6.2 - Lo más importante es la medicación
(*) "Si la depresión me ha venido por motivos concretos y que no han desaparecido, ¿como me puede ayudar la medicación?"La mayoría de manuales de psiquiatría explican que hay un tanto por ciento de personas con depresiones o bipolaridad con las cuales los medicamentos no funcionan. Según los casos varía el tanto por ciento, pero no es de decimales, ni de unidades, sino de decenas, y en plural (no doy cifras más exactas para no meterme en líos). Además, teniendo en cuenta que son publicaciones que están a favor de la opción farmacológica como prioritaria, seguramente las cifras que dan están por debajo de las reales (es decir, que seguramente hay más gente de la que dicen a la que la medicación no los funciona de manera "mínimamente satisfactoria").
En el caso de mi madre, más de un psiquiatra acabó desmoralizado al no poderla ayudar con sus combinaciones de fármacos. Y cada nuevo psiquiatra que aparecía en escena lo volvía a intentar con la esperanza de conseguirlo. Creo que durante los primeros años esta actitud tenía un sentido, pero ya no me parece que fuera tan razonable al cabo de treinta o cuarenta años del inicio de sus depresiones y del encadenamiento de fracasos farmacológicos. Con más razón teniendo en cuenta que algunos de los fármacos seguían siendo los mismos.
El último psiquiatra de mi madre era un psiquiatra de reconocido prestigio. Trabajaba en un gran hospital y estaba vinculado a un equipo de investigación y atención de los trastornos bipolares. (1)
Durante la última etapa de la vida de mi madre, sugerí a este psiquiatra que, como complemento de lo que él le ofrecía, quizás a mi madre "le podría ser útil alguna psicoterapia". Pero las veces que lo sugerí, el, con educadas y buenas palabras dijo que no pensaba que una psicoterapia pudiera tener alguna utilidad.
Por otro lado, de este psiquiatra también debo decir una cosa muy positiva. Y es que se portó admirablemente bien con mi madre, con una calidez y una generosidad inmensas. Por ejemplo: dándose cuenta del peligro de que mi madre abandonara las visitas, dado que ella decía que no servían porque no mejoraba, y que por lo tanto no tenía sentido gastarse el dinero, el psiquiatra le dijo que no se preocupara, que no le cobraría las visitas (iba a su consulta privada, a pesar de que también trabajaba en un hospital público).
Y lo hizo: el psiquiatra priorizó el seguimiento de mi madre y renunció a sus honorarios, durante mucho tiempo. Y esto que mi madre no era ninguna clienta en situación precaria, al contrario, y él lo sabía. (2)
Hay diferentes estudios que dicen que la efectividad de una psicoterapia está más relacionada con el tipo de relación que se establece entre el terapeuta y el usuario o enfermo, que con el tipo concreto de psicoterapia que se usa (3). Desde este punto de vista, aquel psiquiatra, aunque despreciara la eventual utilidad de una psicoterapia, y aunque él no se lo propusiera, de hecho con su actitud cordial, reposada y generosa favoreció que entre él y mi madre se creara "un buen espacio terapéutico".
Aunque estuviera convencido de que "lo único importando era la medicación", el caso es que hizo posible aquel espacio. Por el motivo que fuera: es posible que el objetivo principal de su afabilidad fuera conseguir "que mi madre se medicara", y no lo digo como un reproche, sino como un elogio, teniendo en cuenta que él estaba convencido de que era lo mejor que podía hacer por ella.
Tanto por su generosidad como por su afabilidad, siempre le estaré agradecido.
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(1) Era también profesor de universidad, de forma que sus criterios los transmitía a sus alumnos, que ahora seguramente se rigen, si no es que los han revisado, por aquellos mismos criterios. De hecho, no es sólo una hipótesis: alguno de sus alumnos, ya psiquiatras, los he conocido en el mismo hospital, muy jóvenes, y efectivamente con el mismo criterio: para ellos lo más importante (o lo único importando) es la medicación.
(2) A veces pienso que por parte de mi madre una motivación para seguir con aquel último psiquiatra (además de tener la consulta al lado de casa y del trato cordial y generoso que le ofrecía) era su propósito de hacer apostolado, dado que él era agnóstico o ateo. Para mi madre esto del proselitismo religioso era muy importante, y durante las largas visitas con el psiquiatra (porque largas lo eran) ella siempre encontraba algún momento para introducir alguna pequeña cuña con esta intención.
(3) En algunos problemas de salud mental parece que sí que es importando el tipo concreto de psicoterapia que se usa. De hecho, también hay estudios que confirman este punto. Pero en las depresiones parece que es cierto que la calidad de la relación entre el profesional y el enfermo es lo más importante.