Depresiones y tallarines

6.14 - Del pozo se sale

"Quienes no hemos padecido una depresión, carecemos de puntos de referencia subjetivos para entender. (...) Quizá sólo otro deprimido pueda entenderlo." Juan Antonio Vallejo-Nágera (1)

Unos años antes de volver a casa de mis padres leí "Ante la depresión", del psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera. Mi madre me había hablado del libro, y leerlo me fue muy útil. Ella decía (lo siento por la reiteración) que ningún psiquiatra, si no había pasado una depresión, por mucho que hubiera estudiado no podía entender como se siente una persona que sufre una.

No obstante, este escepticismo suyo en cuanto a la capacidad de comprensión de los médicos no le impedía tener una buena opinión de este libro de Vallejo-Nágera, supongo que facilitada por el reconocimiento explícito de esta dificultad que hace el autor. Otra de las ideas clave del libro es esta:

"Al deprimido, por la índole de su enfermedad, le es muy difícil imaginar un futuro alentador. Hay razones de peso para suponer que lo tiene."
El libro se acaba así, con esta frase (después de haber expuesto distintas veces esta idea esperanzadora a lo largo de todo el libro).

Supongo que cuando estás fatal, si te lo propones puedes llegar a "pensar" esto, pero me imagino que, debido a lo que te pasa, es imposible que lo "sientas". Y pensarlo sin sentirlo (en el supuesto que puedas llegar a pensarlo) es muy poco efectivo.

No obstante, cuando todo es tan frágil y tan oscuro, cuando parece que todo es imposible o inútil, ser capaz de tener este pensamiento supongo que no es indiferente. Quizás es sólo un grano de arena, pero es mejor que nada. Es mejor poder tener este pensamiento, aunque sea sin sentimiento, que no tenerlo. Es como una semilla "que podría germinar", como una puerta "que se podría abrir". Supone conservar, aunque sea de forma mínima y remota, una posibilidad de evolución, de alivio.

Supongo que es por eso que Vallejo-Nágera insiste en ello.

Supongo que por el mismo motivo mi madre había subrayado esta frase del libro.

Y supongo que también es por eso que yo, a veces, le recordaba a mi madre esta frase de Vallejo-Nágera.

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(1) "Ante la depresión", publicado el 1987, continúa siendo un libro del todo vigente. Una de las partes más útiles es el capítulo titulado "Lo que casi nunca se debe hacer o decir a un deprimido", que debería ser de lectura obligada para cualquier persona que conviva con alguien que tenga problemas depresivos importantes. En casa de mi madre recuerdo este libro sobre las depresiones de Vallejo-Nágera, y quizás ningún más. De libro sobre la bipolaridad no había ninguno; si no estoy equivocado el primero y único que leyó mi madre fue "La malaltia de les emocions" (La enfermedad de las emociones, E. Vieta, F. Colom, A. Martínez-Arán), durante los últimos años de su vida, cuando una amiga también bipolar me habló de él y entonces lo compramos. La mayoría de mis lecturas sobre depresiones y bipolaridad son posteriores a la muerte de mi madre.
 


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