LA MODERNA INVESTIGACIÓN.
2 . Las plantas pueden leer su mente.


   Mientras Backster desarrollaba sus experimentaciones al este de los Estados Unidos, algo importante investigaba el químico que trabaja en IBM en Los Gatos, California, dió un curso en "creatividad" para ciéntificos e ingenieros de IBM. Marcel Vogel se había tomado el trabajo como único, veía su enorme tarea. Preguntaba "¿cómo se define la creatividad?". "¿Qué es una persona creativa?". Para contestar estas preguntas, Vogel, que había estudiado desde hacía años para llegar a ser un franciscano, comenzó a escribir alrededor de veinticuatro horas en seminarios y esperó que representarían un desafío definitivo para sus estudiantes.

M. Vogel

   Las propias pruebas de Vogel en el reino de la creatividad habían empezado cuando era un muchacho, curioso por saber qué ocasiona la luz en las luciérnagas o en las polillas de luz. Con pocos hallazgos sobre luminescencia en las bibliotecas, Vogel informó a su madre que escribiría un libro sobre el tema. Diez años después Vogel publicaba Luminescence en Liquids y Solids y Their Practical Application con la colaboración del Dr. Peter Pringsheim de la Chicago University's. Dos años después Vogel creó su propia compañía que llamó Vogel Luminescence, en San Francisco, que llegó a ser un líder en la zona. Durante un período de quince años la firma de Vogel desarrolló una variedad de nuevos productos:



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   El color rojo que se usa en pantallas de televisión; lápices de colores fluorescentes; para insecticidas; una "luz negra" para identificar, con su orina, los itinerarios de roedores en sótanos, alcantarillados, y en las barriadas; y los populares colores sicodélicos en los posters "new age".
   A mediados de los 50 Vogel se llegó ha aburrir con las tareas diarias de administrar una compañía y vender el trabajo a IBM. Allí era capaz de dedicar su tiempo completo a la investigación, ahondando en el magnetismo, los dispositivos eléctrico ópticos, y los sistemas de cristal líquido, desarrollando y patentando invenciones de importancia crucial en el almacenamiento de información en computadoras, y ganando los premios que adornan las paredes de su hogar en San José.
   El punto culminante de creatividad que a Vogel le pidieron en IBM fue cuando uno de sus estudiantes lo dió en una revista de Argosy con un artículo sobre el trabajo de Backster "Do Plants Have Emotions?" ("¿Las Plantas Tienen Emociones?") La primera reacción que tuvo Vogel fue tirar el artículo a la papelera, pensando que Backster era simplemente otro charlatán indigno de una consideración seria. Sin embargo alguna idea rondaba en su mente. Unos días después, Vogel recuperó el artículo, y cambió de opinión.
   El artículo, leido en voz alta a sus estudiantes de seminario, despertó burla y curiosidad. De todas formas decidió unanimemente experimentar con plantas. Aquella misma tarde, un estudiante dijo a Vogel que en el último número de Popular Electronics relacionado con el trabajo de Backster, incluía un esquema de un instrumento llamado "psicoanálisis" que recogería y ampliaría las reacciones de las plantas y podría construirse por menos de veinte cinco dólares.
   Vogel dividió su clase en tres de grupos y los desafió a repetir algunas realizaciones de Backster. Al fin del seminario, ninguno de los tres de equipos habían logrado ninguno éxito. Vogel, por su parte, mostró el informe que había copiado de los resultados de Backster, y procedió a demostrar como las plantas preveen el acto de tener sus hojas rasgadas, reaccionando con alarma a la mayor amenaza de quemarse o ser estropeadas de otra manera. Vogel se preguntó por qué solo él parecía tener éxito. Como un muchacho, había estado interesado en cualquier cosa que pueda explicar el trabajo de la mente humana. Después de sumergirse en cosas sobre la magia, espiritismo, y técnica hipnótica, había mostrado una etapa de una hipnótica edad adolescente.



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   Lo que a Vogel particularmente le había fascinado eran la teoría de Mesmer, en la que un fluído universal cuyo equilibrio o perturbación explica la salud o enfermedad, las ideas de Coué de autosugestión relativa al parto indoloro y los postulados de diversos escritores sobre "energía psíquica," un término popularizado por Carl Jung, que diferenció de la energía física, creyendo que era incommensurable.

