Depresiones y tallarines

1.4 - Sobre las citas

Todas las citas de las páginas anteriores están sacadas de las notas o las cartas de mi madre. Estos escritos suyos a veces no son fáciles de contextualizar, dado que normalmente no ponía la fecha de cuando escribía, y a menudo no especificaba la época concreta de la que hablaba.

Las depresiones empezaron cuando tenía treinta años, y murió a los setenta y siete. Son muchos años. Dado que además no hizo nunca un esquema cronológico de las diferentes etapas de su vida y de sus oscilaciones emocionales (y yo sólo lo he sabido reconstruir de manera parcial, y quien sabe hasta qué punto de manera fiable), a veces, tal como he dicho, los episodios y las notas no son fáciles de ubicar. ¿En qué etapa de su vida pasó "aquello"? ¿Estando en qué estado emocional? Para acabarlo de complicar, alguna vez un mismo episodio, quizás importante, ella lo ubica primero en un momento y después en otro.

Tengo claros algunos hechos o anécdotas, pero otros no tanto. Tampoco son una guía los tiempos verbales que usa ella cuando escribe, dado que a veces el uso del presente o del pasado parece más literario que real.

Muchas veces sólo se pueden hacer suposiciones. Por ejemplo, las citas del apartado anterior, sobre la confianza de mi madre en Dios, ella no lo especifica, pero lo más normal es pensar que correspondan a periodos de bonanza. Y en cambio, sobre el mismo tema, estas otras citas lo más normal es pensar que correspondan a periodos depresivos:

"¿Por qué tengo ganas de acabar si sé que Tú estás aquí, que me ves, que me oyes?"

"No sé darle sentido al sufrimiento. Digo 'Si Tú lo quieres, yo también lo quiero'. Pero no lo digo de verdad, sino con rabia."

"La vida me pesa, y no puedo entender que Dios quiera esto para mí, sin que nadie saque de ello nningún provecho. ¿Cuando se acabará este tormento?"

"Si tuviera a Dios en mí (sé con seguridad que lo tengo, pero no lo siento) no me podría pasar esto. Sólo un instante de luz para sentirme hija de Dios y todo serien claridades, pero no lo consigo."

Encuentro que, de todas sus notas, estas frases son de las más impactantes. Para mí, que no creo en nada, pero que tengo muy presente todo lo que suponía para mi madre creer en Dios, estas frases me impresionan mucho. (1)

Por otro lado, es oportuno decir que muchas veces la contextualización exacta de las citas no es lo más importante, ya que lo que dice, sobre todo cuando se refiere a cómo se sentía ella cuando pasaba por un estado depresivo, tiene la misma contundencia con independencia de que esté redactado en pasado, presente, primera persona o tercera, un año u otro. Es igual si lo escribió en el mismo momento, o si lo escribió posteriormente, recordándolo. Es tan terrible que el detalle de cómo o cuando es secundario.

Las citas de mi madre incluidas en las páginas siguientes van precedidas de esta indicación, (*), para facilitar su identificación y diferenciarlas de las citas de otras personas (en el anexo final "Citas y bibliografía" hay más información sobre el tratamiento de los textos citados de otras personas).

--
(1) Sobre la eventual transformación del sentimiento religioso durante los periodos depresivos dice el psiquiatra y jesuita Jordi Font: "Su experiencia de Dios cuando se encuentra bien es la de un ser familiar, pero pasa a ser un ser muy lejano cuando todo se le enturbia y no ve futuro en la creencia, hasta el punto de sentir que no cree en nada." (Religión, psicopatología y salud mental. Ediciones Paidós, 1999, p. 126). En cambio, hablando de las euforias dice: "Por eso cuando se dispara la fase maníaca se convierte en un apóstol proselitista ocupando el lugar más alto, más distanciado del fondo del valle depresivo." (p. 138)
 


< Índice  |  ^ Arriba