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JUANA DE ÀUSTRIA
versus
VICENTE CAÑAS

¿Una doble historia
en la Compañía de Jesús?
  1. Mi mejor foto de Guatemala
  2. Juana de Austria a través de sus pintores
  3. Vicente Cañas a través de algunas fotos
  4. Juana de Austria y Francisco de Borja (Tema actual)
      
JUANA DE AUSTRIA
Y FRANCISCO DE BORJA

Juana de Austria, como jesuita, pasa por la figura de un intermediario: Francisco de Borja.

Este le hubiera podido escribir lo mismo que en 1561 escribió a su hermano, Felip II.

"...ni se olvidará V. M. de las muchas horas que en su tierna edad le traje en estos brazos y se adormeció en ellos". /div>

Francisco de Borja, hijo primogénito de familia aristocrática de buen nivel, con 12 años, es enviado a "servir" al palacio de Tordesillas, donde vive -más bien recluida- la reina de Castilla, Juana I, conocida como "La Loca". Corría el año 1522.

Aquí, como uno de sus "meninos" (1), conocerá a Catalina (2), la hija pequeña de Juana y Felipe, El Hermoso, que acompaña aquellos años a su madre. Futura reina de Portugal (desde 1524) como esposa de Juan III de Avis, primo suyo (hijo de María de Aragón [cuarta hija de los Reyes Católicos] y de Manuel I El Afortunado) y hermano de Isabel de Portugal, la que se casará con "el I de España [desde 1516] y V de Alemania [desde 1519]", el emperador Carlos, los padres de nuestra Juana de Austria.

El "menino" seguirá relacionándose con Catalina, ya reina de Portugal, relación que podrá calificar de "amistad(3)" y a quien no deja de recordarle (en una carta del 2 de julio de 1569) su antigua condición "de este su criado viejo en el siglo".

El "menino" de Catalina se convertirá más tarde (finales de 1529) en el "caballerizo mayor(4) de Isabel, la emperatriz, la mujer de Carlos, la cual, durante las ausencias de éste (1529-33 y 1537-39), será la regente. Se mantendrá en este cargo hasta la muerte de la emperatriz (mayo de 1539), pasando al "servicio" de las infantas, María y Juana. Recordemos que Francisco, después de "delicadas negociaciones" estaba casado (agosto de 1529) con Leonor de Castro, mujer de "carácter fuerte y ambicioso", y, como Leonor de Mascarenhas advertiría a Felipe II hacia 1571, "mujer muy atrevida, que se le cartearía con reyes extraños", dama principal y amiga íntima de Isabel, que también pasaría a la "Casa" de las infantas. Recordemos también que la infanta Juana nace en junio de 1535: muy posiblemente se dormiría, más de una vez, ella también, en sus brazos.

Pero antes de seguir adelante, tengo la misma curiosidad que...

Es curioso observar cómo una orden de creación tan reciente, y sobre la que durante bastante tiempo aún recaen sospechas de herejía, o al menos multitud de suspicacias dentro, sin ir más lejos, del seno de la Iglesia, consiga desde muy pronto introducirse en la Corte y, lo que es más, relacionarse directamente con todos los miembros femeninos de la familia imperial y con el príncipe Felipe.

El conducto inicial para la extraordinaria influencia de los jesuitas en la corte española fueron dos damas portuguesas de la emperatriz Isabel: doña Leonor de Mascareñas y doña Beatriz de Melo.

Ambas tuvieron información de primera mano sobre Loyola y su joven fundación, y se contaron entre sus seguidoras más devotas. Todavía en vida de la emperatriz, Loyola escribió a doña Beatriz, con quien le unía un cierto parentesco, acerca de Inés Pascual (5), una mujer que le había ayudado mucho. Doña Beatriz de Melo hizo amistad con ella, y se lo contó a la emperatriz Isabel. Doña Leonor de Mascareñaas había conocido a Ignacio de Loyola en 1527, cuando él se trasladó de Alcalá de Henares a Salamanca, pasando por Valladolid, donde residía la corte imperial (6).

