4.4 - La incorporación
(*) "Carmiña, que hacía mucho tiempo que me seguía, me escribió la carta [pidiendo la admisión al OD] y me dijo: 'No hay marcha atrás'. Y yo, tonta del todo, firmé la hoja, sin pensar lo que firmaba ni a que me comprometía."El 1958 mi madre se hizo del OD. Supongo que, como tantas otras personas como ella de aquella época, le pareció que era una forma de ser mejor católica. No obstante, parece ser que no acababa de decidirse, y tuvo que necesitar un empujón, tal como queda reflejado en la nota anterior. (1)
Es curioso todo lo que dice mi madre en un párrafo tan corto: que Carmiña hacía tiempo que le iba detrás, que fue Carmiña quién le escribió la carta, que Carmiña le dijo que no podía retractarse y que ella, mi madre, no sabía "qué firmaba ni a qué se comprometía".
A pesar de este inicio (que explica bastante bien como funcionaba el OD entonces), después de haber pedido la admisión ella estaba la mar de contenta. Y lo cierto es que nunca, a partir de entonces, hizo el más mínimo comentario en el sentido de quejarse del hecho de pertenecer al OD, al contrario. A veces quizás criticaba algún detalle, pero su comodidad y entusiasmo como miembro de la organización y admiradora incondicional de su fundador era la norma. Hasta el día que murió.
Ella lo vivía así y desde el OD también la veían así, "una auténtica mujer Opus Dei", tal como me la definió hace poco una conocida suya, también del OD. Para mi madre, la vida sin el OD era inimaginable, no tuvo nunca la más pequeño duda en este sentido.
En cuanto al último punto de la nota, "sin pensar lo que firmaba", esto todavía era más real de lo que ella se pensaba. Entonces el OD se regía por sus Constituciones de 1950, unas Constituciones que ni eran públicas ni se facilitaban a los nuevos miembros, y que además, si alguien podía acceder a ellas, si no sabía latín no se enteraba de nada, porque para dificultar la lectura no se traducían. Tanto una cosa como la otra, la no publicación y la no traducción, estaba claramente estipulado en las mismas Constituciones, en su punto 193:
"Estas Constituciones, las instrucciones publicadas y las que en un futuro puedan publicarse, así como los otros documentos no tienen que divulgarse; todavía más, sin licencia del Padre, aquellos de los mencionados documentos que estuvieran escritos en lengua latina ni siquiera se tienen que traducir a las lenguas vulgares." (2)De todas formas, era un desconocimiento relativo o anecdótico, dado que de hecho sabía bien donde se metía. El papel que jugó Carmiña es real, igual que es cierto el secretismo con relación a las Constituciones, pero nadie la engañó, el modelo de vida que se le ofrecía era muy claro. (3)Del OD la atrajo el acento que ponía "en la santificación del trabajo ordinario", es decir, que una católica podía llegar a ser santa viviendo "en el lugar y condición en que Dios la había puesto". En el caso de mi madre esto se concretaba en vivir tal como ya de pequeña le habían enseñado que debía vivir una mujer: como una devota católica, confesándose y comulgando regularmente, siguiendo las indicaciones del confesor, rezando, mortificándose, haciendo apostolado y, en cuanto que mujer casada, ocupándose del marido, teniendo muchos hijos y educándolos cristianamente.
Los tres ejes que he mencionado en el apartado anterior están muy claros desde el primer momento: obediencia, mortificación y condición subordinada de la mujer. Desde su rol de esposa y madre de familia, ahora, a través del OD, estos tres ejes serán, todavía más, "un camino de santidad". (4)
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(1) En el mismo escrito, justo antes dice: "El día 9 de enero pité". En el argot del OD pitar es escribir al "Padre" (el prelado del OD, entonces el mismo padre Escrivá) solicitando la incorporación a la organización (mi madre consideraba esta petición como su incorporación, desconozco exactamente los trámites que se seguían).
(2) Me habría gustado haber sacado esta cita de algún libro o web pertenecientes "a la literatura o información oficial de la OD", pero en este tipo de páginas no lo he sabido encontrar en castellano, sólo en latín. En cualquier caso, la cita es auténtica, a pesar de que la haya tenido que sacar de publicaciones "no oficiales". En este sentido, esta dificultad de consulta como mínimo es sorprendente (con la mayoría de documentos oficiales del OD creo que sigue pasando lo mismo).
(3) No sólo por lo que le explicaba Carmiña: en Camino, que entonces ya era un librito bastante conocido y del cual (cuando ella se hace del OD) se habían publicado ya unas cuántas ediciones, queda bien claro el plan de vida que se propone a las personas que se acercan al OD.
(4) Con el aliciente de que el OD hacía un juego de manos o de palabras y esta opción la presentaba como una renovación dentro de la Iglesia. Por supuesto no es un objetivo mío hablar ahora del papel renovador que se otorgaba el OD dentro de la Iglesia, primero porque me interesa poco y segundo porque seria muy largo (habría que hablar del origen de los Institutos Seculares, de los diferentes movimientos dentro de la Iglesia parecidos al OD, de la voluntad del OD de diferenciarse de cualquier otra opción dentro de la Iglesia, etc.). Tal como he dicho, aquí no toca hablar de todo esto.