El marino y mercader tarraconense Miguel Ballester y Pedro Casaus, también de origen catalán y padre de Bartolomé Casaus o de Las Casas, fueron juntos en el segundo viaje de Colón al Nuevo Mundo en el año 1493 y allí recibieron tierras y encomiendas. En 1498 Pedro Casaus vuelve a Sevilla, donde residía toda su familia, con un regalo muy especial para su hijo Bartolomé que tenía entonces catorce años. Se trataba de un joven esclavo indio taíno, que posteriormente fue educado como sirviente y constituyó el polo de atracción y envidia de todos sus compañeros.
Después, el joven Casaus modificaría su apellido por el castellano de Las Casas, siguiendo la costumbre de los emigrantes que embarcaban camino de las Indias con las escuadras de Castilla. En 1502 la reina Isabel de Castilla publicó una orden por la que se obligaba a repatriar a casi todos los trescientos esclavos indios que los conquistadores españoles habían traído en aquellos años de descubrimiento y conquista. Podemos imaginar el dolor que causaría al joven Bartolomé, ya con dieciocho años, desprenderse de aquel esclavo que había preparado con esmero como sirviente. Este hecho marcaría el interés de Bartolomé por defender durante toda su vida los derechos de los indios nativos del Nuevo Mundo.
Años después, refiriéndose al marino tarraconense, fray Bartolomé de Las Casas escribiría en la Historia de las Indias ":...Miguel Ballester, catalán natural de Tarragona...", añadiendo más adelante: "... ésta es su carta y bien parece que era catalán porque hablava imperfectamente: pero hombre virtuoso y honrado y de voluntad sincera y simple: yo le conogscí mucho".
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Reproduccion de los párrafos que sobre Miguel Ballester
aparecen en una copia de 1690 del manuscrito de la Historia de las Indias, de Fra
Bartolomé de Las Casas, libro que emezó a escribir en Sevilla el 1537 y que
finalizó en Valladolid veintidós años después. Las Casas estableció en su
testamento "que no se publicara hasta
cuarenta años después de su muerte", hecho que ocurrió el 17 de junio de 1566. A pesar del inapreciable interés de su contenido la Historia
no se publicaría hasta tres-cientos años después, en 1885.
Mientras su textos, fueron consultados i revisados por historiadores y estudiosos,
algunos de los cuales eren acérrimos adversarios de la obra, como Juan Ginés de
Sepúlveda, cronista del Emperador Carlos V. |
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MIGUEL Y SIMÓN BALLESTER con los hermanos JOAN (CRISTÓBAL) y BARTOLOMÉ COLOM, conocidos después por COLÓN, coincidieron en Mallorca en el año 1454, en la lucha que levantó a los campesinos contra los terratenientes a causa del oneroso aumento que éstos les imponían por los contratos de cultivo de las tierras y los impuestos extraordinarios que exigía el Rey de Aragón.
Refiriéndose a estos hechos, el escritor mallorquín Josemaría Cuadrado, en la obra Forenses y ciudadanos publicada en 1847, apunta lo siguiente: "... quitados los dos Colom cayó por su base toda resistencia y que habiéndose publicado un edicto de indulto para todos los sublevados, fueron exceptuados de él Juan y Bartolomé Colom, quienes huyeron en compañía de Miguel Ballester, hijo de Simón Ballester, jefe de la conspiración". Esta revuelta fue sofocada gracias a la llegada a Mallorca de una tropa de dos mil hombres, bien armados y equipados, enviados desde Nápoles por el Rey Alfonso V de Aragón.
