3.12 - Las cartas de mi padre
(*) "Releyendo ahora sus cartas de enamorado me doy cuenta de que él se enamoró del ideal forjado en su imaginación, al cual iba añadiendo todos los valores de la mujer perfecta. Él, del todo enamorado, quería conseguir de mí, fuera como fuera, lo que yo no le podía dar. Y lo que consiguió fue arrastrarme a la enfermedad más terrible de todas."Conservo más de doscientas cartas escritas por mi padre a mi madre antes de casarse. En general no llevan fecha, a pesar de que supongo que la mayoría deben corresponder al último año de cortejo (los meses antes de casarse se escribían casi cada día). Mi madre las guardaba, y a veces releía alguna. (1)
De estas más de doscientas cartas de mi padre he leído unas veinte, elegidas al azar. Los fragmentos de más abajo están sacados de estas veinte cartas. En todas las cartas le dice que la aprecio mucho y que no puede vivir sin ella. Y al mismo tiempo, como si fuera una misma cosa, también le va diciendo:
"Siempre ha sido propio de nobles y caballeros proteger al desvalido y al humilde. Por este motivo siempre te querré ver sumisa y humilde, ya que son los momentos en que el corazón se derrama más hacia ti. Cuando reaparece tu genio y amor propio, o sólo la personalidad mal entendida, me produce efectos casi contrarios, porque estas reacciones son contrarias a la feminidad pura.""Escucha muñeca; el miedo que tengo de perderte es debido a la creencia a veces de que a ti te vendrá cuesta arriba amoldarte a mi vida."
"¿Crees que si a veces te regaño es por el gusto de regañarte? No, es porque quisiera ver en ti, todos los instantes, detalles de delicadeza y familiaridad, que sin darte cuenta olvidas."
"Elévate y verás como con la mirada dominas más extensiones, y cuanto más te eleves más horizonte verás; el corazón se te ensanchará y todo el que no sea yo lo encontrarás vacío."
"He de reñirte mucho y decirte muchas cosas."
"Me gustaría saber de ti en a cada momento, aunque estos días, disimuladamente, lleves pantalones de hombre. Estoy seguro de que a mi lado sólo aspirarás a ser lo más femenina posible."
"Has de reconocer que con tus dudas me valoras muy poco. ¿Por qué me pegas? Confío en que mañana me habrá marchado un poco la señal de tu bofetada. ¿O recibiré todavía otra?" (2)
"Sólo has de tener una finalidad, o un norte, y este es quererme con igual o más intensidad que yo."
"No cojas humos porque todavía te queda mucho camino por recorrer."
"Sobre todo no digas palabras feas. Una caja no es nunca una 'capsota' (3), si acaso una cajita. Usa siempre palabras lindas."
"No me gusta que robes uvas. Debes confesarte."
"Muñeca, te quiero de todo corazón, pero tengo poca paciencia; ¿sabes que cuando el marido no tiene, es la mujer quién ha de tenerla por los dos?"
--
(1) Antes de casarse mi madre escribía a mi padre con la misma frecuencia, pero estas cartas no se han conservado.
(2) Este "pegar" por supuesto es figurado; mi madre le debía de haber dicho (escrito) algo que lo contrariaba, y entonces él "se sentía pegado"...
(3) 'Capsota', caja vulgar, ignoro la equivalencia en español.