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Apreciado Alfredo:
Ya ves que esta vez, cumpliendo mis promesas, no me he demorado casi nada.
Me hablas de Antonio Piñero, del cual he entrado algunas veces en su blog, que me parece que es suficientemente interesante, pero no tenemos tiempo para todo. Un día le escribí (correo electrónico) para preguntarle por una traducción castellana del "Himno de Jesús" (o "Danza del Jueves Santo") de los hechos de juan.
Ya ves, mi correo de abril 2017 le produjo "alegría y una gran tristeza". Supongo que la "alegría" se debía a encontrarse con un señor en búsqueda de esa joya medio perdida del Himno de Jesús y su "gran tristeza" al comprobar que ni las personas interesadas en estas cosas sabían que todo eso ya lo tenía publicado desde 2004.
Sobre la narración de la Pasión me parece que tú lo dejaste bien claro en después de cristo.
Pese a la certeza de que Jesús fue ejecutado, es imposible cerciorarse del modo concreto en que eso sucedió: no necesariamente según lo cuentan los evangelios.
El "pese a la certeza" lo has ido modulando en párrafos anteriores con algunos incisos: "no es seguro, sino altamente improbable, que haya existido según suele narrarse", "si Jesús vivió", "ha tenido cabida la sospecha de que sea pura y simple leyenda"..., incisos que los vas compensando con otros: "cabe dar por sólidos y ciertos estos escuetos datos", "es, casi seguro, un personaje real", "con alta probabilidad, rayana en la certeza, puede afirmarse que Jesús existió, predicó y fue ejecutado", alineándote con Albert Schweitzer:
Por eso mismo, merece entero crédito una de sus conclusiones en páginas finales: "la existencia histórica de Jesús es muy probable, mientras que resulta muy improbable lo contrario".
Y yo ¿qué digo? En este asunto de la pasión sigo a John Dominic Crossan. A lo largo de este intercambio ya te habré señalado (y quizás más de una vez) esta página mía:
Presento un extracto -y este resumido- de la opinión de John Dominic Crossan, expuesta en sus obras jesús: vida de un campesino judío (pág. 424-453) i el nacimiento del cristianismo (pàg. 477-525).
Señalaba cual era mi pretensión al resumir a Crossan:
Mi pretensión -al exponer esta opinión- es que, cuando un día salga un señor (o señora) en la tele y diga que Jesús no murió en Jerusalén ni durante las fiestas de la Pascua judía y que el traidor Judas sólo era una figura literaria, no digáis: ¿Por qué nos han engañado otra vez?, sino que tranquilamente digáis: Ya sabemos que algunos lo dicen y es posible que tengan razón. Hoy día ya no nos asustamos cuando dicen que Jesús no nació en Belén, aunque esto lo digan los evangelios de Mateo y Lucas
No voy a repetir aquí lo que ya tengo expuesto largamente desde 2013, indicando sólo estos puntos afirmados por Crossan:
¿De dónde sale esta narración, casi periodística, hora a hora, de la Pasión de Jesús?
Subrayo:
La escena inicial de este documento de la pasión /resurrección (Mc 14, 3-11) es una buena prueba de la capacidad interpretativa de sus autores que exigía una preparación exegética que no estaba al alcance ni de los "campesinos galileos" ni de los "pescadores del lago de Galilea".
Deberíamos prestar más atención, en nuestros estudios sobre el Jesús histórico, a este grupo "sumamente culto y refinado" de sus seguidores, que -como diría el profeta Jeremías- se habían dejado "seducir" por Jesús.
¿Se referían a este grupo "sumamente culto y refinado" los autores del Documento Q (Lc 10, 21 / Mt 11, 25), tachándolos de "sabios y prudentes" (avpo. sofw/n kai. sunetw/n), a quienes se les ha ocultado "estas cosas" (tau/ta). El Documento Q desconoce todo lo relativo a la pasión / muerte / resurrección de Jesús. (Esto ya lo explicaré otro día).
Por su parte, los lectores de las cartas de Pablo solo sabían que había muerto "según las Escrituras" (kata. ta.j grafa,j). Que nadie les preguntara ni cuándo ni dónde había muerto. Al menos sabían que había muerto "crucificado" (qana,tou de. staurou/), pero no sabían por qué lo habían crucificado.