Los primeros contactos (7) con la Compañía se establecierona través de los jesuitas Antonio Araoz y Pedro Fabro, quienes realizan lo que se ha conocido como los "primeros viajes de inspección" a Castilla,4 entre 1539 y 1545, sin olvidar los necesarios contactos con las personas reales.

En 1539 Antonio de Araoz fue el primer jesuíta que puso sus pies en estos reinos, "para resolver algunos asuntos privados de San Ignacio". No fueron casuales las ciudades por él visitadas, ni tampoco las conversaciones por él mantenidas. Valladolid, como inevitable cruce de caminos y de ideas, formó parte de aquella ruta.

Araoz, el 4 de julio de 1540, desde Vergara, escribe a Ignacio y a Pedro Codacio:

Del buen rrecibimiento de Doña Leonor [Mascarenhas] y de las otras señoras, y cómo hablé a las Infantas, y los oratorios que me amostraron y lo que con unas turcas de Túnez, que ay tenían, me acaesció, que se inclinaron por buenos medios que tuvimos á nuestro Señor, y de mis predicas que allí y en Valladolid y Burgos hize, scriví muy largo á VM; y porque no dudo que las cartas avrán ydo á buen recaudo y las avrá VM rescibido y por ebitar prolixidad, no lo rreytero.Del buen rrecibimiento de Doña Leonor [Mascarenhas] y de las otras señoras, y cómo hablé a las Infantas, y los oratorios que me mostraron (...) y de mis predicas que allí y en Valladolid y Burgos hize, scriví muy largo á VM; y porque no dudo que las cartas avrán ydo á buen recaudo y las avrá VM rescibido y por ebitar prolixidad, no lo rreytero.

En enero de1542, el jesuita padre Fabro visita la pequeña corte de las infantas María [14 años] y Juana [7 años] en Ocaña. Probablemente, el reclamo fuese doña Leonor de Mascarenhas, dueña de acompañamiento de las Infantas, que, gran admiradora de Ignacio de Loyola, favorecía a la Compañía de Jesús. Pedro Fabro permaneció allí tres días, tratando en particular de cosas del espíritu con el conde de Cifuentes (Fernando de Silva y Álvarez de Toledo), quien, habiendo sido mayordomo de la emperatriz Isabel, seguía al frente de la "Casa" de las infantas. Sus prédicas ("a hombres y mujeres de la Casa") causaron profunda impresión.

María y Juana se mostraron muy complacientes de la visita y ofrecieron al jesuita la compañía de su capellán, Juan de Aragón, para que le informara y asistiera durante su estancia en España. Otro tanto hizo dona Leonor de Mascareñas, con su propio capellán, Alfonso Alvaro. El atractivo personal de Pedro Fabro, su trato cálido, bien pronto ganaría el corazón de los capellanes, quienes desearon seguir su aventura espiritual en el nuevo Instituto, algo que hicieron con el permiso de las Infantas. Serían los primeros españoles que entraron en la Compañía de Jesús dentro de España. Así lo recoge un escrito del padre Fabro dirigido a Ignacio de Loyola desde Barcelona (1 de marzo de 1542).

Doña Leonor escribe a Fabro, el 1 de febrero.

Seguimos a vos y a Iñigo, que es la cosa que yo de mejor voluntad hiciese, si fuese hombre.

Añadiendo:

Doña Beatriz de Melo, que es mucho de Iñigo.

y sobre la infanta Maria:

Me mandó que escribiese a a V. R. sus encomiendas, y que le rogaba mucho que le dijese tres misas por la emperatriz, su madre (8), y que a ella tuviese por encomendada en sus oraciones, y que, cuando acᇠescribiese, fuesen las cartas largas y de muchas cosas de Dios.

La infanta Juana, aparte de ser todavia una niña, estuvo enferma durante esos días.

Encontramos más tarde a Araoz y Fabro en la corte portuguesa de Juan III (hermano de la emperatriz Isabel) y de Catalina (la hija de Juana La Loca y hermana de Carlos), con cuyo apoyo decidido ya contaba la Compañía de Jesús, que -en expresión de Ignacio- era "más de V.A. que nuestra(9).

