Depresiones y tallarines

3.20 - Los recuerdos

"Con mi hermana, evocando escenas de cuando éramos niños o adolescentes, en casa, yo tengo una versión de lo que ocurrió un determinado día mientras comíamos y ella la contraria. ¿Qué sucede para que, al cabo de los años, cada uno recuerde el mismo hecho de manera distinta?" Juan Marsé (1)

Los recuerdos están expuestos a todo tipo de incidencias, a veces leves, y a veces tan importantes que entre los recuerdos y la realidad a que se refieren casi no existe relación.

De hecho, hay recuerdos completamente inventados, fruto de un proceso de elaboración del que no somos en absoluto conscientes. De modo que podemos defender con toda la convicción y pasión del mundo hechos que sólo existen en nuestra mente, que no han ocurrido nunca, pero que estamos convencidos de que han ocurrido. Cuando actuamos así, "falseamos pero no mentimos", porque decimos cosas que no son verdad pero convencidos de que lo son. (2) (3)

A veces los recuerdos coinciden mucho, quizás del todo, con los de otros observadores. A veces "también" coinciden con la realidad. En general, recordamos cosas que han pasado de verdad, pero a veces (más de las que nos pensamos) quizás las recordamos maquilladas, o recortadas, o ampliadas con fragmentos de otras experiencias, o con cuñas de invenciones. Aclararse no siempre es fácil.

Por lo tanto, no puedo afirmar que cualquier cosa de la que haya sido testigo pasara exactamente según mis recuerdos (y en consecuencia, tal como la explico).

La excursión por los recuerdos vinculados a la vida y la muerte de mis padres sé que está condicionada por estas limitaciones propias de cualquier excursión al mundo de los recuerdos. Cuando hablo de los recuerdos familiares soy consciente de ello.

Quería hacerlo explícito, para contextualizar de forma adecuada el grado de fiabilidad de las versiones que yo pueda ofrecer sobre lo que, desde mi punto de vista, quizás pasó en un momento determinado, o que iba pasando durante diferentes periodos de la vida de mi madre.

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(1) Juan Marsé. La Vanguardia, 7-4-2016
(2) En cuanto a los recuerdos de los demás, pues igual. Si desconfío de mí, de los demás como mínimo en la misma medida. A veces incluso más: la gente que habla con mucha seguridad me genera un grado de desconfianza de una intensidad parecida a su seguridad. No lo puedo remediar, es una reacción a la vez racional y visceral.
(3) Giuliana Mazzoni lo explica así: "El acto de recuperar recuerdos de la memoria no es un acto de tipo pasivo en el que se reactiva una imagen, una clara fotografía de un suceso, sino que es más bien un acto en el que se reactivan diversas informaciones, remendadas y reorganizadas, de forma que crean un suceso mental que podría ser llamado 'recuerdo'. La memoria sería, pues, fundamentalmente, un proceso de tipo reconstructivo y no una simple recuperación." (¿Se pude creer a un testigo?, Editorial Trotta, 2010, p. 58)
 


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