Los seguidores de Jesús que participaban en las eucaristías de la Didach. (o Doctrina de los Doce Apóstoles) no "hacían memoria" ni de la muerte ni de la resurrección de Jesús.
Por ahora recomiendo a los posibles lectores que, en su momento, lean o vuelvan a leer
Quizás, siguiendo a Crossan, sigo repitiendo cosas ya dichas en 1941 por Rudolf Bultmann en das evangelium des johannes, obra que no sé si está traducida al castellano:
En su representación de la Pasión, el autor [el del evangelio de Juan] se limita a reproducir numerosos relatos sin utilizarlos para sus ideas teológicas, como por ejemplo el relato de la negación de Pedro. Al mismo tiempo, sin embargo, en muchos pasajes del relato de la Pasión se pueden eliminar los añadidos del evangelista por motivos estilísticos y objetivos. Ahora bien, el autor podría haber retomado el relato de la Pasión como una tradición libre, anterior a Marcos, pues generalmente se reconoce que tal narración existía antes de Marcos como una tradición independiente y continua.
Das Evangelium des Johannes (1941)
Otro tema que tocas:
Los grupos en torno a Yeshua tuvieron escasa originalidad en su doctrina. Por cierto, ¿aportaron algo original?, ¿o solo fue original la composición que hicieron de piezas ideológicas preexistentes?
Lo que nos lleva a preguntar si el propio Yeshua aportó algo original, pregunta que hace tiempo tengo ya respondida.
Yo no creo que Jesús aportara mucha "originalidad" en la concepción judía de Dios que existía en su tiempo (recordemos que había varias "escuelas").
Por tu parte, en después de cristo, venías a decir, más o menos, lo mismo:
Es, cuando menos, verosímil y acaso probable todo lo que en los evangelios encaja bien con lo que por otras fuentes se conoce del judaísmo palestino en el primer tercio del siglo I. Ahora bien, este criterio es navaja de doble filo para una fe cristológica: mientras por un lado, adjudica verosimilitud a doctrinas evangélicas semejantes al judaísmo acendrado en tiempos de Jesús, por otro lado, le resta a este originalidad; le quita títulos, por tanto, para considerarlo excepcional. Jesús fue un maestro o profeta que vivió, predicó, actuó dentro del estricto marco del medio judaico en que había nacido.
Y me parece que Roger Haight es de nuestra misma opinión:
Hubo un tiempo en que las diferencias entre la enseñanza de Jesús y la de la tradición judía eran un criterio para su autenticidad. Los estudiosos estimaron que lo más importante y significativo en la doctrina de Jesús era lo que podía diferenciarse de lo correspondiente en la comunidad judía. Pero Jesús era un judío que fue educado y formado en la tradición religiosa judía. Sería sorprendente que el Dios de Jesús no fuera sustancialmente el Dios de su educación judía. Es tan profunda y sólida esta continuidad que se debe esperar que, más allá de cualquiera divergencias menores que pudieran encontrarse, la enseñanza de Jesús y su mediación de Dios ratifiquen y confirmen sustancialmente esta tradición.
Jesús, símbolo de Dios. (2007)
Pág. 104
Aprovechando la renfe he vuelto a leer a Martin Hengel (el hijo de dios. el origen de la cristología y la historia de la religión judeo-hehenística) en donde he encontrado este párrafo:
No podemos imaginar todo el polifacetismo que ofrecía el pensamiento religioso judío durante aquel cambio epocal.
Dentro de este "polifacetismo" hemos de situar a Jesús.