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Mapa de los
Países Catalanes. (Gran Enciclopèdia Catalana. Barcelona ,1978). Territorios de la Corona de Aragón. |
JUAN GIL Y CONSUELO VARELA en el libro Cartas de particulares a Colón y Relaciones coetáneas (1984), Cap. XVI "Relación de Miguel de Cúneo, pp. 235-236, escriben: " En 1470 un Simón de Cúneo, tejedor de paños, estante en Génova, figura en un documento juntamente con otros miembros de la profesión, entre ellos Doménico Colombo, para fijar el precio que habían de recibir los laneros por su trabajo (Racc., II, p. 115, 33), poco después un Bartolomé de Cúneo aparece avecindado en Saona y sometiéndose, con Doménico Colombo y otros artesanos, a una serie de estatutos gremiales (Racc. II, I, p. 141, 8- Data el acuerdo del 7 de diciembre de 1474)". "Parece más lógica, (dicen los autores) en consecuencia, la posibilidad de que Miguel de Cúneo descendiera de aquella familia de tejedores de lana con ciudadanos de los Colombo, y que su trato con el futuro Almirante datara de la niñez". Acertada observación de los autores del libro, a la que añaden más adelante: "He aquí, pues, algunos hilos inconexos pero no fortuitos de la tupida maraña que tejen en torno de Colón sus conocidos italianos como en este caso, sólo hacen una fugaz entrada en escena para retirarse acto seguido en discretísimo mutis...", observan extrañados el documentarista Gil y la historiadora Varela.
Por nuestra parte y ante los hechos analizados, interpretamos que las familias Ballester y Colom, estos últimos conocidos como Colombo en Génova (1470), como Scolvus en Escandinavia (1477), como Colom durante su estancia en Portugal y por Colón antes de su partida hacia Castilla en 1484, son los mismos Colom que pertenecían a la familia de navegantes judío-catalana, súbditos de la Corona de Aragón, que por cuestiones políticas y económicas tuvieron que emigrar a Liguria, según la opinión del investigador gallego Salvador de Madariaga. Pensamos que se trata de los mismos Colombo, lo que nos llevaría a afirmar que en este quinquenio los Colombo residían en el Genovesado. En cinco registros notariales y otros documentos genoveses, todos ellos fechados entre 1470 y 1474, los Colom están registrados como Colombo, y consta, según Las Casas, que los Colom se reconocían como hijos de "Terra Rubra", o "Terra Ruja" en Sardo, lugar situado en la Liguria de la Cerdeña catalano-aragonesa, desde donde actuaban como corsarios en el Mediterráneo. Hernando Colón, en la Historia del Almirante dice: "Colombo (...) en efecto éste era ya el sobrenombre, o apellido de sus mayores, aunque él, conforme a la patria donde fue a morar y comenzar nuevo estado, limóse el vocablo para que se conformase más con el antiguo, y distinguió aquellos que de él procedieron, de todos los otros que eran colaterales, y así se llamó Colón".
Observemos el término que emplea su hijo Hernando. Si tuvo que "limarse" el apellido, todo parece indicar que éste debería ser Colom y no Colombo. Sólo en el primer caso se lima, ya que la substitución de la <-m> final por la <-n> se reduce a la eliminación de una parte de la grafía <m>, en la que se suprime un tercio de la consonante. Sin embargo, en el caso de apellidarse Colombo se tendría que haber empleado "acortar" o "recortar" ya que, además de la substitución de "m" por "n", también quedaría suprimida la última sílaba "bo".
Está demostrado que los documentos italianos en los que se fundamenta la hipótesis de la patria genovesa de Cristóbal Colón son espurios y falsos; lo mismo podemos decir, por ejemplo, del mayorazgo de 1498, en el cual se le hace afirmar ser de Génova "porque allí nací y allí viví". Otro de los documentos descalificados es el de Assereto, aparecido el año 1904, con el que se pretende confirmar el nacimiento de Cristoforo Colombo en la ciudad de Génova el año 1451, apoyando la hipótesis genovesa. En la misma línea de argumentos genoveses se encuentra la carta a un tal Jenaro Annari, de Savona, o Relazione de Michele de Cuneo, a la que antes hacían referencia Gil y Varela, que aparece de forma sospechosa en 1885, antes de las conmemoraciones italianas del 1892, con motivo del IV Centenario del Descubrimiento del Nuevo Mundo. Este mismo año, el historiador savonés A. Bruno publicó el esclarecedor artículo " La Saona" e la suposta Relazione de Michele de Cuneo en el que afirma haber investigado minuciosamente los registros y archivos de su ciudad sin haber encontrado ninguna referencia sobre este singular personaje.
