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Pasaron muchos tiempos y mucha Historia hasta
que se le ocurrió volver a intentar seguir con el doloroso proceso
de su conversión. Realmente todo lo que había adquirido
se le diluyó, creo que en exceso de bebida, lujuria y todas esas
penas que atenazan a los hombres caídos por desgracias o perturbaciones
o por el propio peso de la vida. Aquí al lado de la cabina se le
ve otra vez fuera de orden por su altura desmesurada de nuevo; sus vestidos
cubren modernidad, más esos ojos no son jóvenes ni joviales,
carecen de inociencia y son crueles. La
sombra de la Cabina lleva ojos de angustia, desesperación y desprecio
hacia la conducta humana de la guerra y no solo de eso sino de las perspectivas
hacia donde se dirige nuestro mundo.
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No comprende el motivo por el cual hay tanta
lucha por el porvenir, el dinero. Todo son organizaciones de poder, todo
es material, nada humano. Él, la sombra que venía a humanizarse
se metió de lleno en la angustia por su destino. Qué pasa
con su conquista. Su transformación se queda al paso de entablar
una nueva guerra, más esta entre sí mismo y su transformación.
Hacia donde ir? Economista? Político? Delincuente? No. Para eso
no había venido. En la oscuridad más absoluta del Universo,
reina el equilibrio, la estabilidad. Y ningún Planeta es rico ni
pobre ni cristiano ni ateo. Es. Y forma parte del todo.
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