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ALBALATE DE CINCA
Fuente del Pino |
Vista desde el Rio Cinca |
Vista O-NO de la Iglesia |
( Pulsa en las fotografias para verlas
a mayor tamaño )
INDICE
Referencias generales de la
villa. El apellido
El Albalateño
Costumbres
Villa de realengo
El Torreón
Pinturas murales en
el Torreón
Lugares y teléfonos
de interés
Por
cualquier acceso que usted penetre en la villa de Albalate será
recibido con este cordial saludo en castellano, francés e inglés:
" Bienvenidos a Albalate de Cinca. Aquí nació Miguel Fleta
. Con el gozo de hallarse en una bonita población, de profundo
renombre aragones, encrucijada de caminos, caserío blanco, bien
cuidado, rejas en sus ventanas y balcones de sabor árabe, calles
limpias, cargadas de ambiente medieval, puertas, flores, cielos
inmensos, azules, transparentes y la eterna canción del río
Cinca que roza sus casas... Bienvenido a Albalate. Al norte la
cortina nevada de los Pirineos; a oriente, el monte, con los
radios del canal de Aragón y Cataluña; a poniente, las
escarpadas ripas de Alcolea; y por el Sur, Belver; huertas,
huertas cargadas de frutales.Bienvenidos a Albalate, situada en
la zona oriental de la provincia de Huesca, partido judicial de
Fraga y a 21 kilómetros de su cabecera comarca, Monzón;
audiencia territorial y capitanía general de Zaragoza; a 188
metros de altitud sobre el nivel del mar, con las ordenadas
siguientes:41º, 43', 20" N y 3º, 50' E. cuenta con 1212
habitantes y territorio regadío de 2501 Ha. Celebra sus fiestas
mayores el día 29 de septiembre (San Miguel) con variados actos
recreativos; su patronal es para San Martín (11-13 noviembre);
las del Jubileo, después del día 4 de mayo. Albalate cuenta con
cura párroco, médico, notario, secretario, asistente sanitario.
El clima de la Villa es propio del valle del Cinca, es decir,
continental, con inviernos húmedos por la persistencia de las
nieblas; los veranos son calurosos; abundan las precipitaciones
en otoño y mayo; sus temperaturas oscilan entre los 40º en
verano y los -10º en invierno; es frecuente el viento llamado
cierzo que tanto azota el valle del Cinca. La población tiene
dos fuentes: la del Lugar y la del Pino, de aguas exquisitas.
Antiguamente era Villa amurallada con tres puertas: Arriba, San
Francisco y Abajo; celebra mercado muy concurrido el primer miércoles
de cada mes; posee lugares de ocio, restaurantes y si Vd. desea
degustar un exquisito plato de patatas pasese por casa de Santos,
quedará muy satisfecho del menú. Desarrollo agrícola y
cultural: Se recolecta la pera, el melocotón, la manzana, la
almendra y el aceite en grandes cantidades. Cuenta con un moderno
grupo escolar dedicado al ilustre hijo de la Villa, el general
Soláns. Bienvenido a Albalate, amigo lector. Le invitó a que se
de una vuelta por esta Villa de calles limpias, acogedoras, plaza
amplía con el impresionante frontis de su torre árabe-medieval
y el Palacio de los Solferino; podrá usted contemplar las casas
de los Guilleuma, Novales y Cregenzán, con sus escudos
nobiliarios; la portada románica de su parroquia; el
Ayuntamiento porticado. Bienvenido a Albalate, patria de Pedro de
Albalate, del tenor Fleta, del general Soláns, en donde usted
será bien acogido por estas gentes nobles, abiertas, baturras.
Pisa usted tierra de nobleza. El nombre: Albalate de Cinca a
simple vista, se nos muestra como encrucijada de caminos, lugar
de tránsito obligado, cita de pasos. El topónimo es totalmente
árabe, compuesto del artículo al y el sustantivo bal'lata, que
significa el empedrado o camino enlosado. La raíz es balatatu (
=la losa ), procedente del verbo bal'latta ( =pavimentar ).
Balatatum o bal'latta equivale a enlosado o empedrado a base de
grandes piezas de piedra propias de caminos municipales o
imperiales, que no hay que confundir con un camino pedregoso,
dado que entonces se llamaría hayariyum ( =camino pedregoso ).
