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MISTAGOGOS Y CATEQUISTAS

Participando en el homenaje a Marià Corbí

Es un capítulo de MÁS ALLÁ DEL TSUNAMI CULTURAL

En la primavera de 1987 escribí una larga carta(1) a un compañero jesuita de Andalucía: era uno de tantos que, habiendo formado parte del grupo jesuítico de curas obreros, tomaba la decisión de irse a Centroamérica.

Empezaba diciéndole:

Tuve la idea de escribirte al leer cosas del Mariano Corbí, un jesuita de nuestra Provincia que ha escrito sobre el fenómeno religioso.

Y le hacía, en estos términos, la presentación de Mariano:

corbi (9K)El Mariano es uno de los miembros del Instituto Científico Interdisciplinar, que en sus principios quería mantener un diálogo abierto entre las diferentes ciencias, incluidas las teológicas. Me parece que un buen día (no sé muy bien por qué) los teólogos (los "progres" de Sant Cugat) se retiraron del diálogo(2).

El otro día, en las Orientaciones de la Provincia, leí que daban un margen de un año al Instituto Interdisciplinar antes de cerrarlo.

Ya sabes que los catalanes somos gente práctica, y es verdad que es tonto subvencionar preguntas que nadie quiere (o puede o sabe) contestar. Aquí hemos preferido subvencionar a "Cristianisme i Justícia" que, en vez de preguntas, da respuestas (quizás respuestas a preguntas que aquí la gente ya no se pone, aunque sean a partir de problemas bien reales)(3).

Ahora no podría concretar cuáles eran las cosas que en aquella primavera del 87 leí de Mariano. Pero sí que recuerdo que en Tarragona, animados por Domingo Melero, habíamos constituido un grupito que iba estudiando lo que Mariano (en colaboración con Carles Comas) iba publicando. Supongo que el objeto de nuestro estudio era el folleto ciclostilado "DISCURSO RELIGIOSO, DISCURSO QUE TRANSMITE VALORES A UN GRUPO HUMANO Y DISCURSO CIENTÍFICO. UNA CLAVE PARA SU ESTUDIO".

Este "estudio" de hace más de veinte años nos permitió hace unos pocos meses, al final de una charla de José M. Vigil, invitado por la gente del Comité Oscar Romero de Tarragona, que para muchos de los asistentes resultó una novedad, hacer el siguiente comentario: "Muchas de estas cosas ya las sabíamos nosotros".

El resumen que yo hacía en aquel tiempo lo expresaba así:

Mi síntesis, muy pobre pero suficiente para el tema de esta carta, es la siguiente: cada pueblo, según su modo de trabajar, tiene una cultura determinada y, por tanto, una religión acorde con esta cultura.

De estas primeras lecturas de textos de Mariano me surgía una pregunta:

Me he preguntado cómo explicar el hecho de que en nuestra larga formación no hubieran encontrado un cacho de tiempo para explicarnos todas esas cosas de mitologías y de historias de la religión. ¿Es que no hubieran sabido decirnos el para qué de una "revelación de Dios" si -palmo más, palmo menos- todas las formas eran iguales? ¿O es que la única originalidad de la "revelación cristiana" radica en el hecho de que María no se siente violada por Dios? (cfr. René Girard).

Cuando unos años más tarde vi que Eugen Drewermann, al ser preguntado sobre cuestiones referentes a la eucaristía, hablaba de la "teología de Altamira y Lascaux", no me sorprendió(4). Más bien me animaba a hacer uso de sus ideas (las de Mariano y las de Drewermann) en un "sermón" de la fiesta del Corpus en una eucaristía "doméstica".

El origen de la eucaristía en el evangelio de Juan -comer su carne, beber su sangre, como condición indispensable de tener vida- debemos ir a buscarlo, más allá incluso de la -relativamente breve históricamente hablando- tradición bíblica del pueblo judío y, consiguientemente, del pensamiento de Jesús, en una de las más primitivas experiencias de la humanidad.

Cuando todavía no existía lo que hemos llamado "historia", ya había hombres y mujeres que participaban en un banquete real (y no en uno de ficticio como son nuestras actuales celebraciones eucarísticas, de las que nos atrevemos a decir que son símbolo del Dios que da vida). Participaban en un banquete real en el cual la comida era la carne del animal y la bebida la sangre del animal cazado y matado (fruto del trabajo de toda la tribu) que para ellos era su divinidad. Esta es la teología, no escrita ciertamente, pero sí pintada en las cuevas -para nosotros "prehistóricas"- de Altamira.

