3.6 - El dinero
"Pero hoy, al menos, conservo la cordura (...) y esto es magnífico." Terri Cheney (1)A diferencia de otras personas bipolares, mi madre no protagonizó nunca ningún descalabro económico. Sí que en alguna ocasión, en momentos de euforia, hizo compras exageradas, absurdas, a veces de bastante dinero, pero en cualquier caso eran gastos insignificantes, comparados con el dinero que ganaba mi padre. En otra familia con unos ingresos menores, aquellos mismos gastos habrían podido complicar mucho la situación, hacerse quizás insoportables, pero en su caso no fue así.
De hecho, creo que si la situación económica familiar hubiera sido distinta, más precaria, los excesos de mi madre también habrían sido más moderados. No sólo porque el dinero disponible habrían sido menor, sino también por su manera de ser. (2)
En cuanto a este tema del dinero mi madre había tenido una educación muy austera, a pesar de pertenecer a una familia acomodada. Cuando pasaba por una fase eufórica, con el tema del dinero se podía descontrolar relativamente, sólo relativamente porque su manera de ser seguía siendo la misma, alterada pero esencialmente la misma. Esto, por supuesto, le fue muy favorable, dado que le limitó las posibilidades de complicarse la vida de manera importante en este sentido. De hecho, sus excesos durante estas etapas más descontroladas, después se recordaban más como anécdotas divertidas (aunque a veces implicaran importes elevados) que como hechos conflictivos de graves consecuencias.
Por otro lado, aunque mi madre tuviera bastante libertad para gestionar el dinero, quién en última instancia tenía el control del dinero era mi padre. Y hay que reconocer que cuando llegaron las crisis emocionales de mi madre, la existencia de este control fue un factor positivo, dado que contribuyó a evitar algunos eventuales sustos. (3)
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(1) Terri Cheney. Bipolar, memorias de un estado de ánimo. Santillana, 2011 (p. 364)
(2) Además de la existencia de un estado mental alterado en un momento dado, en el momento de actuar son determinantes los rasgos de la personalidad de cada cual. Y estos rasgos varían con las oscilaciones emocionales, pero no desaparecen, porque conforman patrones muy arraigados.
(3) Sobre este tema del dinero hay otro aspecto indicativo de la forma de ser de ellos, de los dos. A lo largo de los años dieron mucho, según las épocas a partir de distintos criterios. Era un tema del cual ellos no hablaban, pero recuerdo algunos casos. Por ejemplo, algunas de las sirvientas que teníamos y que vivían en casa, cuando se casaron, como regalo de bodas mis padres les regalaron un piso.