| "Serem allò que vulguem ser" Miquel Martí i Pol |
Llamar a casa y comunicarse con la lavadora, la alarma o la calefacción
y controlarlas desde el teléfono ya no es nada descabellado.
Basta con hacerlas domóticas.
Aunque cuando se habla de domótica
lo primero que viene a la cabeza es una casa en la
que todos los dispositivos son inteligentes no hace falta escoger
entre todo o nada.
"Todos los elementos pueden ser inteligentes por separado.
No hay que cambiar la casa entera", explica Rafael Hidalgo,
director de Blau Centre de la Llar, un centro
en Terrassa donde sí tienen una de esas casas de cine.
Para controlar a distancia un elemento hace falta un aparato
que se conecta a la red eléctrica, a la línea telef¢nica y al dispositivo
que se pretende controlar. La instalación es sencilla
y el coste de convertir en domótico un elemento para
manejarlo desde el teléfono está entre 600 y 1.000 euros por aparato.
"Cuando el usuario llama a casa, marca una clave y accede a un menú
hablado con opciones. El coste es el de la llamada", explica Hidalgo.
Encender una luz es tan fàcil como marcar una tecla.
Los fabricantes de electrodomésticos han dado un fuerte empujón
a la domotización y han lanzado aparatos que se pueden comunicar
entre sí formando una red a la que incluso pueden conectarse
otros elementos susceptibles de ser controlados, como las
luces o cámaras.
Es el ejemplo de Serve@home, de Siemens.
Horno, vitrocerámica, lavadora, secadora, frigorífico o lavavajillas
son algunos de los electrodomésticos que pueden controlarse
remotamente desde el teléfono o el PC. Basta con añadir al
aparato un interfaz y conectar un módulo de comunicación a la red eléctrica.
Fagor dispone de un sistema similar llamado Maior-Domo.
LG, por ahora, sólo permite control por internet pero pronto usará el teléfono.
"Los aparatos con estas prestaciones están pensados principalmente
para hogares unifamiliares y en los que los miembros del hogar
pasan mucho tiempo fuera. Los beneficios son mayor seguridad,
ahorro de tiempo y más confort", explica Jaime Compadre,
jefe de producto domótico de BSH Electrodomésticos España.
Programar escenarios
Otra ventaja de la domótica es que se pueden programa alertas
en forma de mensajes de texto al móvil cuando los sensores
(de presencia, de fugas de agua o gas, por ejemplo) detecten
una anomalía o si se va la luz o nos hemos dejado el horno encendido.
Con el teléfono también pueden activarse escenarios,
configuraciones simultáneas de varios elementos domóticos de la casa.
Por ejemplo, alguien de vacaciones puede configurar una serie
de parámetros que simulen que él está en el hogar
(subir persianas, bajar toldo, encender luces)
y activarlo con una llamada.
O si tiene una cita activar el modo cena romántica, por poner un ejemplo,
para bajar la intensidad de la luz y activar el hilo musical
e impresionar a su acompañante nada más entrar en casa.
Su nombre es Zigbee y está llamado a revolucionar las comunicaciones dentro del hogar. El nuevo estándar inalámbrico, que se asienta sobre el protocolo 802.15.4, está pensado para viviendas en uso, que precisarían una compleja obra para instalar cables si quisieran adoptar sistemas domóticos. Esto y los nuevos controles que permiten incorporar el ocio a la gestión doméstica fueron dos de las principales novedades de la feria Domogar, celebrada en Valencia la semana pasada. "Zigbee está pensado para convivir con las redes inalámbricas 802.11b y con Bluetooth, porque el primero está pensado para grandes paquetes de información y el segundo, para audio", explica Daniel Berenguer, ingeniero de proyectos de Orbis. La norma del nuevo estándar, detrás del cual hay compañías como Motorola, Philips, Samsung, Mitsubishi o Honeywell, se aprobó el pasado mes de noviembre, con el objetivo de suministrar chips baratos, que consuman muy poca energía y que sean robustos. Ahora, los fabricantes ultiman los primeros productos antes de lanzarlos al mercado.
VIVIENDAS NUEVAS
Esta innovación es una de las esperanzas de la
industria domótica para extender el mercado
más allá de las viviendas nuevas, los principales consumidores.
"Calculamos que lleguemos a unos 50.000 hogares en España
con funcionalidades domóticas para este año",
explica Fernando Maestre, director de Domogar.
"Las grandes inmobiliarias son las que están actuando como motores,
porque son este tipo de equipamientos los que permiten diferenciar
una promoción de otra", asegura.
Sin embargo, otras fuentes del sector insisten en que los constructores
tampoco quieren gastar demasiado y que lo que más buscan
son equipos básicos
(luces, alarmas y poco más) con un coste de unos 1.000 euros,
que el usuario pueda ampliar posteriormente a su gusto.
Pero si el cableado no es correcto, la obra puede ser
bastante más compleja, si no se opta por un sistema inalámbrico.
"Lo más básico es domotizar la climatización y las alarmas.
El ocio ya sería un segundo nivel, pero a él se llega a través de otros peldaños", añade Maestre.
La domótica completa de un piso añade
hasta 18.000 euros al precio final, según el sector.
Internet es lo que ha permitido comunicar los sistemas
que controlan la casa con el exterior
y enviar alertas a móviles o a otro ordenador.
Así, un videoportero puede convertirse en un
grabador personal de visitas,
permite dejar mensajes de voz o imagen al propietario
o controlar el resto de la casa desde su pantalla.
O incluso, puede reconocer la voz y dejar pasar sólo
a las personas autorizadas, o llamar al piso si reconoce el nombre.
Con radiofrecuencia, un interruptor enciende una bombilla sin cables o regatas,
o un mando a distancia envía la música desde el PC al televisor del salón.
Jo crec que amb el WiFi ho tenim tot molt més fàcil, bàsicament el cablejat, (compte amb la xarxa elèctrica) excepte la seguretat (la ràdio, ja se sap).
Jo, en una casa domòtica, hi posaria :
Els termes que intentem controlar son :