Esta teología de Altamira nos dice que la vida de la tribu procede de la vida de la divinidad, para ellos representada en un animal más "poderoso" que cada uno de ellos, que había de ser sacrificada (cazada y matada) por el rito de la caza, y que al consumirla, en el rito del banquete, como alimento (comer su carne, beber su sangre, uno se apropiaba su poder, su vida (tener vida eterna).

Esta teología de Altamira, arcaica, originada ya en nuestra más primitiva historia de la humanidad, es la que sigue sustentando nuestra teología de la eucaristía y de la redención: la idea de que el Hijo de Dios debe ser matado y consumido para la redención del mundo(5).

A mediados del junio del 2000 un escrito de Javier Melloni (Los ciegos y el elefante. El diálogo interreligioso), publicado en Cuadernos de Cristianismo y Justicia, me daba ocasión para hacer algunas reflexiones (¿Trampas en el diálogo interreligioso?) que adoptaron el estilo epistolar. Y acababa la carta dirigida a Javier así:

Me cuesta despedirme. Me ha gustado tu última nota "a pie de página" (en este caso: "a final de documento"): tu reconocimiento a la "voz solitaria, audaz y persistente" de Mariano Corbí.

Alguna vez me he aprovechado de él directamente (esto es, haciendo "copy" con los debidos permisos): encontré en la Revista Electrónica Latinoamericana de Teología (RELAT) un escrito suyo sobre Las narraciones de la Natividad de Jesús, en donde ponía "Algunos ejemplos de narraciones de nacimientos maravillosos de grandes personajes espirituales, dioses y héroes", que me sirvieron para ampliar los ejemplos que yo había puesto en el tema Las concepciones virginales de mi "Catequesis navideña".

Viviendo en Tarragona, sólo he visitado el centro de la calle Rocafort un par de veces (ciertamente, no más de tres) y supongo que soy de los jesuitas que más veces ha ido.

Estas visitas me darían pie a hacer unas reflexiones sobre la relación entre un "mistágogo" (el caso de Mariano Corbí) y un "catequista" (mi caso), unos y otros siempre necesarios en todo itinerario espiritual.

De alguna manera el "catequista" puede ser configurado (y desfigurado) como la persona de las "preguntas" y de las "respuestas" concretas, recordando nuestros antiguos catecismos escolares, ya fueran el Astete-Vilariño o el Ripalda. Y la verdad es que yo alguna de aquellas dos o tres veces, entraba en el Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas (quizás ahora hay que decir de "Tradiciones de Sabiduría") con una pregunta muy concreta, pensando que allí podría encontrar la respuesta concreta. Mi pregunta era: ¿qué decía el Talmud sobre los hijos de madre soltera?, ¿qué sobre los manzer, los hijos bastardos?(6).

El "mistagogo", a pesar de vivir rodeado de una amplia biblioteca, no tenía a mano la "respuesta" concreta. Cosa muy comprensible. Pero tenía una respuesta: "Lo importante no son estas cosas..., lo importante es la búsqueda espiritual..., el itinerario espiritual hacia la unidad y la totalidad..., el silencio para adentrarnos en la experiencia absoluta de la realidad..."

Aquesta és certament la tasca ben necessària del "mistagog" (ja es digui mestre de novicis, pare espiritual, staretz, o gurú, o xaman): conduir vers el "misteri" amb un mínim de paraules(7), amb un total respecte de la llibertat i dels ritmes propis de qui es posa sota el seu guiatge(8). Dues condicions que fan ben difícil la tasca del "mistagog". Esta es ciertamente la tarea muy necesaria del "mistagogo" (ya se diga maestro de novicios, padre espiritual, staretz, o gurú o chamán): conducir hacia el "misterio" con un mínimo de palabras(7), con un total respeto de la libertad y de los ritmos propios de quien se pone bajo su guía(8). Dos condiciones que hacen muy difícil la tarea del "mistagogo".

El "mistagogo" es muy consciente de una tercera condición: él conduce hacia el misterio, pero no puede acompañar (y no puede tener la pretensión) hasta la misma muga, hasta la misma línea de frontera. Ahora, en el momento de cruzar esta línea y quedar sumergidos en el silencio del Dios inalcanzable (para utilizar palabras de Karl Rahner, palabras quizás ya sin sentido en una época de espiritualidades sin dioses), o de pasar a la otra vertiente (en palabras de Jacques Pohier), pierde toda iniciativa, todo poder de decisión(9). Ahora es el momento en que cada uno queda solo, ahora es el momento "de reflectir en sí mismo".