Durante un tiempo algunos nos dejamos embaucar por Joachim Jeremias:
El uso de la palabra cotidiana para dirigirse a Dios, es la innovación lingüística más importante llevada cabo por Jesús. (p. 52)
Podemos afirmar con seguridad que en toda la extensa literatura de plegarias del judaísmo antiguo no se halla un solo ejemplo en el que se invoque a Dios como 'Abba, ni en las plegarias litúrgicas ni en las plegarias privadas (p. 84)
Mientras que no poseemos ni una sola prueba de que en el judaísmo, Dios fuera invocado con el nombre de 'Abba, vemos que Jesús en sus oraciones se dirige siempre a Dios con esta palabra (con la excepción de Mc 15, 34, que es una cita). (p.85)
El judaísmo palestinense no utilizaba este término para invocar a Dios: 'Abba pertenecía al lenguaje infantil, era una palabra vulgar, una expresión de cortesía. A los contemporáneos de Jesús les habría parecido inconcebible dirigirse a Dios con un término tan familiar. Jesús se atrevió a utilizar 'Abba como invocación de Dios. (p. 86)
La completa novedad y el carácter único de la invocación divina 'Abba, en las oraciones de Jesús, muestra que esta invocación expresa el meollo mismo de la relación de Jesús con Dios. (p. 87)
Teología del Nuevo Testamento (I) (1973)
Or.: Neutestamentliche Theologie (I) (1971)
Martin Hengel, en el libro de la renfe, viene a decir lo mismo citando a Jeremias:
Un punto de partida esencial es la relación sin igual que Jesús mantiene respecto a Dios. Viene expresada en el término 'Abba, padre querido, que es un modo de dirigirse a Dios totalmente inusitado en el judaísmo. (p. 89)
Y, más o menos, más de lo mismo en Edward Schillebeeckx, jesús, la historia de un viviente. (Cristiandad. Madrid. 1983. Trotta, 2ª edición, 2010)
Los historiadores y exegetas están de acuerdo en que el empleo absoluto de 'Abba para invocar a Dios no se da en la literatura rabínica ni tampoco en las oraciones oficiales del judaísmo tardío. 'Abba era tan sólo en tiempos de Jesús un término familiar para designar al padre terreno; antes había sido un vocablo infantil; pero desde hacía tiempo era empleado por los adultos... Desde el punto de vista exegético se puede afirmar científicamente, y por tanto con una razonable seguridad, que la praxis de llamar a Dios 'Abba era efectivamente una costumbre de Jesús... La certeza histórica sobre la invocación de Dios como 'Abba nos muestra el carácter no convencional del trato de Jesús con Dios, su evidente familiaridad, que quedó grabada en el recuerdo de los discípulos y que se extendió rápidamente en el cristianismo primitivo... (p. 235-238 y ss).
Por otro lado tenemos a Roger Haight, quien citando a Geza Vermes (1) y a James Barr, nos dice:
Finalmente es totalmente seguro que Jesús se refirió y llamó padre a Dios. Jesús no es en esto original, pues existen numerosas referencias e invocaciones dirigidas a Dios como Padre en la tradición judía. En el libro de la Sabiduría, por ejemplo, el justo "alardea de que Dios es su Padre" y que él "es hijo de Dios", a quien éste liberará de sus enemigos (Sab 2, 16.18). La connotación general del término es que Dios tiene el poder y la autoridad, y que se caracteriza por el amor y el interés personal. Hay muchos pasajes en los Evangelios en los que Jesús se refiere o invoca a Dios como Padre. Lucas hacer decir a Jesús: "Te doy gracias, a ti, Padre, Señor del cielo y de la tierra". (Lc 10, 21). El texto combina una petición directa a Dios como Padre con la soberanía de éste, el interés divino por la salvación y la parcialidad de Dios para con los débiles y dependientes.
Que Jesús prefería dirigirse a Dios como "'Abba", y que este término era el equivalente al de un niño que llama a Dios "papá", estableciendo así una relación familiar, única y personal entre Jesús y Dios, fue una tesis ampliamente aceptada desde que la propuso Joachim Jeremias a principios de los años sesenta del siglo pasado. Recientemente, sin embargo, esta idea ha sido criticada de modo que hoy se estima en general que es una propuesta improbable tal como fue propuesta por Jeremias. El término "'Abba" no parece tener el significado que corrientemente le es atribuido, sino que se trata de una expresión del lenguaje de los adultos. Generalmente también, el que Jesús se refiera a Dios como padre es criticado por las teólogas feministas. La intención de la crítica feminista es romper el vínculo normativo entre el lenguaje actual cristiano para Dios y las instituciones patriarcales androcéntricas y sus modelos de pensamiento.
Roger Haight
Jesús, símbolo de Dios. (2007)
Pág. 115-116
Or. Jesus Symbol of God (1999)
No sé si Geza Vermes sería el primero en contradecir a Joachim Jeremias. Roger Haight cita su libro jesus and the wordl of judaism, publicado en 1983, pero yo voy a copiar unos párrafos de jesus the jew, que es el que tengo en su traducción castellana.
