IV ENCUENTRO ECUMÉNICO LATINOAMERICANO
DE TEOLOGIA INDIA
YKUA SATI, ASUNCIÓN, PARAGUAY 10 DE MAYO DE 2002




Palabras de clausura

Eleazar López Hernández (Zapoteca de México)

Dios nos ha sembrado en estas tierras, hemos dicho con orgullo en este encuentro de Teología India; y hemos añadido de inmediato: aquí tenemos que florecer. Dios nos ha hecho con sus manos amorosas de Madre y Padre; nos ha amasado con los materiales de la naturaleza: mandioca, banano, maíz,; y nos ha dado su espíritu; somos parte de El mismo, somos su familia y El nos reconoce como tales pues nos ha pintado con el olor de esta tierra, y con el color de sus rayos del sol; somos sus hijas, somos sus hijos.

Aquí hemos enlazado nuestras palabras, hemos amalgamado nuestras voces; pero sobre todo, hemos amarrado en uno nuestros diversos y plurales corazones. Nos hemos sentido y somos en verdad hermanas y hermanos del mismo Padre y de la misma Madre. Esa es la maravilla del encuentro que estamos clausurando. En la oración prolongada de estos días tocamos al mismo y único Dios de la creación, de la historia y de la salvación, que es el mismo que Jesucristo nos vino a mostrar a través de su Iglesia.

Los indígenas somos los nobles descendientes y herederos de los pueblos originarios de estas tierras. Nuestro Dios nos ha dado un destino de vida en plenitud, que pasa necesariamente por búsqueda de la tierra sin mal. Ese es el gran sueño de los hermanos guaraníes que inspiró y sigue inspirando el caminar histórico de este pueblo. Así lo hemos saboreado y probado al mirar su lucha y su fuerza espiritual, al mismo tiempo que nos hemos sentido interpelados a sacar nuestros sueños de pueblos esparcidos como semillas en todos los rincones del planeta.

Vimos la grandiosidad de nuestras utopías y anhelos de futuro. Pero comprobamos también la magnitud de las amenazas que se ciernen sobre nosotros y que a muchos les (...) tumbado al suelo su espíritu enflaquecido.

Al hablar, al orar y al tocar nuestros corazones adoloridos pero fuertes, nos hemos renovado desde dentro. Estamos de nuevo en pie y decidimos seguir caminando. Los tropiezos del camino no nos harán renunciar a nuestra lucha. Estamos seguros que los indígenas de este continente no somos el problema de la sociedad ni de las iglesias, somos, más bien, la solución de los problemas.

Concluimos nuestro encuentro reafirmando lo que muchos hermanos han expresado: Por algo Dios nos creó, por algo El nos sembró en estas tierras, por algo El nos dio el sueño de la Tierra sin Mal, por algo nos dio el reunirnos aquí. El espera tanto de nosotros sus hijos e hijas.

Con Dios, Madre-Padre, con Jesucristo nuestro hermano, y con la fuerza del Espíritu, asumimos aquí la tarea de mantener el camino hacia la Tierra sin Mal, tierra de la flor, tierra que mana leche y miel, que da posibilidad a un nuevo mundo plural y digno para todos.


Introducción Volverás a la presentación general del IV Encuentro
Palabras de apertura
Agradezco la información recibida de este Encuentro a Don Jacinto Pelico, actual párroco de Joyabay (El Quiché), Guatemala Conclusiones
Mensaje final

Igualmente agradeceré toda ulterior información
sobre este IV Encuentro:
ponencias, intervenciones, mesas, comentarios...
y en especial, lo que haga referencia a la pregunta:
¿Qué dicen las Teologías Indias de Jesús de Nazaret?




Gracias por la visita
Miquel Sunyol
sscu@tinet.fut.es 
24 diciembre 2002

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