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de Alfredo Fierro
Como ya he dicho otras veces, la presentación por mi parte del texto de un autor no significa mi adhesión, sino, simplemente, es una invitación a su lectura y reflexión.
A la insurgencia anabaptista ha precedido y en ella ha influido la de los campesinos liderados por Thomas Müntzer (1490-1525). Era este un clérigo culto, que leía latín, griego y hebreo, y que sintoniza al principio con Lutero, aunque más tarde se aleja de él para unirse a la sublevación de gentes depauperadas por la deflación y los impuestos. Müntzer habría entrevisto una teología de la revolución, quizás rudimentaria, pero muy clara, tal vez la única habida en la historia (1).
Bajo caudillaje de Müntzer -y de Goetz von Berlichingen (1480-1562), honrado luego por Goethe en un drama con su nombre- se remoza el principio de los fraticelli de que todas las cosas han de ser comunes y parece anticiparse el lema comunista de que cada cual reciba según sus necesidades y circunstancias. La revuelta y guerra de los campesinos ha ocupado, por eso, a estudiosos marxistas, desde el propio Engels [1820-1895], quien, a diferencia de Marx [1818-1883], estaba muy atento a la historia del cristianismo y no solo en sus orígenes. Engels, que sostiene la tesis de que el cristianismo empieza como una religión de siervos, en esa misma línea publica en la Nueva Gaceta renana un artículo sobre La guerra de los campesinos (1850), viendo esta guerra como alto hito, quizá el más destacado, para una lectura revolucionaria del cristianismo y de Jesús.
Ha sido línea reemprendida luego por Ernst Bloch [1885-1977], el estudioso que, sin duda trayendo el agua a su molino, se ha interesado más por ese efímero episodio turbulento. Al igual que Engels, en atención conjunta a la primera comunidad cristiana y a Müntzer, encuentra Bloch en este la más clara encarnación histórica de una revolución y una utopía cristiana (2).
En los libros de historia la revuelta de los campesinos alemanes apenas suele merecer media docena de líneas con estos sucesos destacados: en 1524 Münzer se hace fuerte en la ciudad de Mühlhausen; en mayo de 1525 su ejército sufre una severa derrota con muchas bajas en Frankenhausen; Münzer es apresado en el propio campo de batalla, torturado, ejecutado, y finalmente quemado en Mühlhausen. A la derrota sigue una formidable represalia sobre los supervivientes. A algunos de ellos se les arrancan los ojos y amputan los dedos. El duque de Lorena hizo degollar a miles de rebeldes que se le habían entregado (3).
Esa revuelta, por otra parte, se asemeja a las de las Germanías en Valencia y Mallorca, apenas unos años antes (1519-1523), igualmente levantamientos populares, pero laicos, sin relación especial con el cristianismo. En Müntzer, en cambio, destaca el componente religioso. Es la última -por no decir única- vez en todo su historial, en que la religión cristiana se ha aliado con la conciencia revolucionaria: como insurrección frente a los amos, a su rapacidad, y no sólo contra la Iglesia y contra Lutero. Se entiende el interés de los marxistas en la gesta de Müntzer, de valor extraordinario por cualquier lado que se la mire: por el teológico o por el de las aspiraciones a una revolución igualitaria.
Anabaptistas e insurrectos de Müntzer, inspirados en Lutero, se consideran traicionados por él. Entienden que ha malbaratado la Reforma, la ha dejado estancada en mero antipapismo y anti-Imperio, en desembarazarse del Papa, del Emperador, pero nada más: la ha vendido a los príncipes alemanes. No puede sorprender que señores católicos y protestantes se confabulen y hagan piña contra ellos. En cuanto a Lutero, que al principio había estimado justas muchas reclamaciones de los campesinos, ante los excesos luego producidos incita a los nobles a ahogar en sangre la revuelta; y se comporta con ellos como un inquisidor papista, mientras apoya de manera inequívoca, acaso equivocada, a los señores.