La conclusión que resulta de una valoración de estos datos, cuando menos contradictorios, es que el denominado "Michelle de Cuneo" es un personaje inventado en base a unos hechos recogidos por los cronistas de la época con la única finalidad de reforzar los nunca demostrados orígenes genoveses del descubridor del Nuevo Mundo. Se desbanca así al auténtico y fiel amigo de Colom, el tarraconense Miguel Ballester, compañero de andanzas juveniles en Mallorca y, más tarde, pieza clave en la organización de la compañía mercantil del famoso corsario Colom-Colombo-Colón, sea como vendedor en el importante mercado medieval de Cuneo o en Savona y Génova, o bien en los establecimientos de relación y venta de los laneros y taberneros Domenico y Bartolomé Colombo, así como en las de Simón, padre de Miguel Ballester, todos ellos centros en los que se ponían a la venta las mercancías obtenidas como botín de sus actos de piratería en el Mediterráneo.
En el Capo de Cazzia (Cabo de la Caza), rama de poniente del Port del Comte, el mayor puerto natural del Mediterráneo, se sitúa la Punta de Terra Ruja ("Terra Rubra" en latín), hoy conocido como Il Porticciolo; éste es el único punto en todo el litoral insular y continental del Mediterráneo donde aparece el topónimo vinculado a los orígenes de los Colom. Por su situación y orografía era el lugar ideal para que pudiera instalarse una familia de emigrantes -en este caso navegantes judío-catalanes dedicados a la piratería- y todavía más si tenemos en cuenta la proximidad de la ciudadela del Alguer (Alguero), reploblada en 1384 con gente catalana, especialmente de Tarragona y de sus pueblos limítrofes (Camp de Tarragona). Estos repobladores conservaron su lengua catalana como elemento de seguridad y de cultura, incluso en la actualidad, de forma que Alghero es conocida hoy como "la città catalana di Italia".
En 1460 Juan II de Aragón otorga a la ciudadela del Alguer la categoría de puerto franco, con el fin de proteger toda aquella costa de la piratería con la que era asediada continuamente.
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Mapa del Capo de Cazzia (Cabo de la Caza) donde se encuentra la Punta de Terra Ruja ( "Terra Rubra" en latín); está cerca de la cala del
Infierno y de la isla Foradada, con la Grotta dei Palombini
y las más grandes grutas de Neptuno y la Verda,
utilizadas como almacenes por los piratas de la época. (Mapa publicado en la
separata "Il Promontorio più
bello della Cerdeña"de
la revista italiana Airone,
de noviembre de 1982. |
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Mapa de la costa noroccidental de la isla de Cerdeña, con el topónimo Il Porticciolo, en lugar de Terra Ruja o Terra Rubra. |
No tenemos la menor duda de que Joan (Cristòfor) Colom era un navegante experto y sabio, que realizó sus primeros estudios con excelentes maestros. Sus numerosos y dilatados escritos evidencian un buen estilo literario y un dominio de la gramática y del latín. Empezó a navegar con una relativa continuidad desde los catorce años. Ello le permitió adquirir una sólida cultura mediante lecturas y contactos con gente ilustre y con individuos de diversa índole durante sus estancias en ciudades y puertos, en sus viajes, así como en las largas jornadas de navegación donde las conversaciones girarían en torno a temáticas variadas, tal y como el propio Colom manifiesta en una misiva dirigida a los Reyes Católicos en 1501:
"...todo lo que fasta oy se navega todo lo he andado. Trato y conversación he tenido con gente sabia, heclesiásticos e seglares, latinos y griegos, judíos y moros y con otros muchos de otras sectas. A este mi deseo fallé a Nuestro Señor muy propicio y ove d' El para ello espitito de inteligençia. En la marinería me fiso abondoso, de astrología me dió lo que me abastava y ansi de goemetría y aritmética y engenio en el ánima y manos para desbusar espera, y en ellas las cibdades, rios y montañas, islas y puertos, todo en su propio sitio. En este tiempo he yo visto y puesto estudio en ver de todas escrituras cosmografía, istorias, corónicas y filosofía y de otras artes, a que me abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era hasedero navegar de aquí a las Indias...".
