CORBATA (siglo XVII, Francia)

 

Esta prenda de la indumentaria masculina, decorativa pero tan inútil como incómoda, tiene un origen militar. La primera corbata conocida apareció en el siglo I a.C. En los días calurosos, los soldados romanos llevaban los llamados “focale”, una es­pecie de bufandas empapadas en agua y enrolladas al cuello para re­frescar el cuerpo. Sin embargo, esta prenda, totalmente utilitaria, nunca prendió lo suficiente, ya fuese en el aspecto práctico o en el decorativo, como para convertirse en artículo corriente en el atuendo masculino.

 

El origen de la corbata moderna procede de otra costumbre militar. En el año 1668, un regimiento de mercenarios croatas al servicio de Aus­tria se exhibió en Francia con pañuelos de lino y muselina alrededor del cuello. Nunca se ha establecido si estos pañuelos de cuello fueron en algún momento funcionales, como los “focale”, o meramente una nota decorativa en un uniforme militar por otra parte discreto, pero la historia registra que franceses y francesas, siempre pendientes de la moda, se mostraron entusiasmados con esta novedad y empezaron a mostrarse en público con corbatas de lino y encaje, anudadas en el centro y con los extremos largos y flotantes. Los franceses dieron a es­tas prendas el nombre de “cravates”, por los croatas que habían inspirado esta nueva costumbre indumentaria.

 

La moda se propagó rápidamente en Inglaterra, pero tal vez se hu­biera extinguido si el monarca británico Carlos II, hombre extrava­gante y dado a los placeres, no hubiera hecho de la corbata, con su propio ejemplo, una prenda obligada en la corte. Y si el momento no hubiera sido propicio para conseguir, gracias a la moda, una diversión que alegrase un tanto los ánimos, pues recientemente los londinenses habían padecido la epidemia del año 1665 y el devastador incendio de la ciudad en el año 1666. El capricho de la corbata se propagó en la ciudad casi con tanta rapidez como las llamas de aquella gran conflagración.

 

La moda de la corbata se vio reforzada en el siglo siguiente por Beau Brummel, que se hizo famoso por su impresionante colección de cor­batas y sus innovaciones en el arte de anudarlas. De hecho, la manera adecuada de hacerse la corbata llegó a convertirse en una obsesión masculina, y el tema era discutido y calurosamente argumentado en las conversaciones y en la prensa. Una revista de modas de la época ofreció una lista de treinta y dos nudos diferentes. Nudos y corbatas recibían los nombres de personajes famosos y de lugares elegantes, como por ejemplo el hipódromo de Ascot. A partir de entonces, la corbata en sus diversas formas, larga hasta la cintura o de pajarita, severa o fantasiosa, estrecha o ancha, ha gozado de continua popularidad.

 

 

LA CORBATA DE LAZO O PAJARITA

 

Popularizada en la década de 1920, pudo haber tenido también su origen en los soldados croatas. Durante muchos años, los historiadores de la moda creyeron que la pequeña corbata de lazo surgió como una de tantas variantes de la corbata larga, pero esto fue puesto en duda al descubrirse que, a lo largo de si­glos, la corbata de lazo había formado parte de la indumentaria mas­culina en ciertas zonas de Croacia. Se confeccionaban a partir de un pañuelo cuadrado, doblado a lo largo en diagonal, anudado en forma de lazo y después sujeto alrededor del cuello con un cordón.