A. MesmerE. Couré
C. Jung

   Vogel razonó que, si había una "energía psíquica," como otras formas de energía, debía ser almacenable. ¿Pero en qué?. En esto se estrellaron muchos químicos en su laboratorio de IBM, y Vogel preguntó que es lo que ellos podían utilizar para almacenar esta energía.
   En el dilema, pidió ayuda a Vivian Wiley, una amiga espiritualmente talentosa, quien fue desprestigiada por los químicos, y dijo que en su defecto, nadie ofreció ninguna promesa de solución para su problema. Sugirió que ella que ignora las ideas preconcebidas de los químicos y el uso de cualquier cosa que pueda intuitivamente ocurrírseles.
   Al lado del jardín, Vivian Wiley escogió dos hojas de una Saxifraga, una la puso sobre su mesa de la habitación y la otra en la sala. "Cada día cuando me levanto, contó a Vogel, diré a la hoja de mi cama que continúe viviendo; pero no prestaré atención a la otra. Veremos lo qué pasa.

Saxifraga

   Un mes después pidió que viniera a su casa y trajera una cámara para fotografiar las hojas. Vogel no podía creerse lo que vió. La hoja a la que su amiga no había puesto atención estaba flacida, volviéndose marrón y comenzando para decaer. La hoja en la que puso atención diaria estaba radiante vital y verde, como si se hubiera arrancado fresca del jardín. Alguna energía aparecida había desafiado la ley natural, guardando la hoja en un estado saludable. Con la curiosidad de ver si podría conseguir los mismos resultados como su amiga, Vogel escogió tres hojas de un Olmo fuera de su laboratorio de IBM; en casa las colocó sobre un plato pequeño cerca de su cama.
   Cada día, antes del desayuno, Vogel miró concentradamente a las dos hojas exteriores sobre el plato un minuto, las exhortaba largamente a seguir viviendo; la hoja del centro la ignoró siempre. En una semana, la hoja del centro se había vuelto marrón y arrugado.

Olmo


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   Las hojas exteriores verdeaban todavía con las saludables miradas. Interesó mucho a Vogel, que los tallos separados de las hojas vivas parecían haber sanado de las heridas ocasionados por el desgarro del árbol. Vivian Wiley continuó sus experimentaciones y luego mostró a Vogel la hoja de la Saxifraga que había guardado verde y viva dos meses largos mientras la hoja de control se deshidrató completamente y estaba marrón.
   Vogel se convenció que se comprobaba la potencia de la "energía psíquica" en acción. Si la potencia de la mente podría mantener una hoja verde pasado su tiempo, Vogel se preguntó qué efecto puede tener sobre cristales líquidos, un estudio intenso que perseguía para IBM.
   Entrenado en microscopía, Vogel había tomado centenares de diapositivas en color del comportamiento del cristal líquido ampliado hasta trescientos veces; rivalizaba con los trabajos de un artista abstracto talentoso. Mientras elaboraba las diapositivas, Vogel se dió cuenta de que, al "relajar su mente," podría sentir la actividad no visual dada a conocer en la zona microscópica.
   "Comencé a recordar las cosas al microscopio, no con la visión ocular sino con la visión de mi mente. Después de ser consciente de ello, dice Vogel, fui conducido por alguna forma de conciencia sensitiva más alta para ajustar la iluminación para permitir ver ópticamente estos fenómenos con el ojo o con una cámara".
   La conclusión a que Vogel llegada es que los cristales obtenidos en un sólido, tienen un estado de existencia preforma, o los imágenes fantasmales de energ&is€† que preveen los sólidos. Si las plantas podían obtener las intenciones de un ser humano, lo de quemar, por ejemplo, no había duda en Vogel, que la mente produce algún tipo de zona de energía.
   Al final de 1971, encontrando que su trabajo microscópico le ocupaba la mayoría de su tiempo, Vogel abandonó su investigación sobre las plantas. Pero cuando un artículo sobre esta investigación que el cotizado Dr. Gina Cerminara, psicólogo y autor de un gancho popular sobre Seer Edgar Cayce, apareció en el periódico San José Mercurio, y enviado por Associated Press a todo el mundo, Vogel se puso al teléfono para informar, y esto le estimuló a continuar.

S. E. Cayce

   Dado que antes que él se pudo observar con precisión los efectos sobre las plantas de la emoción y el pensamiento humano, tendría que mejorar su técnica de adherir electrodos a la planta y dejarlos de tal manera que eliminara las frecuencias electromagnéticas aleatorias, tales como el zumbido de los tubos de vacío, fuentes importantes de datos espurios o reducir el ruido que puede ocasionar la grabadora de la pluma que flota sobre el diagrama, y que obligó Backster a conducir la mayoría de sus experimentaciones entre la medianoche y el amanecer.