El análisis de este párrafo demuestra que la “gesta del descubrimiento" fue preparada desde el mismo momento en el que Colom empieza a navegar, en tiempos del primer Papa Borja Calixto III, del rey de Aragón Alfonso V "el Magnánimo" y cuando el hermano de éste, Juan II (padre de Fernando II, conocido como “el Católico”) había recibido en 1454 el cargo de lugarteniente general de Cataluña como representante del rey de la Corona de Aragón.
Pedro de Urrea ocupaba entonces y desde hacía nueve años la sede arzobispal de Tarragona donde residiría durante cuarenta y cinco años más hasta su muerte; este hecho se produciría precisamente tres años antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. El Papa Calixto III, tan pronto ocupa la Cátedra de San Pedro en 1455, nombra a Urrea capitán general de las escuadras pontificias, con el encargo de construir una flota de siete naves para que lucharan contra los infieles turcos que habían tomado Bizancio y, por tanto, constituían un peligro para la Iglesia de Roma, al tiempo que dificultaban el tránsito de las naves de la Corona de Aragón y de otros estados de la ruta de Oriente, de importancia capital para el comercio de las especies. En el verano de 1458, al morir el Papa valenciano Calixto III, y durante el otoño de aquel mismo año, al fallecer también el rey de Nápoles y de Aragón Alfonso V el Magnánimo, Pedro de Urrea regresó a la sede del arzobispado de Tarragona. Durante la guerra de los diez años contra la Generalitat, el gobierno de Cataluña (1462-1472) se convierte en la mano derecha eclesiástica y militar del nuevo rey Juan II de Aragón.
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La nave catalana de 1454 |
La nave "Santa María” |
Hernando Colón, en el capítulo V de su Historia del Almirante relata:
"Cuando al principio y motivo de la venida de Almirante a España y de haberse él dado a las cosas de la mar, fue causa un hombre señalado de su nombre y familia, llamado Colombo, muy nombrado por la mar por causa de la armada que él traía contra los infieles, y también por causas de su patria, tal que con su nombre espantaba a los niños en la cuna".
En otra carta que Colón dirige desde la Española a los Reyes Católicos el mes de enero del año 1495, narrando las variantes y los errores que suele encontrar en los rumbos y pilotajes, dice:
"A mi acaeció, que el Rey Reynel, que Dios tiene, me envió a Túnez, para prender la galeaza "Fernandina", y estando ya sobre la isla de san Pedro, en Cerdeña, me dijo un saetia...".
Cabe añadir que el rey Reynel de Provenza había fallecido el año 1470 y es precisamente este mismo año cuando el Consulado del Mar (Consulat de Mar) de Barcelona publica un "Aviso” a los navegantes sobre un corsario llamado Colom, que con su flota de siete naves causaba estragos en la costa catalana.
De 1470 a 1474 datan aquellos registros notariales de Génova donde aparecen los nombres de Cristoforo Colombo y de su padre Domenico en unas actas todas ellas de carácter mercantil. De esto deducimos que en aquella época el "clan Colombo" residía y desarrollaba sus actividades por los puertos de Génova y Savona y por la ciudad interior de Cúneo, situada en una encrucijada de caminos, hecho que explica la importancia de su mercado donde afluía gente procedente de lugares lejanos de los cuatro puntos cardinales.
