Como guarda el avaro su tesoro, guardaba mi dolor; le quería probar que hay algo eterno a la que eterno me juró su amor. Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo que le acabo, decir: ¡ah, barro miserable, eternamente no podrás ni aun sufrir!
Como guarda el avaro su tesoro, guardaba mi dolor; le quería probar que hay algo eterno a la que eterno me juró su amor.
Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo que le acabo, decir: ¡ah, barro miserable, eternamente no podrás ni aun sufrir!