Posiblemente con la llegada musulmana a Albalate se encontraron
con un amplio camino empedrado cruzando la población, de origen,
a buen seguro romano y le llamaron para siempre Al-Ba'lata.
Documentalmente se halla el nombre de Albalate por vez primera en
1089, en el Libro Verde de la catedral de Lérida, como hito del
reino de Monzón. Siempre ha sido Albalate un lugar obligado de
paso para cruzar el Cinca o para adentrarse en la margen
izquierda del río. El apellido: Con el fin de no confundir
nuestra Villa con otras que ostentan idéntico topónimo, se le
completa con el de Albalate de Cinca. Aquí, secular vertebración
de Río y huertas, polo y cielos infinitos, siempre rozando el
eterno murmullo del Nahrun-zaytun ( =río de los olivos )
hallamos a Albalate de Cinca, del río Cinca. El Cinca que nace
en la vertiente nordeste del monte Perdido hacía los tres mil
metros de altitud; en Bielsa , a los 1050 m. recoge al Cinqueta;
en la Ainsa recibe las aguas del Ara, formado en el Vignemale;
cruza por Mediano, llegando a El Grado, siendo aprovechado para
la construcción de enbalses que han de regular el sistema de
riegos del alto Aragón; allí baña sus colosales construcciones
el santuario de Torreciudad. Por la margen izquierda recibe las
aguas del Esera-Isábena, remansadas en el pantano de Barasona o
de Costa, para alimentar el canal de Aragón y Cataluña; en Monzón
entrega sus aguas el Sosa y en Zaidín, la Clamor Amarga; por la
derecha y en las cercanías de Castejón del Puente desemboca el
Vero; por Pomar y Alcolea las llamadas Clamores Saladas vierten
sus torrenciales aguas y en Ballovar, entre deliciosas huertas,
recibe las aguas del Alcanadre ( 138 Kms. ) proveniente de la
sierra de Guara y prosiguiendo hacia el sur baña las feraces
huertas de Zaidín, Velilla, Fraga y Torrente, uniéndose con el
Segre, cerca del derruido monasterio de Escarpe, hasta el Ebro.
Este es, pues, el nombre y apellido de Albalate que muestra con
orgullo y nobleza: ALBALATE de Cinca. TOPONIMIA DE HUERTA Y MONTE.
Para mejor completar nuestro estudio sobre Albalate será bueno
apuntamos también los topónimos de huerta y monte: San Valeros,
Ballestares, Lecineras, Llanos, Cuartos, Planas, Fonclara, Mañuelos,
Huertas, Chamenones, Zarac, Palas, Carramonzones, Carramolinos,
Sotos, Capellas, Viñas, Valmayores, Royeros, Monte Porquet,
Torres Brazalones, Valmasías, Monbrún.
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Los datos
históricos que sobre la Villa de Albalate de Cinca vamos
aportando, suponen siempre como base de todo al protagonista de
los mismos: el albalateño. Todo fasto histórico se encuadra en
la triple determinante de lugar, tiempo y personas. Y cualquier
historia local, por pequeña que nos parezca, cuenta siempre
consigo otra historia. La raíz del albalateño es totalmente
aragonesa, cinqueña. Raza sobria, fuerte, tenaz, seria y fácilmente
inflamable: "Los de Albalate, tate...". Ante todo hemos
de aceptar como base de su personalidad la fuerte incidencia del
medio geográfico: huertas, río, ripas alcoleanas ... Hay un
elemento que no hay que olvidar y que influye en nuestro carácter:
El cierzo, el viento cierzo que abate el Cinca gran parte del año.