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
Fabro fue enviado por Paulo III a visitar la corte de Portugal y Évora. Logró reunirse con los escolares en Coimbra antes de tener que partir para la corte de España en Valladolid en 1545.

Quizás una enfermedad les impidió participar en la comitiva de la princesa María Manuela (hija de Juan III y de Catalina), cuando la princesa se trasladó a España en octubre de 1543 para su boda con Felipe (10).

Una oportunidad fue desaprovechada cuando la enfermedad impidió a Araoz y Fabro seguir a la princesa María de Portugal, la hija de Juan III, en su camino hacia Salamanca para contraer matrimonio con Felipe de España.

Otra versión
...los jesuitas Antonio Araoz y Pedro Fabro, que habían venido con ella desde Portugal, según Ribadeneyra.

Aunque los monarcas portugueses querían retener en su corte a estos dos jesuítas, estos llegaron a la corte española, un 18 de marzo de 1545, con cartas de recomendación de Juan III.

Y además tienen los consejos que en junio de 1544 Martín Santacruz transmitía a Ignacio de Loyola:

...que no vaian á lumbre de paxas, sino que la cosa vaia muy firme; que tengan con qué responder á las preguntas (...) Porque muy poco crédito se da el día de oi á las gentes. Aun las cosas claras y aprovadas las cumplan mal ó nunca: ¿qué hará donde no interviene papel nenguno y más á los principios, hacérseles á todos cosa tan nueva?

En la primera carta que desde Valladolid, el 25 de marzo de 1545 Araoz escribe a Ignacio:

Fuimos con mucha demonstración resçiuidos, allando por la bondad del Señor personas mucho ynclinadas á la Compañía.

Antonio Araoz, en 1545, antes de pasar a la Corte con la recomendación de los reyes de Portugal, predica en Madrid un sermón a las infantas, que tratan de retenerle a su lado.

En la Corte (11) seguitrán las instrucciones que San Ignacio les había propuesto hacía mucho tiempo:

Para conuersar y venir en amor de algunos grandes ó mayores en mayor seruicio de Dios Nuestro Señor, mirar primero de qué condición sea y hazeros de ella.

En los días de la muerte de la princesa María, ocurrida en Valladolid un domingo, el 12 de julio de 1545, los dos jesuitas permanecen muy cerca de los príncipes. Fabro envía a Juan III su testimonio sobre el dolor que Castilla ha experimentado y se convierte en un cortesano más siguiendo al joven Felipe II, que ha decidido abandonar la villa de Valladolid.

El príncipe Felipe estuvo retirado en el monasterio franciscano de Abrojo... Permaneció allí hasta el 3 de agosto... Le acompañaron sus cortesanos más próximos, don Juan de Zúñiga, don Antonio de Rojas y don Álvaro de Córdoba.

En la cuaresma de 1546, Pedro Fabro y Antonio Araoz visitan la ciudad de Alcalá, donde residen las infantas con el príncipe Carlos (13). Araoz predicó "con grande espíritu y doctrina" durante varios días. Una al menos de sus prédicas la dio en el palacio a las infantas. La asistencia de la gente a sus predicaciones fue multitudinaria y el ardor del jesuita provocó un cierto impacto social.

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
Habiéndose trasladado a Alcalá las princesas María y Juana, las siguieron los dos jesuitas, que pusieron las bases para un colegio (1546).

Y empieza a entrar en el escenario jesuítico Francisco de Borja, quien desde 1546, una vez muerta su esposa Leonor el 27 de marzo, era -manteniéndose en secreto- miembro de la Compañía, ordenándose sacerdote en 1551 y celebrando la primera misa en Oñate.

Desde su infancia y hasta su muerte, bajo diversas circunstancias -menino, caballerizo, confidente y director espiritual, diplomático, amigo, maestro- trató de forma directa y sostenida a varias mujeres de extraordinaria importancia política en la España que le tocó conocer.

