3.18 - Distintas explicaciones
"Saber con certeza es no saber. La duda nos ayuda a crecer, la certeza nos congela." Gabriele Romagnoli (1)Según los días, mi madre tenía distintasde explicaciones sobre el origen de sus depresiones: por un lado el origen orgánico, y por otro el familiar o social. Estas dos teorías, según los momentos, podían ser puras y excluyentes, o acumulativas. El resultado por lo tanto eran estos tres modelos explicativos: el biológico puro, el social puro y el mezclado. Podía defender, en un momento dado, cualquiera de los tres modelos con una seguridad y convencimiento absolutos. Y el día siguiente, o cuando fuera, otro modelo, con el mismo convencimiento.
(*) "La causa de caer en la depresión fue el enamoramiento que sentía por mi marido y la mitificación que hice de sus cualidades."Para acabar de completar el escenario, todavía había otra explicación: "Es la voluntad de Dios". Una explicación que a la vez implicaba esta otra: "Todo lo que Él quiere está bien". Esta explicación o vivencia sobrenatural tampoco era del todo uniforme, porque a pesar de tener ella casi siempre esta actitud de aceptación, a veces, algunas veces, pocas, tenía una actitud de queja o rechazo, ante esta voluntad divina que la hacía sufrir tanto. Eran momentos puntuales, contados, pero estos momentos existían.(*) "Antes creía que la depresión era el resultado de no conseguir ser cómo quería ser, pero esta enfermedad no tiene nada de psicológica, es cíclica e imprevisible, sólo es útil la química."
(*) "Dicen que el origen es genético, pero yo diría que si no existen las circunstancias para que la enfermedad se desencadene puede no aparecer a lo largo de toda la vida."
Explico todo esto porque si hablabas con ella y no eras consciente de este abanico de explicaciones, algunas compatibles entre ellas y otros más incompatibles, podías sacar una conclusión un poco sesgada, o bastante equivocada, sobre cómo entendía ella el origen de su enfermedad. Por ejemplo, si tenías poco contacto con ella y sólo salía este tema de las explicaciones una vez, te podías quedar con la idea de que su explicación era la que te había dado a ti "aquel día en concreto". Y podías quedar muy convencido, sobre todo si, tal como era habitual en ella, te lo había expuesto con mucha contundencia y seguridad, con una argumentación sin grietas.
¿Cual era el origen de la enfermedad de mi madre, "según su punto de vista"? Pues según los días era uno, o el otro, o el otro... En conjunto, supongo que se podría decir que su vivencia era este conglomerado explicativo secuencial, a veces enfocado de manera más simplista (de una simplicidad decantada hacia un lado u otro, es igual) y a veces de una manera más poliédrica.
De esta forma, con sus oscilaciones nos ponía fácil a los demás que nos pudiéramos quedar con la explicación que "a nosotros" más nos convenía, la que nos generaba menos conflictos (en función de nuestros prejuicios, miedos, intereses...). De manera que el resultado era que al formarnos una opinión, al adoptar una postura, unos enfocábamos más hacia los aspectos sobrenaturales, otros hacia los orgánicos, o a los familiares o sociales...
Todos nos construíamos a nuestro gusto nuestra particular explicación. Y todavía nos la seguimos construyendo, cuando pensamos o hablamos de ello.
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(1) Gabriele Romagnoli, La Vanguardia (La Contra) 26-5-2016.