Depresiones y tallarines

6.1 - Kay R. Jamison

"La enfermedad maniaco-depresiva distorsiona el estado de ánimo y el raciocinio, incita a conductas espantosas, destruye la génesis del pensamiento racional y, muy a menudo, erosiona la voluntad y el deseo de vivir. Tiene un origen biológico, pero actúa en la esfera mental. Única en su capacidad de proporcionar ventajas y placer, empuja asimismo a sufrimientos casi insoportables y, con frecuencia, al suicidio." Kay R. Jamison (1)

Kay R. Jamison es una psicóloga clínica especializada en el trastorno bipolar, un trastorno que ella misma sufre. Habla de él desde su doble condición de profesional y víctima de la enfermedad, en "Una mente inquieta", un libro fascinante.

Describe "desde dentro", de una manera muy viva y sobrecogedora, tanto los estados depresivos como los eufóricos del trastorno bipolar, sobre todo los segundos. Creo que para una persona que conozca a alguien bipolar y quiera entender estos estados, que quiera entender un poco este mundo que oscila entre los estallidos locos de las euforias y la negrura de las depresiones profundas, es una lectura muy recomendable.

Lo que explica para mí es especialmente interesante y sobrecogedor, porque a pesar de los esfuerzos que hice cuando mi madre todavía vivía, y a pesar de las lecturas que entonces y posteriormente he acumulado sobre las depresiones y la bipolaridad, leyendo el libro de Kay R. Jamison todavía he descubierto, o me ha parecido entender mejor, algunos aspectos de mi madre. Y también he sido más consciente de la falta de comprensión que en general sufrió ella.

Es un libro del que podría comentar muchas cosas, pero ahora elegiré sólo una, de la cual de hecho ya he hablado antes. Kay R. Jamison explica que cuando ella empezó a tener problemas importantes, a los veinte años, al margen de su reticencia a aceptar la enfermedad y asumir la necesidad de la medicación, encontró psiquiatras que no sólo tenían muy claro que en casos como el suyo la medicación era imprescindible, sino que también lo era la psicoterapia.

Lo leo y recuerdo lo que pasaba hace unos años, cuando el último psiquiatra de mi madre repetía una y otra vez que lo importante era la medicación. La medicación y basta. Los psiquiatras anteriores (pasó por unos cuántos), tengo entendido que en general tenían un criterio parecido.

Kay R. Jamison dice que la medicación le salvó la vida y que la psicoterapia le permitió vivir. Mi madre tuvo la doble desgracia de que, por un lado, la medicación en su caso no fue efectiva, y por otro lado, no se pudo beneficiar de ninguna psicoterapia que la ayudara a vivir.

Ayudar a vivir consiste en cosas concretas, tan elementales y de sentido común cómo que te ayuden a conocerte mejor, que te ayuden a aprender a identificar las situaciones de riesgo, a aprender a adquirir los recursos necesarios para evitar estas situaciones o para enfrentarlas sin que te desborden. Que te ayuden a ser consciente de tus limitaciones, y también de tus puntos fuertes, que te ayuden, en definitiva, "a saberte ayudar mejor", para estar lo más  preparada posible para gestionar la difícil vida que tienes que gestionar si tienes un trastorno bipolar.

A mi madre se le desencadenó la bipolaridad a principios de los años sesenta, más o menos en la misma época que a Kay R. Jamison (2). Kay R. Jamison entonces tuvo la suerte de contar con psiquiatras con esta doble visión, y afirma que esto fue fundamental de cara a poder gestionar su difícil vida sin acabar enloquecida.

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(1) Una mente inquieta. Kay R. Jamison. Tusquests, 1996 (p. 16)
(2) Kay R. Jamison nació el 1946, era 18 años más joven que mi madre, pero a diferencia de ella durante la adolescencia ya tuvo los primeros síntomas de la enfermedad, con fases depresivas y maníacas evidentes. En el caso de mi madre, además del inicio alrededor de los 30 años, parece que al principio la sintomatología era sobre todo, o quizás únicamente, depresiva.
 


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