Nombrado virrey de Catalunya el 25 junio 1539, posiblemente por los deseos del rey Carlos de alejar a su esposa de la Corte y del cuidado de sus hijas. Durante este tiempo trata con Pedro Fabro (14) y Antonio Araoz. El 1º de marzo de 1542, Fabro escribió a Ignacio de Loyola:

Llegamos aquí a Barcelona este sábado noche y fuimos aposentados por mano del señor Virrey, marqués de Lombay, que está aficionado a nosotros, así como la señora marquesa, su mujer.

En 1552, un 10 de abril, se da el primer contacto entre la princesa Juana y Francisco de Borja, ya jesuita, a quien la infanta lo conocía desde niña. En Toro (15), camino de Portugal, a donde Ignacio le envía para "pacificar los ánimos de sus compañeros(16).

Allí predicó para la princesa y sus damas los sermones de Semana Santa y empezó su magisterio sobre ella.

Nuevo encuentro en el otoño de 1553 en Lisboa, a donde Borja ha acudido llamado por los reyes para "ordenar cuestiones internas de los jesuitas". La estancia de Borja se prolonga durante un mes largo (desde el 31 de agosto al 5 de octubre). La princesa, ya embarazada, le pide que le visitase "todos los días, mañana y tarde".

Además de inventar para ella juegos de naipes piadosos, escribe "Amonestación para la Sagrada Comunión", que se considera escrita para ella.

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
Mostró especial confianza en Francisco de Borja, bajo cuya dirección hizo "una manera breve de Ejercicios" en Toro en 1552, y asimismo se encontró con él en Lisboa en 1553, cuando estaba ya casada con el príncipe Juan Manuel, heredero de la corona de Portugal.

Debido a la fuerte expansión de la Compañía en estos últimos años la Provincia única de España (creada en 1547 con Araoz como Provincial) se divide en tres (17). En carta de 7 de enero de 1554 a Jerónimo Nadal, Ignacio de Loyola decía:

Me he determinado en el Señor nuestro ordenaros que [...] dexéis tres Provincias [...] Una del Reino de Aragón, Valencia y Cataluña: otra de Castilla Vieja y el reino de Toledo; otra de Andalucía [...] será provincial de Andalucía, el doctor Torres; el de Aragón, el maestro Estrada; el de Castilla, el doctor Araoz porque la corte es de creer que más ordinariamente estará ahí que en otra parte, y su estada en la corte creo que será para mucho servicio divino, según lo que soy informado, y tanto más le conviene ser descargado de la mucha carga que ahora tiene [...]. El comisario sobre todas las cuatro provincias (incluida Portugal) será el P. Francisco de Borja y todo esto por tres años.

Después de la muerte de su marido a los dieciseis años, el príncipe Juan Manuel (2 de enero de 1554), y del nacimiento de su hijo (20 de enero de 1554), el futuro rey don Sebastián, Juana regresa a Castilla y en camino hacia Valladolid llama a Borja para tener un encuentro en Tordesillas. Allí, los días 9 (durante hora y media) y 10 de junio (durante dos horas) de 1554, la princesa le abre su alma y le pide que sea su director espiritual. Borja lo recordará como "la cruz que me dieron en Tordesillas".

...Tratando de las cosas de su conciencia y del orden que Su Alteza debía tener para que,con las ocupaciones de la gobernación, no se le olvidara lo de Dios nuestro Señor…

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
Juana regresó a Castilla, y convocó en Tordesillas a Borja (9 junio) quien, desde entonces, se encargó de su dirección espiritual, por orden de Ignacio de Loyola, en virtud de santa obediencia.

En Valladolid, ya habiendo asumido su cargo de regente (nombrada por el emperador el 12 de julio de 1554), vuelve a recibir a Borja por espacio de cuatro horas y le indica que desea volver a verlo al cabo de 15 o 20 días. Borja pide a Araoz que visite con frecuencia el palacio.

Sabemos que en agosto Francisco de Borja volvió a Simancas y se desplazó a Valladolid para visitar a la Regente.

Entre 1554 y 1559, coincidiendo la regencia de la princesa y la responsabilidad de Borja como comisario para toda España y Portugal, los contactos entre ambos se multiplican, actuando Borja de consejero e interlocutor (no solo de la princesa, sino también del emperador ya retirado en Yuste (18)).

