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El Documento Q

¿Un evangelio no-cristiano
dentro de los evangelios canónicos de Mateo y Lucas?

¿Qué hacer con el material compartido por Mateo y Lucas (aproximadamente unos 235 versículos) que no se encuentra en el Evangelio de Marcos?
Este hecho ha conducido a la hipótesis (que me parece que hoy día es la más aceptada) de que Mateo y Lucas (o quienes fueran), al redactar sus evangelios, tenían delante de los ojos, al menos dos documentos: el evanelio de Marcos y otro documento escrito en griego que no ha llegado hasta nosotros. Un "evangelio" perdido que la investigación de los dos últimos siglos ha podido reconstruir. Esel Documento Q.

Juan anuncia el juicio

(Mt 3, 7-10; Lc 3, 7-9)

Juan recorría toda la región del Jordán. Y decía a la gente que acudía a ser bautizada: ¡Camada de víboras!, ¿Quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Pues entonces, dad el fruto que corresponde a la enmienda y no os hagáis ilusiones pensando que Abrahán es vuestro padre; porque os digo que de las piedras estas es capaz Dios de sacarle hijos a Abrahán. Además, el hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego.

Juan y el que viene detrás

(Mt 3, 11-12; Lc 3, 16b-17)

Yo os bautizo con agua, en señal de enmienda; pero llega detrás de mí el que es más fuerte que yo, y yo no soy quién para quitarle las sandalias. Ése os va a bautizar con Espíritu Santo y fuego.

Ya tiene el bieldo en la mano para aventar su parva y reunir el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará en una hoguera que no se apaga.

Las tentaciones de Jesús

(Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13)

Entonces fue conducido Jesús al desierto por el Espíritu, para que el diablo lo tentara durante cuarenta días. Aquellos días no comió nada y al fin tuvo hambre. El diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Pero Jesús le contestó: "Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre"".

Entonces se lo llevó el diablo a Jerusalén, lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo. Está escrito: "A sus ángeles ha dado órdenes para que cuiden de ti y te llevarán en volandas, para que tu pie no tropiece con piedras"" Jesús le repuso: "También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios""

Todavía lo llevó el diablo a un monte altísimo y le mostró todos los reinos del mundo con su gloria, diciéndole: "Te daré todo eso si te postras ante mí". Entonces le replicó Jesús: "Está escrito: "Adora al Señor, tu Dios, a él sólo dale culto""

Entonces el diablo lo dejó.

Empobrecidos, hambrientos, afligidos

(Mt 5, 1-4.6; Lc 6, 20-21)

Y levantando sus ojos hacia sus discípulos, dijo:

Dichosos los pobres: ¡es vuestro el Reino de Dios!

Dichosos los que pasáis hambre: ¡seréis saciados!

Dichosos los que lloráis: ¡seréis consolados!

Perseguidos

(Mt 5, 11-12; Lc 6, 22-23)

Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por cau-sa del Hijo del hombre.

Estad alegres y contentos, que grande es vuestra recompensa en el cielo, porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido.

Amar a los enemigos

(Mt 5, 43-44; Lc 6, 27-28.35c-d)

Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre, que hace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos.

Renunciar a los propios derechos

(Mt 5, 38-42; Lc 6, 29-30)

Si uno te abofetea en la mejilla, preséntale también la otra i a quien quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa. A quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos; al que te pide, dale; y no reclames nada al que has hecho un préstamo.

La regla de oro

(Mt 7, 12; Lc 6, 31)

Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros

Amar sin condiciones

(Mt 5, 46-47; Lc 6, 32-34)

Si amáis sólo a los que os aman, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?

Y si prestáis sólo a quienes esperáis que os devuelvan, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos?

Compadecerse

(Mt 5, 48; Lc 6, 36)

Sed compasivos como lo es vuestro Padre.

No juzgar

(Mt 7, 1-2; Lc 6, 37-38)

No juzguéis y no seréis juzgados. Con la medida que midáis, seréis medidos.

El guía ciego

(Mt 15, 14; Lc 6, 39)

¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Discípulo y maestro

(Mt 10, 24-25; Lc 6, 40)

Un discípulo no es más que su maestro, ya le basta al discípulo con ser como su maestro

La mota y la viga

(Mt 7, 3-5; Lc 6, 41-42)

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo vas a decirle a tu hermano: "Deja que te saque la mota del ojo", con esa viga en el tuyo? Hipócrita, sácate primero la viga de tu ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.

El árbol y los frutos

(Mt 7, 15-20; Lc 6, 43-45)

No hay árbol sano que dé fruto dañado ni, a su vez, árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: ¡no se cogen higos de las zarzas ni uvas de los cardos!

El hombre bueno, de la bondad que almacena en su corazón saca el bien, y el hombre malo, de la maldad saca el mal: porque lo que rebosa del corazón lo habla la boca.

¡Señor, Señor!

(Mt 7, 21; Lc 6, 46)

¿Por qué me llamáis "¡Señor, Señor!", y no hacéis lo que digo?

Sobre roca o sobre arena

(Mt 7, 24-27; Lc 6, 47-49)

Todo aquel que escucha estas palabras mías y las pone por obra se parece al hombre que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos y arremetieron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada en la roca.

Y todo aquel que escucha estas palabras mías pero no las pone por obra se parece al hombre que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos, embistieron contra la casa y se hundió. ¡Y qué hundimiento tan grande!

