En el segundo viaje de Colón (septiembre de 1493) embarcaron con él hombres de su compañía naval, colonizadora y mercantil, entre los que hemos de contar a Miguel Ballester, gran amigo de juventud; Miguel Muliart, cuñado del Almirante, casado con una hermana de su mujer portuguesa, Felipa Muñiz; y Pedro Casaus, padre de Bartolomé de Las Casas. En el tercer y cuarto viaje también lo hicieron otros tarraconenses amigos y familiares del navegante, además de sus primos ya citados Andreu y Joan Anton.
Otro de los que acompañó a Colón en el segundo viaje fue un ermitaño de la montaña de Montserrat que después fue Superior de los Mínimos de Castilla y Aragón, secretario y embajador diplomático en Francia del rey Fernando de Aragón. Aquél consiguió que Boyl participara en la segunda expedición como vicario de Roma y primer evangelizador del Nuevo Mundo; con él fueron también doce monjes del monasterio catalán de Montserrat.
El historiador genovés Paolo-Emilio Taviani, en la página 308 de su libro I viaggi di Colombo (Novara, 1986), bajo el epígrafe "Eclesiastici ed evangelizzatori", escribe:
"Padre Boil era nato a Tarragona. Giovanissimo aveva vestito l'abito di monaco a Montserrat e, alcuni anni dopo, si ritirava in un eremo della stessa montagna. Nel 1482 era superiore dei dodici romitaggi della zona. Nella primavera del 1490, abbandona il ritiro, viene chiamato a Corte con una lettera di re Ferdinando, datata 30 giugno, da Cordoba. Da allora il monarca gli manifiesta simpatia e gli accorda fiducia affidandogli incarichi dipomatici in Francia.
La carriera del benediettino cambia all'improvisso. I Re hanno pensato a lui per l'evangelizzazzione delle Indie. Compiuta la scelta, scrivono, iin data 7 giugno 1493, da Barcellona una lettera ai loro ambasciatori in Roma per sollecitare del Santo Padre una bolla apostolica per la missiones che agli dovrà compiere. Il 25 giugno Alessandro VI spedisce lal bolla richiesta con la quale padre Boil viene nominato vicario apostolico delle Indie. La Curia non poteva rispondere con maggiore prontezza al desiderio dei sovrani".
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El 6 de enero
de 1494, el fraile tarraconense Bernat Boyl celebró la primera misa en el Nuevo Mundo acompañado de nueve clérigos
y religiosos. |
Sabemos de la rebelión de Francisco Roldán, un escudero-sirviente del Almirante, que Colón, al volver de su primer viaje, lo había nombrado alcalde mayor de toda la isla de La Isabela y en marzo de 1496 todavía conservaba este cargo. Roldán, como administrador de justicia, se alzó en armas instigado por Bernat Boyl y otros destacados hombres del llamado "partido del rey", configurado por un grupo de presión aragonés para contrarrestar la prepotencia de los "Colones", familiares y amigos del Almirante-Virrey y Gobernador de las Indias-. Desde el Descubrimiento en La Española, los conquistadores y colonizadores se dividieron en dos bandos.
En este sentido, Taviani, en la página 308 de la obra antes citada, escribe:
"Il piú
autorevole era un benedittino,
padre Boil,al quale i sovrani affifdarono il compito d'intraprendere e dirigere l'opera di conversione.
Lo incontreremo piú avanti durante le defezioni e le rivolte all'Hipaniola e vedremo che i suoi rapporti con Colombo degenereranno in aperti dissidi, facendosi il religioso portavoce della maldicenza e consigliere dei cospiratori".
Cuando el descontento del bando de Roldán era un hecho manifiesto, llegó un carta real nombrando adelantado a Bartolomé Colón y éste recibió a su vez algunos refuerzos, motivo por el cual la situación entró en fase aguda.