En el verano de 1554 Juana solicita participar "de las buenas obras y demás méritos de la Compañía(19), y en octubre solicita a la Santa Sede la conmutación de su voto (20) "de entrar en la Orden franciscana, si la ocasión se ofrecía" -hecho secretamente en Lisboa, poco después de la muerte de su esposo- para poder incorporarse a la Compañía de Jesús.

Durante este verano, en expresión de Hugo Rahner, "avec une rapidité étonnante, croît en elle, sûrement sous l'influence de Borgia et d'Araoz, l'idée de se joindre à l'Ordre nouveau qu'était la Compagnie de Jésus".

Francisco de Borja comunica a Ignacio esta "souveraine résolution de la régente". Una comunicación más amplia y detallada la lleva el padre Nadal en octubre de 1554.

En octubre Ignacio convoca una reunión de expertos (el Doctor Nadal, el Doctor Olave, el Doctor Madrid, el Padre Luis Gonçalves y Maestro Polanco) para que deliberen sobre la posibilidad de admitirla.

El consejo deliberativo
26 octubre 1554

En noviembre, san Ignacio obtuvo expresamente del papa la conmutación del antiguo voto.

En una carta fechada el 1º de enero de 1555, Ignacio informa a Francisco de Borja...

...esta es para dezir que en el negocio que tan encarecidamente me enconmendaste de Matheo Sánchez se uvo del papa la conmutación de voto que vuestra letra pedía. Después, entendiendo del Mtro. Nadal qué persona hera, paresció para más cumplimiento haver de la penitenciaria una bula, la qual exprime más particularidades y va con esta…

...pidiendo el secreto de toda esta "operación":

Y por más secreto se ha procurado que no quede registro, y solamente queda la supplicación original en nuestra mano, para, si se perdiese esta bula, expedir otra; y esto, no tanto por lo que toca á la persona de Matheo Sánchez, como por lo que á nosotros, porque no conste que tal persona se ha admitido.

En la correspondencia jesuítica la princesa pasa a llamarse "Matheo Sánchez" y, después de la muerte de san Ignacio como "Montoya", a secas.

Una frase de "las resoluciones" que convendrá tener presente:

...sabiendo por otra parte que tres personas de este género fueron admitidas al comienzo.

Y fechada en el 3 de enero Ignacio escribe a la princesa, expresando "como los píos y santos deseos de cierta persona fueran cumplidos".

De Ignacio a Juana
3 enero 1555

La relación entre Juana de Austria y Francisco de Borja fue motivo -como no podía ser menos- de comentarios, habladurías, sospechas..., de las que participaba el propio rey, Felipe II.

...se le formularon sospechas de haber mantenido relaciones ilícitas con la princesa, rumor que cobró verosimilitud ante la precipitada salida [noviembre de 1559] que hizo de Valladolid hacia Portugal.

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
La asiduidad en el trato [de Juana] con éste [Francisco de Borja] dio pie a habladurías de los calumniadores, que se deshicieron por sí mismas.

Al mismo tiempo Obras del Christiano compuestas por Don Francisco de Borja, Duque de Gandía se ve incluida [17 agosto 1559] en el Indice de libros prohibidos del inquisidor Fernando de Valdés (diferente y autónomo respecto al romano), que se haría público el 8 de septiembre de 1559.

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
El 17 agosto 1559, la Inquisición española publicó un Catálogo de libros prohibidos, entre los que estaban las obras del duque de Gandía. De los cortos tratados de Borja se habían hecho ediciones clandestinas, en las que, junto a obras auténticas, se incluían las de otros autores. No se veía si la prohibición se refería a las primeras o a las otras. En todo caso, las causas de la prohibición no quedaron claras y son aún objeto de discusión. Pareció que el motivo era estar escritas en lengua vulgar.

¿Es una huída? ¿Huye de la Inquisición? ¿Huye de los rumores? ¿Huye de una posible reacción de Felipe II?

La "huida" de Borja a Portugal, disfrazada con una invitación a la Universidad de Évora, parecía dar la razón a la Inquisición, no realizándose una defensa activa de su causa.