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Romance que Hernando Colón adquirió "por un
dinero" en Tarragona en el año 1513, según consta en el reverso de dicha
publicación. El hijo del Almirante, fundador de la Biblioteca Colombina,
tenía la buena costumbre de anotar el lugar, fecha y precio de cada una de
las compras que realizaba. |
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Corría el año 1476 cuando sucedió un hecho que vincularía Portugal con el gran navegante. Lo relata así Hernando Colón:
"...mientras en compañía el dicho Colombo el Mozo navegaba el Almirante, lo cual hizo largo tiempo, sucedió que fueron a buscar cuatro galeras gruesas venecianas que venían de Flandes, y las toparon entre Lisboa y el Cabo de San Vicente, que está en Portugal, y allí combatieron fieramente, y se acercaron de modo que se aferraron de ambas partes con gran odio, hiriéndose sin compasión, lo mismo con armas de mano que con alcancías y otras armas de fuego, de tal manera que habiendo combatido desde la mañana hasta el aterdecer, y quedando muerta o herida mucha gente de ambas partes, se pegó el fuego entre la nave del Almirante y una nave gruesa veneciana (...) Y siendo el Almirante gran nadador y estando dos leguas y poco más apartado de tierra, tomando un remo que topó, y ayudándose a veces con él, y a veces nadando, plugo Dios (que le tenía guardado para mayor cosa) darle fuerza que llegase a tierra...".
Por una feliz coincidencia, cuando el Almirante llegó a Lisboa, el rey escandinavo Cristián de Dinamarca hacía gestiones con el fin de reclutar uno o varios marineros portugueses, capaces de alistarse en una expedición naval hacia Islandia o quizá más lejos.
Es evidente que Colom participó en aquel viaje; así lo dice y lo confirma no sólo Hernando Colón en su Historia del Almirante y Las Casas en la Historia de las Indias, sino también Luis Ulloa Cisneros en Noves probes de la catalanitat de Colom donde, refiriéndose a las obras de Hernando Colón y Las Casas, afirma que relatan este acontecimiento como si se tratase de la transcripción de un texto escrito por el mismo Colom:
"Yo navegué el año de cuatrocientos y setenta y siete, en el mes de Hebrero, ultra Tile, isla, cient leguas, cuya parte austral dista del equinoccial setenta y tres grados, y no sesenta y tres, como algunos dicen...".
Éste es un hecho que la tesis genovesa no admite, pero se da por probado que en febrero del año 1477 Colom navegó hacia Tile (Frilandia, hoy denominada Groelandia) y son varios los historiadores que confirman este viaje tal como Ulloa lo expone en su obra citada anteriormente:
" El director de la biblioteca de la Universidad de Copenhague, el sabio Sajus Larsen, ha publicado estos últimos años (1925-1926) una serie de estudios que, después de lo que acabo de exponer, aclaran muchas cosas -afirma Ulloa-; el señor Larsen demuestra con sus estudios que en 1476, el rey Cristián de Dinamarca, envió de acuerdo con el rey de Portugal Alfonso V, una expedición que llegó a Groenlandia, bajo las órdenes de los corsarios noruegos Pining y Poshort. Como piloto (obsérvese el nombre del piloto) había un Joannes Scolvus (que en catalán significa Joan Colom), según la ortografía del texto latino escrito por los célebres geógrafos portugueses Marcator y Friscius, en uno de sus globos terrestres realizados en 1537 y conservado en Zerbest".
Lo que sabemos hoy de los "vikingos" se lo debemos a las "sagas" escritas por los islandeses durante el siglo XIII y que se transmitieron por vía oral de una generación a otra. Según cuentan las "sagas" de los groenlandeses y la de Erik el Rojo, en el año 1000 Leif Erikson (el hijo de Erik) llegó a una tierra desconocida, a la que llamaron "Vinland", situada en la costa nororiental del continente que hoy conocemos como América, el mismo Nuevo Mundo que quinientos años después y mucho más al sur descubrió el gran navegante conocido con el nombre de Cristóbal Colón y que más tarde sería explorado, colonizado y evangelizado por los seguidores de su gran empresa.