El centurión

(Mt 7, 28a; 8, 5-10.13; Lc 7, 1.3.6b-10)

Al terminar Jesús este discurso entró en Cafarnaún. Se le acercó un centurión que le suplicaba diciendo: "Señor, mi criado está mal". Jesús le contestó: "Voy yo a curarlo". El centurión le replicó diciendo: "Señor, yo no soy quién para que entres bajo mi techo, pero basta una palabra tuya para que mi criado se cure. Porque yo, que estoy bajo la autoridad de otros, tengo soldados a mis órdenes, y si le digo a uno que se vaya, se va; o a otro que venga viene; y si le digo a mi siervo que haga algo, lo hace". Al oír esto, Jesús dijo admirado a los que lo seguían: "Os aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe".

La pregunta de Juan

(Mt 11, 2-6; Lc 7, 18-19.22-23)

Juan, al oír hablar de todo esto, envió algunos de sus discípulos para preguntarle: ¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otro?

Jesús les respondió diciendo: "Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan. Y esto es una buena noticia para los pobres. Y ¡dichoso el que no sé escandalice de mi!

Más que un profeta

(Mt 11, 7-11; Lc 7, 24-28)

Cuando se marcharon, se puso a hablar de Juan a las multitudes: "¿Qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Qué salisteis a ver si no? ¿Un hombre vestido con elegancia? Los que visten espléndidamente, ahí están, en la corte de los reyes. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Yo os digo que sí, y más que profeta.

Es él de quien está escrito: "Mira, envío mi mensajero delante de ti; él preparará tu camino ante ti" Os digo que entre los nacidos de mujer no ha surgido nadie más grande que Juan y, sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.

A favor y en contra de Juan

(Mt 21, 32; Lc 7, 29-30)

Porque Juan vino a vosotros, los publicanos le creyeron. Pero las autoridades religiosas lo rechazaron.

Esta generación y la Sabiduría

(Mt 11, 16-19; Lc 7, 31-35)

¿A quién diré que se parece esta generación? ¿A quién se parece? Se parece a unos niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros: "Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis".

Porque llegó Juan, que no comía ni bebía, y dijisteis: "Tiene un demonio dentro"; ha llegado el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "¡Vaya un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores". Pero la Sabiduría es justificada por sus hijos.

El seguimiento

(Mt 8, 18-22; Lc 9, 57-60)

Le dijo uno: "Te seguiré adondequiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. Otro le dijo: "Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre. Jesús le replicó: "Sígueme y deja que los muertos entierren a sus propios muertos".

Trabajadores para la mies

(Mt 9, 37-38; Lc 10, 2)

Y dijo a sus discípulos: "La mies es abundante y los braceros pocos; por eso, rogad al Señor de la mies que mande braceros a su mies.

Ovejas en medio de lobos

(Mt 10, 16; Lc 10, 3)

¡En marcha! Mirad que os envío como ovejas entre lobos.

Sin provisiones

(Mt 10, 9-10a; Lc 10, 4)

No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, ni bastón; y no os paréis a saludar por el camino.

Cuando entréis en una casa

(Mt 10, 7-8.10b-13; Lc 10, 5-9)

Cuando entréis en una casa, lo primero saludad: "Paz a esta casa"; y si hay allí gente de paz, la paz que les deseáis se posará sobre ellos; si no, que vuestra paz vuelva a vosotros. Quedaos en esa casa, comed y bebed de lo que tengan, que el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en una ciudad y os reciben bien, comed de lo que os pongan, curad a los enfermos que haya y decidles: "Está cerca de vosotros el reinado de Dios".

Si una ciudad os rechaza

(Mt 10, 14-15; Lc 10, 10-12)

Si entráis en una ciudad y no os reciben, salid de esa ciudad, sacudíos el polvo de vuestros pies.

Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma que para esa ciudad.

Contra ciudades de Galilea

(Mt 11, 21-24; Lc 10, 13-15)

¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho las potentes obras que en vosotras, hace tiempo que se habrían arrepentido vestidas de saco y sentadas en ceniza. Por eso, el juicio le será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.

Y tú, Cafarnaún, ¿piensas encumbrarte hasta el cielo? ¡Bajarás al abismo!

Quien os acoje

(Mt 10, 40; Lc 10, 16)

El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado.

El misterio revelado a los sencillos

(Mt 11, 25-26; Lc 10, 21)

En aquella ocasión exclamó: "Te bendigo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, por haberte parecido eso bien".

Sólo el Hijo conoce al Padre

(Mt 11, 27; Lc 10, 22)

Mi Padre me lo ha entregado todo; al Hijo nadie lo conoce sino el Padre y tampoco al Padre nadie lo conoce sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Dichosos los que ven

(Mt 13, 16-17; Lc 10, 23-24)

¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron, y oír lo que oís vosotros y no lo oyeron.

La oración de Jesús

(Mt 6, 7-13; Lc 11, 2b-4)

Cuando oréis, decid: "Padre, santifica tu nombre, llegue tu reino. Nuestro pan del mañana dánoslo cada día. Perdónanos nuestras deudas, que también nosotros perdonamos a todo deudor nuestro, y no nos pongas en tentación".

Pedid y se os dará

(Mt 7, 7-11; Lc 11, 9-13)

Y yo os digo: "Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán; porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren. ¿Quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? Y si le pide pescado, ¿le va a ofrecer una culebra? Pues si vosotros, aun si sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará cosas buenas a quienes le piden!