Para unos, viaja por mandato de Laínez, general de la Compañía, para resolver en Lisboa ciertos asuntos de la orden.

Cuando el ex duque de Gandía tiene que hacer un viaje a Portugal en 1559, obedeciendo órdenes de los superiores romanos de la Compañía, sus adversarios hacen correr el rumor de que trata de huir de la Inquisición, refugiándose en la corte lisboeta; incluso se oyen acusaciones en el sentido de que había llegado a estar amancebado con la princesa Juana.

Para otros, viaja a Portugal aceptando una invitación del cardenal infante Enrique de Portugal, obispo de Evora.

Antes de que esto suceda [su encarcelamiento], sus más afines le preparan la huida. Aprovechando un requerimiento del rey Enrique III (21) de Portugal, Francisco consigue salir amparado por la clandestinidad y la oscuridad. Su destino será Évora.

De hecho, el futuro general de la Compañía sale del país (el 31 de octubre de 1559) hacia Portugal prácticamente como un fugitivo. Llegó a Lisboa a finales de enero de 1560.

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
La vuelta a España de Felipe II (1559) coincidió con el retiro a Portugal de Borja, motivado por la inclusión de sus obras en el catálogo de los libros prohibidos.
Su principal intención era alejarse de Castilla, no por temor a algún castigo, sino por un cierto desencanto, que le movió a apartarse.
...para evitar la indignación de Felipe Il, que en este caso apoyó plenamente la decisión de la Inquisición.

El propio Borja comunica a Felipe II su decisión de no volver a Castilla, indicándole que no se movería de Portugal, salvo para viajar a Roma. Quizás es la carta del 6 de febrero de 1561, en la que también da razón de su permanencia en la corte.

Si algún tiempo me han visto residir en la corte con este hábito, bien saben que no fue con voluntad ni elección mía, sino por la de mis superiores, que expresamente me lo ordenaron así, entendiendo que sería servicio de Dios nuestro Señor; y lo mismo me mandaba la serenísima princesa de Portugal, la cual… se quiso servir de mi parecer y consejo.

Meses después, Laínez, ya general de la Compañía, elegido el 2 julio 1558, al primer escrutinio con trece votos sobre veintiuno (22) en la primera Congregación Genaral, para "blindar" a Borja lo llama a Roma para confiarle el cargo de asistente general. En octubre de 1560 un breve de Pío IV instaba a Borja a viajar a Roma, otorgando al sospechoso jesuita Borja una patente de ortodoxia al más alto nivel. Hizo el viaje, después de dos intentos fallidos de viajar por mar, atravesando la península (¿disfrazado de mercader?) durante el verano de 1561 llegando a Roma el 7 septiembre.

El que a finales de octubre de 1559 huye de Castilla hacia Portugal y quien dos años más tarde atraviesa toda la península (otra vez de incógnito) para encontrar en Roma un refugio seguro, regresará a España, unos diez años más tarde, ya convertido en general de la Compañía de Jesús, en la comitiva (en número de 150 personas) de Michele Ghislieri, el cardenal Alejandrino, sobrino-nieto del papa Pío V.

Enviado como legado papal a los reyes de España y Portugal, en 18 de junio de 1571, en compañía de Francisco de Borja. Su legación se extendió al rey de Francia en 16 de noviembre de 1571.

Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús
La comitiva del cardenal salíó de Roma el 30 junio, y el 29 agosto llegó a Barcelona. Allí salió a recibir a Borja su hijo Fernando, por encargo de Felipe II, de quien llevaba un mensaje de bienvenida. El 3 septiembre subió a Montserrat, con el cardenal, El 14 predicó un sermón en la catedral de Valencia, a ruegos del arzobispo Juan de Ribera. En el viaje a Madrid, Borja hizo una desviación para visitar el noviciado de Villarejo de Fuentes, Estando en Madrid, se recibió la noticia de la victoria naval de Lepanto (7 octubre 1571). Mientras el legado despachaba sus negocios en la corte, Borjua aprovechó la ocasión para tratar de los de la Compañía, recibiendo, entre otras personas, a los provinciales de Castilla y de Toledo. Habló también con Pedro Sánchez, designado provincial de México, para donde se preparaba una expedición, que de doce se aumentó a quince sujetos. Borja mostró deseos de dejar bien asentada la fundación del colegio de Madrid. Visitó el convento de las Descalzas Reales (clarisas), del que era abadesa su hermanastra Ana de Borja (Sor Juana de la Cruz) y que tenía entre las religiosas a una nieta de Borja, Francisca, que refirió la visita en los procesos de beatificación de su abuelo. Antes de salir de Madrid, Borja regaló a Felipe Il un fragmento del lignum crucis.

