A tal César Vallejo

 

Yo diría también Vallejo dice,

hoy puede que me guste mucho menos

la vida.

Restablecido encuentro

en el momento improductivo y caña,

discúlpeme, maestro,

un punto de equilibrio,

el uso inadecuado de sus versos.

 

Y dije, por mi parte,

Miedo,

yo miedo cada día de mi vida,

canto egoista de estulticias, temo

edades sucesivas de mi muerte.

Esto dije, caido del espejo.

 

¿Diré también que a lo mejor soy otro?,

¿o que tampoco yo me pertenezco?,

Tal vez no fueran para mí ni aquel

café, ni ese pan nuestro,

no pudiera exigirte qué diario

empeño en redimirme, a qué el derecho.

 

Hoy digo en todo caso confianza,

en las palabras, pero no en el verso,

en páginas del libro,

no ya en el libro entero,

y en ti sólo, en ti sólo, mucho siempre.

Prendo de un istmo incuestionable hueso,

y cumplo veintitantas ocasiones

de vivir. Se me atollan los deseos

de cálidos mañanas y anchos úteros

de ansia infantil. Me ofrezco

a ti en mi propia tinta, en mi simpleza,

a punto de saltar sobre el espejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GÉRARD FERNÁNDEZ-SMITH

 

D'ARD