Depresiones y tallarines

1.1 - Sobre les depresiones

"No puedo cocinar, ni coser, ni escribir. Hace ocho meses que me paso en la cama todo el tiempo que puedo. Nada me ilusiona y sólo pienso en acabar. Estoy todo el día agotada sin hacer nada. No sé qué hacer, y hacer lo mínimo me cuesta muchísimo. Me he convertido en una inútil. Me veo incapaz de todo. Pensar que tengo que hacer algo me asusta. Cuando hablo, me duele la nariz y me lloran los ojos. Casi siempre tengo la boca reseca. No tengo ganas de ver a nadie. En el horizonte de mi vida no veo ni una brizna de luz."

"No entiendo nada, no entiendo la vida, mi vida."

"Quién ha sufrido una depresión sabe lo que se siendo, pero, ¿como lo puede entender quien nunca ha sufrido una? Te vas a dormir viendo la vida de color de rosa y, al día siguiente, el sol no sale, todo es negro, negro, negro, sin ni una brizna de luz."

"Antes disfrutaba mirando la naturaleza. Cuando consigo inhibirme, estoy tranquila. Paz y alegría, nunca."

"No me interesa nada, no me atrae nada. Dentro de mí, un inmenso dolor."

"El cielo te cae encima y la tierra no te acoge. Es un sentirte completamente inútil, abandonada de los hombres y de Dios, con sólo un anhelo: marchar de esta vida tan dura, tan sin consuelo, sin esperanza, sin amor de ningún tipo. Parece que es el único recurso aceptable: a Dios no le ves, y a los hombres... les harás un favor yéndote."

"Durante las depresiones, ni fe, ni esperanza ni nada. Sólo ganas de llorar y de marchar."

"Lavar la ropa era un tormento, tenderla un esfuerzo titánico y plancharla agotador."

"¿Síntomas? ¿Avisos? Ninguno. Te vas a dormir viendo el cielo estrellado y cuando te levantas todo está lleno de nubes. Has pasado de la manía a la depresión, aparentemente sin ningún motivo, y es irreversible. Puede parecerse, quizás, a un ataque de apendicitis o un cólico nefrític que, según dicen, aparecen de golpe y sin ningún aviso."

"A las dos o las tres de la madrugada, cada día el mismo susto, la misma angustia. ¿Qué haré mañana para comer? Era el problema más difícil que tenía que resolver. ¡Qué espanto! Cuando me levantaba, leía libros de recetas. Pobre de mí, para acabar, al mediodía, con los tallarines habituales. Me había pasado toda la mañana angustiada con la comida."

"Recuerdo las personas que me decían: 'Anímate, vamos al cine, te distraerás'. Y el cine me provocaba ganas de llorar. Veía la gente sumergida en la película mientras yo me sentía como un trapo, sin entender nada, y me hundía. Y me dolía también, al salir y ver a los demás tan contentos. preguntándome como me lo había pasado, tenerles que responder sólo con una mirada bastante expresiva que, sin palabras, lo decía todo. Y así un día y otro. ¿Cómo aguanté todos aquellos años?"

"De aquellas épocas tan horrorosas recuerdo la angustia al ver que se me acababa la tarjeta del autobús, o cuando me veía obligada, debido a las circunstancias sociales, a ir a una boda, un bautizo o a cualquier cena intrascendente con amistades. Odiaba estar con gente al intuir que nadie entendería nada de mi enfermedad."

"No deseaba visitas, sino soledad. A la familia le cuesta entenderlo."

"A los últimos psiquiatras, si tenía que ir en autobús, ya no podía. O estaban al lado de casa o prescindía de ellos. Ya no podía más, el agotamiento era absoluto."

"Es la jaculatoria durante la depresión: no puedo."

"La cabeza me estalla, no lo podré resistir. No puedo más y me siento sola con mi sufrimiento."

"Me siento envuelta en una soledad imposible de explicar."
 


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