Este viaje marca su reconciliación -al menos aparente- con la Corte española. Es recibido con gran familiaridad por la reina Ana (la cuarta y última esposa de Felipe II, que era sobrina de él (23)), por la princesa Juana y por los archiduques Alberto y Wenceslao (hermanos de la reina, hijos de María [la hermana de Felipe II] y de Maximiliano II). Y, por supuesto, con gran amistad, por Felipe II, que le demuestra públicamente su afecto, escenificando el perdón absoluto de lo pasado, tanto de las sospechas inquisitoriales como de las sospechas de inmoralidades.

¿Se vería a solas con la princesa Juana? ¿La visitaría "mañana y tarde" como en aquellos días de Lisboa? ¿Y "durante dos horas" como en Tordesillas? ¿O, quizás, se atreverían a "las cuatro horas" de Valladolid?

Estando en Roma, no ha dejado de pedir información sobre las enfermedades de su "fille spirituelle" y sobre su "vie retirée" en las Descalzas Reales.

PICOTEANDO DE...
Hugo Rahner
Ignace de Loyola. Correspondance avec les femmes de son temps.
Antonio Villacorta Baños-García
La jesuita. Juana de Austria
Javier Burrieza Sánchez
Los años fundacionales de la Compañía de Jesús en Valladolid
Jorge Sebastián Lozano
Francisco de Borja, de criado a maestro espiritual de las mujeres Habsburgo
Enrique García Hernán
Francisco de Borja y el barroco
Manuel Lobo Cabrera
Doña Juana de Austria, la princesa gobernadora
Julián José Lozano Navarro
Los primeros pasos: la aproximación de la Compañía de Jesús al poder durante los reinados de Carlos V y Felipe II (1540-1598)
José Martínez Millán
Francisco de Borja y la corte
Cristina García Oviedo
Valorando la importancia del colegio de la Compañía de Jesús de Segovia en clave cortesana
Doris Moreno
Francisco de Borja y la Inquisición
Marie-José García
L'infante Jeanne d'Autriche, princesse de Portugal, régente en Espagne pendant l'interrègne de Charles Quint à Philippe II
Marcel Bataillon
Los jesuitas en la España del siglo XVI

