Depresiones y tallarines

10.7 - Continuación

"Convivir con una persona maníaca es como andar por un campo de minas sin saber cuando el otro puede explotar." Eberhard J. Wormer (1)

El tema de estos escritos son los problemas emocionales de mi madre. Por eso, excepto en el escrito anterior, cuando hablo de mi padre lo hago siempre con relación a este aspecto concreto. No obstante, dado que la incorporación del tema del escrito anterior la encuentro oportuna (de cara a ir añadiendo piezas relevantes a este complejo rompecabezas), proseguiré un poco más.

Todas las personas podemos ser miradas desde diferentes perspectivas, en momentos y situaciones diferentes, y por lo tanto ser vistas también de maneras diferentes. Por ejemplo, algunos de mis hermanos, sobre todo los más pequeños que yo, tienen un recuerdo de mi padre más cálido, más cariñoso; el de una persona igualmente "de principios", pero a la vez más cercana.

Creo que hay más de una explicación para estos recuerdos o visiones en parte diferentes. Una es que con los años mi padre fue evolucionando, se fue convirtiendo en una persona más cordial, más fácil. Pero yo este proceso lo viví poco, porque sobre todo se debió producir durante los años que estuve muy desvinculado de la familia. Y cuando regresé, "él ya no era él", estaba perdiéndose de manera irreversible por los laberintos del alzheimer.

Una segunda razón es la que ya he explicado al hablar de mi actitud cuando era adolescente, antes de emanciparme. Entonces yo no estaba al caso de nada, sólo me ocupaba de mí mismo, y en mi padre sólo veía "la figura autoritaria" que me ponía límites. Era un adolescente rebelde y la visión que tenía de mi padre era inevitablemente sesgada.

Otro motivo, posterior, fue la visión polarizada que adopté con relación a los problemas emocionales de mi madre cuando empecé a ser consciente de estos problemas. Desde mi punto de vista, ella era víctima de las expectativas de mi padre, de forma que mi padre era culpable de los problemas de ella.

Era una visión simplista, que tenía la ventaja de justificar que no me planteara una aproximación más exigente y con más matices a aquella complicada situación familiar. Una visión, una postura, supongo que favorecida porque me sentía más unido a ella que a él, de modo que, a causa de esta complicidad, me era más fácil "estar a favor suyo", de ella.

Son tres factores diferentes que supongo que explican que algunos aspectos de mi padre a mí me sea más difícil tenerlos presentes. Pero que yo no los recuerde, o que los recuerde mucho menos (ya sea porque no eran tan evidentes antes de emanciparme, o porque por el motivo que fuera yo no los supe ver), no quiere decir que no existieran.

--
(1) Eberhard J. Wormer. Bipolar; depresión y manía. Robinbook, 2004 (p. 193)
 


< Índice  |  ^ Arriba