Colom averiguó en su viaje con los noruegos en 1.477, en un trabajo de campo o, mejor dicho, "de mar oceánico", que “por la ruta de poniente se llegaba a oriente".
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"Leiv Erikson
descubre América" (cinco siglos antes que Colom)
Obra de Christian Krong.
1893. |
Cuentan Hernando Colón y Las Casas que "en la ciudad de Lisboa, donde se hallaban muchos amigos, allí se fue lo más presto al volver de tamaña hazaña, donde siendo conocido de ellos, le hicieron tanta cortesía y tan buen acogimiento que puso casa y en aquella ciudad se casó con una noble dama de sangre hidalga, Dª Felipa Muñiz comendadora en el monaterio de Todos los Santos, hija de Pedro Muñiz de Perestrelo, fallecido y se fueron a estar con su suegra, la cual viéndole tan aficionado a la Cosmografía, le contó que su marido había sido un gran hombre de mar, y que había ido con otros dos capitanes y licencia del rey de Portugal a descubrir tierra, con pacto hechas tres partes de lo que se ganase llevase cada uno la suya por suerte. Con cuyo acuerdo nevegando la vuelta de Sudoeste, llegaron a la isla de Madera y Puerto Santo, que hasta entonces no se habían descubierto; y por la isla de Madera mayor, la dividieron en dos partes, y la tercera fue la isla de Puerto Santo, que cayó en suerte a su sugro Perestrelo, el cual tuvo el gobierno de ella hasta que muió. Y porqué vió la suegra que daba mucho gusto al Almirante saber semejantes navegaciones, y la historia de ellas, le dió las escrituras y cartas de marear que habían pertenecido a su marido, con lo cual el Almirante se acaloró más, y e informó de otros viajes y navegaciones que hacían entonces los portugueses a la Mina de Oro y por la costa de Guinea, y le gustaba tratar con los que navegaban por aquellas partes". Colom aprovechó todas aquellas informaciones hasta el punto de llegar a la conclusión de que más allá de las islas Canarias y de las de Cabo Verde había muchas tierras, y era posible navegar hasta ellas y descubrirlas.
Entre los años 1476 y 1484, época en la que Colom vivió en Portugal y en sus colonias de la Guinea ecuatorial africana -las islas Madeira-, se sucedieron una serie de hechos cruciales, empezando por su forzosa llegada a Lisboa en agosto de 1476, el viaje a Groenlandia hacia febrero de 1477, su matrimonio con Dª Felipa Muñiz y su probable estancia en Porto Santo donde posiblemente dio a luz a su heredero Diego. El tiempo que pasó Colom en las islas de Madeira fue muy positivo para el Almirante; allí pudo recabar de primera mano los conocimientos de los viejos marineros del lugar y de otros navegantes que hacían escala en aquellos puertos, informaciones todas ellas cargadas de noticias sobre islas y tierras más allá de aquel mar tenebroso y desconocido. Cuando se estableció en Porto Santo también tomó contacto con las haciendas de caña de azúcar y con la técnica de su elaboración. No olvidemos que en el siglo XV el azúcar era un artículo de lujo, apreciado y caro.
Desde Porto Santo Colom navega
en distintas ocasiones hacia la Guinea Ecuatorial africana "en viajes de descubrimiento y rescate”;
se entiende que no viaja como mercader, sino que lo hace con el objetivo de
conocer y explorar tierras cálidas y recoger productos para llevarlos y
transplantarlos después a las Indias. También cabe la posibilidad de que
llevara como esclavos a algunos nativos expertos en la elaboración de aquellos
productos.
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Croquis que contrasta las ideas geográficas de Colom. |
Mapa de
la costa occidental de África, con la situación del sur de España, las islas Madeira, con Porto Santo, y " La Mina de Oro"
en la Guinea portuguesa.
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