Jesús y Belcebú

(Mt 9, 32-34; 12, 25-28; Lc 11, 14-15.17-20)

Expulsó un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, el mudo habló. Las multitudes quedaron admiradas. Pero algunos dijeron: "Con poder de Belcebú, el jefe de los demonios, echa los demonios". Él, calando sus intenciones, les dijo: "Todo reino dividido queda asolado y toda casa dividida no puede tenerse". Pues si también Satanás se ha dividido, ¿cómo va a mantenerse en pie su reino?

Ahora, si yo echo los demonios con poder de Belcebú, vuestros adeptos, ¿con poder de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. En cambio, si yo echo los demonios con la fuerza de Dios, señal de que el reinado de Dios ha llegado hasta vosotros.

Saquear al fuerte

(Mt 12, 29; Lc 11, 21-22)

Nadie puede meterse en la casa del fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata. Entonces podrá saquear su casa.

Conmigo o contra mí

(Mt 12, 30; Lc 11, 23)

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no reúne conmigo, dispersa.

El espíritu maligno

(Mt 12, 43-45; Lc 11, 24-26)

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, va recorriendo lugares áridos buscando un alojamiento; al no encontrarlo, dice: "Me vuelvo a mi casa, de donde me echaron". Al llegar se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.

El signo de Jonás

(Mt 12, 38-40; Lc 11, 26.29-30)

Otros le pedían un signo. Y dijo: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, y ssigno no se le dará excepto el signo de Jonás. Porque, igual que Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, así va a serlo también el Hijo del hombre para esta generación".

Más que...

(Mt 12, 41-42; Lc 11, 31-32)

En el juicio, la reina del Sur se pondrá en pie para carearse con esta generación y hará que la condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y hay más que Salomón aquí. En el juicio, los habitantes de Nínive se alzarán a carearse con esta generación y harán que la condenen, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás, y hay más que Jonás aquí.

La lámpara

(Mt 5, 15; Lc 11, 33)

Nadie enciende una lámpara para meterla en un lugar escondido, sino para ponerla en el candelero y que brille para todos los de la casa.

La luz del cuerpo

(Mt 6, 22-23; Lc 11, 34-35)

La luz del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está luminoso; en cambio si tu ojo es malo, tu cuerpo queda a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué gran oscuridad!

Los fariseos

(Mt 23, 1-2a.5-7.23.25.26b-28; Lc 11, 39.41-44)

¡Ay de vosotros, fariseos! Pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y del comino, y pasáis por alto la justicia, el amor de Dios y la fidelidad. ¡Esto había que practicar!, y aquello..., no descuidarlo.

¡Ay de vosotros, fariseos! Limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras dentro rebosan de robo y desenfreno. ¡Limpia primero la copa por dentro, que así quedará limpia también por fuera!

¡Ay de vosotros, fariseos! Gustáis de ocupar el primer lugar en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas y los saludos en las plazas.

¡Ay de vosotros, fariseos! Sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo.

LOs maestros de la Ley

(Mt 23, 4.13.29-32; Lc 11, 46b-48.52)

¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley! Atáis fardos pesados y los cargáis en las espaldas de los hombres, mientras no queréis empujarlos ni con un dedo.

¡Ay de vosotros, maestros de la Ley! Cerráis a los hombres el reino de Dios. ¡Ni vosotros entráis, ni a los que están entrando los dejáis entrar!

¡Ay de vosotros, maestros de la Ley! Edificáis sepulcros a los profetas que vuestros padres mataron. Con esto atestiguáis, en contra vuestra, que sois hijos de vuestros padres.

Juicio de la Sabiduría

(Mt 23, 34-36; Lc 11, 49-51)

Por eso dijo la Sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a unos los matarán, a otros los perseguirán". Para que a esta generación se le pida cuenta de la sangre de los profetas derramada desde que empezó el mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo digo: se le pedirá cuenta a esta generación.

Ningún secreto

(Mt 10, 26-27; Lc 12, 2-3)

Pero nada hay encubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea.

No temer a los que matan el cuerpo

(Mt 10, 28; Lc 12, 4-5)

Tampoco tengáis miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida; temed si acaso al que puede acabar con vida y cuerpo en la Gehenna

Más que los pájaros

(Mt 10, 29-31; Lc 12, 6-7)

¿No se venden cinco gorriones por cuatro cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo caerá al suelo sin el permiso de vuestro Padre. Es más, hasta los pelos de vuestra cabeza están todos contados. No tengáis miedo: valéis más que todos los gorriones juntos.

Dar testimonio

(Mt 10, 32-33; Lc 12, 8-9)

Todo el que se pronuncie por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se pronunciará por él ante los ángeles; pero si uno me niega ante los hombres, será negado él ante los ángeles.

Hablar contra el Espíritu

(Mt 12, 32; Lc 12, 10)

A todo el que diga algo contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero el que insulte al Espíritu Santo no le será perdonado.

Comparecer ante la sinagoga

(Mt 10, 17-19; Lc 12, 11-12)

Y cuando os hagan comparecer en las sinagogas, no os preocupéis por lo que vais a decir: el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que tenéis que decir.