"Sumergidos en el silencio del Dios inalcanzable", ¿ya no habrá preguntas?

"Viviendo en la otra vertiente", ¿las respuestas ya no serán necesarias?

"Adentrados profundamente en la experiencia absoluta de la realidad", ¿ya no tendremos necesidad del coraje de descender hasta donde los fundamentos se tambalean, ni de la urgencia de construir creativamente desde las ruinas, ni de la disposición de acometer arriesgadamente la oscura aventura de volver a construir lo que parecía haberse hundido?

El "catequista" volverá a la faena...

Todos llevamos dentro, a proporciones desiguales, un "mistagogo" i un "catequista".

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
2 abril 2012
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(1) Esta "Carta... a otro que se va" se publicó en Boletín MISIÓN OBRERA (nº 30, octubre-noviembre 1987) y originó una serie de réplicas a favor y en contra, que se fueron publicando en números sucesivos. Todas estas réplicas y mis contra-réplicas fueron reunidas en el primer número de DOCUMENTOS MO. (Si quieres leerla...)
(2) Ahora, gracias a documentos que me han pasado últimamente, ya sé algo más. Para el seminario (Epistemología de la religión y teología) del curso 1978-79 se retiran dos de los tres que constaban como "teólogos sistemáticos" (sus nombres, ahora conocidos, no me obligan a suprimir el adjetivo "los progres"). Coinciden bastante (¿demasiado quizás?) en las razones aducidas. Uno de ellos dice: "Teológicamente me encuentro en un universo que a mí me resulta viejo y ya superado para mí: en el mismo problema del protestantismo liberal de la izquierda bultmaniana y de otros mil fenómenos que yo formularía así (y que son típicos de todas las épocas de crisis): reducción del cristianismo a la experiencia religiosa". Y el otro dice: "Desde el punto de vista teológico me parece un reduccionismo de la fe cristiana, típico de posturas teológicas ya antiguas y superadas (vg. Evagrio Póntico, protestantismo liberal, corrientes modernistas, los "neopaganos" de hoy)".
(3) Esto último lo escribiría bajo la influencia de Jacques Pohier: "El mundo casi ya no pone preguntas a la Iglesia y cuando se las pone no es porque piense que la Iglesia posee las respuestas, sino como quien interroga a un acusado: ¿qué has hecho del hombre?, ¿qué has hecho de la libertad?, ¿qué has hecho de la sexualidad?, ¿qué has hecho de nosotros?, ¿qué has hecho de lo que tú llamas el mundo? Quizás el mundo se interesara por lo que los creyentes puedan decir de su Dios el día en que, en vez de intentar responder a preguntas que nadie les pone, los cristianos se pusieran sus propias preguntas y las respondieran".
(4) Dios inmediato: conversaciones con Gwendoline Jarczyk (Ed. Trotta, 1997). Si quieres ver un extracto
(5) Para ver el contexto
(6) Esta pregunta me la había exigido una amiga de la Iglesia Reformada de Francia, con quien durante un cierto tiempo mantuvimos un diálogo por internet. Me decía: "En este tema de "Las dudas de José" [uno de los capítulos de mi Catequesis navideña] Ud. busca la ayuda de diversos exegetas y profesores del Nuevo Testamento, todos ellos de gran reputación. Pero, con gran sorpresa por mi parte, ninguno de ellos le sugiere que vaya a mirar la legislación judía sobre estos temas de matrimonio y parentesco". ¿Cómo esta legislación (en especial, los Ketuboth) pudo repercutir en la vida de Jesús?
(7) "...discurriendo solamente por los puntos con breve o sumaria declaración... es de más gusto y fructo spiritual que si hubiese mucho declarado y ampliado el sentido de la historia" (Anot. 2ª de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio)
(8) "...discurriendo y raciocinando por sí mismo... quier por la raciocinación propia, quier sea en quanto el entendimiento es ilucidado por la virtud divina" (Annot 2ª). Y también: "...no debe mover al que los recibe más a pobreza ni a promesa, que a sus contrarios, ni a un estado o modo de vivir que a otro" (Anot. 15ª)
(9) "...dexe inmediate obrar al Criador con la criatura, y a la criatura con su Criador y Señor". (Annot. 15ª). Mis habituales lectores ya saben que, siguiendo a Juan Luis Segundo, pongo en duda este "inmediate obrar". Si lo quieres recordar....
(10) En cursiva, antiguas expresiones de Carles Comas