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   Vogel también encontró que algunos de los Philodendros con los que trabajó respondían más rápido, otros más lentamente, algunos muy claramente, otros menos claramente, y que no solamente la planta sino el individuo tenía su personalidad única y propia. Las hojas con una resistencia eléctrica grande eran especialmente difíciles para el trabajo: las hojas carnosas con un contenido alto de agua eran lo mejor. Las plantas parecian tener fases de actividad y calma, con respuestas a veces seguras en un día o días del mes, "debil" o "malhumorado" en otras ocasiones.

Philodendro

   Para asegurar que ninguno de estos efectos grabados fueran el resultado de defectuosas señales, Vogel desarrolló una sustancia compuesto de una solución de agar, con un espesante de goma karri, y sal. Esto pega el electrodo en las hojas antes que aplicando suavemente y puliendo uno por uno y a una pulgada y media de los electrodos de acero inoxidable. Cuando la pasta se endurece alrededor de los bordes de los electrodos, se sellan sus caras con un interior húmedo, virtualmente eliminando toda la variabilidad en la salida de señal ocasionada por la presión sobre las hojas cuando se sujetan entre electrodos ordinarios. Este sistema produjo a Vogel una línea básica sobre el diagrama que era perfectamente recta, sin oscilaciones.
   Habiendo eliminado las influencias aleatorias, Vogel comenzó una nueva ronda de experimentaciones en 1971 a ver si podía establece el momento exacto cuando un Philodendro obtenía comunicación con un ser humano. Con un Philodendro adjunto a una galvanómetro produjo una línea recta de base, parado ante la planta, completamente relajado, respirando hondamente y casi tocando sin presión de los dedos. A la vez, comenzó a regar la planta con el mismo tipo de emoción afectuosa que con un amigo. Cada vez que hizo esto, una serie de oscilaciones se producían en el diagrama por la pluma. A la vez Vogel podría sentir tangiblemente, sobre las palmas de sus manos, una sensación de algún tipo de energía desde la planta.



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   Después de tres a cinco minutos, la liberación adicional de emoción en Vogel no evocó la acción adicional de la planta, que pareció que "envió toda su energía". A Vogel, la reacción entre sí mismo y la Philodendron parecía ser del mismo orden que entre amantes o amigos que se encuentran, la intensidad de la respuesta mutua evoca un oleaje de energía hasta que se gasta finalmente y se debe recargar. Como amantes, Vogel y la planta parecían permanecer fundidos con regocijo y satisfacción.
   En un criadero de plantas, Vogel encontró que podía escoger una planta particularmente sensible trás recorrer sus manos un grupo de ellas hasta que un rechazo con sensación de frío descrito como una serie de impulsos eléctricos, indicaba una zona potente. Para aumentar la distancia entre él y la planta, Vogel encontró, como Backster, que podría conseguir una reacción similar, primero desde fuera de la casa, después desde abajo del bloque, y luego desde su laboratorio en Los Gatos, a ocho millas de distancia.
   En otra experimentación, Vogel conectó dos plantas a la misma grabadora y cortó una hoja de la primera planta. La segunda planta respondió al daño infligido a su vecina, pero solo cuando Vogel le prestaba atención. Si Vogel cortaba una hoja mientras ignorando la segunda planta, no había respuesta. Era como si Vogel y la planta fueran los amantes en un banco del parque, absortos de los paseantes, hasta que la atención de un amante llegaba a distraer al otro.
   Desde su propia experiencia, Vogel conoció que los que dominan el arte del Yoga, y los profesores de otras formas de mediación profunda tales como Zen, son inconscientes de las influencias perturbadoras a su alrededor cuando están en estado de meditación. Un electroencefalograma recoge de ellos un juego diferente de ondas del cerebro cuando las mismas personas están alerta del mundo cotidiano a su alrededor. Vogel dedujo que un estado concentrado y seguro de conocimiento por su parte parecía llegar a ser integral y balanceadamente parte de la circuitería requerida para controlar sus plantas. Una planta podría despertar de la somnoliencia a la sensibilidad por un estado normal consciente y enfocado de la parte consciente aparentemente extra de su mente en la noción exacta de que la planta sea feliz y se sienta amada, que la bendice con el crecimiento saludable. De esta manera, el tripulante y la planta parecen interactuar, y como una unidad, recobran sensaciones de sucesos, o de terceros que llegan a ser reconocibles por la planta.Vogel encontró que el proceso de sensibilización entre él y la planta, puede tomar solo unos minutos o media hora.



