Depresiones y tallarines

2.1 - Justificación

"Hubiera preferido saber menos y no haber sufrido tanto." Diego Amador (1)

Durante muchos años mi madre tuvo el proyecto de escribir un libro sobre la enfermedad que sufría y que tanto le condicionó la vida, la bipolaridad. Por diferentes motivos, tanto debido a la misma enfermedad como a su forma de escribir poco sistemática, aquel libro que tanta ilusión le hacía no lo acabó nunca.

Unos años después de su muerte, un día recordé aquellas carpetas llenas de notas y las empecé a hojear. Y a diferencia de lo que me había pasado unos años antes, que me había parecido un material bastante caótico y de poco interés, en esta ocasión me quedé sorprendido por algunos aspectos de mi madre que descubría, o que a pesar de conocerlos, ignoraba la intensidad que reflejaban sus apuntes.

Pensé que quizás podría acabar aquel trabajo. Era necesario, no obstante, ordenar todo aquel material, seleccionar, descartar las reiteraciones... También era necesario contextualizar sus comentarios, dado que en caso contrario era muy difícil estructurar un relato inteligible, por mucho que se ordenaran sus notas. Decidí intentarlo, me pareció que valía la pena.

Pero poco a poco me di cuenta de que no era posible dar vida a aquel libro. Era "su libro", y sólo ella lo habría podido llevar a cabo. (2)

De todas formas, la idea no dejaba de tentarme. Y al final cambié de perspectiva: en lugar de intentar terminar "el libro de mi madre", pensé en escribir un libro "sobre mi madre". Desde mi punto de vista. Un cambio de perspectiva que introducía otro: esta subjetiva aproximación a la vida de mi madre iría acompañada de la incorporación al relato de mi relación con ella.

Tuve la suerte, el privilegio, de convivir con mi madre durante sus últimos once años de vida, y durante aquellos años compartimos muchas comidas, muchas conversaciones, muchos silencios. Muchos momentos de tristezas y también muchos de alegrías. Y hablamos también muchas veces de la bipolaridad, en general, "y de la suya en concreto", sobre todo de las etapas depresivas. Aquellos años la enfermedad la respetó bastante, en conjunto fueron para ella unos años benignos, de poco sufrimiento, sobre todo comparados con algunas etapas anteriores.

He intentado ser honesto. Porque una cosa es que asuma que en un caso como este es inevitable ser subjetivo, y otra que me excuse con esta subjetividad para justificar manipulaciones de la realidad que cambien aspectos importantes de la vida de mi madre. Asumo, no obstante, que en estos terrenos los límites a veces no son claros.

No sé hasta qué punto el resultado es acertado y, sobre todo, respetuoso. Sólo puedo decir que lo he intentado.

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(1) Diego Amador. La Vanguardia, 14-9-2012
(2) Mi madre tenía una familia muy extensa, y es obvio que a partir de los recuerdos y de sus escritos otra persona podría hacer otros comentarios, podría hablar de otros recuerdos, podría hacer una selección de textos distinta, los podría contextualizar u ordenar de otro modo, podría incorporar aspectos que yo desconozco o que desde mi punto de vista quizás son poco relevantes, etc. La aproximación que hiciera otra persona seguro que sería distinta de la mía.
 


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