El economista aragonés Assó ( 1789 ) escribe: "este viento
suele venir después de alguna lluvia por tenue que sea y
entonces causa tan repentina mutación en el aire, que de aquí
se originan muchas fluxiones y las calenturas catarrales que son
endémicas en el país". Y Catón, el censor romano, estuvo
por el Cinca para reprimir los impulsos y anhelos de
independencia de nuestros antepasados, allá por el siglo III
antes de Cristo y se marchó tan horrorizado del cierzo, que lo
recuerda de manera obsesionante. "El viento cierzo, escribe,
cuando hablas te llena la boca, derriba un hombre armado y
carretas de guerra cargadas". Hay un refrán antiquísimo
por estas tierras que dice: "El cierzo y la contribución
hacen pobre a Aragón...". Puestos a estudiar los estratos
de las razas que han ido modelando nuestra intrahistoria, resulta
difícil precisar de forma clara nuestro ascendente. Por de
pronto en todo el Cinca se detectan fácilmente topónimos,
palabras, concordantes con el vasco actual. El Cinca parece una
especie de carretera general por la que han circulado toda clase
de razas y de civilizaciones y todas ellas han dejado su huella
petrificada. pero la impronta más manifiesta es la ilergeta. Es
clásica la frase de Sender, a este respecto dice: "soy un
ilergeta de la parte del Altoaragón. Un íbero rezagado. Para mí
no existe la nación sino el territorio y el mismo es Aragón y a
él me atengo". Otro dato a tener muy en cuenta al juzgar al
albalateño es el fuerte impacto que dejó la presencia de la
triple comunidad formada por moros, judíos y cristianos. Juntos
convivieron democráticamente; juntos elegían la autoridad ;
juntos trabajaron sus hermosas huertas. Y de esta convivencia han
quedado apodos, apellidos y huellas imborrables que sorprenden de
manera agradable. De la presencia morisca, aparte de la
arquitectura de su campanario, caserones, rejas en balcones y
ventanas, pervive una raza de tez morena, ojos vivarachos, con el
miedo al que dirán, buenos agricultores; de la raza judía ha
quedado la astucia, el amor al ahorro, las elevadas prendas para
el negocio, y de la comunidad cristiana las costumbres religiosas
de San Martín, San Francisco de Paula, las ferias, la superstición,
el excesivo culto a los muertos....
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La vida de Albalate es esencialmente agrícola y desde siempre ha girado en torno a una serie de costumbres de gran arraigo y tradición. La vida era acompasada y dirigida por la campana parroquial. Tres veces al día sonaba: al agua, al mediodía y al crepúsculo, incluso, la campaneta de la ermita de San Miguel (junto al silo y hoy desaparecida) se unía igualmente a la campana mayor. San Antonio (17 de enero). La vigilia de la fiesta se encienden las hogueras por las calles, departiendo vino, longaniza, etc.. Antiguamente el día del Santo salían las caballerías y las carrozas hermosamente engalanadas a recibir la bendición. Santa Agueda (5 de febrero). En torno a una hoguera cantan las mujeres unas antiguas coplillas y que luego comparten por todo el casco urbano. Es fiesta de las mujeres y en ese día mandan ellas, desde luego... y seguramente que mandan todo el año. Viernes Santo. Suele ser solemne la procesión del Santo entierro, portando la llamada "tumba". Esta es llevada por cuatro jóvenes del pueblo que ese mismo año cumplirán el servicio militar. La petición para llevar la "tumba" suele solicitarse con varios años de anticipación. Desde muy antiguo es la familia de Jesús Reimat la encargada de organizar todo lo referente a esta antigua y venerable tradición. Una vez concluida la procesión suelen ser pasados por encima del Cristo yacente, por tres veces, todos los niños nacidos durante el año, incluso, los chavalitos de albalateños nacidos fuera de la Villa, son traídos con el fin de hacerles pasar por la "tumba", como cariñosamente se dice. Todo albalateño, sea del color que sea, ha pasado por la "tumba". San Francisco de Paula. Antiguamente fiesta grande. Existe la antigua costumbre de efectuar una procesión que, a su paso por el lugar en donde estuvo ubicado el convento de mínimos; los que llevan la peana la bajan, quitan o descubren la capucha del santo y guardan silencio. Los numerosos asistentes, a su paso ante el solar del convento, hacen una profunda reverencia en señal de veneración y devoción. San Martín (11 de noviembre). A esta fiesta se le llama "la judiada". Se trata del patrón de la Villa, ya desde el siglo XII. La antigua cofradía suele organizar la fiesta con actos religiosos; en la misa se bendicen unas grandes tortas que son repartidas entre los asistentes y luego en la plaza, en la preciosa plaza, se sirve un menú confeccionado a la vista de los asistentes, consistente en judías, carne estofada y vino abundante. Dato curioso es que los cofrades realizan un almuerzo después del Capítulo anual, consistente en abadejo. Toda esta fiesta tenía lugar junto a la Cruz románica situada en la plaza mayor. San Isidro (15 de Mayo). Se celebra una misa de campaña en el campo de futbol con bendición de los términos y reparto de torta y vino. Después hay una comida gratuita para todo el pueblo en la plaza mayor. San Antonio de Padua (13 de junio). En este día solía bendecirse el pan, llamado de San Antonio.
