Depresiones y tallarines

5.5 - Otra hipótesis

"¿La depresión es cosa de Janet o de su matrimonio?" Richard O'Connor (1)

Antes de manifestarse la bipolaridad mi madre ya tenía un carácter fuerte, una vitalidad, una manera de hacer las cosas y de decirlas a veces contundente, según cómo invasiva, y que en oacsiones podía incomodar a los demás, pero que a nadie se le habría pasado por la cabeza calificar como patológica. Más tarde, estos mismos rasgos, durante los periodos de estabilidad (sin euforias ni depresiones), a veces se interpretaban cómo que estaba "un poco alta", "un poco eufórica". Y entonces, a veces se procuraba moderar estos estados (con la modificación de la medicación), con la idea de tratar de evitar que, más adelante, llegaran las verdaderas euforias, estas sí que muy problemáticas.

Aquello que primero era una característica sin connotaciones médicas entonces se convertía en un síntoma de enfermedad. El cambio es importante. Y arriesgado. Porque medicar de manera preventiva su vitalidad "normal", aunque se hiciera con la buena intención (con la intención, no quiere decir que se consiguiera) de evitar que llegaran los descontroles de las euforias, implicaba "negarla a ella": implicaba negarse a aceptarla tal como era.

No me parece disparatado pensar que, a veces, con esta actitud preventiva enfocada a evitar los extremos emocionales de las euforias, lo que se estuviera haciendo fuera precisamente socavar su estabilidad emocional "normal". Y que de este modo, entonces se estuviera provocando, o facilitando, que se produjera aquello que se quería evitar, las oscilaciones emocionales descontroladas.

A ver si lo explico mejor. Mientras mi madre no fue cuestionada en su manera de ser, quizás no era siempre una persona con la cual fuera fácil tratar, pero es obvio que no era una persona con problemas de salud mental. De forma que podría ser, es una especulación, que el rechazo de los demás ante aquella forma de ser suya (con sus rebeldías, desacuerdos, eventuales contundencias, etc.), fuera un factor importante (o cuando menos "un factor más") que contribuyera a desencadenar sus problemas emocionales. Y que posteriormente, una vez la bipolaridad ya manifestada, también contribuyera a dificultar su control.

En esta evolución hay un factor importante del cual ya he hablado: su matrimonio. Sobre todo a partir de entonces (debido a las expectativas de mi padre), "tal como era ella" entonces empezó a ser un problema. Porque el modelo de buena esposa era otro. Y lo que antes era una característica, aquello que siempre había sido sólo una característica, entonces se convierte en un defecto.

Es un proceso que se pone en marcha sin ninguna mala intención, pero de efectos graves, porque incluso consigue que ella, la víctima del proceso, acabe sintiéndose culpable de ser como es, "defectuosa".

El carácter de mi madre, que ya he dicho que era fuerte, sólo se hizo a veces difícil de gestionar a partir del momento en que se manifestó la enfermedad, con los correspondientes episodios eufóricos, que era cuando ella se volvía muy invasiva. Insisto, antes de la enfermedad (y durante los periodos de estabilidad de la enfermedad) podía ser una persona mandona y a veces de difícil convivir con ella, pero este aspecto, aunque a veces pudiera incomodar, entraba dentro de una absoluta normalidad.

Vuelvo al principio, a la medicación de estos estados concretos: una vez manifestada la enfermedad, durante los periodos de estabilidad, ¿era sensato intervenir farmacológicamente "para rebajar su vitalidad normal", con el objetivo de intentar prevenir las vitalidades anormales de las euforias? (2)

No quiero hacer lecturas fáciles de nada ni sacar conclusiones simplistas. Al contrario, sólo quiero aportar un poco de complejidad a las explicaciones sobre los problemas de mi madre. Es posible que las cosas no sean como las planteo aquí, pero seguramente tampoco eran como se las explicaban entonces a ella. Ni, todavía peor, como se las explicaba ella misma debido a cómo estaba influenciada por lo que le decían.

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(1) Richard O'Connor. Superar la depresión. Urano, 1999 (p. 28)
(2) Aquí no me refiero al uso de la medicación "en general", sino sólo a la medicación administrada con este objetivo concreto durante estas etapas concretas.
 


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