Tu tesoro

(Mt 6, 19-21; Lc 12, 33-34)

Dejaos de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las echan a perder, donde los ladrones abren boquetes y roban. En cambio, amontonaos riquezas en el cielo, donde ni polilla ni carcoma las echan a perder, donde los ladrones no abren boquetes ni roban. Porque donde tengas tu riqueza tendrás el corazón.

No os preocupéis

(Mt 6, 25-33; Lc 12, 22b-31)

Por eso os digo: No andéis preocupados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Fijaos en los cuervos: ni siembran, ni siegan, ni almacenan; y, sin embargo, Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que los pájaros? Y ¿quién de vosotros, a fuerza de preocuparse, podrá añadir una hora sola al tiempo de su vida?

Y ¿por qué andáis preocupados por el vestido? Daos cuenta de cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como cualquiera de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, la viste Dios así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?

Conque no andéis preocupados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Son los paganos quienes ponen su afán en esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino, y todo eso se os dará por añadidura.

Como un ladrón

(Mt 24, 43-44; Lc 12, 39-40)

Ya comprendéis que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, no lo dejaría abrir un boquete en su casa. Estad también vosotros preparados, que a la hora menos lo penséis llegará el Hijo del hombre.

El siervo fiel y el infiel

(Mt 24, 45-51; Lc 12, 42.46)

¿Dónde está ese siervo fiel y sensato, encargado por el señor de dar a su servidumbre la comida a sus horas? Dichoso el tal siervo si el señor, al llegar, lo encuentra cumpliendo con su obligación. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes.

Pero si aquel siervo dijera: "Mi amo tarda", y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y beber con los borrachos, llegará el señor el día que menos se lo espera y a la hora que no ha previsto, lo castigará severamente asignándole la suerte de los incrédulos.

Los hijos contra los padres

(Mt 10, 34-36; Lc 12, 49.51.53)

Fuego he venido a lanzar a la tierra, y ¡cómo deseo que hubiese prendido ya!

¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os digo que paz no, sino división. He venido a dividir el hijo contra el padre, la hija contra su madre y la nuera contra su suegra.

Discernir el momento

(Mt 16, 2-3; Lc 12, 54-56)

Al caer la tarde decís: "Está el cielo rojo, va a hacer bueno"; por la mañana decís: "El rojo del cielo está sombrío, hoy va a haber tormenta". El aspecto del cielo sabéis interpretarlo, ¿y la señal de cada momento no sois capaces?

Procura hacer las paces

(Mt 5, 25-26; Lc 12, 58-59)

Cuando vas de camino con tu contrincante, haz lo posible por librarte de él, no sea que te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.

El grano de mostaza

(Mt 13, 31-32; Lc 13, 18-19)

¿A qué se parece el reino de Dios? ¿Con qué lo compararé? Se parece al grano de mostaza que un hombre sembró en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas.

La levadura

(Mt 13, 33; Lc 13, 20-21)

E insistió: ¿Con qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que metió una mujer en medio quintal de harina, y todo acabó por fermentar.

No os conozco

(Mt 7, 13-14.22-23; 25, 10-12; Lc 13, 24-27)

Entrad por la puerta angosta; porque os digo que muchos van a intentar entrar y pocos son los que entran por ella. Una vez que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y empecéis a llamar a la puerta desde fuera diciendo: "Señor, ábrenos", él os replicará: "No sé quiénes sois". Entonces os pondréis a decirle: "Si hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas". Pero él os responderá: "No sé quiénes sois; ¡lejos de mí todos los que practicáis la injusticia"

De oriente y de occidente

(Mt 8, 11-12; Lc 13, 28-29)

Vendrán muchos de Oriente y Occidente a sentarse a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de Dios; en cambio vosotros seréis echados afuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Últimos y primeros

(Mt20, 16; Lc 13, 30)

Los últimos serán primeros y los primeros últimos.

Jerusalén

(Mt 23, 37-39; Lc 13, 34-35)

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la clueca a sus pollitos bajo las alas, pero no habéis querido! Pues mirad, se os quitará vuestra casa. Y os digo que no volveréis a verme hasta el día que exclaméis: "¡Bendito el que llega en nombre del Señor"

Enaltecerse y humillarse

(Mt 23, 12; Lc 14, 11)

A todo el que se encumbra, lo abajarán, y al que se abaja, lo encumbrarán.

Los invitados

(Mt 22, 1-14; Lc 14, 15-24)

Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente. A la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados: "Venid, que ya está preparado".Pero se excusaban: uno por la compra de un campo; otro por sus negocios... El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de la casa, indignado, dijo a su criado: "Sal a los caminos y llama a cuantos encuentres para que se llene la casa"

Odiar padre y madre

(Mt 10, 37; Lc 14, 26)

Quien no odia al padre y a la madre, no puede ser discípulo mío; y quien no odia al hijo y a la hija, no puede ser discípulo mío.

Tomar la cruz

(Mt 10, 38; Lc 14, 27)

El que no coge su cruz y me sigue detrás de mí, no puede ser discípulo mío.

Ganar o perder

(Mt 10, 39; Lc 17, 33)

El que ponga al seguro su vida, la perderá, y el que pierda su vida por causa mía, la pondrá al seguro.

La sal

(Mt 5, 13; Lc 14, 34-35)

Sí, excelente cosa es la sal. Pero si también la sal se pone sosa, ¿con qué se sazonará? No sirve ni para abono ni para el estercolero. Hay que tirarla.