La aparente excentricidad de Jesús refiriéndose a Dios como "mi padre" ha sido tema de muchas discusiones eruditas. Se admite universalmente que se dirigió a Dios en arameo, y que su forma habitual de invocación, 'Abba, sobrevive no sólo en el evangelio de Marcos (2), con la glosa griega explicativa, "Padre",
| Mc 14, 36 | Abba, Padre,
todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. |
|
Abba o` path,r(
pa,nta dunata, soi\ pare,negke to. poth,rion tou/to avpV evmou/\ avllV ouv ti, evgw. qe,lw avlla. ti, su,Å |
sino también en oraciones utilizadas en las iglesias paulinas (Gal 4, 6; Rm 8, 15).
Además, no solo se afirma que 'Abba debe considerarse "con certeza como característica de la forma de hablar de Jesús"; se dice también que es "impensable en el lenguaje de las oraciones del judaísmo contemporáneo". Se pretende también que al caracterizar a Dios como "Padre", Jesús revela que tiene conciencia de su exclusiva e incomunicable filiación.
¿Tienen en cuenta suficientemente estas afirmaciones, positivas y en último término teológicas, los datos de la historia judía?
Por ejemplo, mientras la fórmula usual de oración postbíblica es "Señor del universo", uno de los rasgos distintivos de la antigua piedad jasídica es su costumbre de aludir a Dios precisamente como "Padre".
El antiguo jasid dedicaba una hora (de recogimiento antes del rezo) a dirigir su corazón hacia su Padre del cielo.
Jesús, el judío (1977)
Aquella oración que, "fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza", rezamos en la eucaristía, ¿es original?
¿"Me pasé" yo un pelín cuando en mi recuadro (el que uno "cariñosamente" tildó de "provocativo" y que tú -con cierta osadía- lo comparaste con las 12 tesis de Spong (3)) decía
que el Abba de la oración de Jesús es la búsqueda desesperada de un padre por parte del hijo de una madre soltera?
Con toda cordialidad
Miquel
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Miquel Sunyol sscu@tinet.cat 3 marzo 2024 |
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Los documentos ponen de manifiesto un panorama del primer cristianismo punteado con una desconcertante variedad de comunidades y sectas, rituales y creencias acerca de una entidad "Cristo/Jesús", la mayoría de las cuales muestran poco terreno común y ninguna autoridad central. También falta cualquier idea de tradición apostólica que remontara a un hombre humano y a su círculo de discípulos. Los estudiosos se contentan con diseñar esta situación como una multiplicidad de respuestas diferentes para el Jesús histórico, pero tal fenómeno no sólo es increíble, sino que en ninguna parte está atestiguado con evidencia. Por el contrario, toda esta diversidad refleja expresiones independientes de las tendencias religiosas más extendidas de la época, basado en la expectativa del Reino de Dios y en la creencia en una fuerza divina intermedia que proporciona el conocimiento de Dios y un camino para la salvación. Sólo con los Evangelios, que comenzaron a aparecer probablemente hacia el final del siglo, muchos de estos elementos fueron reunidos para producir la figura compuesta de Jesús de Nazaret, en una historia midráshica acerca de una vida, ministerio y muerte ubicado en la época de Herodes y Poncio Pilato.
The documentary record reveals an early Christian landscape dotted with a bewildering variety of communities and sects, rituals and beliefs about a Christ/Jesus entity, most of which show little common ground and no central authority. Also missing is any idea of apostolic tradition tracing back to a human man and his circle of disciples. Scholars like to style this situation as a multiplicity of different responses to the historical Jesus, but such a phenomenon is not only incredible, it is nowhere attested to in the evidence itself. Instead, all this diversity reflects independent expressions of the wider religious trends of the day, based on expectation of God's Kingdom, and on belief in an intermediary divine force which provided knowledge of God and a path to salvation. Only with the Gospels, which began to appear probably toward the end of the first century, were many of these elements brought together to produce the composite figure of Jesus of Nazareth, set in a midrashic story about a life, ministry and death located in the time of Herod and Pontius Pilate.
Earl Doherty
The Jesus Puzzle in a Nutshell