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   Pidiéndole que describiera el proceso en forma detallada, Vogel dijo que primero comienza con las respuestas sensitivas de sus órganos del cuerpo, entonces llega a ser consciente de una relación energética entre la planta y sí mismo. Cuando un estado de balance entre la potencialidad bioeléctrica de la planta y de sí mismo se logra, la planta no es más sensible al ruido, temperatura, las zonas eléctricas normales que circundan, u otras plantas. Responde solo a Vogel, quien ha efectivamente sintonizado o quizás simplemente lo hipnotiza.
   Vogel en este momento se siente suficientemente seguro para aceptar una invitación para hacer una demostración pública con una planta. En una TV local de San Francisco, la planta, se conectó a una grabadora de pluma, dió una ilustración viva de estados variantes de la mente de Vogel, rehuyó las preguntas irritantes de un entrevistador con trazos quietos cuando Vogel estuvo en armoniosa intercommunicación con la planta. Para el productor del programa televisivo You Asked for It (Usted responde) de la ABC, Vogel también demostró respuestas de la planta a sus pensamientos y a pensamientos de otras personas, incluyendo una liberación súbita de una emoción fuerte, seguida por el acto de quietud de la planta a reacciones normales a su ambiente.
   Invitado a instruir a los auditorios quienes habían oído de su experimentación, Vogel dijo inequívocamente: "es un hecho : el hombre puede y se comunica con la vida de la planta. Las plantas viven los objetos sensibles, arraigados en el espacio. Ellas pueden estar ciegas, sordas, o mudas en el sentido humano, pero no hay duda en mi mente que son instrumentos sumamente sensibles para medir las emociones del hombre. En ellas resplandecen fuerzas de energía que son beneficiosas para funcionar. ¡Uno puede sentir estas fuerzas!. Ellas alimentan una zona propia de fuerza, que a la vez alimenta posteriormente la energía de planta". Los Indios Estadounidenses, dice Vogel, eran agudamente conscientes de estas facultades. Cuando lo necesitaban iban al bosque. Con sus brazos extendidos, ponían sus espaldas en el árbol a fin de llenarse con su potencia.
   Cuando Vogel comenzó a demostrar la sensibilidad de las plantas a "las miradas de atención", diferente de la conciencia supuesta que la mayoría de los humanos llama conocimiento, descubrió que la reacción de escépticos o de los observadores enemigos podrían producir efectos extraños sobre él.



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   Prestando atención a actitudes negativas que emanan desde el auditorio, Vogel encontró que podía aislar a los individuos que las emitían y sentir su efecto con un hálito profundo, que aprendió en la instrucción de Yoga. El conmutaría entonces su mente a otra imagen mental así como si girara un dial a una configuración diferente.
   "El sentimiento de hostilidad, de negatividad, en un auditorio, dice Vogel, es una de las barreras principales a la comunicación efectiva. Pero contrarrestar esta fuerza es una de las tareas más difíciles en la demostración pública de estas experimentaciones de la planta. Si uno no puede hacer esto, la planta y por lo tanto el equipo está muerto y no hay respuesta hasta que una relación positiva pueda restablecerse".
   "Parece," que él decía, "yo actúo como un sistema filtrador que limita la respuesta de una planta al ambiente exterior. Puedo variar, para que la gente y la planta lleguen a responder. Por cargar la planta con alguna energía mía, puedo hacer que la planta aumente la sensibilidad para este tipo de trabajo. Es sumamente importante que uno comprenda que la respuesta de la planta es, en mi opinión, no el de una inteligencia en forma de planta, sino que la planta llega a ser una extensión de uno mismo. Uno puede interactuar entonces con la zona de bioelectricidad de la planta, o mediar, con las emociones y procesos de pensamiento con una tercera persona".
   Vogel concluyó que una Fuerza de Vida, o Energía Cósmica circunda todos las cosas vivientes que es compartida entre plantas, animales, y humanos. Mediante tal compartimiento, una persona y una planta llegan a ser uno. "Esta unidad es la qué hace posible una sensibilidad mutua que permite a la planta y al humano no solamente intercomunicarse, sino poder grabar estas comunicaciones por medio de la planta sobre un diagrama grabador."
   Sus observaciones indicaron que había un intercambio uniforme, una complicidad o la fusión de energías entre la planta y el hombre, Vogel preguntó que puede conseguir un individuo excepcionalmente sensible con una planta, como se dijo en el S. XVI del místico alemán Jakob Boehme quien, como un hombre joven, llegó a ser iluminado y describió ser capaz de ver en otra dimensión.
   Boehme dijo que podría mirar una planta creciente y repentinamente, por disposición de hacerlo, decir con que planta, y la parte de la planta, que siente su vida "pugnando hacia la luz". El dijo que era capaz de compartir las ambiciones simples de la planta y "regocijarse con que una hoja crezca alegremente".

