Solidaridad minera
y
 
"amor fraterno"
en las comunidades joánicas
   
Había anunciado unas reflexiones surgidas del subsuelo del mítico "Pozo María Luisa", unos comentarios a las cartas de San Juan a 500 m. de negrura. Como muy a menudo pasa la   De izquierda a derecha, Jesús Angel, yo, Nacho (delegado minero de seguridad) e Ignacio
propaganda superará la realidad, pero esta realidad prometida llegará sin tardar mucho. Me ha parecido que el tema se merecía la categoría de "plato del mes". Esperemos, pues, un poco. 
Pero si que quisiera, dentro de mis modestas posibilidades, prestar una ayuda a todos aquellos y aquellas que, cercanas ya las celebraciones pascuales, empiezan a pensar y a preparar textos y lecturas apropiados para la tradicional "Hora santa" del Jueves Santo, muchas veces centrada en el amor fraterno. 
Si queréis hablar del amor cristiano, y si pensáis que este es un amor universal, sin fronteras, abierto a todos, sin distinción de raza, color, sexo o religión, un amor que ame sin guardar rencores... olvidaos del "amaos los unos a los otros" del Evangelio de San Juan.
 
 
A la pregunta de cuál sería el rasgo característico del "mundo cultural" del minero, la respuesta era rápida: la solidaridad; y, después de unos momentos de pausa, añadían un adjetivo: minera. 
 
Para algunos, esta solidaridad "minera", como uno de los motores de la encarnizada lucha en defensa de "las cuencas mineras", era uno de los factores del estancamiento económico de Asturias, al no posibilitar el paso a otro tipo de economía y de industria. Pero de esta cuestión yo no quisiera hablar. Mala cosa cuando es necesario poner adjetivos. Los jesuitas, en su congregación General XXXII (año 1974-75) hablaban de justicia a secas. Veinte años más tarde, a partir de la Congregación General XXXIV (año 1995) hablan sobre todo de justicia evangélica
 
La solidaridad minera quería decir solidaridad de grupo, no abierta a los demás grupos. Y pensé enseguida en el "nuevo mandamiento" de la comunidad juánica (¿una "secta" dentro de otra "secta"?), la que encontramos en los diversos escritos que el Nuevo Testamento ha conservado de este grupo constituido alrededor de la figura de "Juan". 

El nuevo mandamiento, "que os améis los unos a los otros" lo encontramos como tema repetitivo tanto en el Evangelio de Juan como en las llamadas Cartas de San Juan 

Este "mandamiento nuevo" es la historia de una larga decepción y proclama, más que ninguna otra cosa, la situación de ungrupo que se ha visto obligado -sin quererlo, muy posiblemente- a ir rompiendo todos los puentes que lo unían al mundo exterior. 

 Conflicto con los gentiles: 

Cuando el mundo os odie, sabed que primero me ha odiado a mí (Jn 15,18)

    Ahora no te ruego por el mundo... (Jn 17,9) 
      No améis al mundo ni lo que hay en el mundo  (1Jn 2,15) 
        
      En la época en que fue escrito el evangelio, la comunidad juánica había tenido suficientes controversias con los no judíos como para comprobar que muchos de ellos no estaban más dispuestos a aceptar a Jesús de lo que estaban los judíos. 
      Raymond E. Brown
        
Conflicto con los judíos: 

Os expulsarán de la sinagoga; es más, llegará el día en que os maten pensando que así dan culto a Dios (Jn 16,2)

    Vuestros padres comieron el maná en el desierto, pero murieron... (Jn 6, 49)
  
No es necesario añadir que los cristianos poseen una larga historia de condenarse los unos a los otros por amor de Dios. 
Raymond E. Brown
  
Conflicto (discusiones) con los seguidores de Juan Bautista: 

No era ni la Luz, ni el Mesías, ni el Profeta... (Jn 1, 8.20) 

    No era más que  una lámpara... (Jn 5,35) 
     
      Ni falta que nos hacía su testimonio... (Jn 5,34) 
      
    Es útil discernir entre la predicación histórica de Juan Bautista (que puede no haberse referido a Jesús directamente) y la reinterpretación cristiana de esta predicación. 
    Raymond E. Brown
      
Conflicto con los judíos creyentes en Jesús, los cuales no veían oportuno abandonar la sinagoga 

Tenéis miedo  de los judíos... (Jn 9,22) 

    Preferís el honor que dan los hombres al que da Dios  (Jn 12,43)  
    La elección entre confrontación y compromiso pudo no haber sido una decisión clara para muchos a finales del siglo I. Y, de hecho, hubo muchas épocas en las que no fue fácil decidir si por causa del evangelio uno tendría que romper con el stablishement o si debería permanecer en él y trabajar con tesón dentro del mismo tratando de cambiarlo. Y a la larga, ¿què postura muestra más valor? 
    Raymond E. Brown
      
Conflicto con los judíos creyentes  públicamente en Jesús, los cuales no compartían las mismas ideas teológicas del grupo 

Ya sabía Jesús quiénes eran los que no creían... (Jn 6, 64)  

Aquí Juan se refiere a cristianos judíos que ya no deben ser considerados verdaderos creyentes, puesto que no comparten la concepción juánica de la eucaristía. 
Raymond E. Brown
  
Conflicto con judíos creyentes agrupados alrededor de la família de Jesús 

 Ni sus parientes creían en el (Jn 7, 2-9)  

