- En nuestra vida diaria la inmensa mayoría de las cosas
seguirán igual después de la entrada del EURO.
- No se alterarán: los términos de los contratos de
trabajo, ni los del alquiler de
viviendas, ni los de suministros (agua, luz, teléfono...),etc.
Tanto los sueldos, salarios y pensiones, como los ahorros que hayamos acumulado se
mantendrán exactamente igual. Tampoco aumentarán los precios de los productos y
servicios. Por lo tanto no variará nuestro poder adquisitivo.
- Al igual que ahora, podremos seguir invirtiendo en los productos habituales que
nos ofrecen las instituciones financieras. Eso sí, estos productos podrán estar
denominados en EUROS a partir de 1999.