J. Boehme
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   Un día a Vogel le visitó en San José, Debbie Sapp, una niña con una personalidad productiva y tranquila y quedó impresionado por su capacidad inicial para entrar en contacto el instante con su Philodendro, como quedó establecido por sus instrumentos.
   Cuando la planta estaba enteramente quieta, él le pidió, a quema ropa : "¿En qué planta puedes conseguirlo?". Debbie cabeceó con asentimiento, y su cara tomó una actitud de descanso, destacando, como si ella estubiera muy lejos en otro Universo. Inmediatamente la pluma grabadora comenzó a analizar un diseño de ondulaciones dando a conocer a Vogel que la planta recibía una cantidad inusitada de energía.
   Debbie luego describió lo que sucedió por escrito:

   El Sr. Vocel me pidió que me relajara y me proyectara en el Philodendro. Varias cosas tuvieron lugar cuando comencé a efectuar su petición.
   Primero, pregunté exactamente que podía conseguir dentro de una planta. Tomé una decisión consciente para dejar que mi imaginación asumiera la dirección y encontrarme entrando en el tallo principal por un paso en su base. Una vez dentro, ví el agua y células móviles que viajan ascendiendo por el tallo, y me trasladé con esta circulación ascendente.
   Abordé esparcir las hojas en mi imaginación, podía sentirme saliendo de un mundo imaginario en un reino sobre el que no tuve ningún control. No había cuadros mentales, sino un sentimiento que llegaba a ser parte de mí, y me llenaba, una superficie en expansión. Esto me pareció describir un conocimiento único muy puro.
   He sentido aceptación y protección positiva por la planta. No había sentido del tiempo, simplemente un sentimiento de unidad en existencia y en el espacio. Sonreí espontáneamente y me dejé ser uno con la planta.
   Entonces el Sr. Vogel pidió que me relajara. Cuando dijo esto, me dí cuenta que me cansé pero muy suavemente. Toda mi energía había estado con la planta.

   Vogel, quien observaba la grabación sobre el diagrama, notó una parada brusca cuando la niña "salió" de la planta. En ocasiones, cuando la niña "entraba de nuevo" a la planta, era capaz de describir el maquillaje interior de sus células y su estructura en forma detallada. Específicamente anotó que una de las hojas habían sido quemada por un electrodo. Cuando Vogel separó el electrodo, encontró un hoyo en la hoja.



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   Vogel ha hecho la misma experimentación con docenas de personas que fueron a mirar una única hoja y sus células individuales interiores. Todos dieron descripciones uniformes de las diversas partes del cuerpo celular bajo la organización detallada de las moléculas de ADN. Con la experimentación, Vogel concluyó: "Nosotros podemos trasladarnos a células individuales en nuestros cuerpos y, dependiendo de nuestro estado mental, las afectamos de diversas maneras. Un día, esto podrá explicar la causa de la enfermedad."
   La capacidad para ir a una planta y analizar la parte que se lastimó se demostró en el programa de TV "Good Friday" de 1973, cuando Vogel y el Dr. Tool Monrelbono, que había trabajado con él un año, filmaron la experimentación de la planta para una producción de TV de la CBS. Ambos investigadores estaban altamente avergonzados porque la planta parecía no responder. Vogel pidió que Montelbono mirara si había algún problema con los electrodos. En vez de comprobar los electrodos, Montelbono, ante el pasmo de los técnicos de CBS, sentado donde estaba y después de un momento de concentración anunció que el dañó de las células en el lado superior derecho en el rincón del electrodo de la hoja cortocircuitaban el circuito eléctrico. En presencia de los hombres de TV los electrodos se anularon y la hoja se encontró dañada exactamente donde Montelbono había dicho.
   Porque Vogel sabe que, entre los humanos, los niños son los más "abiertos," ha comenzado a enseñar a niños como interactuar con las plantas. Primero, pide que ellos sientan una hoja, describan su temperatura, consistencia, y textura en forma detallada. Luego, les deja las hojas curvadas para llegar a ser conscientes de su elasticidad antes de ir ha acariciar los tallos suavemente para acariciar los superiores y los de los lados. Sus alumnos se complacen en describir las sensaciones que sienten, Vogel pide que sientan sus manos alejados de las hojas e intenten sentir la fuerza o la energía que emana de ellas. Muchos de los niños instantaneamente describieron una sensación de agitación o estremecimiento.
   Vogel notó que esos niños sentían las potentes sensaciones totalmente acaparadas por el estremeciendo, él diría: "Ahora completamente relajados, sentir el dar y tomar de la energía". Cuando siente la pulsación, suavemente traslada su mano arriba y abajo sobre la hoja. Siguiendo sus direcciones, el joven experimentador podría ver fácilmente que, cuando llevaron sus manos abajo, las hojas cayeron. Por la repetición continuada de este movimiento, las hojas comenzarían a oscilar.