El cuadro hostil de Juan acerca de los hermanos de Jesús no se trataría de un simple recuerdo histórico de que al principio algunos de la familia de Jesús no reaccionaron bien ante su vida de ministerio público, sino que quiere tener un significado duradero. Recordemos que Santiago, el hermano del Señor, fue seguido durante su vida por un número de cristianos judíos en Jerusalén que eran más conservadores que Pedro y Pablo. 
Raymond E. Brown
  

 Conflicto con los judíos creyentes  en Jesús, pero que no aceptan ni la "alta cristología" de la comunidad juànica, ni su mezcla con elementos samaritanos 
 
Si fuerais hijos de Abrahán, haríais las obras de Abrahán. en cambio, estáis tratando de matarme a mí, que os he comunicado la verdad... (Jn 8,39-40) 

    Vosotros tenéis por padre al diabloy queréis realizar los deseos de vuestro padre. El fue un asesino desde el principio... (Jn 8, 44) 
     
      Antes que Abrahán existiera, yo soy... (Jn 8, 58)   
      El componente samaritano de la comunidad juánica haría dudar a los cristianos judíos de que los cristianos juánicos descendieran realmente de Abrahán; mientras que, a los ojos juánicos, la descendencia carnal de Abrahán no garantizaría que esos cristianos judíos que insistían en ello fueran la verdadera y libre semilla de Abrahán. 
       
      Raymond E. Brown
        
Conflicto con los jefes de grupos cristianos, posiblemente de las iglesias judeo-cristianas 

El mercenario, que no es el pastor ni las ovejas son suyas, cuando ve venir al lobo, deja las ovejas y huye... Es un asalariado y no le importan las ovejas... (Jn 10,13) 

        
      Los mercenarios no son los fariseos jefes de las sinagogas (llamados ladrones y bandidos en 10, 1), sino los jefes de los grupos cristianos que  no habían aceptado realmente la tesis juánica de que el judaísmo había sido substituido por el cristianismo. 
      Raymond E. Brown
        
Conflicto (dentro de una actitud fundamentalmente favorable) con los  grupos cristianos "apostólicos", los dirigidos por Pedro y otros miembros de los  Doce 

Viene la hora y ya ha llegado de que os disperséis cada uno por su lado dejándome solo... (Jn 16,32) 

    No lo soy!... Lo negó y dijo: No lo soy!... Pedro lo negó de nuevo... (Jn 18, 17.25.27)  
     
      Cosas más grandes verás!... (Jn 1,50) 
       
        ¿Tanto tiempo como llevo con vosotros y todavía no me has conocido, Felipe? (Jn 14,9)
        
      Encontramos en el evangelio de Juan un constante y deliberado contraste entre Pedro y el discípulo amado, el héroe de la comunidad juánica. Los cristianos "apostólicos" no creían necesario afirmar la preexistencia. 
      Raymond E. Brown
        
 Conflictos con otros grupos de la propia comunidad juánica (en preparación) 
  
Todas las citas de Raymond E. Brown pertenecen a su libro La comunidad del discípulo amado. Estudio de la eclesiología juánica. (Ed. Sígueme, 1991) Raymond E. Brown es uno de los mejores especialistas del mundo en Juan. Ha sido miembro de la Comisión Bíblica Pontificia desde 1972-1978. En 1991, era profesor de estudios bíblicos en la Union Theological Seminary de Nueva York.
  
  
¿Y, entonces, qué? 
¿Suprimimos  la Hora Santa?
De ningún modo!! 
Gracias a Dios, los evangelios son  
un buen cajón de sastre
Podéis encontrar:
La parábola del Buen samaritano
Algún trozo del Sermón de la montaña
(por ejemplo, Mt 5, 43-48)
El Juicio final de Mt 25, 31-46
  

  

Otros temas de marzo: 
  .
 
 
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El mandamiento nuevo
 
En el Evangelio de Juan 
  
13, 34-35: Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, amaos también entre vosotros. en esto conocerán que sois discípulos míos: en que os améis unos a otros .
15,12:
Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado.
15,17:
Esto es todo lo que os mando: que os améis unos a otros.
  
  
En  las cartas juánicas 
  
1Jn 2, 7-10:
Amigos míos, no os comunico un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que habéis tenido desde el principio; ese antiguo mandamiento es el mensaje que escuchasteis. Y, sin embargo, el mandamiento que os comunico es nuevo, cosa que es verdad de él y de nosotros, porque se van disipando las tinieblas y la luz verdadera ya brilla. Quien habla de estar en la luz mientras odia a su heramno, no ha salido de las tinieblas. Quien ama a su hermano está en la luz y en sí no encuentra tropiezo.
1Jn 3,11.14: Porque el mensaje que oísteis desde el principio fue éste: que nos amemos unos a otros... Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos.
1Jn 3, 23: Y su mandamiento es éste: que demos fe a su Hijo Jesús, el Mesías, y nos amemos unos a otros.
1Jn 4, 21: Y éste es precisamente el mandamiento que recibimos de él: quien ama a Dios, ame también a su heramno.
1Jn 5, 2-3: Conocemos que amamos a los hijos de Dios cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, porque amar a Dios significa cumplir sus mandamientos; y sus mandamientos no sonuna carga
2Jn 5: Pues ahora te ruego, señora -y no es que vaya a hablarte de un mandamiento nuevo, sino del que tenemos desde el principio-, que nos amemos unos a otros