De la revuelta de Roldán se hace eco una carta dirigida al Almirante y escrita por Miguel Ballester, entonces alcalde de Bonao y que más de una vez había ejercido de mediador con los rebeldes, debido a la fidelidad a la autoridad del Almirante:
"Y yo cierto sé -escribe Ballester- que después de los hidalgos y hombres de pro que vuestra señoría tiene junto con sus criados que aquellos que los terná vuestra señoría muy ciertos por morir en su servicio, y la otra gente de común yo pornía mucha duda".
Para recuperar su falta de popularidad, Colón difundió un comunicado, el 12 de septiembre de 1498, anunciando que todos aquellos que quisieran volver a la Península lo podían hacer. Algunos de los sediciosos se presentaron en Bonao para tener un cambio de impresiones con el alcalde Ballester, firme colaborador del Almirante.. A pesar de todo, Roldán -instalado como alcalde mayor de Santo Domingo- no modificó su postura. Colón, ante la imposibilidad de volver a España para informar a los Reyes de la situación por temor a un levantamiento indígena, decidió enviar a Ballester en su lugar como delegado con un memorial.
Miguel Ballester y otro emisario de Colón - García Barrantes - explicaron a la corte española los hechos acaecidos y la delicada situación en las Indias. Pero Roldán presentó también sus propios informes a los Reyes, que en esos momentos se encontraban en Sevilla. La consecuencia inmediata de ambas comparecencias fue el desplazamiento del juez Bobadilla a las Indias y la detención de los hermanos Colón como primera providencia.
Cuando Bobadilla decide repatriar a los hermanos Colón, Ballester acompaña al Almirante en su forzoso viaje y se presta a servir como mediador para gestionar cerca de los monarcas una mejora de la situación.
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Colón, prendido y encadenado por
orden del juez Bobadilla,
es enviado desde Santo
Domingo a la corte de los Reyes Católicos
en España. |
Con Colón embarcaron sus amigos, que formaban con el Almirante un equipo o grupo mercantil que quedó pronto bien patente el carácter emprendedor y organizativo de la gente de esta región mediterránea y campesina, marinera y labradora.
El mar Mediterráneo resultaba pequeño una vez que los turcos de Bizancio cerraron la puerta de oriente. Se hacía necesario encontrar nuevas vías para el comercio y es aquí donde surge el genio de un gran navegante, súbdito del Rey de Aragón; nos referimos, evidentemente, a Joan Colom, corsario y mercader que sería conocido en todas partes como Cristóbal Colón, descubridor de América.
Descendiente de una estirpe de navegantes, Colón tomó contacto con el mar a la edad de catorce años. Recibió una sólida formación escolar y cultural -esta última ininterrumpida-, exceptuando el tiempo que tenía que emplear en tierra firme para programar sus proyectos navales o por acudir a necesidades de índole familiar y mercantil.
El navegante, en sus viajes, supo relacionarse con personas relevantes y con gente de toda condición: eclesiásticos y seglares, judíos, moros y cristianos. Con todos ellos mantenía conversaciones que nutrían su bagaje profesional encaminado al diseño y edificación de su gran proyecto naval. Con su embarcación navegó miles de millas, visitó centenares de puertos y atravesó el Atlántico como piloto de los corsarios noruegos Pining y Poshort en el año 1477. Por tanto, sabía perfectamente que a través de un paralelo inferior también podía llegar a Oriente por Poniente. Con su matrimonio portugués no sólo formaba una familia de la que nacería su heredero, sino que conseguía también la valiosa documentación y los mapas de su suegro, que había sido gobernador de Porto Santo, en las islas Madeira descubiertas en 1424.