Antiguamente
el atuendo consistia: Traje de hombre: calzón negro de pana lisa
o rayada y faja morada o roja; chaleco negro y pañuelo a la
cabeza, azul; alpargatas a lo miñón. Traje de mujer: saya negra
y chambra de color; manteleta con flecos de color negro o tonos
suaves; alpargatas y medias negras; pendientes estilo fragatino y
para las fiestas solían llevar gran mantón con capucha. Las niñas
y los niños llevaban balones, especie de blusas amplias que se
cogían en la cintura, el pantalón de los niños solía llevar
la práctica raja o gatera atrás en el trasero; las niñas
llevaban falda y blusa.
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Albalate,
Villa de realengo. La villa de Albalate, una vez concluida la
reconquista del valle del Cinca, fue de realengo. Como tal, el
Rey, poseía en la misma el dominio territorial, sometida al
poder real y administrada de manera directa por oficiales o
agentes refugios. Y aunque el rey concedía la jurisdicción de
la población a algunos señores o tenentes, siempre estuvo bajo
la suprema autoridad y jurisdicción del Rey.. Los vecinos de
Albalate cultivaban los territorios en tenencia y gozaban de sus
estatutos o fueros dados por el Rey. A la inmunidad de los
lugares de realengo hemos de añadir, entre otras prerrogativas,
la exención sobre derechos y cargas públicas; los agentes
fiscales no podían entrar en territorio real sin contar con la
venía regia ( introitus ); los vecinos estaban obligados a
prestar el homenaje, consistente en ponerse totalmente bajo la
potestad del Rey. Ramón Berenguer IV (1131-1162) conde de
Barcelona y Príncipe de Aragón, entregó la Villa y castillo de
Albalate a la Seo de Zaragoza, con sus pertenencias y sus
terrenos, tanto yermos como cultivables, con sus aguas y sus
pastos, según los usos propios que tenían plena vigencia
durante la musulmanización. La donación fue efectuada estando
en el cerco de Lérida (septiembre de 1149; Lérida cayó el 29de
octubre de 1149). Entre los firmantes del documento aparecen
varios obispos y el maestre del Temple de Monzón, Pedro de
Rovera. La entrega, fue circunstancial, pasando seguidamente a
ser Villa de realengo. Durante el reinado de Jaime primero (1213-1276),
Albalate, perteneció en principio, a la condesa urgelitana,
Aurembiaix, quien en el acta de concubinaje con Don Jaime, formuló
entrega en alianza o arras, entre otros castillos, los de
Albalate, Pomar, Fraga, Estadilla, Castejón del Puente ... El día
30 de mayo de 1227, D. Ladrón, permutó El Castillo y población
de Albalate abandonando el de su propiedad en Bardallur: "con
todos sus términos y posesiones, con la barca y el pasadizo del
río Cinca, que dependen del castillo de Albalate...". El
extenso documento nos habla de la triple comunidad existente en
la villa, formada por moros, judíos y cristianos, con sus
tierras de regadío y secano. Es curioso que el documento insiste
en la posesión de la Barca: "passatico navicula".
Recuerda también que debe ser entregada al obispo de Lérida 450
mazmodines de oro, pero haciendo hincapié que Albalate es de
dominio regio, como "alodio propio, franco y libre". El
día 20 de septiembre de 1246, Jaime I entregó la Villa y el
castillo albalateños a D. Tomás Sancliment. Del extenso
documento merece destacar lo siguiente: "... os hacemos
entrega de la Villa y castillo de Albalate con sus hombres y
mujeres cristianos, judíos y musulmanes, consumos hornos,
molinos, tintorerías (ordinariamente en manos de judíos), la
casa del aceite, la nave ó barca del río Cinca, el mercado, con
la condición de que sean abonados tres mil sueldos jaqueses"
, prosigue el documento: "... retengo en Albalate la cena
real para cuando yo vaya allí y el derecho de castigar a herejes
y homicidas...". El día 27 de julio de 1251, Jaime primero
cedió el castillo y Villa de Albalate "en feudo", según
el fuero utilizado en Barcelona, a cambio del dominio que Ramón
de Moncada y su esposa Dña. Sibilia tenían en Cervera, Timor,
etc.. Mucho afecto tenían los Reyes hacia Albalate, a donde acudían
frecuentemente a descansar en las lujosas villas que junto al
Cinca poseían varios señores aragoneses. Jaime II pasó varias
jornadas por las preciosas huertas albalateñas practicando el
deporte del tiro de ballesta, según consta documentalmente.