Servir dos señores

(Mt 6, 24; Lc 16, 13)

Nadie puede estar al servicio de dos amos: porque o aborrecerá a uno y querrá al otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.

Juan

(Mt 11, 12-13; Lc 16, 16)

La Ley y los Profetas llegaron hasta Juan; desde entonces se usa la violencia contra el reino de Dios y gente violenta quiere quitarlo de en medio.

La Ley no pasará

(Mt 5, 18; Lc 16, 17)

Es más fácil que pasen el cielo y la tierra que no que caiga una letra o una coma de la Ley.

El divorcio

(Mt 5, 32; Lc 16, 18)

Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con una repudiada comete adulterio.

Los escándalos

(Mt 18, 7.6; Lc 17, 1-2)

Es inevitable que sucedan esos escándalos, pero ¡ay del que los provoca! Más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.

La oveja perdida

(Mt 18, 12-14; Lc 15, 4-7)

Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os aseguro que ésta le da más alegría que las noventa y nueve que no se han extraviado.

La moneda perdida

(Lc 15, 8-10)

Y si una mujer tiene diez monedas de plata y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: "¡Dadme la enhorabuena! He encontrado la moneda que se me había perdido". Os digo que la misma alegría sienten los ángeles por un solo pecador que se enmienda.

Perdonar al hermano

(Mt 18, 15.21-22; Lc 17, 3-4)

Si tu hermano te ofende, repréndelo; y, si se arrepiente, perdónalo. Si te ofende siete veces al día, lo perdonarás siete veces.

Tener fe

(Mt 17, 20b; Lc 17, 6)

Si tuvierais una fe como un grano de mostaza, le diríais a esa morera: "Quítate de ahí y tírate al mar", y os obedecería.

El Reino de Dios

(Mt 24, 23; Lc 17, 20-21)

Le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, les contestó: "La llegada del reino de Dios no está sujeta a cálculos", ni dirán: "Míralo aquí o allí"; porque el reino de Dios está a vuestro alcance.

Como un relámpago

(Mt 24, 26-27; Lc 17, 23-24)

Si os dijeren: "Mira que está en el desierto", no vayáis; "Mira, que está en el sótano", no lo sigáis. Porque, igual que el relámpago sale del levante y brilla hasta el poniente, así será el Hijo del hombre en su día.

Los buitres

(Mt 24, 28; Lc 17, 37)

Allí donde esté el cadáver se reunirán los buitres.

Como en los días de Noé

(Mt 24, 37-39; Lc 17, 26-30)

Lo que pasó en los días de Noé pasará también en el día del Hijo del hombre: es decir, lo mismo que en aquellos días comían, bebían y se casaban, hasta el día en que Noé entró en el arca, llegó el diluvio y arrambló con todos. Así sucederá el día que el Hijo del hombre se manifieste.

Dos hombres, dos mujeres

(Mt24, 40-41; Lc 17, 34-35)

Yo os digo: dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.

Los dineros confiados

(Mt 25, 14-30; Lc 19, 12-26)

Un hombre, al irse de viaje, llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, encargándoles: "Negociad mientras vuelvo". Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a saldar cuentas con ellos. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez". Él le contestó: "Muy bien, empleado diligente; por haber sido fiel en una minucia, te pondré al frente de mucho". El segundo llegó y dijo: "Tu onza, Señor, ha producido cinco". A éste le dijo: "Muy bien, empleado diligente; por haber sido fiel en una minucia, te pondré al frente de mucho". Pero se presentó otro diciendo: "Señor, sabía que eres hombre duro, que siegas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido; me asusté y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo". Le replicó: "¡Empleado malvado! ¿Sabías que siego donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues entonces debías haber puesto mi dinero en el banco, para que al volver yo pudiera recobrar lo mío con los intereses. Quitadle el talento de plata y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene, mientras al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene".

Las doce tribus de Israel

(Mt 19, 28; Lc 22, 28-30)

Vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Sigo el texto griego y la división en fragmentos de The Critical Edition of Q. Me he tomado cierta libertad con los subtítulos.
Para la traducción castellana he utilizado, con algunas excepciones, La Nueva Biblia Española (Luis Alonso Schöckel y Juan Mateos).


Para las etapas de redacción, según la hipótesis de Burton L. Mack en El Evangelio perdido:
Primera etapa
(el material más antiguo):
en negrita.
Segunda etapa:
letra normal.
Tercera etapa
(los añadidos tardíos):
letra en cursiva.
Lo que tiene de notable el pueblo de Q es que no era cristiano. No veía a Jesús como un mesías o como el Cristo. No tomaba sus enseñanzas como una crítica severa del judaísmo. No consideraba su muerte como un suceso divino, trágico o salvador. Y no imaginaba que se había levantado de entre los muertos para gobernar un mundo transformado. Pensaba en cambio que era un maestro cuyas enseñan-zas le permitían vivir con entusiasmo en tiempos turbulentos. Por lo tanto no se reunía para rezar en su nombre, para reverenciarlo como dios o para cultivar su memoria mediante himnos, oraciones y rituales. No formó un culto del Cristo como el que surgió entre las comunidades cristianas con las que están familiarizados los lectores de las epístolas de Pablo. El pueblo de Q no era cristiano: era el pueblo de Jesús.

