuras encontramos la combinación de dos colores, que no se puede atribuir a la acción de un solo creador. Las figuras que presentan más de un color son repintados o coletillas que se hicieron sobre una figura anterior.