Albalate fue entregado, andando el tiempo, a diversos señores,
entre otros, los Eril, los Moncada. los Espés, etc.,
Entre los edificios
de Albalate, destaca por su monumentalidad el Torreón, anexo al Palacio de
Solferino, en la Plaza Mayor. El palacio, actual Ayuntamiento, es
de ladrillo con amplia portada barroca que se pegó a la torre en
los siglos XVII-XVIII.
La Torre, maciza construcción de silleria que ocupa el ángulo
NE, reune cuatro plantas y remate aterrazado forjado en una
reciente reforma.
Debe hacerse una aclaración sobre esta Torre: Debido a un error,
se ha venido publicando en folletos y periódicos que este
edificio es una torre " almohade " puesto que así
apareció por primera vez publicado en la Geografía General de
Aragón.
Es de desear que se corrija y elimine de una vez esta denominación,
totalmente equivocada, como se puede comprobar por su tipología.
Gracias a
una reciente restauración, han aparecido a la luz unas pinturas
murales ubicadas en el Torreón de Albalate de Cinca, que decoran
una cámara rectangular de 4,50 x 3,80 metros, situada en el
tercer cuerpo del mismo. Se trata de uno de los escasos ejemplos
de pinturas murales que se conservan en un recinto de carácter
civil. Pueden datarse como pertenecientes al siglo XVI, por la
tipología representada y la leyenda que en ellas aparece: "RRECAMARA
DEL MUY ILUSTRE SEÑOR DON ALONSO DE ESPES". Desde el siglo
XV (1440-1470) los barones de Espés ejercieron el Señorío en
la Villa de Albalate. Durante el siglo XVI se data el mandato de
don Alonso de Espés (en torno a 1524) y, posteriormente, el de
su nieto, llamado también Alonso, que aparece como barón de la
villa en 1611. Es por tanto entre estas fechas en las que es
posible situar la ejecución de las pinturas. Desde el punto de
vista formal debe destacarse su realizaci6n en grisallas (pintura
que sólo utiliza el blanco, el negro y las diversas intensidades
de gris que resultan al mezclarlos). Están ejecutadas en la técnica
del temple de caseinato. Forman un friso colocado en la parte
superior de los muros que, a modo de tapiz, los decoran en su
totalidad. Se conservan sólo unos fragmentos que, no obstante,
permiten deducir el conjunto. Son pinturas sumamente descriptivas,
de composición abigarrada, con las figuras hacinadas llenando el
espacio. CURIOSA HISTORIA: El tema representado es la historia de
Judit y Holofernes. Relato bíblico recogido en el "Libro de
Judit" perteneciente al Antiguo Testamento. En él se narra
cómo el rey asirio Nabucodonosor (siglo VII, antes de Cristo)
envía a su general Holofernes al mando de un poderoso ejército
a conquistar Palestina. Cercada la ciudad israelita de Betulia,
ésta resiste el asedio, hasta que, a punto de sucumbir, una de
sus habitantes, la viuda y hermosa Judit, urde un plan para
alcanzar la salvación de su pueblo y abatir a Holofernes. Se ganó
su voluntad, y, mientras éste dormía en su tienda, embriagado
después de un banquete, le cortó la cabeza. Volvió con ella,
triunfante a Betulia, colgándola de los muros. Los judíos
atacaron el campamento de los asirios, que, hallando muerto a su
general, huyeron, abandonándolo todo. Judit fue aclamada por su
pueblo como una heroína. De este tema, expuesto de forma
narrativa, de izquierda a derecha desde la puerta de entrada, se
conservan algunos fragmentos. Así, en el muro norte puede
observarse la representación del campamento y el banquete. En el
extremo opuesto (donde se localizan las pinturas mejor
conservadas) se puede observar la escena de la derrota de los
asirios. Desconocemos el autor de estas pinturas murales, y
cabria preguntarse ante ellas, el porqué de este tema bíblico
en un recinto de carácter civil y privado y, si tenían algún
significado más profundo y no meramente decorativo.
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