Burton L. Mack
El evangelio perdido

Debo admitir, sin embargo, que la afirmación de la existencia de Q deja casi agotada mi capacidad de creer en entes hipotéticos. Y, a medida que van siendo propuestas teorías más elaborada y detalladas sobre la extensión de Q, su contenido, su comunidad, su marco geográfico, sus etapas de tradición y de redacción y su teología, siento crecer en mí el escepticismo. No puedo sustraerme a la idea de que los estudios bíblicos progresarían grandemente si cada exegeta repitiera cada mañana, a modo de mantra: "Q es un documento hipotético, del que no es posible conocer con exactitud la extensión, el contenido, la comunidad en que tuvo origen, los estratos ni las fases de redacción". Esta devoción diaria nos libraría de vuelos de fantasía que, a mi entender, están destinados a generar desconfianza.

John P. Meier
A marginal Jew

El Evangelio Q, por consiguiente, es un documento hipotético cuya existencia es postulada de manera persuasiva para explicar la cantidad de material no marcano que se encuentra con orden y contenido semejantes en Mateo y Lucas. ¿Cómo sabe él que no es posible conocer esas cosas a menos que haya entablado un detallado debate con la investigación alternativa de los últimos años? Por lo demás, hay otro mantra aún más básico que esos mismos exegetas deberían repetir cada mañana al levantarse: "Las hipótesis deben ser sometidas a prueba". Y se las pone a prueba presionando, presionando y presionando hasta que se oye que algo se agrieta. Entonces se examina la grieta para ver cómo proceder.

John D. Crossan
El nacimiento del cristianismo

En todas estas investigaciones se debe tener presente la índole hipotética del intento. No utilizo aquí "hipotética" con la intención de convertir en radicalmente dudosas y secundarias las tareas de elaborar un retrato redaccional de Q o de situar Q en el paisaje teológico del movimiento de Jesús y en el paisaje social de la baja Galilea. Todo lo contrario: las hipótesis que se ensamblan críticamente y que demuestran tener fuerza explicativa representan los instrumentos constructivos para la tarea de la historia teológica y social; de hecho son los únicos instrumentos que tenemos.

John S. Kloppenborg
Excavating Q. The History and Setting of the Sayings Gospel

Hipótesis:

Suposición que se hace para extraer una consecuencia; teoría provisionalmente adoptada para explicar ciertos hechos y guiar en la investigación de otros.

Pompeu Fabra
Diccionari manual de la llengua catalana

El documento Q no se autodenomina "evangelio", pero tampoco lo hacen Mateo, Lucas y Juan. Para evitar prejuicios acepto la doble sugerencia de Helmut Kóster: Deberíamos incluir dentro "de la literatura evangélica… todos los escritos constituidos por la transmisión, el uso y la interpretación de materiales y tradiciones de y sobre Jesús de Nazaret". Deberíamos excluir los documentos que "no están relacionados con -o constituidos por- el desarrollo continuo de fuentes que contienen materiales de o sobre Jesús de Nazaret".
Q era bastante aceptable mientras se limitaba a no ser más que una fuente que se encontraba en los seguros límites intracanónicos de Mateo y Lucas. Pero ahora el Evangelio Q está empezando a parecerse un poco a un caballo de Troya, un evangelio extracanónico oculto dentro de dos evangelios intracanónicos. Los eruditos que defienden que todos los evangelios no canónicos son tardíos y dependientes, ¿qué harán con un evangelio no canónico que no sólo es primitivo e independiente sino que de él dependen dos evangelios intracanónicos y al que no se puede negar integridad, continuidad o teología propias?

John D. Crossan
El nacimiento del cristianismo

Sugiero la relectura de La Eucaristía en la Didach, o doctrina de los doce apóstoles, uno de los capítulos de mi Catequesis eucarística.
En la doctrina de los doce apóstoles encontramos un tipo de celebración eucarística en la cual no se hace mención ni de cena pascual, ni de última cena, ni de muerte redentora, y en la cual ni el pan ni el vino tienen relación alguna con el cuerpo y la sangre de Jesús.
Plantear como hipótesis una fuente de dichos que resulta centrarse mucho más en los dichos de Jesús que en sus hechos maravillosos, que menciona el advenimiento del Hijo del Hombre pero guarda silencio acerca de una muerte vicaria o una resurrección, y que parece reflejar y ensalzar una forma de marginalidad social, tuvo consecuencias de largo alcance y, en parte imprevistas, en lo tocante a nuestro modo de reconstruir la teología, las costumbres y la ubicación social del primitivo movimiento de Jesús. Admitir Q equivale a admitir "la diferencia" en los comienzos mismos del movimiento de Jesús.
El evangelio Q de dichos resulta ser una excelente ventana a través de la cual ver el "descubrimiento" de la diversidad y la diferencia en el cristianismo primitivo (no hay "opiniones comunes" que se puedan considerar características de todos los sectores del movimiento de Jesús)
La existencia de Q plantea cuestiones teológicas importantes acerca de la diversidad y la diferencia en los estadios fundacionales mismos del movimiento de Jesús, no sólo en algún estadio secundario y anómalo.