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(1) Niño de familia noble que entraba en palacio a servir a la reina o a sus hijos (RAE)
(2) La que tiene muchos "números" para ser la "no condesa, ni duquesa" de san Ignacio.
(3) "...que siempre escribía a la reina de Portugal, en agradecimiento a su amistad y a los muchos favores recibidos de ella". Carta del 4 de diciembre de 1566 de Francisco de Borja a la emperatriz María, hermana de nuestra Juana.
(4) El caballerizo mayor era parte del pequeño grupo de varones admitidos habitualmente en la cámara de estrado, su lugar de audiencia habitual. Entre los criados de una reina, solo era superado en autoridad por el mayordomo mayor, y aunque sus responsabilidades oficiales no eran exigentes, sí demandaban presencia habitual en la corte. Supervisaba todo lo referido a las salidas fuera del palacio, estando siempre al lado de la reina, ayudándole a montar y desmontar.
(5) A Inés Pacual va dirigida la primera carta conservada de Ignacio, fechada en Barcelona en el día de san Nicolás de 1525. En ella se refiere a "la absencia de aquella bienaventurada sierva que al Señor ha placido llevarla para sí", la que en su Autobiografía recuerda como "mujer de muchos días y muy antigua también en ser sierva de Dios". Los jesuitas, a pesar de su potente maquinaria intelectual, no han logrado (o no han querido) identificarla. Coincidencia o no, la última carta de san Ignacio está dirigida a Leonor de Mascarenhas. (Extraído de...)
(6) En marzo de 1526 se habían casado Carlos e Isabel en Sevilla. El 22 de febrero de 1527 realizan la entrada oficial, bien festejada, en Valladolid.
(7) Se podría empezar por un posible -y en cualquier caso intrascendente- encuentro infantil entre Catalina de Austria y el propio Ignacio de Loyola en Tordesillas, pues entre 1506 y 1517 él residió en Arévalo, como paje de doña María de Velasco, dama de honor de la infanta. Doña María la acompañó más tarde a Portugal, desde donde siguió estrechamente el nacimiento y consolidación de la Compañía.
(8) La emperatriz Isabel había muerto el 1 de mayo de 1539.
(9) Carta de Ignacio a Juan III del 15 de marzo de 1545.
(10) El contrato matrimonial se firmó en Lisboa el 1 de diciembre de 1542, celebrándose la boda por poderes el 12 de mayo de 1543. La entrega de la princesa, en la misma frontera, "en la mitad de un puente sobre el río Caya", se había fijado para el 23 de octubre a las nueve de la mañana.
(11) La labor de apostolado y captación realizada por estos dos personajes en la corte castellana fue intensa y muy fructífera. Si en un principio no parece que hubiera distinción de facciones en el apoyo que experimentaron los jesuitas por parte de los nobles cortesanos, muy pronto comenzaron a suscitarse duras críticas contra la espiritualidad practicada por los primeros jesuitas, a los que acusaban de herejes y alumbrados.
(12) Según Villacorta: "Parece que estuvo asistida espiritualmente en los últimos momentos por los jesuitas Antonio Araoz y Pedro Fabro".
(13) El príncipe Carlos había nacido el 8 de julio de 1545.
(14) Pedro Fabro se informó de las prácticas espirituales que hacía Borja y le instruyó en el funcionamiento y objetivos de la Compañía de Jesús y también comunicó a Ignacio de Loyola las inquietudes espirituales de Borja, lo que intrigó sobremanera al fundador de la Compañía. A partir de entonces, las relaciones de Fabro y Borja se mantuvieron vivas, al igual que la simpatía de Borja por la Compañía de Jesús ya no desapareció.
(15) Donde estaba la princesa Juana con su séquito, mientras se terminaban de concretar los detalles sobre su matrimonio con el príncipe Juan Manuel de Portugal, ya realizado por poderes.
(16) Las "revueltas" ocasionadas por Simón Rodríguez.
(17) La provincia de Andalucía se limitaba, a los antiguos reinos de Jaén, Córdoba, Granada y Sevilla. A principios de los 60 (del 1500) se crea la de Toledo. El 21 de junio de 2014 se ha vuelto a la Provincia única.
(18) En carta a Laínez se refiere al emperador como el "padre de Mateo Sánchez" (el pseudónimo jesuítico para la princesa Juana) y a él mismo como "señor Rafael de Sáa".
(19) Esta "participación" la obtiene en 1556, al mismo tiempo que su hermana María. Cosa que Francisco Franco, el "Caudillo de España por la gracia de Dios", también obtuvo. También Juana en su testamento se autodenomina "por la gracia de Dios princesa de Portugal".
(20) Hugo Rahner pone en duda esta solicitud: "Il ne semble pas que la princesse ait sollicité de la Pénitencerie romaine dispense de commuer ce voeu en un autre équivalent".
(21) ¡Error! En aquel tiempo Portugal estaría bajo la regencia de la reina Catalina, la abuela del príncipe heredero Sebastián, el hijo de Juana de Austria. Recordemos que la "abuela" es la tía (hermana de su padre) y la suegra (madre de su marido) de Juana.
(22) La Compañía tenía en aquel momento treinta y tres profesos, pero, el 2 julio 1558, sólo pudieron reunirse veintiuno.
(23) Era hija de María (la hija mayor del emperador Carlos; hermana de Felipe II y de Juana) y de Maximiliano II (nieto de Juana La Loca y de Felipe El Hermoso).