6.16 - El sufrimiento
"El problema son las palabras. ¿Qué quiere decir 'persona enferma'? Si somos capaces de destilar las palabras, de traducirlas, podemos estar más cerca de la gente. 'Personas enfermas' debería poderse traducir por 'personas que sufren'." Carme Jordà (1)Una generalización telegráfica sobre las personas que soportan depresiones importantes sólo puede ser esta: son personas que sufren mucho.
Ser compasivo, no tener miedo de acercarte al sufrimiento de estas personas (o dominar este miedo), intentar acompañarlas cuando pasan por estos estados desesperanzados... A menudo sólo podemos ofrecer esto.
Ser compasivos... y a la vez lúcidos: porque una compasión sin lucidez (sin acertar la ocasión, las formas, el tono...) se puede convertir en una cosa blanda y poco oportuna que, en lugar de aligerar un estado de ánimo decaído, quizás lo haga más pesado.
El afecto y la razón, juntos: en procesos tan complicados, los dos son importantes. Porque sólo con la afectividad nos podemos hacer unos inmensos líos (pasa mucho más a menudo de lo que parece) y sólo con la razón nos podemos quedar congelados.
Cuando una persona se lo está pasando muy mal nos gustaría poder hacer algo para aliviar su malestar, y cuesta mucho darse cuenta, aceptar, que a veces, desgraciadamente, podemos hacer muy poco. A veces, quizás nada.
O quizás sólo esto, decirle a esta persona que la queremos (con discreción, sin hacernos fatigosos). O sólo hacérselo sentir, sin palabras, con un gesto, una mirada. (2)
Estar al lado de alguien que sufre una depresión profunda no es fácil. Su desesperanza, su negatividad, su tristeza, su vacío, te pueden quemar mucho. Si estás al lado de personas así, si no sabes encontrar la manera de protegerte tú un poco, puedes acabar engullido por el agujero negro que se forma a su alrededor.
Por eso no se puede juzgar con ligereza los amigos o familiares que no lo soportan, que desaparecen o se lo miran de lejos. A todos nos gustaría ser mejores de lo que somos, pero en gran medida "somos cómo somos", y el margen de maniobra es relativo. Y distinto para cada persona. (3)
En cambio, hay gente que parece que haya nacido con la lección bastante aprendida de la misericordia, de la disponibilidad, del equilibrio y la serenidad ante las dificultades. Gente a quien de manera espontánea le es más fácil tener esta actitud empática y lúcida con las personas que tienen las emociones enfermadas (o que sufren otras enfermedades o problemas). (4)
--
(1) Citada prr Dolors González en "La Fageda, història d'una bogeria". La Magrana, 2008 (p. 49)
(2) Lo que podemos hacer es poco, comparado con el sufrimiento de la persona a la que queremos y que sufre una depresión, pero quizás es bastante, comparado con la evitación, la negación, la desimplicación. O con la acusación, una tentación que a veces desgraciadamente también aparece.
(3) Hay gente que no quiere saber nada de este tipo de problemas; a menudo es una reacción o postura más visceral que racional: no soportan estas situaciones. En cuanto a estas personas que ignoran o huyen, estas a quienes se los hacen insoportables estos escenarios... creo que es mejor ser muy prudentes con los juicios.
(4) En el caso de mi madre cada cual hizo lo que pudo. Yo también, y si con el tiempo fui capaz, quizás, de gestionar algo mejor la situación, fue sólo gracias al rodaje que fui acumulando: gracias a la convivencia con ella, gracias al hecho "de estar allí".