Las primeras referéncias escritas sobre la existéncia de gigantes de cartón las encontramos en la toma de posesión del arzobispo Joan de Montcada (1617) construidos por el grémio de carpinteros.
La entrada del arzobispo Juan de Hoces (1624) y la llegada del arzobispo
Antonio Pérez (1634) fueron acompañadas con la bandera de los carpinteros con su baile de gigantes.
La llegada del arzobispo Francesc de Rojas-Borja (1654) y a la entrada del arzobispo Juan Manuel de Espinosa (1664) se habla de la bandera de los carpinteros y boteros con los gigantes.
Los gigantes eran al menos cinco en el año 1694, cuatro gigantes gentiles y uno negro, los mismos que participaron en la llegada del archiduque Carlos de Austria (Carlos III de Habsburgo) el año 1706 en su visita a nuestra ciudad.
A partir del 1716 y del Decreto de Nueva Planta dictado por Felipe V, los gigantes pasan a pertenecer al Consejo Municipal de la Ciudad, si bien su mantenimiento sigue a cargo del grémio de carpinteros.
A partir de 1804 y de la Guerra de la Independéncia, se interrumpen las salidas de los gigantes y se encuentran nuevamente documentadas la presencia de los gigantes el año 1825.
Comparsas de Gigantes y Cabezudos junto al Magín de los Tambores (1915/1980).
Magín de los Tambores.
Gigantes Viejos (1825).
Son dos caudillos moros, construidos por Antoni Verdaguer.
Pasaron a ser del barrio del Cos del Bou (1904) y restaurados en 1986.