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   Con el uso de ambas manos, los experimentadores pueden conseguir realmente que una planta se ladee. Cuando ganaron confianza, Vogel les urgió a trasladarse lejos de la planta.
   "Este es un básico desplazamiento, dice Vogel, para desarrollar una conciencia expandida de una fuerza que no es visible. La conciencia se establece y ven que pueden operar con esta fuerza".
   Los adultos, según Vogel, tienen menos éxito que los niños, y esto conduce a conjeturar que muchos científicos no van a ser capaces de la repetición de las experimentaciones de Backster en los laboratorios. "Si se acercan a la experimentación de una manera mecanicista, dice Vogel, no entrarán en comunicación mutua con sus plantas y los que las tratan como amigos, allarán. Es esencial tener una mente abierta que elimine todas las preconcepciones antes de comenzar las experimentaciones". Desde luego, esto se lo contaba Vogel a un doctor del California Psychical Society que no había tenido un resultado único, aunque había trabajado meses. Lo mismo le sucedió a uno de Denver que es uno de los psicoanalistas renombrados.
   "Centenares de trabajadores de laboratorio alrededor el mundo, dice Vogel se van a frustrar y desilusionar como estos hombres hasta que ellos aprecien que la empatía entre la planta y el humano es la clave, y aprendan como establecerla. Ninguno de la gran cantidad de laboratorios registrados van a probar una cosa hasta que las experimentaciones sean hechas por observadores adecuadamente entrenados. El desarrollo espiritual es imprescindible. Pero esto limita el número a la filosofía de muchos científicos, quienes no se dan cuenta que la experimentación creativa significa que el experimentador debe llegar a ser parte de sus experimentaciones".
   Esto realza la diferencia en el enfoque entre Vogel y Backster, indicando quizás, que Vogel establece un tipo de control hipnótico sobre sus plantas, considerando lo que dice de sus plantas y dejadas estrictamente solas, bastantes normalmente reaccionarán a su ambiente.



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   Vogel dice que en cuanto una persona puede afectar a una planta, el resultado no es siempre feliz. Pidió que uno de sus amigos, un psicólogo clínico, quien había venido para ver si había alguna verdad en la investigación de la planta, proyectara una emoción fuerte a una Philodendro a quince pies de distancia. La planta hizo una reacción instantánea e intensiva y entonces, repentinamente, "ceso". Cuando Vogel pidió que el psicólogo le dijera lo que hizo con su mente, el hombre contestó que había comparado mentalmente la planta de Vogel con el Philodendro de su casa, y pensando en el de Vogel. Los "sentimientos" de la planta de Vogel evidentemente tan mal le sentaron que rehusó responder el resto del día; de hecho, malhumoró casi dos semanas. Vogel no podía dudar que las plantas tengan definitivas aversiones a humanos que están seguros, o, más exactamente, a esos humanos que piensan.
   Siendo esto cierto, Vogel consideró la posibilidad, un día, de leer los pensamientos de una persona mediante una planta. Algo por el estilo había tenido lugar ya. Vogel había pedido a un físico nuclear "un trabajo" mental, sobre un problema técnico. Como el hombre era un pensador, la planta de Vogel registró una serie de trazados sobre la grabadora durante 118 segundos. Cuando el trazado retrocedió hacia la línea, Vogel informó a su amigo científico que había parado su tren de pensamiento. El amigo lo corroboró.
   Vogel se preguntó si había capturado realmente un proceso sobre un diagrama por medio de una planta. Después de unos minutos, pidió que el físico pensara en su esposa. Cuando el físico lo hizo, la planta nuevamente grabó un trazado, en este caso de 105 segundos. Le pareció a Vogel que una planta recobraba y pasaba sobre las impresiones mentales del hombre sobre su esposa. ¿Si uno pudiera interpretar los trazados, podría saber lo que el hombre piensa?
   Después de una pausa para una taza de café, Vogel casi informalmente pidió a su amigo que pensara una vez más en su esposa del mismo modo que antes. La planta registró otros 105 segundo de trazado largo muy parecido al primero. Para Vogel esta era la primera vez que una planta parecía haber grabado un similar trazo de diagrama y su repetición.
   "Prosiguiendo tales experimentaciones, dice Vogel, nosotros podemos tener un medio de identificar técnicamente energías que vienen de la mente humana, traduciendo, y alimentando un dispositivo hasta ahora subdesarrollado. Se tardó una tarde para hacerlo explícito".



