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Comienzos
Maqueta del 72
Märklinitis

 

Comienzos

Tenía 8 años cuando mi padre "nos" regaló a mis hermanos y a mi el primer tren eléctrico. Digo "nos" porque lo mantenía guardado a salvo de nuestras inquietudes investigadoras de cómo funcionaba aquello. Lamentablemente no tengo fotografías. Era un Lionel de escala O y constaba de una locomotora vapor con tender, dos vagones de mercancías y el "caboose". La locomotora echaba unas bocanadas de humo blancas para lo que se le ponía una tableta pequeña en un "hornillo" dotado con un artilugio conectado a las ruedas con una biela que "soplaba" las bocanadas aumentando la frecuencia al aumentar la marcha. El tender llevaba una "ventilador" que soplaba en un silbato imitando a la perfección el de los trenes americanos. Por último los vagones tenían unas muelas o garras magnéticas en los enganches que permitían desenganchar los vagones. El silbato y los enganches se accionaban por medio de una botonera conectada a una vía especial con 5 vías. El circuito era un ovalo simple con dos rectas por lado además de la vía especial y la de alimentación. Yo soñaba con el tren y cada vez que lo montábamos sobre la alfombra en el despacho de mi padre podía estar horas contemplando como daba vueltas, echaba humo y pitaba. Esto aún me dura. Disfruto viendo circular los trenes, los pequeños y los grandes. Pasó el tiempo, nos mudamos de ciudad y de casa, hasta que tuvimos una buhardilla para montar nuestra primera maqueta si se puede llamar así unas vías tendidas sobre rampas hechas con tierra. Si tierra del jardín, no se como nos consintieron hacerlo, el resultado era muy realista y fatal para el tren. Para entonces tenía 16 años. Los estudios mantuvieron el tren en el armario muchos años.

Un día, en casa de una prima, vi la primera maqueta Märklin. Su marido había montado ( sospecho que se lo había encargado a especialista) una maqueta de grandes dimensiones en la buhardilla. Tenía de todo: catenaria, edificios, semáforos, etc. Ese día contraje la marklinitis crónica que, por suerte, no tiene cura.

Luego vinieron años difíciles, mi padre falleció y la marklinitis tuvo que ceder paso a otras necesidades más urgentes. Pero estaba latente. Viví un año con mis abuelos que tenían una casa enorme. En complicidad con una de mis tías que puso el dinero para comprar el material Märklin, monté el segundo intento de maqueta utilizando Tablex para las rampas. Era un circuito de dos niveles por el que circulaban las dos locomotoras 3000 que tenía. Para gran sorpresa de mi abuela que nunca entendió que su nieto mayor, tan responsable en las cosas de familia, pudiera perder el tiempo con aquello que hacía tanto ruido. El Tablex era una caja de resonancia estupenda.

Hasta 1972 tuve que esperar para que llegara el momento de dar rienda suelta a la marklinitis. La recuerdo como una buena etapa de mi vida. Ya que de ésta época tengo fotografías, intentaré hacer un apartado con una pequeña colección de ellas, y creo que con una plano del tendido de vías que podré reconstruir a partir de las fotos.

El tablero era una L formada por dos tableros de aglomerado de 1.22 x 2.44 la foto no es de muy buena calidad, pero da una idea de lo que había.

 

La maqueta se quedó en la casa cuando la vendimos y la marklinitis volvió a dormir durante algunos años.

Tuvo un tímido despertar a principios de los 80, pero la falta de espacio impidió pasar de tener algunos vagones, edificios y vías que aún conservo y que estarán en la maqueta que ahora proyecto. Son las que utilicé para hacer las fotos de las locomotoras.