10.13 - La foto
"Todo está quieto: ya estoy en el fondo de la tristeza." Joan Margarit (1)Estas últimas semanas, con estos escritos ya muy avanzados, cuando los reviso a veces tengo delante una foto de mi madre. Es una foto de una etapa mala, hundida en la depresión. Veo una mujer con un dolor profundo, silencioso. Me es difícil describir la expresión de su cara, el estado de ánimo (de desaliento) que refleja.
Miro esta foto para recordarme por qué estoy escribiendo. Para tenerlo muy presente. Es de esto, de lo que quería hablar. De lo que me parece que es necesario habla. Si hablo de otras cosas (familia, religión, médicos, amistades, contextos históricos, etc.) es sólo porque me parece imprescindible ubicar su sufrimiento dentro de su biografía.
Mi propósito no ha sido explicar la vida de mi madre y mientras hablar "también" de sus depresiones, sino a la inversa: el objetivo era hablar de sus depresiones, y para hacerlo era indispensable hablar de su vida.
Sé que mi madre no era sólo lo que se ve en estas fotos, cuando sale así. También era divertida, alegre, vital, comunicativa... Hay muchas fotos suyas en las que aparece de esta otra manera, o con una belleza serena y reflejando a la vez una gran determinación y energía.
Pero si yo estoy hablando de ella es por este sufrimiento en que a veces quedaba atrapada. Por todo lo que me dicen las caras tristes y doloridas de las fotos de estas etapas, por todo lo que me recuerdan y me remueven.
No sé si todo lo que escribo a mi madre le gustaría, es posible que algunas cosas no, entiendo que algunas la podrían incomodar. La verdad es que mi objetivo no ha sido escribir un texto que, si ella lo leyera, le gustara. Si me lo hubiera propuesto, creo que me habría encallado con facilidad.
Mi propósito ha sido hablar, desde mi punto de vista, de su sufrimiento. Algo muy difícil, hablar del sufrimiento de otras personas... con más razón si tú no has sufrido nada parecido. Y cuando encima, cuando ella sufría, a veces no estabas atento. Porque del sufrimiento de los demás a menudo apartamos los ojos. O miramos sin ver.
Quiero pensar que si ella leyera esto, además de las discrepancias, al menos se daría cuenta de que está escrito con la intención de hacerlo con respeto, y desde el aprecio. Que está escrito desde la conciencia de que su vida tuvo etapas muy tenebrosas, y que de estas tinieblas, las suyas y las de quién sea, hay que hablar.
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(1) Joan Margarit. Vers la tristesa. Misteriosament feliç, Edicions Proa, 2008