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   Divirtiendo a un grupo de psicólogos escépticos, doctores médicos, y programadores de computadora en su casa, Vogel los dejó revisar su equipo con los artefactos y dispositivos escondidos que ellos insistieron debían existir, y entonces les pidió que se sentaran en un círculo y charlaran para ver que reacciones podría recobrar la planta. Por una hora el grupo conversó sobre varios temas con apenas respuesta de la planta. Concluyeron todos que todo era una falsificación, y uno de ellos dijo: "¿Hablemos sobre sexo?" con sorpresa de todos, la planta vino a la vida, la grabadora de pluma osciló desatinadamente sobre el diagrama. Esto condujo a la especulación que hablar de sexo puede remover en la atmósfera algún tipo de energía sexual tal como el "orgone" descubierta y descrita por Dr. Wilhelm Reich, y que los ritos antiguos de fertilidad en que el humano tuviera intercambio sexual en zonas sembradas pueden desde luego haber estimulado a las plantas a crecer.

W. Reich

   La planta también respondía a las historias contadas en una sala oscurecida iluminada únicamente con una vela sombreada roja. A puntos seguros en una historia, tales como: "La puerta de la cabaña misteriosa en el bosque comenzó lentamente a abrirse," o, "Repentinamente allí apareció alrededor del rincón un hombre extraño con un cuchillo en su mano," o "Charles la dobló y levantó la tapa del ataúd," la planta parecía poner suma atención. A Vogel, esta era la evidencia que una planta puede medir "imágenes de la imaginación," que son convertidas en energía por todo el grupo.
El físico Dr. Hal Puthoff, del Stanford Research Institute en Palo Alto, invitó a Vogel y a otros cinco científicos a testificar lo que pasaba al conectar un huevo de pollo al electropsicómetro, o "E-meter," desarrollado por L. Ron Hubbard, el fundador de Scientology. La función del E-meter es casi idéntica al del psicoanalizador que Vogel que había utilizado primero con sus estudiantes del seminario. Puthoff intentó demostrar que el huevo conectado al E-meter respondería cuando otro huevo se rompiera. Rompió tres huevos separados, pero no sucedió nada. Después Puthoff pidió a Vogel si podía hacer algo. Vogel puso su mano sobre un huevo exactamente como había hecho en el caso de sus plantas. En un minuto, la punta de la aguja del galvanómetro del dial del E-meter comenzó a moverse. Vogel retrocedió diez pies y consiguió oscilaciones de la aguja al abrir y cerrar sus manos. Aunque Puthoff y otros de los presentes trataron de hacer lo mismos, todos fallaron.

H. PuthoffL. R. Hubbard
Psicómetro


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   El movimiento de la aguja, afectada por la resistencia de la piel del ser humano con los electrodos, es la respuesta de la piel conocida por galvánica, o GSR. Desde el efecto de las plantas, en el sentido humano, el término de los efectos en las plantas se ha cambiado a Respuesta Psycho-Galvánica, o PGR.
   "El PGR," dice Vogel, "existe no solamente en las plantas, sino en todas las formas vivientes. La acción directa de la mente dirige esta energía y, en la acción, se libera la fuerza en una serie de impulsos que pueden pasar através del vaso, metales, y otros materiales. Nadie sabe aún exactamente que son".
   En Rusia, un niña psíquica llamada Kulagina puede girar la aguja de una brújula sin tocarla pero ella tiene que hacerlo con sus manos cerca de la brújula; hazañas más impresionantes se ha demostrado en la Stanford University, especialmente por el notablemente y sensible Ingo Swann, quien atribuye su éxito a técnicas que aprendió en Scientology. Con nada más que su poder, Swann ha sido capaz de afectar un mecanismo en la universidad completamente protegido por una cámara, enterrado en un subterráneo profundo en una bóveda de helio líquido, impenetrable a cualquier longitud de onda del espectro electromagnético, asombrando a los físicos académicos quienes lo vieron ejecutar lo que ellos consideraron ser un meta imposible.

N. KulaginaI. Swann

   Vogel cree que las experimentaciones con plantas pueden ser sumamente peligrosas a esos que no tiene la capacidad adecuada para alterar sus estados de conocimiento. "El pensamiento concentrado, dice Vogel, puede ejercer un efecto tremendo sobre el cuerpo de una persona en un estado mental alto, inmiscuyéndose en sus emociones".
   Nadie, dice Vogel, que no tenga salud debe implicarse con plantas o ninguno otro tipo de investigación psíquica. Aunque no ha sido capaz de probarlo, Vogel siente que una dieta especial en vegetales, frutas, y nueces, ricas en minerales y proteínas, permite al cuerpo construir el tipo de energía necesaria para tal trabajo. "Uno necesita niveles altos de energía, y dijo, que esto requiere buena alimentación".
   Las energías más altas, como el pensamiento, puedan operar sobre los cuerpos físicos de los organismos vivos, Vogel dice que ha comenzado ahora a especular sobre las propiedades extrañas del agua. Como un cristalógrafo, está interesado en el hecho que, diferente a la mayoría de las sales, que tienen forma cristalina, muestreos de núcleo del hielo de un glaciar tiene más de treinta formas diferentes. "Personas no iniciadas, cuando lo observan, dice Vogel, podrían concluir que sucede en muchas sustancias diferentes. Y tendrían razón en el caso del agua porque es una manera propia y es un verdadero misterio".