En 1478 Colom estuvo en Madeira comprando azúcar para los mercaderes genoveses Paolo di Negro y Ludovico Centurione. Alrededor del año 1481 residía en Porto Santo con su mujer Felipa Muñiz y su hijo Diego; desde allí emprendió diferentes viajes de descubrimiento y algunos rescates por la cálida Guinea portuguesa, informándose de los cultivos que allí se producían y de la posterior elaboración que de ellos se hacía. Hay constancia de que en algunos de estos viajes lo acompañaban familiares y amigos cercanos como, por ejemplo, su hermano Bartolomé y el fiel Miguel Ballester, introductor más tarde de la caña de azúcar en el Caribe y el primero que elaboró el producto en el Nuevo Mundo.
En el museo de las Casas
Reales de Santo Domingo hay una inscripción que especifica lo siguiente:
"1505. -Se producen azúcares en La
Vega por los vecinos Ballester y Aguillón
o Aguiló".
También en el gran monumento a la caña de azúcar de la citada ciudad dominicana hay una placa en la que podemos leer: "... habiendo Miguel Ballestero (sic) el primero en extraer su jugo...", tal como ya había escrito el cronista de la época Gonzalo Fernández de Oviedo en la página 106 de su Historia General y Natural de las Indias: “... el alcalde de La Vega, Miguel Ballester, natural de Catalunya, fue el primero que hizo azúcar”.
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Monumento a la caña de azúcar, en Santo Domingo, donde se
puede leer: “... habiendo Miguel
Ballestero extraído el jugo...” |
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Mapa de la isla La Hispaniola (actual
República Dominicana) |
En una relación de las principales plantaciones de caña y molinos de La Española en el siglo XVI, que figura en la mencionada obra de Oviedo, consta:
“Plantaciones de
Miguel Ballester:
1514 - La
Concepción (La Vega) Alcaide Miquel (sic) Ballester.
1516 - San Cristóbal (S. Cristóbal) Miquel (sic) Ballester (Alcaide)”.
Fijémonos cómo Oviedo escribe en catalán el nombre de Ballester, “Miquel”.
En la obra de Luis Arranz Márquez, Repartimientos y Encomiendas en la Isla Española (El Repartimiento de Alburquerque de 1514), (Madrid, 1991), en las páginas 543 y 567 figuran las relaciones de los encomenderos por ciudades y encomiendas. En libro consta que Miguel Ballester ejercía la jefatura sobre treinta y cinco encomendados repartidos en cuatro encomiendas situadas dentro de la región de la Buena Ventura.
En el citado libro hay también una lista alfabética de caciques, agrupados por ciudades, en la cual consta también un encargo del propio Miguel Ballester y el del cacique muerto Adrián, junto con otros compradores más.
El director del Archivo Nacional de Santo Domingo, Dr. Ramón A. Font Bernard, nos comentó que era costumbre entre los conquistadores casarse con la mujer de un cacique muerto; así se erigían en autoridad sobre los indígenas y el territorio objeto de tráfico mercantil.
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Uno de los primeros molinos o “trapiches” movidos con fuerza animal para moler la caña de azúcar
en la isla La Hispaniola.
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Vestigios del primer molino de azúcar instalado en la Boca del
río Nigua, en San Cristóbal (República Dominicana) |
He de agradecer al padre José Luis Sáez, s.j., de Santo Domingo, la información sobre el historiador holandés Harry Hoetink y su trabajo Breve historia del azúcar en Santo Domingo donde, entre otras cosas, dice: “otro tanto haría poco después en la Concepción de la Vega, el alcaide aquella fortaleza Miquel (sic) Ballester”. Y el autor de la Historia de las Indias, el padre Las Casas, escribe que el bachiller Vellosa “alcanzó a hacer uno que llaman trapiche, que es molino o ingenio que se trae con caballos, donde las cañas se estrujan o exprimen y se les saca el zumo melifluo de que se hace el azúcar. Resulta obvio, sin embargo, que antes de establecer trapiches como se supone que eran los de Vellosa, Ballester y otros, esa nueva granjería tuvo que conformarse con técnicas de molienda mucho más primitivas que originalmente se habían usado en Egipto y estaban diseñadas para prensar aceitunas”.