John S. Kloppenborg
Q. El evangelio desconocido

No se puede afirmar que todos los dichos de Q pertenezcan a Jesús. Desde luego, todas las enseñanzas de Q se le atribuyen a Jesús, pero muchas de ellas abordan cuestiones que sólo pueden haber surgido durante experiencias sociales posteriores y llevan la marca de la reflexión sobre esas experiencias. No es éste un fenómeno limitado a Q o una costumbre propia del pueblo de Q. Los especialistas han reunido, en dispersas fuentes literarias de los dos o tres primeros siglos, varios cientos de dichos atribuidos a Jesús. De esos dichos quizá sólo un puñado haya sido obra del Jesús histórico.
La atribución puede ser entendida como una manera normal de conferir autoridad a cierto tipo de figuras fundadoras.
Los tipos de dichos atribuidos a Jesús cambiaron durante la historia de Q y el período inicial de la historia de otros movimientos de Jesús. Tales cambios pueden estar relacionados a su vez con cambios en las circunstancias sociales, la experiencia y la formación del movimiento, y se reflejan claramente en los estratos de la tradición de Q. Ahora necesitamos preguntarnos cómo consiguió el pueblo de Q atribuir a Jesús dichos que expresaban un ethos diferente de la imagen y la voz del Jesús al que habían estado acostumbrados.