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   Vogel pronosticó, que lo que indica está aún lejos del hecho establecido, que las cosas vivas tienen todas un alto contenido en agua, la vitalidad de una persona debe estar de alguna manera relacionada con la tasa de respiración. Como el agua se mueve alrededor del cuerpo por medio de los poros, se configuran las cargas. La primera pista de Vogel sobre su postulado sobre el agua vino del hecho que algunas "psíquicas" han perdido varias libras de peso durante jornadas en que gastaron energías vitales o psíquicas. "Si pensamos en una persona que hace investigación psíquica sobre una escala sensible, sugiere Vogel, encontraremos que hay una pérdida de peso en cada caso. Es una pérdida de agua, como en personas que fracasan en las dietas".
   Cualquiera que sea el futuro, Vogel cree que su investigación con plantas puede ayudar al hombre a conocer grandes verdades ignoradas. Por medio de conjuntos de entrenadores simples en crecimiento, que actualmente diseña, piensa que puede enseñar a los niños a liberar sus emociones y mirar los efectos de una forma medible.
   "Ellos pueden aprender el arte de amar, dice Vogel, y saber verdaderamente que cuando piensen liberaran una fuerza o potencia tremenda en el espacio. Sabiendo que son sus pensamientos, sabrán como utilizarlo para el crecimiento espiritual, emocional, y intelectual".
   "Esta no es ninguna máquina para medir ondas del cerebro o cualquier artefacto para ayudar a la gente a llegar a ser místicos, insiste Vogel, sino algo que ayude a niños a llegar a ser simple seres humanos".
   Consultado por la importancia de su investigación con plantas, Vogel contestó: "tanto los males como los sufrimientos de la vida viene de nuestra incapacidad de liberación de la fuerza de nuestro interior. Cuando una persona nos rechaza, nos rebelamos interiormente y retenemos este rechazo. Esto produce una tensión que, como Dr. Wilhelm Reich mostró hace muchos años, llega a producir una tensión muscular y no se libera, reduciendo la zona de energía del cuerpo y altera su química. Mi investigación con plantas indica un sendero de recuperación".



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   Para Marcel Vogel, las plantas han abierto nuevos horizontes. El reino vegetal parece capaz de intentar escoger mensajes, benignos o maléficos, que sean inherentemente más verídicos que cuando traduzco en palabras un talento que todos los seres humanos pueden compartir pero que ellos han bloqueado momentáneamente.
   Dos jóvenes estudiantes californianos de psicología humanística y filosofía indú, Randall Fontes y Robert Swanson, han perseguido ahora la investigación de Vogel en la parte invicta. Utilizando equipo sofisticado que les prestó un investigador de IBM, han hecho una serie de descubrimientos tan sorprendentes que a pesar de su juventud se les han otorgado fondos y equipo por universidades establecidas para fomentar los misterios de la comunicación de la planta.
   Las bases y el primer descubrimiento de Swanson vino virtualmente por accidente cuando uno notó que el otro estaba bostezando siendo detectado por una planta en forma de oleajes de energía. En vez de ignorar el fenómeno como improbable, los dos estudiantes siguieron la pista recordando que en textos antiguos indúes un bostezo exagerado se consideró un medio por el que una persona cansada pueden recargarse con vivificante energía, una energía que se postula que llena el Universo.
   Con la ayuda de Dr. Norman Goldstein, un profesor de biología de la Universidad de el State University en Hayward, California, Fontes intentó descubrir una potencialidad eléctrica viajando desde una la célula a otra en la hiedra Philodendro que da un indicio fuerte de la presencia de un todavía simple sistema nervioso insospechado. Como resultado, a Fontes le han invitado a dirigir un proyecto en la Science Unlimited Research Foundation en San Antonio, Tejas, sobre los efectos del conocimiento humano sobre los organismos vivos. Mientras tanto, Swanson coopera en el estableciendo de una orientación parapsicológica aconsejando al centro John F. Kennedy University en Martinez, California, donde una de las metas de Swanson está en determinar simplemente lo que la gente afecta las plantas telepaticamente o no.

N. Goldstein


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