En un anexo a aquel trabajo de Hoetink se presentan unas “Notas sobre la población de la isla”, según una recopilación histórica de Alejandro Llenas en Estadística de la Isla de Santo Domingo (Santiago de los Caballeros, 1875), en la que se hace referencia al reparto de Alburquerque-Pasamonte (inspector y tesorero reales respectivamente) y donde se dice que llegaron a Concepción de la Vega el 23 de noviembre de 1514; allí se encontraron, entre caciques e indios esclavos y "naborías de casa" 2.824 personas, en los que no se cuentan ancianos y niños. En este reparto figura:
“A las haciendas y
minas del Rey: el cacique Diego Enrique Guzmán y noventa y dos personas de
servicio (47 hombres y 45 mujeres). Se sumaron cuatro viejos y siete niños que
no son de servicio, etc.”.
“A Miguel Ballester, vecino de dicha
villa, se le encomendó dos naborías de casa de las que se registró,
además del cacique Adrián con veiontiocho personas de
servicio, y cuatro niños del mismo cacique, que no son de servicio”.
“ A Pedro y
Hernando de Medina, vecinos de la villa, se les encomendaron 14 naborías de
casa y además un más que pertenecía a Miguel Ballester”.
“ A Alonso de Moratón, vecino de la villa y casado con mujer de Castilla, se le añadieron tres naborías de casa de las registradas por Miguel Ballester”.
Los indígenas realizaban sus servicios como “naborías” o como esclavos. En el Nuevo Mundo el “naborí” era el indígena libre que se dedicaba al servicio doméstico y el esclavo era una persona sobre la que otra ejercía un derecho de propiedad como si se tratase de algo material. Según los documentos que hemos podido consultar, las personas encomendadas a Miguel Ballester eran todas “naborías”.
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Concepción de la Vega,
fundada por Colón en 1494. Fue destruída por un terremoto en 1562, pero en sus 68 años de existencia se había convertido, en la primera ciudad
de ladrillos y piedra del
Nuevo Mundo. El alcalde de la
fortaleza de Concepción
de la Vega fue el tarraconense Miguel
Ballester. |
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Los restos olvidados de La Vega Vieja. Fotografías: P. José Luis Sáez,
s.j. Santo Domingo (Rep. Dominicana) |
El cronista milanés de la corte de los Reyes Católicos, Pietro Martyr de Anghiera, en 1514 escribe que “veinte años después del descubrimiento del Nuevo Mundo existían en La Española veintiocho plantaciones de caña con sus correspondientes trenes de elaboración llamados trapiches o ingenios”. El escritor Carlos Martí en Los Catalanes en América, editado en La Habana y Barcelona en 1918, hace referencia al primer molino exprimidor o “trapiche” de Miguel Ballester situado en San Cristóbal -República Dominicana-, cerca de la Boca del río Nigua.
Uno de los últimos datos que tenemos de Miguel Ballester nos lo proporciona el mismo cronista de la época de los Reyes Católicos, Gonzalo Fernández de Oviedo, que recoge noticias de las plantaciones de caña de azúcar y “trapiches” de la isla dominicana La Española en el año 1516, citando entre ellas la de San Cristóbal, propiedad del alcalde Miguel Ballester, que tenía entonces unos ochenta años de edad.
Este tarraconense, “anciano honrado y venerable persona”, según nos lo describe el padre Las Casas que lo conocía muy bien, vivió en La Española las tres últimas décadas de su vida y murió en aquella hermosa isla dominicana, acariciada por las cálidas olas del Mar Caribe, lejos de su ciudad natal, Tarragona, también abrazada por las olas de otro mar, el Mediterráneo, las primeras que él surcó..
Miguel Ballester fue el que
introdujo la caña de azúcar en el Caribe y el primero en extraer su meloso y
dulce jugo, del que nacería un hijo: el espirituoso y alegre ron.

(c)Ernest Vallhonrat i Llurba