Burton L. Mack

Fechas de una búsqueda: (En preparación)
1685:
Richard Simon, sacerdote de la Congregación del Oratorio, publica en Rotterdamm Histoire Critique du Vieux Testament. Puede ser considerado el "padre de la crítica bíblica".
1776:
Johann Griesbach publica su sinopsis de los tres primeros evangelios. Mateo es el primero (tesis generalmente aceptada entonces), Lucas el segundo y Marcos (considerado como un resumen) el tercero.
1835:
Karl Lachmann observa que Mateo y Lucas mantienen el mismo orden sólo cuando siguen a Marcos y que el material de Mateo que no se encontraba en Marcos consistía sobre todo en "dichos" de Jesús.
1838:
Christian Wilke llega a la conclusión de la prioridad de Marcos, del cual dependen Mateo y Lucas.
Christian Hermann Weisse (el filósofo de Leipzig) presenta por primera vez el argumento sobre el qual se fundamentará la existencia de Q: Mateo y Lucas (independientemente uno del otro) utilizaron, además del evangelio de Marcos, una colección de "dichos".
1863:
Heinrich Julius Holtzmann presenta una comparación detallada entre los "dichos" de Mateo y Lucas de tal manera que consigue la aceptación general de Q: Nos adherimos a la hipótesis de que existe otra fuente griega compartida por Mateo y Lucas y designaremos esta fuente con la sigla L (Lo,gia)
1880:
E. Simons (discípulo de Holtzmann) empieza a utilizar la sigla "Q" como una abreviatura de Quelle ("fuente" en alemán)
1890:
A partir de Johannes Weiss "Q" es usada simplemente como un símbolo.
1897:
Se descubren en Oxyrhynchus (ciudad helénica del Medio Egipto) unos papiros con fragmentos de "dichos" (en los cuales hoy día reconocemos el Evangeli de Tomàs).
1900:
Adolf Harnack publica Das Wessen des Christentums (La esencia del cristianismo), basándose en las enseñanzas de los "dichos" de Q.
1901:
William Wrede excluye el evangelio de Marcos (obra muy construida teológicamente) como fuente de información para la investigación del Jesús histórico.
1907:
Bernard Weiss demuestra que Lucas depende de Marcos.
Adolf Harnack propone como título del Document Q Lo,goi tou/ Kuri,ou vIhsou/ ("Dichos" del Señor Jesús). Por primera vez se presenta una colección próxima a Q, separada de su contexto de los evangelios narrativos.
1911:
Julius Wellhausen, que en un primer momento (1905) había postulado un texto arameo y una misma traducción griega, renuncia a la idea de un texto arameo de Q, pero postula ahora recensiones divergentes de la traducción del texto griego de Q, que en un principio había sido única.
1919:
Martin Dibelius, Die Formgeschichte des Evangelium (La historia de las formas evangélicas, 1984) asume la existencia de Q. Abandona la idea de un hipotético texto arameo, pero es muy escéptico sobre la posibilidad de que Q fuera un auténtico documento griego. Admite, anticipando el método de la crítica de la redacción, una distinción entre el material más primitivo y las adiciones posteriores incorporadas en las redacciones de Q.
1921:
Rudolf Bultmann, Die Geschichte der synoptische Tradition (Historia de la Tradición sinóptica, 2000), mantiene la hipótesis de un Q escrito originalmente en arameo y traducido de diversas maneras al griego. Considera que se trata de un auténtico documento con un principio y una conclusión diferenciados.
Después de Dibelius (Q era un estrato y no un texto) y Bultmann (un texto arameo con diversas traducciones griegas), la posibilidad de una reconstrucción crítica de Q parecía definitivamente descartada.
1924:
B.H. Streeter, The Four Gospels: A Study of Origins, se centró en las tradiciones manuscritas de los evangelios y las trató como unidades literarias completas y presentó una comparación detallada de cada evangelio con los otros. Demostró que la teoría de las dos fuentes es la que mejor explica las concordancias y las variaciones de Mateo y Lucas en aquellos puntos, en los cuales cada uno por su lado, utilizan la misma fuente.
1938:
T.W. Manson, The Sayings of Jesús, (y la tradición inglesa) postulan un Q en arameo para explicar las divergencias entre Mateo y Lucas
1945:
Descubrimiento en Nag Hammadi (población del Alto Egipto conocida anteriormente como Khenoboskion) de una biblioteca gnóstica copta. Entre el material encontrado, una colección de sentencias de Jesús (el Evangelio de Tomás).
1946:
Matthew Black defendió la tesis del origen arameo del documento, manteniendo que Q eran deficientes traducciones (más tarde rebajó sus pretensiones).
1946-1947:
A finales de 1946 o principi0s de 1947, descubrimiento de los manuscritos de Qumrán.
1956:
Heinz Eduard Tödt, en su tesis doctoral (Heildelberg), subraya la falta de "dichos" relacionados con la muerte resurrección de Jesús en el documento Q. Es el primero en reconocer que Q no era simplemente material parenético subordinado al kerigma oficial de la iglesia primitiva, sino que Q nos ofrecía el mensaje central de una comunidad concreta el "kerigma" de la cual era precisamente este conjunto de "dichos" de Jesús. A partir de él comienza el estudio "sociológico" del grupo Q.
Ulrico Wilckens, en su tesis doctoral (Heildelberg) subraya la orientación claramente sapiencial de muchas partes de Q.
1965:
Odil Hannes Steck, en su tesis doctoral (Heildelberg) muestra que la perspectiva deuteronomista de la historia (inocencia de Dios en relación con todos los desastres sufridos por Israel, que son interpretados como la consecuencia inevitable del asesinato de los profetas), que surgió en el judaísmo en textos sapienciales, fue incorporada más tarde en el cristianismo primitivo
Helmut Koster publica GNOMAI DIAPHOROI: The Origin and Nature of Diversification in the History of Early Christianity defendiendo que las enseñanzas de Jesús se conservaron utilizando el género "logoi sophon" (palabras de los sabios), género que se había desarrollado fundamentalmente dentro del movimiento sapiencial judío. Y así, dichos o grupos de dichos conformaron colecciones tempranas, más antiguas que Q y los evangelios (estas colecciones son las fuentes subyacente a Q y al Evangelio deTomás)
El año 1968 (One Jesus and Four Primitive Gospels) sostuvo que los dichos sobe el Hijo del hombre eran tardíos en la trayectoria de Q (y totalmente ausentes en el Evangelio de Tomás) y que sólo servían para oscurecer la orientación sapiencial de Q.
Retrasa la redacción de Q hasta las inmediaciones del año 70 para poder explicar de algún modo la existencia de lo que parecerían ser colecciones pre-redaccionales (no deuteronomistas) de material de tipo sapiencial
1968:
Dieter Lührmann (Heildelberg) modifica la datación habitual (mediados de siglo I o anterior) de Q a un marco temporal posterior (alrededor del 70). Esta datación tardía de la redacción de Q hace aún más necesario suponer la existencia de colecciones anteriores insertas en Q, tal como había argumentado Dibelius. Q refleja las diversas etapas del proceso de asimilación de la predicación de Jesús por parte de la Iglesia primitiva.
1972:
Paul Hoffmann (uno de los primeros católicos en el estudio de Q) publica Studien zur Theologie der Logienquelle, un estudio sistemático de las dimensiones teológicas de Q, expresando sus dudas acerca de la teoría redaccional y dando por supuesto una datación temprana de Q. Más tarde (1992) cambió (QR und der Menschensohn: eine vorläufige Skizze), convirtiéndose en un defensor de la teoría redaccional y de una datación tardía.
Siegfried Schulz, en una monografia sobre Q (Q: Spruchquelle Evangelisten der morir), lo considera como un texto escrito en griego que Mateo y Lucas tuvieron ante los ojos. Preparó también una edición sinóptica de los textos paralelos de Mateo y Lucas con una traducción al alemán.
1982:
Athanasius Polag, monje benedictino, ofrece una reconstrucción de Q en Fragmenta Q. Textheft zur Logienquelle. Gran parte de su contenido fue publicado por Ivan Havener en inglés Q. The Sayings of Jesús, with a Reconstruction of Q by Athanasius Polag (1987).
1983:
Se inicia conjuntamente por el Institut for Antiquity and Christianity y la Sociedad de Literatura Bíblica (SLB) un proyecto de investigación (Q: Una colección perdida de dichos de Jesús), como un estudio de los informes sobre Q. Estos informes se convirtieron en un "Seminario sobre Q" (1985-1989) que, a su vez, pasó a ser el "Proyecto Internacional Q" (1989). En la reunió anual de la SLB de noviembre de 1985 se presentó un esbozo de "texto mínimo de Q" (Pap. Q.), punto de partida del futuro trabajo hacia un texto crítico.
1984:
J.S. Kloppenborg, en su tesis doctoral (The Formation of Q: Trajectories in Ancien Wisdom Collections), publicada en 1987, identifica como etapa primitiva básica de Q, seis "discursos sapienciales" (no los discursos de la Sabiduría personificada), que se habrían agrupado en un primitivo estrato escrito de Q. Estas colecciones sapienciales fueron reunidas en una primera edición de Q, anterior a la redacción deuteronomista. Los oráculos proféticos de juicio y los apotegmas que presenten a Jesús en conflicto con "esta generación" son secundarios y fueron intercalados en los bloquees sapienciales.
Explica las divergencias por el trabajo redaccional de los evangelistas sobre un texto griego (no por deficientes traducciones de un texto en arameo). A partir de aquí se podía comenzar a reconstruir un texto crítico de Q.
En 1988 publica Q Parallels, en griego y traducción inglesa, siguiendo el orden de Lucas.
John P. Meier:
"Excursus" sobre el Documento Q
John D. Crossan:
Presuposiciones
Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
9 marzo 2011
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