En 1525, escribe un panfleto Contra los campesinos agrupados en bandas de bandidos y asesinos con instrucciones de este corte: "Todo el que pueda debe matarlos, estrangularlos, tal como mataría a un perro rabioso". Es la página más negra de Lutero. El furor sanguinario con que pide aniquilarlos se asemeja al de los cruzados medievales contra los cátaros. Bajo el abrigo y protección de los poderosos, frente a Müntzer, Lutero revela su peor catadura de fanático: contempla todavía cualquier divergencia como herejía y se comporta ante ella con la furia del más cruel inquisidor.
Las soflamas de Müntzer contenían una teología elemental, bastante simple, a la vez que radical, y sin precedentes reseñables: "Mientras ellos os dominen no se os podrá hablar de Dios"; "Sed vosotros hombres y Dios será Dios" (4). Jamás en el pasado, en las insurgencias medievales, se había dicho nada comparable; ni tampoco volverá a decirse en el futuro, sólo en una teología de la revolución muy controvertida (5)y apenas existente más allá de las sugerencias de Ernst Bloch. El de Müntzer, junto con el de la ciudad de Münster bajo los anabaptistas, ha sido el único alzamiento propiamente revolucionario a impulsos de fe cristiana. En ese hombre, además, la emancipación pasa a constituir elemento interno del lenguaje teológico. Al lado de las sentencias incendiarias suyas palidecen como inocentes prédicas las teologías de la pobreza y de la liberación.
Alfredo Fierro
Después de Cristo
Pàg 327-329
Editorial Trotta
Apostilla 1
EL MANIFIESTO DE THOMAS MÜNTZER
A LOS MINEROS DE MANSFELD
Apostilla 2
Es un sermón mío de 2008, repitiendo -sin saberlo- palabras de Thomas Müntzer del año 1523 en su "Ordenación y razón del servicio divino alemán de Allstedt". (Título original: Ordnung und Berechunge des Teutschen Ampts zu Alstadt).
En segundo lugar, debe saberse que nosotros, en todo momento, leemos un capítulo entero de la Sagrada Escritura en lugar de la epístola y el evangelio. De esta manera, se rechazan todas las formas chapuceras de proceder, y la Sagrada Escritura de la Biblia llega a ser conocida por todo el pueblo
No hacemos en la misa ningún ofertorio (6).
"Retraducción" de la traducción de Lluís Duch a
Thomas Müntzer, Tractas i sermons
Pág. 20
Apostilla 3
Obtuvo empleo de preste en un convento de monjas cerca de Weissenfelds; pero allí omitió la fórmula de la consagración, dejó el pan y el vino como estaban y, en una veleidad espiritualista, comulgó la forma sin consagrar.
Ernst Bloch
Tomás Müntzer, teólogo de la revolución
Pág. 20
Las sucesivas variaciones en
MI CANON
| Mi versión | La de Müntzer |
| En noveno lugar se canta la fórmula de la transusustanciación o de la cena en el tono del prefacio con las siguientes palabras: | |
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[Lector 1]
Recordamos, pues, como Él mismo,
habiendo convocado las multitudes, hombres y mujeres, pecadores y publicanos tomaba un pan, pronunciaba la bendición, lo partía y lo daba, diciendo: |
Un día antes que Jesús quisiera padecer, tomó el pan con sus santas y venerables manos y levantó sus ojos hacia Vos, Dios, su Padre omnipotente, os dio gracias, bendijo (el pan) y lo partió, lo dio a sus discípulos y dijo:
|
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[Todos]
Tomad y comed todos. |
Tomad y comed todos
|
Es el momento de repartir y de comer el trozo de pan entre los participantes. |
Elevando manu dicit (Alzando la mano, dice):
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Esto en mi cuerpo, que será entregado por vosotros
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Vertens se minister, accipiens calicem coram vulgo, dicit (Girándose el ministro hacia el pueblo, con el cáliz en la mano, dice):
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[Lector 2]
Recordamos también las veces,
