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Técnicas básicas
CONSTRUIR HERRAMIENTAS CASERAS
HERRAMIENTAS PARA GRABAR
La entrada de materiales como la lámina de poliestireno y las resinas en el campo del maquetismo fueron en su momento el mayor avance en lo que a trabajos de construcción propia y transformaciones se trataba.
Sin embargo éstos materiales, como ocurre con cualquier otro, requieren técnicas propias para su manipulación, ya sea a la hora de cortar, pegar, grabar o manipular con máquinas y herramientas.
El poliestireno es un plástico que se puede adquirir bajo la forma de láminas o perfiles con grosores que oscilan desde 0,3 a 1 milímetro y en listones de los más variados tipos. También es posible adquirirlo en calibres superiores (desde 1 milímetro en adelante) en establecimientos especializados.
La lámina de poliestireno se conoce generalmente como «plasticard». Este material, pese a sus bondades para ser manipulado, no está exento de problemas y uno de sus mayores inconvenientes surge cuando queremos cortarlo con sierras eléctricas, sierras de vaivén o circulares, ya que al ser un material blando se funde debido a la fricción producida por dichas herramientas, que generalmente trabajan a altas velocidades y van cerrando tras de sí el corte que tratamos de hacer, llegando a bloquear totalmente la herramienta con el consiguiente riesgo de accidentes. Es por todo esto que las herramientas manuales se convierten en las mejores a la hora de trabajar con este plástico.
Vamos a dar a conocer la manera de construir, con un bajo coste y medios al alcance de cualquier aficionado, una serie de utensilios que nos van a permitir cortar y grabar con facilidad el poliestireno, aunque su utilización puede extenderse al trabajo con otros tipos de plásticos tales como metacrilato, lexan y policarbonato.
MATERIALES NECESARIOS
Se va a necesitar una amoladora eléctrica o bien una piedra esmeril fijada a la clásica taladradora de bricolaje. Si no disponemos de ninguna de ambas cosas un minitaladro también servirá, pero sustituyendo en este caso la piedra esmeril por una muela de rectificar en disco de carburo de silicio, y de una muela cilíndrica que servirá para hacer el rebaje o «curva de desahogo» de material.
También se necesita una «piedra de aceite» de las empleadas para asentar el filo de las gubias de carpintería, que se localizará sin problema en una buena ferretería, destinada a eliminar las rebabas que inevitablemente se producen durante el proceso de afilado. Estas piedras tienen la ventaja de presentar sus aristas redondeadas, de manera que se puede introducir en la curva de desahogo y eliminar así cualquier rebaba producida en ella.

Como material para hacer la herramienta de grabar propiamente dicha (que también se conoce como «scriber»), se utilizan viejas cuchillas despuntadas, trozos de hoja de sierra para cortar metal, alambre de acero, brocas partidas, y otras muchas cosas más a condición de que estén fabricadas en buen acero templado.
Se empieza por la adaptación de las cuchillas que normalmente se utilizan, ya que con ellas se puede realizar gran parte del trabajo que se nos pueda presentar.
La figura 1 muestra el perfil básico que la cuchilla debe adoptar una vez rectificada. Su forma se basa en las cuchillas que los torneros mecánicos utilizan para cortar o realizar las llamadas roscas de diente cuadrado, trapezoidal o redondo, y tienen la particularidad de cortar y desahogar la viruta sin producir rebabas.

La figura 2 muestra la misma cuchilla en perspectiva, de manera que se puede ver la forma final de la herramienta que se va a fabricar.

En la figura 3 se muestra la manera correcta de su uso.

En la figura 4 se muestran algunas de las formas que se pueden realizar según se afile el extremo cortante y que nos dará diferentes tipos de línea de grabado. De todas ellas la del tipo señalado con la letra «F» es la más versátil y cubrirá la mayoría de necesidades a la hora de cortar o grabar líneas de paneles.
En las fotos se pueden ver una cuchilla para trabajos de corte y una cuchilla para panelar, ambos tipos de cuchillas engastadas en sus mangos de aluminio originales.


TRANSFORMACIÓN DE LAS CUCHILLAS EN HERRAMIENTAS DE GRABADO
El proceso de fabricación comienza con la eliminación del filo cortante de la cuchilla. Para dicho fin se utiliza la piedra esmeril o la muela rectificadora.

A continuación con la muela se talla la curva de desahogo. Es muy importante durante este proceso sumergir constantemente en agua fría la cuchilla que se está modificando, ya que de lo contrario se corre el riesgo de «quemar» el acero, lo que ocurre cuando éste adquiere un tono azulado o violáceo; en ese momento el acero habrá perdido su templado y habrá que desecharlo.

Una vez realizadas estas dos operaciones se pasan las dos caras de la cuchilla por la «piedra de aceite» y de esta forma eliminar las rebabas producidas durante los procesos anteriores.

Con todo ello se habrá obtenido una cuchilla de grabado de tipo «A» (ver figura 4); los distintos tipos de ranuras ilustrados en esa misma figura se obtienen según se haga incidir la punta de corte de la cuchilla sobre la muela rectificadora. Esta fase de tallado es la más delicada, aunque no difícil, y con un poco de práctica se conseguirá el resultado idóneo.
TRANSFORMACIÓN DE OTROS MATERIALES EN HERRAMIENTAS DE GRABADO
Solamente utilizando cuchillas estaremos limitados a conseguir surcos o líneas hendidas de un ancho determinado por el propio grosor de la cuchilla. ¿Qué hacer cuando el surco que se desea grabar debe tener una anchura superior? Es justo aquí cuando adquiere protagonismo un trozo de hoja de sierra, de alambre, o una broca partida.
En la fotografía se puede apreciar una cuchilla de 0,6 milímetros de grosor engastada en un mango casero, obtenida a partir de un trozo de acero proveniente de una hoja para cortar metales, y preparada para grabados en medio punto (ver figura 4, tipo «B»).

Y en esta otra tenemos un grabador obtenido a partir de una broca de 2,5 milímetros de diámetro. En este caso se ha preparado para hacer surcos de 1 milímetro de anchura, para ello se ha rebajado la broca en la piedra esmeril por ambas caras hasta obtener el grosor necesario, y una vez hecho esto se le da el perfil adecuado

Una vez realizados estos utensilios hay que dotarlos de un mango que facilite su uso, ya que los mangos comerciales no están diseñados para acoplarles las múltiples herramientas que nos podemos preparar. El sistema que se propone para resolver esta cuestión es de lo más simple: rotuladores o bolígrafos ya gastados.
Primero se elimina todo lo que haya en su interior y se deja solamente el tubo hueco. A continuación se agranda el hueco por donde salía la punta de escritura, o bien se practica un corte en el mismo por donde entre la herramienta que se quiere acoplar, introduciendo la pieza metálica y sellando la unión con cinta adhesiva.
Acto seguido se coloca el tubo verticalmente, de manera que no pueda caerse, y se rellena su interior con resina de poliuretano o pegamento epoxy, dejándolo fraguar.
Después se retira la cinta adhesiva, cuya función era la de impedir que el material de relleno se filtrase por la junta que forman el tubo y la cuchilla.
De esta manera tan simple se obtiene una herramienta sólida que nos dará un excelente servicio; los mangos que se ven en las últimas fotos están hechos por este sistema.
Un último consejo, pero el más importante...
Mientras se realiza el proceso de afilado con el minitaladro y las muelas
hay que ponerse unas gafas protectoras. Los ojos son sin duda la mejor
herramienta, y no se venden repuestos para ellos.
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