

LAS CUATRO DESPUES DE MEDIANOCHE
(Four Past Midnight)
A la una después de medianoche nos relata, en
Los Lagolieros, la estremecedora historia de
un piloto comercial que viaja como
pasajero en un vuelo desde Los Ángeles
hasta Boston. Durante el trayecto se queda dormido
y al despertar descubre que sólo quedan
diez pasajeros a bordo.
La tripulación ha desaparecido y
ninguna de las ciudades que sobrevuelan
contesta a sus señales de radio.
A las dos después de medianoche, en Ventana secreta,
Secreto Jardín, King vuelve a temas que ya abordó
en temas anteriores: la curiosa conexión entre
un autor y sus lectores, y entre el autor y los
argumentos de sus novelas. Esta vez,
el protagonista se ve envuelto en un plagio,
en un incendio provocado y en un asesinato.
A las tres después de medianoche, en El policía de
la biblioteca, en Juction City, el último viernes
de cada mes, se celebraba en el Rotary Club
la Noche del Orador. Si Sam Peebles no
hubiera sido solicitado para pronunciar un
pequeño discurso, no habría tenido que buscar
ningún libro de consulta. Pero el destino,
o alguna fuerza extraña, ha querido que Peebles
fuera elegido orador y que, tras atravesar el umbral
de la Biblioteca, haya de enfrentarse no sólo
a un enterrado fantasma de su infancia,
sino al destructivo Policía de la Biblioteca.
Si Sam Peebles descubre la verdad y consigue
resistirse a la idea de que se está volviendo loco,
tal vez tenga una oportunidad de salir con vida.
A las cuatro después de medianoche, en El perro
de la Polaroid, cuando Kevin Delivan cumplió quince
años le regalaron lo que más deseaba: una Sun 660,
una cámara Polaroid perfectamente diseñada
para el fotógrafo principiante. Sin embargo,
cada nueva imagen tomada por la maldita
cámara, aproxima más a la realidad la presencia
de una fiera cruel y despiadada.
Tal vez nada pueda salvarnos de la amenaza del perro
de la Polaroid, cuyo último mensaje parece
grabarse en nuestra memoria.