en que reunido con su grupo, una vez acabada la cena, tomaba una copa, pronunciaba la bendición, y se la pasaba a todos, diciendo: |
De la misma manera que habían comido, tomó el cáliz con sus santas y venerables manos, os dio gracias y lo bendijo, lo dio a sus discípukis y dijo:
|
|
[Todos]
Tomad y bebed todos de ella:
es la copa de la nueva alianza. |
Este es el cáliz de mi sangre,
del testamento nuevo y eterno, un misterio de la fe, que será derramada por vosotros y por muchos otros, para el perdón del pecado |
Es el momento de pasar la copa entre los participantes. |
Rursus vertens se ad altarem dicit (Girándose otra vez hacia el altar, dice):
|
|
[Quien presida]
Cuantas veces comáis de este pan
y bebáis de esta copa, hacedlo en memoria mía hasta el día en que bebamos juntos en el Reino de Dios. |
Cada vez que hagáis esto,
hacedlo en memoria mía |
|
[Lector 3]
Este es el misterio
de nuestra fe |
"Retraduycción" de la traducción de Lluís Duch
Apostilla 4
Misa evangélica en lengua alemana: celebrada antes como sacrificio en latín por los clérigos papistas, para detrimento de la fe cristiana, y reglamentada ahora para poner al desnudo en estos tiempos turbulentos la atrocidad de la idolatría en que tanto tiempo se ha incurrido por culpa de tal abuso de las misas. Thomas Muntzer, Allstedt 1524
Deutsch-Euangelisch Messe etwann durch die Bebstischen pfaffen im latein zu grossem nachteyl des Chnsten glaubens vor ein opffer gehandelt, und jtzd in dieser ferlichen zeyt zu entdecken den grewel aller abgötterey durch solche missbreuche der Messen langezeit getriben.
Ibid, pág. 32
Apostilla 5
acusaban a los luteranos de ser “comedores de carne y adoradores de un Dios de pan o de un Dios cocido en el horno” y de "carnívoros o neopapistas"
Antonio Rivera García
Lutero, entre el humanismos y la reforma radical
Pág. 127
Apostilla 6
Recordemos que el texto de la Didach, [Didakhé] o Doctrina de los Doce Apóstoles, cuya existencia sólo nos era conocida por referencias de autores antiguos, fue encontrado en un manuscrito griego de Constantinopla y publicado el año 1883. Parece que se trata de una compilación de elementos muy antiguos, la mayoría de los cuales podrían datarse en el siglo I.
El año 1873, un monje ortodoxo llamado Filoteo Bryennios, que llegó a ser metropolita griego de Nicomedia, descubrió, cerca de Constantinopla, un códice griego del año 1057, denominado Codex Hierosolymitanus, que contenía, entre otros textos la Didaché. El códice se conserva actualmente en la biblioteca del Patriarcado de Jerusalén. El texto de la Didaché se publicó en el año 1883.
El conjunto está formado por diversas instrucciones de carácter moral, litúrgico y disciplinar, quizá para uso de los predicadores itinerantes. Su particular interés consiste en darnos a conocer las formas más primitivas de la catequesis moral, con fuerte influencia judía, y los elementos más antiguos de la liturgia bautismal y eucarística, como también la organización eclesiástica en el momento en que, junto a los predicadores ambulantes, empieza a surgir una jerarquía estable y una organización en las iglesias locales.
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Miquel Sunyol sscu@tinet.cat 11 enero 2025 |
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| (1) | Th. Müntzer, Tratados y sermones, ed. de Ll. Duch, Trotta, Madrid, 2001 | |
| (2) | E. Bloch, Thomas Müntzer, teólogo de la revolución, Ciencia Nueva, Madrid, 1968 | |
| (3) | Giacomo Martina, La Iglesia, de Lutero a niestros días, vol. I, p. 128, habla de 20.000. | |
| (4) | Cf. Bloch, Thomas Müntzer, cit., pp. 85 y 219. | |
| (5) | E. Feil y R. Welth (Eds.), Diskussion zur "Theologie der Revolution", Kaiser / Matthias Grunewald, Maguncia / Munich, 1969. | |
| (6) | Según la traducción de Lluís Duch a Thomas Müntzer, Tractats i sermons, quien en nota añade: "Literalment, "sacrifici" (opffer). La "Missa alemanya", per contra, té un cant d'ofertori". |