6.13 - Cada caso es distinto
"La normalidad es expresión de una frecuencia estadística, por lo que no puede entenderse ni como concepto clasificador ni como medida de valor. La normalidad, desde luego, hace disminuir la ansiedad pero es contraria a la individualización." T. Dethlefsen, R. Dalhke (1)La depresión o la bipolaridad son abstracciones, que se concretan en cada persona que sufre alguna. En cada persona de una manera determinada: cada caso de una persona con problemas emocionales es distinto.
Hablar de la depresión o la bipolaridad de una persona concreta también puede generar confusión. Porque el estado depresivo o las oscilaciones emocionales de alguien pueden adoptar formas diferentes según diferentes circunstancias: la edad, los cambios familiares, las crisis sufridas y sus secuelas, etc.
Ni todos somos iguales, ni nosotros mismos somos siempre iguales. Vamos cambiando, evolucionamos. Generalizar sobre una persona es complicado. Casi tan complicado como generalizar sobre las depresiones o la bipolaridad.
Yo hablo de mi madre. Desde mi punto de vista. Que sé que no coincide con el de otras personas relacionadas con ella, médicos o familiares. Hablo de ella a la vez que soy consciente de las dificultades de hablar de ella, por todo lo que he dicho antes.
Hablo de ella y también hablo de criterios médicos, o de actitudes familiares, si creo que influían de manera directa o indirecta sobre su vida. Hablo de estos aspectos si pienso que la afectaban de alguna manera, si pienso que incidían sobre las intervenciones más o menos acertadas que se hacían, sobre los contextos que se configuraban, sobre los escenarios que se contemplaban. No sabría como hablar de los problemas de mi madre sin hablar de todo esto. De todo lo que la rodeaba y la condicionaba, visto de una manera amplia: médicos, medicamentos, psicólogos, familia, religión, etc. Sería imposible hablar de ella sin hablar de estos referentes, o el resultado sería tan sin substancia que seguramente no tendría ningún interés.
Al principio de estas páginas he dicho que no tenía ninguna intención de exponer ninguna teoría general sobre las depresiones o la bipolaridad, que mi objetivo era sólo hablar de mi madre. A estas alturas del relato me parece oportuno recordarlo. Por si acaso.
O vete a saber... quizás no es exactamente así, y quizás mi madre sólo es una excusa para poder hacer las reflexiones que hago. Porque ella ya no está, pero el recuerdo de sus dificultades y de su sufrimiento debido a sus descompensaciones emocionales a mí me hace pensar en la gente que conozco ahora con problemas parecidos a los suyos. Pensar no de una manera abstracta, sino recordándome a mí mismo que, según cómo tratamos a estas personas, su vida puede ser más fácil o difícil.
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(1) Thorwald Dethlefsen, Rüdiger Dalhke. La enfermedad como camino. Plaza & Janés, 1993 (p. 254). Al margen de esta cita y alguna otra, el libro en conjunto es bastante malo.